Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

martes, 21 de octubre de 2014

Adicta a ti



Sí, tu tienes ese algo que me atrae y no se cómo definir. ¿Qué tienes que me vuelves loca? ¿Qué haces que me pierdo? Tus ojos que hablan, me llaman y atrapan. La cercanía de tus labios que imploran los míos. Tus brazos alrededor de mi cuerpo sin intención de soltarme.
Cuando nos encontramos tu solo sonríes, quien sabe cuantas cosas locas pasan por tu cabeza en ese instante. Digo locas porque por la mía pasan tantas cosas. Mi imaginación empieza a volar. Mi tensión sexual se eleva y ya empiezo a fantasearte. Y cuando nos acercamos mucho y puedo sentir el aroma de tu perfume, mmmm… Ese que me invade cada vez que te saludo y te abrazo. Ese que me acelera el corazón y la respiración. Ese que me provoca a recorrer cada centímetro de tu cuerpo.
Me provocas a pecar sobre tu piel, devorar tu cuerpo con caricias de mis labios, desprender mis ansias y enloquecer tu calma. Volvernos uno, unir nuestras almas como lava ardiente, candente por el calor que creamos cuando estamos juntos. Me gusta ir reviviendo los deseos de tenernos cuando la yema de mis dedos te recorren. No me canso de tenerte dentro de mí, toda la noche, en todas partes del cuarto y de la casa. Quiero siempre tu cuerpo en mis brazos y tu corazón en mi alma. Quiero estar bajo tu piel y quedarme ahí, como la tinta de mis palabras se impregna en un papel.
Me encanta cuando me arrinconas entre la pared y tu cuerpo, me dejas sin salida para que sienta el calor que llevas por dentro. Y empiezas a besarme con esos labios tentadores, dulces, suaves y muy tiernos, aunque también pueden llegar a ser posesivos con una gran pasión, y pronuncian palabras que activan mi mente y me vuelven loca. Y mirándome fijamente a los ojos, con una sonrisa pícara y lasciva me dices: “Me muero por sentir tus pechos con mis labios… por hacerte mía una vez más.
En esos momentos mi mirada me delata, mi rostro debe ser un poema. Tus manos empiezan a recorrerme, una mano acaricia mi cara sutilmente y la otra desabrocha mi blusa. Y nuestras bocas se unen en un juego incontrolable de jugosos besos, hasta que mis labios abandonan tu boca y empiezan a deslizarse desde tu cuello hacia abajo. Excitándome mucho más al sentir como cada vez respiras más profundo. Veo como muerdes tus labios y tus ojos entre abiertos, mirándome con tanto deseo certifican lo que tu boca acaba de decir hace unos instantes, las ganas que tienes de tenerme nuevamente.
Eres el hombre que me hace perder la noción del tiempo y el espacio, hasta cuando bailamos juntos que mi cuerpo se mueve al ritmo del tuyo al son de la música. Y ahora recuerdo esa frase que dice “El baile es la expresión vertical del deseo horizontal”. Como te conozco bien acabas de subir tus cejas al leer esto y ahora te estás riendo.
Pero todo es cierto. Me provoca tu cuerpo dispuesto para mí. Me pierdo en tu tacto, tu sabor y el lúcido sonido de la insensatez. Me enloquece provocarte y que te pierdas conmigo. Me pierde tu loca provocación. Me enloquece tu forma de mirar, tu forma de reír, la forma como me acaricias, la forma como me demuestras tu humilde y sincero amor.
Te encanta recorrer cada centímetro de mi cuerpo, acariciarme, llevarme al punto de que te pida a gritos que me hagas tuya. Tu boca me recorre empezando desde los labios y vas bajando suavemente, probando mi cuello, besando mis pechos, tu lengua baja hasta mi ombligo… hasta que finalmente se apodera de mi sexo. Cierro los ojos y me dejo llevar...
Sí, ya no hay remedio, soy adicta a ti… adicción a tus dedos, a que me toques, a tu voz, a perderme entre tus sábanas, a sumergirnos entre lo desconocido hasta ahogarnos con los suspiros, a beber de ti, al sabor de tus labios… a la oscuridad tan lúcida que me rodea. Adicta a lo que quiero ser, a quién fui ayer, a quien soy ahora, a odiar el reloj cuando pasan las horas porque vuelan cuando estas tumbado frente a mi… adicta a jugar con el destino, a mis momentos de soledad y a mis momentos de vivir.
Soy una tonta adicta a ser pesimista, a que nada me agrade, a mis sueños donde te tengo, a mis pesadillas cuando te pierdo... Adicta a esas ilusiones en aumento, a este querer, a tu complicidad, al gesto que acompaña tu sonrisa... simplemente tu y yo marcando el compás... Adicta... definitivamente lo estoy. Ahora pierdo hasta la mente, he perdido el control, me enganche incondicionalmente. Me he vuelto adicta y te necesito cada día. Surgió poco a poco, sin darme cuenta, día a día...

martes, 14 de octubre de 2014

Hay tanta gente falsa, que ni ellos mismos saben quienes son en realidad



"Si los que hablan mal de mí supieran exactamente lo que yo pienso de ellos, hablarían peor"
Sacha Guitry

Ahora son exactamente la una de la mañana y no puedo dormir. Necesito escribir esta entrada. Va dedicada a todas las personas falsas, hipócritas, envidiosas. Estoy harta de la gente falsa, de quienes se dedican a dejarte mal delante de otros. Estoy harta de la gente que te pone una cara por delante y después otra por detrás, estoy harta de que me sonrían y después cuando volteo la espalda me apuñalen.

Hay cosas que me sacan de quicio y que consiguen que me enfade realmente cosas que cada vez soporto menos... estoy cansada de la gente falsa, de que se le de tanta importancia a lo que en realidad no importa, de que la gente no se fije en lo que vale una persona, de que se valore el "glamour" y el dinero por encima de las virtudes, de saber que hay gente a mi alrededor que, aunque se crean superiores, no merecen la pena…

Hay un dicho muy popular que dice: “No soy monedita de oro para caerle bien a todos”. Lo cierto es que es inevitable encontrarse con personas a quienes les desagrades, sientan celos o quieran arruinar tu reputación. Pero todavía no conozco a nadie que celebre cuando la gente habla mal de su persona. ¿Qué podemos hacer para no molestarnos? No darle al asunto tanta importancia. Si lo que se dice de ti es verdad, por ejemplo si se trata de una falta, tienes que admitirla y, mejor aún, corregirla. Pero si no es verdad, ¿para qué preocuparte? A fin de cuentas, la gente que mejor te conoce no lo creerá.
Los seres humanos somos verdaderamente complejos. Tenemos la tendencia de medir a los demás de acuerdo a lo que vemos por fuera. Hacemos nuestro propio instrumento para medir a los demás, pero muy rara veces lo usamos para medir el tamaño de nuestra propia condición. Sin embargo, debemos recordar que el “metro” que usamos para medir a los demás servirá también para que nos midan a nosotros. Hasta en la Biblia el Señor nos recuerda que no debemos juzgar de acuerdo a las apariencias sino hacerlo con justo juicio.
Uno se topa en la vida con seres que lo único para lo que nacieron es para hablar mal de los demás. Siempre habrán seres que van a envidiarnos aunque no tengamos nada envidiable. Pero es así, lo triste es que pasarse el día hablando mal de alguien hace que al final esas personas sean las que terminen sintiéndose mal. Vivir enjuiciando a los demás habla de la mala vida sexual que tienen. Siempre he pensado que a mayor moralismo, menos orgasmos.
¡Es necesario que antes de juzgar a los demás, nos analicemos a nosotros mismos! ¿Por qué la gente tiene que ser tan falsa? No entiendo... No puedo responder esa pregunta, pero lo real es que el mundo esta lleno de gente falsa, gente que se fingen amigas y por detrás te ataca.
Yo conozco personas que pensé que eran buenas pero después descubrí que son unas FALSAS de mierda, a mi me duele que me usen (como creo le ocurre a todo el mundo), que feo que exista tanta gente así, que te causen tal decepción cuando las creías “amigas”. Está visto que hoy en día no se sabe en quien confiar. Y saben qué es lo peor, que esos hipócritas hablan mal de uno ¡sin motivo! Ese tipo de gente me da lastima. A mi me han fallado unas cuantas personas, algunas las he dado por amigas y lo que intentan a mis espaldas es joderme. Y luego tan frescas como una lechuga, cuando me ven, me saludan y hasta me halagan pareciendo que se interesan por mí.
Todos tenemos amigos y simpatizantes con los que estamos más o menos de acuerdo en la forma de ver la vida, en la forma de comportarse, con los que compartimos en mayor o menor grado una forma de pensar. Estas personas podrán criticarnos pero difícilmente hablarán mal de nosotros. Quienes hablan mal de mi son aquellos a quienes no les gusta como soy. Éstos me juzgan por lo que digo y por lo que hago, pero lamentablemente ninguno de nosotros es tan transparente como para que todo lo que pensamos sea percibido por los demás. Si teniendo una visión parcial de mi no les gusto, menos les gustaría si percibieran la totalidad de mis opiniones sobre ellos, por lo tanto estarían más en desacuerdo conmigo si las conocieran, ergo hablarían peor.
No olvidemos que quien juzga se pone en el lugar de Dios y haciendo esto se encamina a una derrota segura en la vida porque será correspondido con la misma moneda. Y vivirá en la confusión, cambiando “la paja” en el ojo del otro por la “viga” que le obstruye la vista. Juzgar a los demás nos lleva a la hipocresía. La persona que juzga se equivoca y se convierte en una persona derrotada. Y ¿cuál es la derrota? La de ser juzgado con la misma medida con la que él juzga.
Las personas juzgan por su iniquidad. Y el juzgar a otros a la final se convierte en un boomerang. Medidos por el tamaño de la lengua. La medida que usan para con los demás, Dios la usará de la misma manera para ellos. Si entendieran las implicaciones de estas palabras se abstendrían de usar de una forma desmedida la lengua para criticar a otros.
Sin dudas, no todo el que está a nuestro lado está con nosotros. Esa gente que tiene dos caras, que finge ser tu amigo o estar de tu lado, y luego hace o dice cosas que provocan que salgas afectado, expuesto o tratado mal como resultado de lo que insinúan, son personas desleales, inseguras e inestables. Muy a menudo son personas con recursos emocionales pobres, y que probablemente son individuos infelices. Esas personas son así con mucha gente y necesitan ser tratados de manera objetiva como gentes con las que tienes que tener cuidado.
Yo detesto hasta la coronilla a la gente con la que me porto bien y a la que ayudo sin pedir nada a cambio y por detrás me critican. Detrás del chisme y las habladurías casi siempre se esconde una mala intención, como cuando se cuenta una mentira para arruinar la reputación de alguien. Pero aunque no lleven esa mala intención, si provienen de un amigo o un conocido al que aprecias mucho, causan dolor.

La gente de dos cara son personas superficiales, de miradas falsas y sonrisas vanas. Siempre creyéndose importantes, especiales. Personas estúpidas, poco profundas, despreciables, falsas y nauseabundas. Todos tienen el poder de decepcionar. A mi en lo particular no me importa lo que piensen (aunque no dejo de reconocer que a veces me cargan), no me importa lo que de mi quieran esperar, no me importa cuantos me odien los que me aman siempre estarán.
En la vida siempre vas a encontrar gente que te rechace. Pensar que todos deberían aprobarte es sin duda un trastorno de personalidad. ¿Sabes cuándo reconocer a quién te teme o te envidia? Cuando no es capaz de hablar contigo de frente sino a tus espaldas.
Hay muchas razonas por las que la gente recurren a la hipocresía y entre las principales tenemos: incapacidad de hacer amistades cercanas, incapacidad de llegar donde quieren en la vida, envidia, estupidez… pero en resumen cualquiera que sea el motivo lo cierto es que esta gente no piensan en lo que hacen y el daño que causan.
Sin embargo me he dado cuenta que aunque quieras vengarte de ellos es mejor no darle importancia porque eso les jode mas. De todas maneras no entiendo porque tiene que haber tanta maldad, tanta manipulación... hay tantas amistades que no son lo que parecen. En este mundo hay gente que hace daño porque es así, porque les parece una buena forma de entretenerse. Me hierve la sangre al pensar en esas personas, por eso creo que mi política de no confiar en nadie sigue siendo válida, porque hasta de quien menos lo esperas recibes una traición. Todos conocemos gente de ese talante. Yo me vanaglorio de no ser esa clase de persona y no lo seré JAMÁS.
Pero sé que aún hay personas que SI merecen la pena, personas que les interesa que esté bien día a día, amigos que lo dan todo por verme sonreír y les doy las gracias por su apoyo, sus verdades de frente, las tardes de risas, los abrazos cuando estoy mal, por todo, pero sobretodo por no ser una de esas personas falsas, esas por las que a veces dan ganas de mandar todo a la mierda. ¡Pero no! Hay que reírse y vivir la vida al límite con esas personas que merecen la pena para nosotros.
Hoy tenía pensado dedicar unas letras al amor pero estoy tan dolida que no he podido remediar desahogarme aquí. Buenas noches a todos.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El deseo crece



No tienes ni la más remota idea de todo lo que pasa por mi mente cuando el deseo por ti, crece dentro de mí... Y me fascina morir de deseo entre tus brazos... fundirme con tu calor, con tu cuerpo, con tu movimiento, amarte hasta nunca cansarme… cuando miro tus ojos dueños de esa mirada penetrante y llena de deseo animal… Me enloqueces…
Tus dedos impacientes juegan con los botones de mi pecho provocando un estallido de humedad en ese lugar calido y ardiente de mi intimidad. Y cuando desciendes al jardín del deseo buscando con tu boca beber la miel de ese pequeño océano… naufrago en oleadas de placer y gemidos de pasión, muriendo poco a poco, piel a piel, en el eterno abrazo del amor...
Alargo el brazo para abrir mi mano... y te toco. Mis dedos notan como palpitan tus venas y se deslizan despacio por tu piel ansiosa. Tu carne se me presenta ardiente, fogosa; como el calor que abrasa mi cuerpo, y tu regazo acoge a mis labios que te acarician... estás caliente, ansioso y loco por poseerme.
Y el deseo sigue creciendo, ahora tu piel como un abrigo cubre la mía y otra vez tu lengua es el cincel de mi tibio cuerpo y de nuevo llegas al jardín del deseo... Te vas acomodando entre mis muslos hasta que somos uno, siento tu verga llegar al fondo de mi matriz como una estaca. Nuestros cuerpos comienzan a moverse con una violencia pasional que me estremece con cada clavada… y mi cuerpo absorbe tu caliente, desenfrenada y desmedida pasión, siento tu miembro danzar dentro de mis cadenciosas entrañas.
Mis caderas bailan en su fiesta privada con las tuyas y un solo gemido brota de tu garganta y de la mía... el vértigo en mi vagina se expande por mi cuerpo llevando mi mente a las nubes. Y esta vez nuestros gemidos estremecen a la tierra y despiertan el instinto más primitivo de los vecinos...
Los cristales se empañan de vaho, el goce se hace eterno, y las lentas horas no se atreven a entrar para no molestarnos. Cuerpos y sombras combinadas, sábanas arrugadas, y gemidos de dos personas en una oleada, tormenta apasionada. Dos cuerpos empapados, bocas húmedas, labios mordisqueados, gotas de sudor como estrellas, cuerpos y pasiones enredados, y como testigos pared, ventana y sábana.
Tu eres mi vida por lo tanto mi verdugo, la verdadera muerte elegida porque me matas día a día y yo muero obedientemente, mansamente, irresistiblemente en ti pero con gusto... con un placer indefinido porque contradictoriamente matándome me das vida. Eres todo lo que quiero, el mundo desaparece cuando tu me abrazas.
Floto al ritmo de tus vampíricos ojos en llamas... delicioso y loco tormento. La adrenalina disparada... palabras flagelando mis oídos... la humedad de los sexos en batalla martirizados de deseos, de perversión malsana, no hay vencedores, ni vencidos... no hay coherencia, ni un mañana… tampoco cordura... solo un deseo desesperado… es tu piel y mi piel que lentamente se saborean... se devoran... se desangran al ritmo sensual de un blues... en esas horas de sexo amordazando al tiempo.
Amarte una y otra vez es como tocar el cielo sin ningún esfuerzo porque tú eres mío y tu cuerpo mi refugio de amor, de alcance total a lo "delicioso". ¿Delicia Terrenal? Sí, todo tú eres delicioso... Desde tu mirada, hasta el más candente roce. Celestial-Terrenal... Mezcla exacta para definirte; eres mi inspiración; disfrutamos el momento no esperando un mañana que, tal vez, no llegará.
Estas ganas de ti me azotan implacablemente, jamás me abandonan… pero no le pondré mortaja a mis fantasías tampoco impediré que tus ocultas perversiones manchen mi piel, no dejaré de provocarte peligrosamente coqueteando con una reacción desmedida. Tal vez algún día llegues a entenderme o quizás sería mejor que no.
Así es mi deseo por ti. Siempre respiran depravados sobre tu piel los poros de mis dedos que te tocan y desean… Imposible es ahora detenerme. Trata tú si puedes.

lunes, 22 de septiembre de 2014

La amistad SI existe



Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba,
engánchalos a tu alma con ganchos de acero.
William Shakespeare.

Hoy volveré a hablar de la amistad. Una palabra mágica, cargada de sentimiento. Puedo decir sin temor a equivocarme que la amistad es el tesoro más preciado que el ser humano puede tener. Sin embargo, en varias ocasiones he escuchado decir a determinadas personas: “La Amistad no existe”. Eso es tan falso como decir que la “Luna es de queso”.
La amistad tiene una importancia relevante en la vida de un ser humano. No obstante, hoy en día es muy común ver como muchos la ignoran, considerándola como un sentimiento encargado solamente de llenar los ratos libres de la vida. En este mundo convulso cada día son menos los que admiran la verdadera Amistad y por tanto cada vez son menos los que la experimentan. Las maldades y mediocridades humanas han aumentado tanto que muchos han llegado a creer que la amistad no existe.
Pero en este mundo de cosas caras, personas baratas, valores en rebajas y sentimientos en liquidación, puedo afirmar que la amistad SI existe (aunque escasee), todavía existimos muchas personas que apostamos por ella. Señores, quien sea incapaz de sentir amistad, tiene más de bestia que de hombre.
La fuerza de la amistad es uno de los mayores motores que mueven al conjunto de la humanidad, por que nos ayuda a sentirnos llenos de vida, más alegres y seguros, para actuar bien, como buenas personas, lo cual nos permite tener confianza en nosotros mismo y avanzar, hacia un futuro mejor, que es la meta de todas las personas. El amor sabe compadecer pero la amistad sabe curar. Esto no quiere decir que hay que tener muchos amigos, sino verdaderos amigos. Como decía Aristóteles: “Quien se dice amigo de todos, no es amigo de nadie”. Y es cierto.
Lo que sucede es que la palabra ‘amigo’ la hemos desgastado enormemente. Se le usa de manera indistinta para referirse a un conocido, a un compañero, a un vecino, a un colega… ¡ah!, y también para un verdadero amigo. Creo que aquí empieza el verdadero problema. El apelativo de “amigo” se confunde con otras muchas designaciones de rol social que en definitiva no son amigos.
Un amigo es un alma pura, es muchas cosas para nosotros, pues es confesor, cómplice, a veces padre y madre, pero siempre nuestro mejor apoyo en todo momento. Ellos nos dan su amor fraternal como si fuera oro. Su amistad es nuestra alegría, sin ellos no seríamos iguales. Uno de los grandes placeres de nuestra vida es poder reír las risas de nuestros amigos, pues quiere decir que nosotros estamos compartiendo sus mejores momentos, los más lindos, los más tiernos.
Interesarse genuinamente por la vida de otra persona y actuar congruentemente a ese interés es lo que hace nacer una Amistad. Los amigos son nuestra mejor baza para ser los mejores sin dejar atrás la esencia de nuestro ser. Son la familia que uno ha tiene la oportunidad de elegir. Son personas muy especiales que la vida nos pone en el camino en momentos que muchas veces parecieran ir más allá de las coincidencia (como puestos a propósito) nosotros mismos nos encargamos de acercarnos, desarrollar las relaciones, elegir a esas personas con quienes queremos compartir nuestra vida y en quienes depositamos nuestra confianza así como el compartir de sueños, anhelos, tristeza y frustraciones.
La familia o “la sangre” que tenemos es una sola, la que nos ha tocado, con sus ventajas y desventajas, y esa nunca se pierde. Hay casos en donde la familia abusa, maltrata y/o desmerita y creen que lo tienes que soportar porque son familia. ¡Qué equivocados están! Pero los amigos. ¡Ah! los amigos… son la familia escogida. Las personas que decidimos que nos acompañarán en la travesía de la vida. Una amiga, una verdadera amiga, no te deja de hablar porque no pudiste llegar a tiempo a su fiesta de cumpleaños, o a su acto de graduación o porque no te cayó bien su novio. No hay el “tienes que…”. Todo sale de nuestro corazón, no hay obligaciones. Esa es la parte más hermosa de la amistad.
Una amiga que te quiere de verdad hace cosas por ti que te parecen increíbles, no piensa de manera egoísta, sino que sus palabras son sinceras, de corazón, son aquellas que nos hacen llorar de alegría y también nos reconfortan en los malos momentos porque están llenas de verdadero cariño.
Sin embargo debemos entender que la Amistad no cumple con la ley de la Inercia... la Amistad, ese afecto, disminuye cuando no lo cuidamos, lo estimulamos, cuando no lo movemos… entonces va en detrimento. Porque no existe reconocimiento ni amor ni amistad a plazo fijo. Las cosas sólo adquieren dignidad cuando tienen la intensión de durar, cuando proyectan vencer los desafíos del tiempo. Por eso, también el encuentro amistoso está señalado por el deseo de durar y conlleva, en potencia, la necesidad del reencuentro por ambas partes, por “ambos” amigos. Por esto y más, estoy convencida que una amistad noble es una obra maestra hecha a dúo.
Como dijo Jeremy Taylor, escritor y eclesiástico inglés: “Al decir ‘amistad’ se intenta expresar el mayor amor, el desinterés más extremo, la comunicación más abierta, los sufrimientos más nobles, la verdad más seria, el consejo más sincero y la mayor unión de pareceres de la que son capaces los hombres y las mujeres valientes”.
La amistad, ese nudo sagrado que une tan estrechamente dos corazones es el convenio recíproco de dos que se hallan bien dispuestos a quererse, supliéndose el uno al otro los defectos y procurando corregirse con las advertencias que mutuamente se hacen. La amistad es como el alma de dos cuerpos. La fuerza que une una verdadera amistad es comparable a la fuerza con la que está unida la hiedra a la pared.
Yo tengo la suerte de experimentar la verdadera amistad, y eso es una auténtica fortuna. Con esta confesión no quiero decir que tenga muchos amigos, de hecho tengo muy pocos, poquísimos. Todos sabemos que los amigos de verdad pueden contarse con los dedos de una mano. Eso es algo que todos hemos podido comprobar en los momentos difíciles. Lo que les puedo asegurar es que no son muchos, pero sí incondicionales. Personas que están ahí para lo que necesite. Un amigo fiel es un refugio seguro; el que lo halla ha encontrado un tesoro.
Los amigos son más familia que la familia. Es la persona a quien llamas cuando estás metida en un gran problema y no puedes recurrir a tus padres, o la que se toma unas copas contigo porque te rompieron el corazón, aunque ella esté en el mejor momento de su relación de pareja. Es la que odia cuando tú odias. La que ama cuando tú amas. Pero también la que te reprende o a la que tú reprendes. Y no me limito solo a las amigas. Tengo la fortuna de tener amigos tan cercanos como mis hermanos. Amigos protectores, divertidos y a veces a los que tengo que reprender también. Soy bastante afortunada.
Mis grandes amigos de hoy los conocí en situaciones inesperadas, simples, fugaces, pero eso no impidió que entraran a ser parte de mi vida. Sé que ellos creen en mí, sé que siempre serán mi apoyo, mi familia elegida, mi amor fraternal, quienes me hacen fuerte, me dan el coraje que necesito, me dan alegrías y me acompañan en la tristeza. Con ellos soy verdaderamente yo. Son mis hermanos por elección. Caminamos de la mano por esta senda, llena de rosas y espinas, que se llama vida.
¡Divina Amistad tú eres el triunfo de los hombres!

jueves, 18 de septiembre de 2014

La sinceridad… decir lo que piensas



Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas
Refrán asiático


Hoy se produjo una conversación que hizo que me pusiera a pensar en los costos que tiene la sinceridad, el decir la verdad, plantear lo que piensas, lo que crees o lo que te parece, es común, que esa locuacidad se transforme en un problema posterior. Ya que tu sinceridad puede ser, en ocasiones, tu peor aliado. Existen dos causas que causan todas las confusiones: no decir lo que pensamos y no hacer lo que decimos. Y la ventaja de decir la verdad, es que no tienes que preocuparte más tarde por recordar qué dijiste.
La honestidad es un regalo muy caro que no podemos esperar de gente barata. Decir la verdad muchas veces sirve para que te tachen, te critiquen, te marginen… algunos son capaces de incinerarte en público si es necesario, crucificarte aunque tengas la razón, y para los que no saben, tú serás el culpable. Creo que debería existir un banco para que los hipócritas ahorren sus comentarios.
Pero también decir la verdad te permite saber con quienes cuentas y en quienes puedes confiar. Es probable que no sean muchos, pero es preferible eso a vivir rodeado de hipocresía. La sinceridad le duele a quienes viven en un mundo lleno de mentiras.
Hay personas que opinan que ser sincero aunque duela esta bien y otras que es una indiscreción o falta de tacto, incluso llegan a acusarte de mal educado. Yo creo que solo debemos callar nuestra verdad en casos en los que nuestra sinceridad puede ocasionar un grave problema que vaya más allá de la intención con la que se habla. En lo particular a veces yo le doy varias vueltas a lo que quiero decir cuando se trata de algo que puede hacer daño a quien escucha y más si es alguien a quien yo quiero. Y creo que eso esta bien, que es lo correcto, para procurar no dañar moralmente a nadie.
Yo soy una persona demasiado sincera y con pocas habilidades diplomáticas, y sin disfrazar las cosas doy mi opinión más auténtica y verdadera… y esa sinceridad no le gusta a mucha gente y hace que caigas mal, que algunos ni siquiera te soporten. Pero… ¡prefiero caer mal por sincera que caer bien por hipócrita! Para mi asombro, a pesar de eso y quizás por eso precisamente es que transmito tanta seguridad y confianza en quienes me llegan a conocer realmente.
Mis amigos y algunos de mis familiares saben que se puede contar conmigo de la mejor manera, porque cuando quiero a alguien lo quiero de verdad. Puedo ser muy divertida y me gusta gozar de la compañía de todos ellos. Pero también están conscientes de que hay momentos en los que llego a ser irritante y muy hiriente. A veces por malos entendidos, por la necedad de querer mantener las cosas que ya son insostenibles, por malas actitudes de los otros... y porque tiendo siempre a decir lo que pienso.
Y lo cierto es que muchas veces la espontaneidad en el lenguaje cuesta caro. Cuando se responde rápidamente o se habla sin pensar sale a flote lo que realmente pensamos tanto para bien como para mal. Por eso dicen que se debe pensar tres veces antes de hablar pero sinceramente creo que si hacemos eso corremos el riesgo de disfrazar lo que queremos decir y terminar no siendo sinceros.
Como dijo John Lennon: “Ser honesto puede que no te dé muchos amigos, pero te dará los amigos adecuados”. Por eso yo seguiré siendo igual porque no podemos caerle bien a todo el mundo. Siempre habrá gente que le caes mal o hasta te odie por decir lo que piensas (sobre todo si no le conviene) de forma clara y directa, aunque seas una persona maravillosa o seas el mayor ejemplo de espíritu humanitario del mundo. Lo mejor en estos casos es pasar olímpicamente y seguir con tu vida. ¿No le caes bien a alguien? Bueno, hay otras 100 personas a las cuales les caes genial, céntrate en esas. Grandes son aquellos que a pesar de ser juzgados por ser quienes son, no cambian para complacer a nadie.
Cuando seas inmune a las opiniones y actos de los demás, dejarás de ser victima de un sufrimiento innecesario. Nunca serás feliz si siempre te preocupa lo que los demás piensen de ti. Las únicas personas que necesitas en tu vida, son aquellas que te demuestren que te necesitan en la suya. Si cambias para que te acepten, te arriesgas a no aceptarte tú. Mientras tú sepas quien eres, no tienes nada que demostrar. No me importa lo que la gente piense de mí, yo no me califico por la opinión de los demás, yo sé bien quien soy, y sobre todo lo que valgo.
Prefiero parecer antisocial antes que estar rodeado de hipócritas que no aporten nada positivo a mi vida. Porque en verdad señores a veces uno conoce cada gente, que te obligan a preguntarte: ¿De verdad ese fue el espermatozoide más rápido?
Amigos, tengan algo por seguro, lo bueno de ser sinceros y decir las cosas a la cara es que disminuyen las sonrisas fingidas y los saludos hipócritas.