Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

viernes, 27 de marzo de 2015

Necesito un abrazo



Sí, un abrazo fuerte, de esos que aprietan hasta dejarte sin aire. Lo necesito para sentirme bien. No quiero cualquier abrazo, si no ya hubiese encontrado uno, tiene que ser de esos abrazos verdaderos y sinceros donde se juntan las almas, no solamente los cuerpos. Tiene que ser dentro de unos brazos puros, unos brazos con buena intención, con un toque de eternidad para aliviar mis tristezas y confuciones.
NECESITO UN ABRAZO estas tres palabras han hecho que me detenga un minuto, para pensar un poquito. Muchas personas en determinados momentos y por diferentes razones necesitan un abrazo. Y llegando a este punto me pregunto ¿cuando alguien dice que necesita un abrazo recordará si alguna vez corrió a toda velocidad a dar un abrazo? Yo sí lo he hecho, pero conozco personas que son incapaces de ese gesto.
Lo cierto es que todos necesitamos de ese momento mágico, y sin embargo muchos lo olvidan. Un abrazo nos enternece el corazón, nos da la bienvenida y nos hace más llevadera la vida. Es una forma de compartir alegrías, así como también los momentos tristes que se nos presentan... Es tan sólo una manera de decirle a alguien sin palabras que lo queremos y que nos preocupamos por lo que le pasa.
Cuando en nuestro interior hay un torbellino de emociones, a veces la única manera que encontramos para calmar nuestro ser es refugiarnos en abrazos. Hay situaciones en las que la tristeza abarca nuestro corazón, momentos difíciles donde un abrazo te fortalece, te hace abrir las puertas de tus sentimientos y sentir una sensación de bienestar. Da una inmensa paz.
Un ABRAZO es el festejo del encuentro, el consuelo del dolor, la alegría de tener a la persona que aprecias... pone al descubierto nuestros sentimientos, nuestros miedos, nuestra necesidad de contención... nos acerca corazón con corazón, nos deja sentir la intensidad de nuestros latidos, el calor de nuestros cuerpos... Un abrazo es entregarse al otro, y dejar que el otro también se entregue... Es resguardo... es protección...
Por eso cuando estoy así como en estos momentos, triste, un poco confusa… Necesito más que nunca un abrazo que me diga que las cosas están bien y que seguirán estando bien. Que me motive a seguir adelante y que me de las fuerzas para sobrepasar cualquier obstáculo.
Los abrazos sirven para calmar el alma cuando nuestra voz es incapaz de expresar lo que sentimos. Nos dan la fuerza necesaria para seguir caminando cuando no podemos reconocer en voz alta que estamos mal y no encontramos el camino para seguir adelante.
¿Quién no necesita en algún momento de su vida guarecerse entre unos brazos llenos de ternura? ¿Quién no necesita desnudar sus sentimientos sin palabras? Yo ahora, sí lo necesito y es tan grande esta necesidad que en este preciso instante quisiera abrir los brazos y sentirme envuelta en un enorme abrazo... de esos que hacen que el mundo se paralice para poder disfrutar realmente de las cosas sencillas que tiene la vida... de esos que te hacen ver que en ese instante nada más importa...
Un abrazo es de las cosas más necesarias en el ser humano.... No has vivido realmente si no has sentido en tu vida un verdadero abrazo...
Un abrazo para todos.

lunes, 16 de marzo de 2015

Las mujeres de 50 años


La edad es cuestión de sentimiento, no de años.
Washington Irving

¿Consideras a una mujer de 50 años vieja? Los jóvenes tienden a considerar que su madre o abuela pasadas de los 50, están en el declive de su vida o por lo menos que ya ha entrado a la vejez. Y eso puede haber sido así en otros tiempos. Pero lo cierto es que en la actualidad, aunque muchos jóvenes piensan de esa manera, una mujer con medio siglo de existencia es considerada en plenitud, en uno de los mejores momentos de su vida.
Yo hace poco cumplí 50 años, lo digo sin disimulos y sinceramente desde ese momento me he puesto a reflexionar lo que significa cumplir medio siglo, ¡uf! ¡Que feo suena así! Y les digo que creo que en realidad las mujeres de hoy no cumplimos medio siglo sino cincuenta años. Muchos dirán que numéricamente es lo mismo y es verdad, pero para nuestro ego y nuestros oídos ciertamente no lo es.
Antiguamente la mujer a los 50 se volvía invisible. Sus hijos ya no la necesitaban y su marido estaba demasiado ocupado. Su principal compañía era el psicólogo tratando de poner remedio al síndrome del nido vacío. Hoy al menos para la gran mayoría de las mujeres no es así. Disfrutamos de los años de otra forma, nos adaptamos a los cambios que son muchos y en todos los órdenes y planeamos los festejos como si fuera una celebración nacional... y quizás lo sea, porque esta edad te da derecho a pensar y sentir en forma independiente, a no ser esclava ni del reloj.
Un gran número de mujeres de 50 a 65 años están rebosantes de vitalidad, belleza y energía, pero se tienen que hacer un hueco en una sociedad desconcertada ante esta nueva generación, que ha roto con todos los tópicos y reivindica la madurez como la mejor etapa de su vida. La mayoría de las mujeres de más de 50 años nos sentimos demasiado jóvenes para sentirse mayores. Hoy está llegando a los 50 una nueva generación de mujeres económicamente independientes y activas tanto laboral como socialmente, sin demasiadas responsabilidades familiares, con dinero y con ganas de pensar por fin en ellas mismas.
Por supuesto no todas sienten y piensan lo mismo, pero a aquellas que sientan que la vida va en declive, que ya no son las muchachitas que fueron porque entre otras cosas compran ropa dos o tres tallas más grandes que hace veinte años, las invito a pensar y a ver las maravillas que tiene ser una mujer de 50 años en el siglo 21.
Es cierto que la vida cambia radicalmente para la mujer después de los 50. Muchas cosas cambian. Sufrimos una serie de cambios físicos y emocionales motivados por el cese de la función ovárica, y también cambia la piel. Los dermatólogos explican que la piel madura ha perdido la tonicidad y la firmeza. Pero estos cambios no tienen por qué afectar la belleza, que puede incluso verse potenciada a partir de ese momento porque es cuando la mujer se da cuenta que tiene que pensar por fin en si misma, cuidarse y preocuparse de su aspecto.
Por suerte los progresos en el mundo de la cosmética descubren cada día fórmulas novedosas que actúan con precisión contra los efectos del tiempo, aunque no existen cremas para los efectos que el tiempo también produce en el carácter. Una persona agradable, cordial, con sentido del humor a los demás siempre les parecerá bella, encantadora dirán. Mientras que una persona antipática, quejosa, malhumorada, aunque sea la más bella del mundo será difícil descubrir su belleza.
A la mayoría de las mujeres no nos gustan las acumulaciones de grasa en distintas partes del cuerpo. Y eso no es nada raro, si hasta los niños y adolescentes saben que no deben estar gordos y muchos conocen lo que significa estar a dieta. Así que no se porque muchos se sorprenden cuando las mujeres de 50 y tantos años no están satisfechas con su cuerpo. Aunque lo importante es sentirse bien consigo misma, debemos realmente centrarnos en la salud, no en el peso. Pero para ambas cosas debemos tener en cuenta una serie de parámetros.
Es necesario comer variedad de alimentos, hacer ejercicios y dormir lo suficiente. ¡Ah! No podemos dejar de hidratar la piel y llevar ropa que nos venga bien. Y eviten las revistas de moda, que están llenas de mujeres jóvenes con ropa que a las mujeres mayores no les sienta bien. No están hechas para nosotras. ¡Y por Dios!, no consideren que es un fracaso personal si los jeans que llevábamos en secundaria ya no nos caben a los 50 y tantos. No olviden que aumentamos de peso con la menarquia, con el nacimiento de cada hijo, y en la menopausia, así que nunca vamos a tener el mismo tamaño y la misma forma a los 50 que a los 20. Por tanto amigas, no tengamos esa expectativa.
Hay muchos aspectos que no podría tomarlos como positivos ni la más optimista de la Tierra, pero vienen como un impuesto que adhiere a tu vida esta edad y lo mejor, se los digo por experiencia, es dejarlos fluir, hacer lo que esté a nuestro alcance por sobrellevarlos y pensar que a todas nos pasa lo mismo o les va a pasar. Me refiero, obviamente, a esos cambios hormonales que se producen más o menos en esta edad que hacen que te mueras de calor y al rato de frío, que te destapes por la noche aunque haya diez grados de temperatura, que te cambie el cuerpo y se te acumule grasa donde nunca tuviste, que te olvides de las cosas, que duermas menos, que de pronto sientas que se te sale el corazón por la boca, que abandones aquella prolija y eficiente persona que había en ti por una a la que todo le cuesta mucho más, etc, etc, etc. Amigas, ustedes saben igual que yo que la lista es tediosa e interminable.
Lo cierto es que los cambios hormonales de esta edad afectan profundamente el estado de ánimo y el carácter. Luchar contra ellos y mantener el humor lo más equilibrado posible es también un handicap a superar en esta etapa. La buena noticia es que hay muchas terapias sustitutivas de esas carencias hormonales que te hacen olvidar estos síntomas y te devuelven la vida y la imagen que tenías antes de entrar en este ciclo tan especial denominado "climaterio".
Y bueno, indudablemente los 50 de ahora NO son los de antes. En el siglo pasado, a los 40 eras una señora mayor totalmente apartada de todo y ahora no son así ni las de 65 años. Por lo tanto, a olvidarse de la edad que figura en los documentos y a exigir productos y servicios que cubran nuestras expectativas y deseos. Y no hablo sólo de belleza, si no de moda, ocio, hombres...
Cuando nos olvidamos de lo negativo de esta etapa, es que comenzamos a disfrutar de los festejos, organizamos todo meticulosamente y empezamos a planificar los cumpleaños a todo vapor. Hoy en día es tan frecuente la fiesta de 50 años, como la de 15. Hasta los hombres han entrado en esto porque también están encantados de llegar a esta edad enteritos, radiantes, saludables y algunos hasta llegan atléticos. Esto de la buena figura no tiene mucho que ver con la edad sino con el amor por los deportes o la gimnasia. Hay hombres y mujeres que pasan la mitad del día haciendo ejercicios y otros que no pasan ni por la puerta del gimnasio. Al final, todos tienen razón porque lo importante a esta edad es no hacer nada que no te guste.
Y por favor, no olviden que no está mejor, ni es más bella la persona que más cosméticos utiliza. Las cremas suponen una pequeña ayuda pero estar y sentirse joven a los 50 y a los 60, etc, es una cuestión de cabeza y de corazón. Ser positivo, querer aprender cosas, tener curiosidad por lo que nos rodea, pensar que siempre existe una solución para cualquier problema y desear el bien de los demás, mantienen el espíritu juvenil a cualquier edad.
En los cuerpos no hay ningún "tiene que ser". Lo importante no es el tamaño, la forma o los años y ni siquiera el hecho de tener un par de cada cosa, pues algunos no lo tienen. Lo importante desde el punto de vista salvaje es si el cuerpo siente, si tiene una buena conexión con el placer, con el corazón, con el alma. ¿Es feliz y está alegre? ¿Puede moverse a su manera, bailar, menearse, oscilar, empujar? Es lo único que importa.
No dejen que nada ni nadie haga caer su autoestima, seguimos siendo tan encantadoras, o quizás más, que a los quince y ahora tenemos una experiencia que envidia más de una jovencita. Así que intentemos amar intensamente y en todas sus formas. Es cierto que los hombres a esta edad no abundan porque van detrás de las muy jóvenes, pero siempre hay alguien centrado que estará encantado de compartir con una mujer como nosotros, los próximos años de su vida.
Cuando se cumple 50 años de edad no se debe olvidar que la risa es la vitalidad del alma y que lo único que nos distingue de los jóvenes es la experiencia vivida. Las mujeres que hoy tenemos 50 no nos parecemos en nada a las que tenían nuestra edad hace 30 años.
Por eso yo no olvido que soy una mujer con muchos sueños aún no cumplidos y se que algo siempre me está esperando a la vuelta de la esquina… Seguiré buscando en la vida mis sueños locos... creo que en esta etapa viviré menos apurada.

lunes, 23 de febrero de 2015

Amor y amistad



Definir el amor y la amistad, en palabras es difícil. Sin embargo, son sentimientos y valores que mueven el mundo y que a través de la historia continúan vigentes. Son perpetuos en todos los seres humanos y en todos los entornos de la naturaleza.
El amor es el sentimiento más puro y noble que pueden sentir mujeres y hombres. Y es gracias a el que muchas parejas llegan a vivir toda una vida junta. Logran ser felices, ser padres y abuelos. A través del amor logran conformar una familia estable, situación que no es fácil. De hecho nunca lo ha sido.
En la actualidad el amor además es una institución de respeto, debido a que la mujer ha alcanzado el mismo peso que el hombre dentro de la sociedad y eso hace que exijan un trato justo y digno. Ellas desean tener un hombre al lado que las ame, que las mime, pero por sobretodo, que las respete. Y cuando hay amor esto no debe significar dificultad alguna. Ya que el amor es eso y mucho mas.
El amor es la buena vibra que nutre al mundo y al ser humano con su belleza y colorido y se multiplica en la imaginación y creatividad de toda persona enamorada al convertirse en el alfarero de su pareja y viceversa. La amistad es un sentimiento noble y “selectivo” que se edifica por la afinidad de caracteres presentes en cada uno de los seres humanos y se reflejan en: la sinceridad, el respeto por la diferencia, la sabiduría de la escucha, la solidaridad de las dificultades, la percepción de la reciprocidad.
El hombre necesita de la amistad, ya que es un ser social y necesita de sus pares. Esto es algo universal. Le ocurre a cada ser que habita la tierra. Todos necesitamos de la amistad para tener a quien contarle nuestras cosas. De una persona para llorar, reírnos, ver una película... Para sentirnos completos.
Toda amistad tiene un comienzo y este muchas veces es fortuito. No se trata de que uno vaya por la vida buscando amigos. Simplemente ellos llegan, en diferentes situaciones y lugares. La amistad nace por sentimientos en común entre ambas personas. Se comparten ideales, creencias, similitudes, gustos y pensamientos. Todo eso es fundamental, ya que de otra manera, no se podrá crear un lazo.
La amistad y el amor por otra persona tienen algo en común. Cuando uno es amigo de otra persona, lo quiere y en esa relación existe una entrega total y desinteresada. La amistad y el amor tienen características similares. En cuanto a la manera de pensar, de ver las cosas, en pasatiempos, etc. Por lo mismo es que se crea un vínculo de amistad. De lo contrario, solo se será un conocido del otro. No pasa más allá de eso.
Lo cierto es que Amor y Amistad estarán presentes siempre en el ser humano.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Una mirada lo dice todo



Los ojos son las ventanas al corazón. La mirada, los ojos, es una de las herramientas de nuestro lenguaje corporal más importantes en todas nuestras relaciones personales (amor, amigos, trabajo, etc.). El contacto con los ojos, mirar a los ojos de otra persona es un acto de comunicación muy poderoso y que normalmente restringimos a muy breves momentos. Prolongar un contacto de ojos o encontrarnos con la mirada de una persona indica una intensa emoción, y no admite otra interpretación que ser un acto de amor o un acto de hostilidad. La mirada es un puente entre dos almas.
El contacto con los ojos es tan perturbador que en un encuentro de tipo social, evitamos el contacto de ojos por más de un segundo. Entre una multitud de extraños en un sitio público, este contacto apenas dura una fracción de segundo, y la mayoría de la gente incluso lo evita.
Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón. Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación. Una mirada no puede decir nada o lo puede decir absolutamente todo. Una mirada engaña... una mirada mata... una mirada confunde, una mirada nos dice la verdad sin decir una sola palabra.
Cuando me crucé con tu mirada la primera vez pensé que me había perdido en un sueño del que no quería despertar, aún cada vez que te miro siento que aún no he podido despertar. Cuando mi mirada se cruza con la tuya, el resto del mundo desaparece, no existe nada ni nadie más que tú y tu sonrisa.
¿Que hay en tu mirada que me roba el alma, que me seduce y me mata? ¿Que hay en tu mirada que me atrapa y que me pierde? ¡Ay esa mirada! tantos secretos y tantas palabras. Tu mirada es el delirio, es un instante infinito, un atardecer sin miedo, un rincón de lo bello, es el presagio de un sueño cumplido, es lo visible y lo invisible de sentir. ¡Como no enamorarme ti, si tienes esa mirada que me desvela y que me alcanza!
Mi corazón late al ritmo de tu mirada... Me derrites con tu mirada, haces fuego en mis sentimientos, provocas caricias en mi alma… Mi fuerza y mi voluntad me la dan tus ojos. Y me la quitan.
Una mirada tuya logra meterse hasta lo mas profundo de mi alma. Esa magia en tu mirada hace vibrar mi corazón. Tus ojos hacen temblar mi voluntad, tu mirada roba mis pensamientos, tu ternura me hace olvidar la tristeza, tu dulzura embarga mis sentimientos.
Tu mirada es la culpable de todo.



martes, 27 de enero de 2015

Creo en el amor… Me gusta creer en el amor



"Ten el suficiente coraje para creer en el amor una vez más,
 y siempre una vez más".
Maya Angelou

¡¡SI!! Porque el amor es lo que da sentido a todo lo que hacemos, o mejor aun, a lo que somos.
Estuve leyendo muchas opiniones acerca del amor, si existe, si no, qué es, si dura para siempre… Otras que ya no creían en el amor y que juran no volver a enamorarse otra vez por haber sufrido una decepción. Y como saben que me encanta hablar de este tema, aquí les va. Yo soy una romántica empedernida que cree en la magia de las personas, pero eso no hace que uno crea o no en el amor.
Lo cierto es que a todos nos han partido el corazón alguna vez. Finalizar una relación siempre es complicado, especialmente si se trata de un divorcio o si hay hijos en común. Pero el tiempo lo cura todo, y una vez transcurrido el necesario para poder superar el trance, es posible que volvamos a encontrar a una persona que nos llena. Sin embargo, es posible que notemos que nos cuesta entregarnos libremente al otro, mostrar abiertamente nuestros sentimientos, o nos es difícil confiar en él, sobre todo si hemos sufrido una infidelidad en nuestra anterior relación. ¿Cómo volver a creer en el amor?
Definitivamente, haber sufrido una decepción, estar dolido, lastimado nos hace decir y hasta jurar que no nos vamos a enamorar nuevamente pero esto es algo certeramente temporal, está mintiendo sin querer porque, sinceramente, yo no conozco a nadie que controle al amor, porque eso no se controla, uno no lo puede manejar, quizás podemos jugar con quien amenaza con enamorarnos, haciendo que se mantenga a distancia para que no toque donde somos débiles y uno caiga como hoja de otoño, pero evitarlo es imposible, no podemos negarnos porque simplemente nos sorprende, nos atrapa cuando menos lo esperamos y no hay escapatoria señores. Como dice Arjona: “El amor se abre paso despacio no importa el cerrojo...”
Es cierto que conforme avanzan los años, nos vamos endureciendo y procuramos no caer en lo que consideramos errores de nuestras anteriores vivencias. Un desengaño amoroso es una herida que, aunque consigamos cerrar, siempre nos dejará una pequeña cicatriz para recordarnos el dolor sufrido. La desconfianza y el miedo a darnos en una nueva experiencia, son sólo reacciones normales de nuestro cerebro, que lógicamente trata de protegernos mediante ese mecanismo de defensa. Pero cuantas veces hemos escuchado que el corazón no entiende de motivos ni razones.
Además ¿merece la pena renunciar a intentar ser felices de nuevo por el riesgo a volver a sufrir? Rotundamente NO. Una relación nueva es, como su nombre indica NUEVA. La persona que ahora nos ocupa no tiene nada que ver con la anterior, y ni siquiera nosotras somos las mismas, puesto que la ruptura nos fortalece y somos más exigentes. La situación es diferente, y no puedes dejar que la anterior te condicione. Aquello salió mal, pero ¿por qué no dar la oportunidad de que algo mejor pueda rodearte?
Todos aquellos que han pasado por agonías amorosas y no quieren creer en el amor por alguna desilusión pasada, les tengo una mala noticia, no se van a librar del amor y no existe el amor sin sufrimiento. Simplemente, no existe, el sufrimiento forma parte del amor. Toda relación que termina, puede dolernos, pero nos deja una enseñanza. Todas las experiencias buenas o malas llegan a nuestra vida para enseñarnos algo.
A veces por malas experiencias creemos que el amor puro y sincero no existe, pero estamos equivocados. Encuentra en tu dolor el aprendizaje y arriésgate una vez más, pero con la esperanza de ser más sabio y evitar cometer los mismos errores del pasado. Nunca culpes al amor. El amor en sí mismo es bueno, es bondadoso, es la fuerza que podrá cambiar la humanidad.
El amor mueve el mundo con su fuerza impresionante cada día, obrando sus pequeños milagros en el corazón de cada ser humano que se transforma por completo gracias a la luz de esa ilusión que surge del deseo de amar y ser amado. El amor es la esperanza de la humanidad, especie que se encuentra en peligro de extinción más por desamor que por contaminación. Es el principio de la vida, posibilita el crecimiento y desarrollo normal de un ser humano y es el que permite su independencia.
El amor de pareja es respeto, aceptación, diferenciación… El otro no es la prolongación de uno sino otro separado. El amor es desinterés, no especula, no negocia ni saca ventajas, y el amor más importante es el amor propio. Se comienza por amarse a uno mismo para poder amar a otro.
Como a todas las personas el amor me ha dado golpes fuertes, y quizás en algunas ocasiones he querido dejar de creer en el amor pero hay algo en mí que me lo ha impedido y supongo que es porque a pesar de las decepciones, la vida sin tener esa ilusión sería muy triste. Hay personas que salen tan dañadas en cuestiones de amor que dejan de creer en él, pero hay otro tipo de personas en las cuales me incluyo, que por más que hayamos salido lastimadas, somos fiel a ese bello sentimiento. Sin el amor nada es posible, por ese sentimiento somos guerreros, creadores, artistas…
Saben que tengo un alma romántica y también tengo mi perfecto opuesto que me complementa. No con la idea que solía tener de los cuentos de hadas o la muy vendida historia de comedia romántica que nos ha vendido Hollywood. Es alguien capaz de aceptarme con mis muchos defectos, mis virtudes, mis locuras, mis necedades y mis chispas de genialidad, pero sobre todo, después de conocerme, realmente conocerme aún me quiere en su vida.
Es un amor sincero que no busca su bien personal, un amor honesto fuera del egocentrismo humano y dentro del cariño y la calidez. Me ha enseñado a dar lo mejor de mi, a nunca darme por vencida, a seguir adelante sin importar lo que pase y a nunca perder la esperanza ni la fe, en uno mismo y en los demás. A valorar la vida, lo que tengo y a saber disfrutar el momento, porque el presente es lo que realmente tenemos.
Cuando de amor se trata, uno nunca sabe qué hay mañana, ni cómo terminaremos el día, si con una sonrisa o con una lagrima en los ojos. El amor se mantiene de una sola forma, creyendo en el, alimentándolo todos los días, cuidándolo, dando el espacio y los momentos, teniendo el respeto que todos nos merecemos.
Yo creo en el amor, en hablar el mismo idioma, en conexiones de energía, como los ríos que se unen en un mismo curso… creo en el respeto y en la sinceridad, en el amor que dos deciden, sin presiones, sin exigencias… Creo en la naturaleza del fluir y coincidir. El estar centrados para escuchar hasta donde podemos llegar. Para equilibrar sin sufrir. Creo en amar con armonía, en el "te quiero" sin por qué... en las relaciones que nos apoyan en los malos momentos, que leen la mirada, que sonríen con el alma, ¡que están!
Creo en la comunicación como la mejor vía para construir, coincidir y decidir. En la absoluta sinceridad al decir "te amo" y también al decir "me voy". Creo completa y ciegamente en el AMOR puro, íntegro, incondicional, cálido, ése que es tan profundo, como sensación, como belleza, como entrega… que debemos asegurarnos cómo lo hacemos llegar, porque nos toca puntos distintos, pero al final es uno solo... el que está en nosotros como consecuencia de tener mente, emoción, sentimientos y corazón
¡Nunca dejes de creer en el amor! Quizás tu corazón ha sido lastimado muchas veces y has derramado lagrimas por personas que no se lo merecen, pero no todos son igual, y mientras alguien te causa dolor hay otras personas que darían lo que fuera, por ser el dueño de tu corazón. Solo mira a tu alrededor y encontrarás el verdadero amor, no permitas que las malas experiencias en tu vida te impidan ver lo bello de este mundo y sobre todo te impidan amar de nuevo.
Aunque te digas una y otra vez después de un fracaso: ¿Cómo volver a creer en el amor? Yo te digo, pues apostando y arriesgando, porque si no arriesgamos, nos puede quedar el sabor amargo de no haberlo intentado al menos, eso es lo que yo creo y siento, es la única manera de creer que podemos volver a sentirnos bien en compañía de la persona que elegimos y que también nos eligió a nosotros…
Yo no dejaré de creer en el amor porque conozco el significado y tengo la capacidad de amar. A pesar de lo que pueda sufrir es tan dulcemente adictivo enamorarse que es difícil renunciar a ello. El amor trae dolor, pero sin sangre no hay victoria.
Y tú, ¿crees en el amor?