Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

jueves, 25 de junio de 2015

Amándote



A veces me pongo a pensar que no existe en el mundo una persona como tú, una persona que en el primer momento en que la conocí, despertó en mi corazón, ese sentimiento tan hermoso, tan especial, tan maravilloso que es “el amor”. Es un sentimiento tan profundo que cada vez que te veo siento esa alegría, esa felicidad que me hace vibrar y me hace sentir lo hermosa que es la vida a tu lado… eres lo que siempre soñé.
Me gusta abrazarme a tu cálido cuerpo, donde nuestros besos suaves nos conducen al éxtasis de querer dar más, tienes la absoluta capacidad de despertar mi pasión por ti. Hacer el amor contigo es vivir y morir, es tocar el cielo, es mágico, dos alma que se hacen una… hacer el amor contigo sin tabúes ni complejos dejando todo mi ser dentro de ti y haciéndote sentir que mi amor te quema, así hacemos el amor…
Cuando estamos juntos somos increíbles, es algo tan fuerte y perfecto que a veces asusta. Junto a ti siempre estoy sedienta de pecado, ansiosa de beber tu aroma, de tatuar tu piel con mis dedos, de llenarme de tus ojos, beber de tu sonrisa, implicarte en mis juegos mientras corren ríos de lenguas enredadas. Abrasar como el sol, llover mis labios en tu tierra, sembrar lascivia para engendrar deseo...
Estoy sentada en una esquina escribiendo… levanto la vista y me quedo mirándote y siento la punzada del deseo por esa piel que empieza a estar curtida por los años y sin pensarlo aparto lo que estoy haciendo y voy ansiosa en busca de tu fuego. Anhelo tu esencia, tu dulzura, el deseo intimista y prohibido que percibo cada vez que tus manos me rozan, tu fragancia derramada en mi cuerpo, tu sonrisa hecha de sol que me calienta aun en el más frío día de invierno.
Intento escribir en tu piel mi voluntad, a veces con redacción apresurada, despojándonos de las ropas y las palabras, otras, mi caligrafía esta llena de calma y me complace besarte en silencio, rozar apenas tu nuca con mis manos, susurrarte mimosa que colmaré tu deseo, deshacerme en el viaje placido de tu sexo…
Me sientes moverme y dejas el trabajo que estás haciendo para observarme. Me voy sacando la ropa, botón a botón, prenda a prenda, empiezas a sonreír con malicia y te acercas solo un poquito porque no te permito hacerlo más y no dejo que me toques, sólo que me observes obligándote a que te consumas en deseo, haciendo que me contemples placentera y maliciosa, quiero ser seducción, tentación, la vida misma incluso.
Te sientas y me llamas mala y yo me rió… acorto la distancia, y me siento sobre tus piernas, te enlazo con las mías y me muero mientras mis manos descubren los efectos causados y te invito a que descubras tú los que provoca el deslizar presuroso de tus manos. Palpitan en mí las ganas de ser surcada despacio, de ser bebida con placidez exquisita y no obstante sigo siendo mala, te recorro despacio negándote mi mirada, atravesando la distancia entre tu boca y tu sexo para apenas sin resistencia moverme juguetona ante el, untándote con la humedad de mi saliva y llenarte de deseo creciente. “Mala”… me dices, me gusta y me rió…
En espera de saciar mi gula como una loba lujuriosa, me afianzo a tus costados y aferrada a tu desnudez te ofrezco mi cáliz entreabierto… cabalgo sobre tu cuerpo, me estremezco, me agito, noto el cimbrear erótico de tu pelvis en el delicioso compás del penetrar en mí de tu sexo y al fin soy loba herida que cae rendida sobre tu pecho.
Me quedo allí pegada a tu cuerpo sintiendo nuestra agitación y esta transpiración que huele a nuestras pieles, y nos acariciamos, mientras nos miramos susurrándonos dulces palabras de amor. Así transcurre un breve tiempo y cuando intento volver a mis letras me lo impiden tus caricias suaves, dulces, tus susurros nuevamente en mi oído y tus manos comienzan a recorrer mi cuerpo y tu aliento siento que me quema… e inevitablemente enciendes mi pasión. “Malo”, te susurro… y me rió… Sin decir casi siempre decimos todo. Sé donde ampliar tu golosa avidez de mi sexo. Se interrumpe el silencio por los jadeos, consigo excitarte tanto que ahora eres tu quien pide guerra. Me entrego a tu lascivia palpitante, deseosa, ansiosa…
Es una entrega sin pensar, sin pausa. Cada vez, cada entrada y salida nos envuelve más en un placer indescriptible, Siento escalofríos y la sensación evidente de la proximidad del clímax. Y alzo mi vientre para sentir que te derramas en mi interior, que te deshaces entre mis muslos, que mis pechos te parecen el manjar más exquisito. Luego noto esa humedad vastísima y exhalo el último gemido. Suprema es la intensidad de nuestras geografías al pecar.
Tu eres y serás mi deseo, serás la mitad de mi cuerpo… muere de placer en mi confesionario... Y déjame a mí... morir entre tus brazos. No olvides nunca que me gusta hacerte el amor así, amándote.

martes, 16 de junio de 2015

Las mujeres



Lejos de ser un sexo débil, somos un sexo que lucha y se defiende de las adversidades al igual que los hombres. Dios sembró en nuestros vientres el mayor de los tesoros aquí en la Tierra: engendrar y dar vida. Pero ser mujer va más allá del milagro de dar vida, o de vivir por el amor. Estamos llenas de instintos, misterio, incertidumbre y también de éxito, y pocas veces somos las que nos rendimos, en comparación a los hombres. La mujer significa fuerza y vitalidad, dirección y seguridad, sabemos reconocer cuando nos equivocamos y nos sentimos orgullosas de nosotras mismas, soportamos más que cualquiera y aún así salimos adelante. Solo basta que la vida nos ponga las pruebas y poner el corazón para enfrentarlas de manera exitosa. Pensar en el don de poder dar a luz a otro ser, da una idea de lo especial que somos, de la naturaleza única de que hemos sido dotadas, pero al mismo tiempo de la gran responsabilidad que se nos ha encargado.
Las mujeres somos ahora fuente de trabajo, jefes de familia y grandes triunfadoras, enfrentamos la vida con entusiasmo, valentía y convicción en nuestra fuerza, amor y determinación. Aunque muchas veces se nos pasa el tiempo lamentando lo que nos ha pasado, y otras vivimos con la zozobra de lo que pueda pasar mañana, y es cierto que a muchas no les ha sido fácil sortear las dificultades que se presentan, pero ¿acaso no hemos salido airosas y triunfantes?, nacimos con la capacidad de confortar el alma de quien se cruza por nuestro camino.
Del rol humano y responsable de cada mujer dependen muchos cambios, hay muchísimos hogares que están a cargo de una mujer, cumpliendo con todas las demandas. Porque solo la mujer es capaz de amar como ama, solo la mujer da su vida literal y figurativamente por aquellos a quienes ama, solo la mujer se dona integral y desinteresadamente con la única recompensa de ver al ser amado feliz, pleno, lleno de amor y de paz.
Hombres y mujeres manejamos el estrés de manera diferente. Cuando nos enojamos, las mujeres queremos y necesitamos hablar porque al hacerlo liberamos el estrés y podemos calmarnos para llegar a un acuerdo. Pero los hombres no son así. Cuando están muy enojados o no pueden resolver un problema de inmediato, liberan estrés poniendo distancia de por medio para poder olvidar sus problemas.
Mientras el cerebro femenino empatiza, el masculino analiza, explora y sistematiza. Seguramente, esta diferencia es la que mayores problemas trae en las parejas. Así que cuando no nos sentimos escuchadas o comprendidas, recordemos que las mujeres contamos con el 11 por ciento más de neuronas que los hombres en la zona del cerebro reservada para el lenguaje y el oído, o sea que no nos oyen igual de bien, ni tienen nuestra misma fluidez verbal.
Nosotras somos casi siempre las que verdaderamente tomamos las decisiones. Y somos musas porque las obras de arte más importantes de la historia nacieron gracias a la inspiración de una mujer. Sin embargo, cuando nos enojamos podemos ser un enemigo peligroso. Por eso, los hombres tienen que saber qué NO decirle jamás a una mujer. Porque si lo hacen, podrían no estar ahí para contarlo. Fíjense si somos más peligrosas, que por ejemplo: Si un hombre con su esposa, a los 10 años el ni siquiera se acordara de la discusión, pero ella no la olvidará nunca.
Por eso me parece importante que los hombres sepan algunas de las cosas que hacen enojar a una mujer, entre ellas: los comentarios machistas, la falta de ayuda en la casa, que no nos dejen hablar, que crean que todo nos molesta, que nos digan a todo que les da igual, que le den más importancia al deporte o a la TV en general que a lo que estamos diciendo, que hablen de su ex, que no se percaten de cualquier cambio en nuestro pelo o en la forma de vestir, que todo se les olvide, cuando nos dicen: “mi mamá dice que…”. Ah… y no se les ocurra si están en medio de una gran discusión, donde les gritamos hasta de lo que se van a morir, aplicar la graciosa huída diciéndonos "¡ya cálmate!". Error. Prepárense para una hora extra de pelea.
Y lo cierto es que para vivir el amor es necesario tener presente siempre que la vida es un eterno intercambio y que no importa quien da o quien recibe, lo esencial es que nos necesitamos los unos a los otros.
En la actualidad donde los avances y desarrollos tecnológicos parecieran abrumar nuestras vidas, es justo reconocer que las mujeres hemos tenido que enfrentar retos que sin duda alguna, nos han hecho crecer en nuestro interior, seguimos sin desfallecer cumpliendo el rol de esposa, hija, amiga y madre, y sin vacilación alguna nos colocamos al frente de un puesto de trabajo, aceptamos el desafío de entender y enfrentar la evolución en el mundo, todo con el firme propósito de querer ayudar y comprender a los nuestros.
Hoy en día, la mujer ha adquirido un papel mucho más importante y valorado en el mundo, a diferencia de como ocurría (tal vez todavía ocurre en algunos lugares) a principios del siglo pasado. Las mujeres que en otros tiempos lucharon para ser tomadas en cuenta nos dejaron un legado tan importante, que nosotras tenemos que lograr que las mujeres del mañana hereden lo mismo y más. Y eso lo lograremos no sólo preservando ese papel tan importante que ya hemos logrado sino haciéndolo más sólido y enriqueciéndolo de sabiduría, sin caer en la soberbia o el abuso de poder que enferma a cualquier ser humano. Sentir dicha de ser mujer, nos hace pensar en grande porque siempre estaremos dispuestas a entregar lo mejor que poseemos.
Por eso, MUJERES siéntanse libre de expresar sus verdaderos sentimientos, vivan a profundidad sus sueños y alegrías, y nunca olviden que ser y sentirse mujer es la fuente principal para encontrar la dicha. Somos quienes estamos en pie desde muy temprano para atender a la familia, cumplir con el trabajo, y luego sin que nadie note nuestro cansancio llegar a casa a ser madres y esposas, y aún sacamos tiempo para jugar y conversar con nuestros pequeños, ayudarles con sus tareas y preparar su cama... ¿de dónde sacamos tanta fuerza?
Somos especiales pero eso no significa que seamos inmunes al dolor, al cansancio, a las frustraciones, al deseo de desconectarnos, aunque sea por unos minutos. Somos mujeres, en toda la extensión de la palabra, pero ante todo somos un ser humano y jugando un papel tan determinante, es urgente que nos demos nuestro tiempo, nuestro espacio y que exijamos lo que deseamos recibir, en especial a nuestros seres queridos. Es necesario reconocer que también ameritamos afecto, ser atendidas, recibir de forma recíproca.
Sin duda alguna, las mujeres somos imprescindibles para la procreación y reproducción del individuo en el universo y ya sólo por eso tenemos una tarea inigualable e insustituible. Pero lo mejor de todo, es que no es lo único que estamos en capacidad de hacer, somos competentes para llevar a cabo diferentes actividades y ocupar lugares de importancia en la sociedad, y al mismo tiempo seguir siendo hijas, hermanas, amigas, madres y esposas. Por esta razón, hemos sacudido y revolucionado al mundo.
Es cierto que muchas cosas son más fáciles para los hombres. Pero será que como me gustan los retos por eso estoy feliz de ser mujer. Después de todo tanto el sí como el no son nuestros. La mayor implicación de mi ser mujer, es que estoy feliz de serlo, de ser esta mujer resultado de la historia y de mi familia, de mis amigos, de mis amores, de la literatura y de los fantasmas, de la energía y de todo aquello que me deja admirada de vivir.

jueves, 28 de mayo de 2015

Suegra y nuera



Ayer coincidentemente escuché a dos personas emitir frases que son las que dan lugar a este texto. Muy temprano en la mañana cuando iba llegando al trabajo me detuve a tomar un café y comprar cigarros, mientras degustaba mi humeante café escuché a mi lado a una muchacha que decía: “Mi suegra es una víbora, pero si quiere guerra, guerra va a tener”. Y pensé pobre un hombre, hijo y esposo, que se verá envuelto en una terrible batalla.
Minutos después ya en el trabajo escuché a una compañera exclamar: “¡No soporto a mi nuera! La odio ¿qué puedo hacer?”. Y pensé hmm… eso olió a campo de batalla. El comentario fue más largo pero no lo voy a repetir aquí. Las palabras no me agradaron pero no emití ninguna opinión porque el tema suegra-nuera es muy controvertido y escabroso.
Yo he tenido dos nueras y con ninguna me he comportado mal. Me atrevo a afirmarlo porque nunca tuvimos problema. Eso sí, nunca me he metí en sus vidas. Podía darles un consejo o una opinión si me la pedían pero nada más. Quizás por eso nunca tuve altercado con ninguna de las dos. Déjenme decirles que no por eso todo era color de rosa. Nos llevábamos bien pero muchas veces no era fácil, en ocasiones lo que veía no me gustaba o no estaba de acuerdo con lo que escuchaba. Pero siempre supe darme mi lugar y no intervenir porque eran cosas que la nueva pareja tenía que resolver por ellos mismos. Y por supuesto no eran cosas graves.
No podemos olvidar que los jóvenes tienen derecho a hacer su vida a su manera y por supuesto esa manera nunca es como la nuestra pero eso no nos da derecho a interferir en todo momento en sus asuntos. Además recuerden que esas mujeres (nueras) que entran a formar parte de nuestra familia son diferentes a nosotras porque han tenido una educación y experiencias de vida distintas a las nuestras y no podemos esperar que ellas sean como nosotros queremos que sean. Por favor, eso no ocurre ni con nuestras propias hijas, educadas y criadas por nosotros a nuestra manera y sin embargo cuando crecen van asumiendo sus propias ideas y forma de vida.
A mis nueras siempre las respete y nunca las agredí de ninguna forma, quizás por eso ellas también me respetaron y tampoco me agredieron en forma alguna. La primera era todo un dilema una muchacha con muchos complejos pero una buena muchacha, y yo mantenía nuestra relación dentro del respeto y la comprensión, por eso nunca tuvimos problemas. La segunda… esa también era una buena muchacha y alguien a quien me unían (creo que me unen todavía) lazos de cariño muy fuertes, nunca la vi como nuera siempre como mi otra hija. Su partida me dolió y aún me duele…
Volviendo al tema, yo no habré sido una excelente suegra porque eso de la excelencia es casi imposible, pero al menos me considero una buena suegra, porque ninguna de las dos puede decir que yo les hice la vida un yogurt como decimos vulgarmente, ni que yo me metía en todo, ni que recibieron agresiones bajo mi techo (ni verbales y mucho menos físicas) ni mías ni de nadie, ni ninguna de esas otras cosas de las que se quejan todo el tiempo la mayoría de las muchachas de sus suegras.
La relación suegra-nuera es considerada como un constante campo de batalla y con frecuencia, lo es. Sin embargo, esto no tiene porque ser de esta manera. Cuando las dos deciden evitar y solucionar los problemas que se presentan, se puede dar una situación en donde todos ganen, tanto ambas mujeres, como el hombre que se encuentra entre ellas. Esta relación, como todas las que son exitosas, debe de estar basada en el respeto, paciencia, aceptación y tolerancia.
Para nosotras como madres lo más importante es ver a nuestro hijo feliz, y estar peleando constantemente con tu nuera y poniéndolo a él entre ambas, lo que hace es que el evite estar presente en esas situaciones que lo incomodan, y simplemente se distancia. Muchas suegras piensan que porque son mayores que las nuera son éstas quienes deberían de hacer el esfuerzo por mantener una buena relación con ellas. Sin embargo, no es así. ¡Una buena relación requiere de la comprensión de ambas!
Además amigos, tengamos en cuenta que generalmente, las nueras están prejuiciadas por cientos de historias en las cuales la suegra casi casi es un monstruo (aunque a veces es así). Historias que la describen como entrometida, gruñona, controladora, criticona, mala, con el deseo de causar problemas entre su hijo y su esposa, etc. En función de esto, no es de extrañar que la nueras tiendan a tomar de manera personal y como crítica, casi cualquier comentario que su suegra les puedas hacer.
En la conocida histórica rivalidad entre nueras y suegras, generalmente son las suegras las que son objetivo de crítica e incluso de bromas y chistes. Pero no es menos cierto que, no solo se lidia con situaciones complicadas generadas a causa de las suegras sino que también en muchos casos las nueras nos ponen en situaciones complicadas con las que lidiar dentro de la familia.
Una de las principales causas de estos conflictos suegra-nuera viene dado por la ausencia de límites. Esta ausencia se puede manifestar en muchos escenarios. Uno de los más corrientes es el "territorio". Una nuera problemática, suele olvidar que su marido, es también nuestro hijo. En los casos de malas relaciones, la situación se transforma en un escenario de “guerra fría” donde quien se perjudica, en definitiva, es la familia.
Algunas suegras viven con una idea preconcebida de la nuera que quieren tener; al no cumplirse las expectativas, se desencadena un sentimiento negativo, casi involuntario, y se consideran las decisiones de la nuera como actos de rebeldía. Por su parte, las nueras son conscientes de lo fuerte que puede ser el vínculo entre madre e hijo y temen no ser capaces de mantener nunca una relación igual de sólida. Saben que se les exigirá mucho, y la presión les genera inconscientemente rechazo, inseguridad y temor. Las nueras también deben poner de su parte, hacer todo lo posible por comprender a la mamá de su pareja y fundar una buena relación desde el principio.
Nosotras como suegras debemos aceptar que nuestro hijo ha crecido. Dejar de verlo como un niño y saber que es mayor para tomar sus propias decisiones y crear su plan de vida con quien él quiera. Como madre lo hemos criado lo mejor posible y ahora es el momento de que él tome sus propias decisiones. Por lo que en realidad debemos velar es porque la nueva pareja se quiera, se respete y respete las normas de la casa y la familia.
La relación suegra-nuera es una de las más frágiles que existen. Son dos mujeres, lo que por sí genera rivalidades y competencia, dos madres (porque la nuera si ya no lo es lo será) con ideas particulares acerca de lo que es bueno para los niños, dos amas de casa con ideas distintas acerca de cómo debería llevarse una casa y además, dos mujeres batallando por el afecto, el tiempo, la atención de un mismo hombre. Con todos estos factores en contra, surge la pregunta: ¿Pueden dos mujeres amar al mismo hombre y aún así, llevarse bien? Sí, yo creo que sí, yo sé que sí porque conozco muchos casos y hasta ahora a mi me ha pasado.
Lo más importante en la vida es el amor, las suegras no pueden pensar solo en ellas y en restar un miembro a la familia cuando se sienten contrariadas o se creen ofendidas, por el contrario deben ganar una hija y asegurar la felicidad de su hijo porque el ama a esa otra mujer y la guerra le hará mucho daño. Y las nueras no olviden que esa otra mujer, la suegra, fue quien dio a luz al hijo que hoy es su amante esposo o novio, por lo que se merece respeto y comprensión. No interfieran en la relación madre-hijo. Déjenle saber a su suegra que entienden que el amor de ella por su hijo no cambiará y que el amor que su hijo tiene por ustedes es diferente. Él las ama a las dos, así que vivan en paz y amor por el bien de todos.
Amigas, todas en esta vida somos primero nueras, después madres y al final llegamos a ser suegras. Además si tienes hijas piensa como te gustaría que la tratara, la quisiera y la comprendiera su suegra. De esa misma forma hazlo con tu nuera.
Con mi primera nuera tuve buenas relaciones, con la segunda como dije era como mi hija, siempre la vi como mi amiga, nunca como una rival a la que tuviera que disputarle el amor de mi hijo. Creo que ambas me llegaron a querer y a respetar, como yo hice con ellas. Hoy sólo les deseo lo mejor y que donde quiera que vayan encuentren una persona que las quiera, las respete y las comprenda. Una familia que las acoja con amor y una suegra que no les haga la llamada y equivocada guerra.

lunes, 25 de mayo de 2015

Lo más bello que he visto



El mar y sus misterios. Enorme, casi infinito. El viento lo lleva, lo trae, lo riza, lo encrespa, choca contra la arena y vuelve a irse. Hay un color azul intenso, y al mismo tiempo, un azul difícil de definir. El agua, con su color azul y su calma, es un consuelo que refresca y seduce. Yo amo al mar. El mar.... azul, verde, gris o indefinido, simple y a la vez complicado, con sus olas, su espuma, sus brillos bajo la luz del sol, sus sombras, su olor, su sonido, su brisilla marina... Tal vez alguien que nunca haya visto el mar no me comprenda, o incluso alguien que si lo haya visto tampoco. El mar es la cosa mas perfecta que existe (para mi). Su puro aire me llena de vida, en fin, que para mí el mar es un motor que mueve mis interiores a veces dormidos por la vorágine de la ciudad.
El buen tiempo va asomando y la necesidad de acercarse al mar aumenta, ¿verdad? Supongo que a estas alturas ya muchos han disfrutado de algún día de playa (al menos aquellos que por suerte la tenemos cerquita). Yo lo he hecho en varias ocasiones, aunque es tanto mi amor por el que voy todo el año. No me importa si hay buen o mal tiempo. Lo único que me interesa es saciar esa necesidad de verlo, de estar junto a él. Y llenar de paz mi alma, de esa paz que sólo el me da.
Me encanta ir a primera hora de la mañana, es el mejor momento del día. Miro el horizonte… el cielo azul como el mar sereno en el que danzan lenguas de plata y olas de vida. La mar tranquila, serena llena de luz y con ese azul verdoso que tanto me fascina…
Contemplo maravillada el paisaje. Y siento… y me concentro… y manan los sentimientos… Sensaciones de paz, llanto, armonía, dolor, relax, amor, tranquilidad, esperanza… pensamientos claros, perfectos… Sensación de felicidad, de románticos deseos, de abrazos contenidos y de besos aún no dados. De caricias musitadas y un “te quiero” que se escapa de los labios…
La suave brisa marina acaricia mi cara… Cierro los ojos y puedo escuchar el runruneo de las olas… y el mar me llama… y me habla… Me habla de Leyendas, estrellas de mar, de otras gentes… y de otros tiempos, de amores perdidos, de recuerdos olvidados, de ilusiones encontradas, de mensajes sin botella, de sus lindas aguas… Historias de mareas, caracolas, estrellitas y sirenas…. pececillos de colores…
Y contemplo extasiada a mi mar, tranquilo y rebelde, furioso y suave, valiente y temeroso, magnánimo y abnegado, ambicioso y egoísta, altruista… siempre necesito ir junto a él, estar cerca… muy cerca. Y cuando la melancolía me invade, se convierte en mi refugio… refugio de soledades donde puedo perderme… perderme en su inmensidad, con tan sólo mirarlo fijamente… paseando la mirada por el relajante e interminable vaivén de sus suaves olas… y así alcanzar la paz de mis desasosiegos… me sumerjo cuidadosamente por entre mis pensamientos… Y me abandono totalmente al sublime placer de sus aguas embrujadas…
Para serles sincera, yo soy de mar sea verano o invierno. Cuando está bravo, esa fuerza, ese ímpetu, se me contagia. Y cuando llega el buen tiempo, me olvido un poquito de su fuerza, de los destrozos que puede provocar, y me relajo en la playa disfrutando del sol y de la brisa marina. Ese olor a salitre, el ruido de las olas rompiendo en la playa… Díganme, ¿hay algo más relajante? Sin dudas, no. No podría vivir sin tenerlo cerca.
Es lo más bello que he visto... capaz de hipnotizar. Y cuando estoy allí… frente a él ya no pienso... ni siento... tan solo miro... Y sé que estoy y que soy... Sé que vivo. Me llega una tranquilidad inigualable y se me olvidan todos mis problemas y todo se convierte en calma. La sensación es sumamente energizante, y me siento totalmente libre.
Y es en ese momento cuando compruebo que Dios existe… El está ahí, en esa inigualable creación...

jueves, 21 de mayo de 2015

Somos...



Somos dos para darnos todo y somos uno cuando nos amamos, con un fuego de amor que paraliza nuestros sentidos, que nos impide más que amarnos, un fuego de sentirnos, que nos hace pertenecernos.
A veces te añoro, otras te adoro, las demás te necesito, pero siempre te amo, porque siempre estás en mí. Sentirme arropada por ti, me hace sentir tan grande y a la vez tan pequeña..... Tus ojos me siguen pareciendo la misma puerta hacia el infinito, tus labios son algo más que labios es el aliento que necesito y tus manos las herramientas que encienden mi alma y mi espíritu, con solo rozar mi cuerpo.
Lo nuestro no se basa solo en el sexo, nuestra relación esta llena de cariño, amor, respeto, comprensión, complicidad, bromas, libertad, seguridad, entrega, pasión, lujuria, sueños, ilusiones, esperanza, felicidad, lucha, magia, sensibilidad, ternura, dulzura, amistad, confianza, compartir, mimar, fantasías, inteligencia, cultura, adoración, admiración… Nuestro camino no ha sido un camino sencillo, está lleno de piedras, de senderos y veredas, ha sido trazado por el tiempo, por nuestro destino, es el camino que me lleva hacia ti...
Somos uno en dos, dos en un sólo amor. Sentimos cada instante de sentimientos, compartiendo hasta el último de nuestros deseos. Entendemos nuestros placeres: nuestra complicidad nos une y hasta con el silencio nos decimos todo sin necesidad de más. Me amas como la mañana al rocío que se esperan para abrazarse, gozando tu cuerpo junto al mío, dejándome profanar tu cuerpo junto a mí, pasando por mi alma… Me amas con el desespero de quien espera ser condenado, con tu boca ardiente que agoniza por sentir tus labios en mí… me seduces con tus manos, tocas cada poro de mi piel deteniendo el tiempo como sólo tú sabes.
Ay amor, no puedo negar que hago de ti el infierno donde ardo porque tocas el horizonte de fuego de mi cuerpo… y me electrizas… hasta el gemido… bailas conmigo el ritmo porque solo tu boca sabe exorcizar mi hambre… instintivamente abro mis muslos con tan solo una certeza… quiero continuar… con la furia de los besos… las huellas invisibles del apetito animal y del placer desmesurado que tiñes en mi piel. Me haces sentir fiebre entre mis muslos y hambrienta te como el cuerpo y el alma. Siguiendo la travesía de tus jadeos mis dedos y mi lengua tejen hilos de seda con tus escalofríos, y entonces dejo que tus pecados se adueñen de mi cuerpo… y me robas el límite cuando me repites que soy tu vicio…
Cuando ya estamos vencidos... el silencio impera. La entrega mutua es realidad y en ella perduró el deseo. Uno en brazos del otro… aún los cuerpos tiemblan con loca pasión. Cuerpos agitados pecado cumplido.
Somos amor en cada roce, pasión en cada beso… estamos fundidos tú y yo en un eclipse de deseos. Nuestros cuerpos son paraíso e infierno a la vez. Porque disfrutamos de los sabores divinos de nuestros frutos del edén pero también ardemos entre llamas llenas de pasión y pecado.
Tú eres mi sueño cumplido, el amor perfecto, sin ataduras, eres la respuesta a mis preguntas… Eres el veneno que me mata, la cura que me salva. Eres mi mitad, mi otra parte. Eres amor, placer, esencia, pasión, bondad, deseo puro, calor, calma, nobleza, alegría, amor sincero, lagrima oculta, cobijo, dulzura, ternura… siempre estas en mis pensamientos, en mi corazón, en mis sentimientos, en el sol, la lluvia, en cada lágrima, tú eres mi felicidad, mi todo.
Y yo… yo vivo en tus deseos... soy tu calma y tu locura. Soy tu paz, tu desesperación y tu delirio… soy lo débil y lo fuerte de ti. Soy lujuria... reina de la noche... y de tu ser.