Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

lunes, 23 de febrero de 2015

Amor y amistad



Definir el amor y la amistad, en palabras es difícil. Sin embargo, son sentimientos y valores que mueven el mundo y que a través de la historia continúan vigentes. Son perpetuos en todos los seres humanos y en todos los entornos de la naturaleza.
El amor es el sentimiento más puro y noble que pueden sentir mujeres y hombres. Y es gracias a el que muchas parejas llegan a vivir toda una vida junta. Logran ser felices, ser padres y abuelos. A través del amor logran conformar una familia estable, situación que no es fácil. De hecho nunca lo ha sido.
En la actualidad el amor además es una institución de respeto, debido a que la mujer ha alcanzado el mismo peso que el hombre dentro de la sociedad y eso hace que exijan un trato justo y digno. Ellas desean tener un hombre al lado que las ame, que las mime, pero por sobretodo, que las respete. Y cuando hay amor esto no debe significar dificultad alguna. Ya que el amor es eso y mucho mas.
El amor es la buena vibra que nutre al mundo y al ser humano con su belleza y colorido y se multiplica en la imaginación y creatividad de toda persona enamorada al convertirse en el alfarero de su pareja y viceversa. La amistad es un sentimiento noble y “selectivo” que se edifica por la afinidad de caracteres presentes en cada uno de los seres humanos y se reflejan en: la sinceridad, el respeto por la diferencia, la sabiduría de la escucha, la solidaridad de las dificultades, la percepción de la reciprocidad.
El hombre necesita de la amistad, ya que es un ser social y necesita de sus pares. Esto es algo universal. Le ocurre a cada ser que habita la tierra. Todos necesitamos de la amistad para tener a quien contarle nuestras cosas. De una persona para llorar, reírnos, ver una película... Para sentirnos completos.
Toda amistad tiene un comienzo y este muchas veces es fortuito. No se trata de que uno vaya por la vida buscando amigos. Simplemente ellos llegan, en diferentes situaciones y lugares. La amistad nace por sentimientos en común entre ambas personas. Se comparten ideales, creencias, similitudes, gustos y pensamientos. Todo eso es fundamental, ya que de otra manera, no se podrá crear un lazo.
La amistad y el amor por otra persona tienen algo en común. Cuando uno es amigo de otra persona, lo quiere y en esa relación existe una entrega total y desinteresada. La amistad y el amor tienen características similares. En cuanto a la manera de pensar, de ver las cosas, en pasatiempos, etc. Por lo mismo es que se crea un vínculo de amistad. De lo contrario, solo se será un conocido del otro. No pasa más allá de eso.
Lo cierto es que Amor y Amistad estarán presentes siempre en el ser humano.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Una mirada lo dice todo



Los ojos son las ventanas al corazón. La mirada, los ojos, es una de las herramientas de nuestro lenguaje corporal más importantes en todas nuestras relaciones personales (amor, amigos, trabajo, etc.). El contacto con los ojos, mirar a los ojos de otra persona es un acto de comunicación muy poderoso y que normalmente restringimos a muy breves momentos. Prolongar un contacto de ojos o encontrarnos con la mirada de una persona indica una intensa emoción, y no admite otra interpretación que ser un acto de amor o un acto de hostilidad. La mirada es un puente entre dos almas.
El contacto con los ojos es tan perturbador que en un encuentro de tipo social, evitamos el contacto de ojos por más de un segundo. Entre una multitud de extraños en un sitio público, este contacto apenas dura una fracción de segundo, y la mayoría de la gente incluso lo evita.
Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón. Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación. Una mirada no puede decir nada o lo puede decir absolutamente todo. Una mirada engaña... una mirada mata... una mirada confunde, una mirada nos dice la verdad sin decir una sola palabra.
Cuando me crucé con tu mirada la primera vez pensé que me había perdido en un sueño del que no quería despertar, aún cada vez que te miro siento que aún no he podido despertar. Cuando mi mirada se cruza con la tuya, el resto del mundo desaparece, no existe nada ni nadie más que tú y tu sonrisa.
¿Que hay en tu mirada que me roba el alma, que me seduce y me mata? ¿Que hay en tu mirada que me atrapa y que me pierde? ¡Ay esa mirada! tantos secretos y tantas palabras. Tu mirada es el delirio, es un instante infinito, un atardecer sin miedo, un rincón de lo bello, es el presagio de un sueño cumplido, es lo visible y lo invisible de sentir. ¡Como no enamorarme ti, si tienes esa mirada que me desvela y que me alcanza!
Mi corazón late al ritmo de tu mirada... Me derrites con tu mirada, haces fuego en mis sentimientos, provocas caricias en mi alma… Mi fuerza y mi voluntad me la dan tus ojos. Y me la quitan.
Una mirada tuya logra meterse hasta lo mas profundo de mi alma. Esa magia en tu mirada hace vibrar mi corazón. Tus ojos hacen temblar mi voluntad, tu mirada roba mis pensamientos, tu ternura me hace olvidar la tristeza, tu dulzura embarga mis sentimientos.
Tu mirada es la culpable de todo.



martes, 27 de enero de 2015

Creo en el amor… Me gusta creer en el amor



"Ten el suficiente coraje para creer en el amor una vez más,
 y siempre una vez más".
Maya Angelou

¡¡SI!! Porque el amor es lo que da sentido a todo lo que hacemos, o mejor aun, a lo que somos.
Estuve leyendo muchas opiniones acerca del amor, si existe, si no, qué es, si dura para siempre… Otras que ya no creían en el amor y que juran no volver a enamorarse otra vez por haber sufrido una decepción. Y como saben que me encanta hablar de este tema, aquí les va. Yo soy una romántica empedernida que cree en la magia de las personas, pero eso no hace que uno crea o no en el amor.
Lo cierto es que a todos nos han partido el corazón alguna vez. Finalizar una relación siempre es complicado, especialmente si se trata de un divorcio o si hay hijos en común. Pero el tiempo lo cura todo, y una vez transcurrido el necesario para poder superar el trance, es posible que volvamos a encontrar a una persona que nos llena. Sin embargo, es posible que notemos que nos cuesta entregarnos libremente al otro, mostrar abiertamente nuestros sentimientos, o nos es difícil confiar en él, sobre todo si hemos sufrido una infidelidad en nuestra anterior relación. ¿Cómo volver a creer en el amor?
Definitivamente, haber sufrido una decepción, estar dolido, lastimado nos hace decir y hasta jurar que no nos vamos a enamorar nuevamente pero esto es algo certeramente temporal, está mintiendo sin querer porque, sinceramente, yo no conozco a nadie que controle al amor, porque eso no se controla, uno no lo puede manejar, quizás podemos jugar con quien amenaza con enamorarnos, haciendo que se mantenga a distancia para que no toque donde somos débiles y uno caiga como hoja de otoño, pero evitarlo es imposible, no podemos negarnos porque simplemente nos sorprende, nos atrapa cuando menos lo esperamos y no hay escapatoria señores. Como dice Arjona: “El amor se abre paso despacio no importa el cerrojo...”
Es cierto que conforme avanzan los años, nos vamos endureciendo y procuramos no caer en lo que consideramos errores de nuestras anteriores vivencias. Un desengaño amoroso es una herida que, aunque consigamos cerrar, siempre nos dejará una pequeña cicatriz para recordarnos el dolor sufrido. La desconfianza y el miedo a darnos en una nueva experiencia, son sólo reacciones normales de nuestro cerebro, que lógicamente trata de protegernos mediante ese mecanismo de defensa. Pero cuantas veces hemos escuchado que el corazón no entiende de motivos ni razones.
Además ¿merece la pena renunciar a intentar ser felices de nuevo por el riesgo a volver a sufrir? Rotundamente NO. Una relación nueva es, como su nombre indica NUEVA. La persona que ahora nos ocupa no tiene nada que ver con la anterior, y ni siquiera nosotras somos las mismas, puesto que la ruptura nos fortalece y somos más exigentes. La situación es diferente, y no puedes dejar que la anterior te condicione. Aquello salió mal, pero ¿por qué no dar la oportunidad de que algo mejor pueda rodearte?
Todos aquellos que han pasado por agonías amorosas y no quieren creer en el amor por alguna desilusión pasada, les tengo una mala noticia, no se van a librar del amor y no existe el amor sin sufrimiento. Simplemente, no existe, el sufrimiento forma parte del amor. Toda relación que termina, puede dolernos, pero nos deja una enseñanza. Todas las experiencias buenas o malas llegan a nuestra vida para enseñarnos algo.
A veces por malas experiencias creemos que el amor puro y sincero no existe, pero estamos equivocados. Encuentra en tu dolor el aprendizaje y arriésgate una vez más, pero con la esperanza de ser más sabio y evitar cometer los mismos errores del pasado. Nunca culpes al amor. El amor en sí mismo es bueno, es bondadoso, es la fuerza que podrá cambiar la humanidad.
El amor mueve el mundo con su fuerza impresionante cada día, obrando sus pequeños milagros en el corazón de cada ser humano que se transforma por completo gracias a la luz de esa ilusión que surge del deseo de amar y ser amado. El amor es la esperanza de la humanidad, especie que se encuentra en peligro de extinción más por desamor que por contaminación. Es el principio de la vida, posibilita el crecimiento y desarrollo normal de un ser humano y es el que permite su independencia.
El amor de pareja es respeto, aceptación, diferenciación… El otro no es la prolongación de uno sino otro separado. El amor es desinterés, no especula, no negocia ni saca ventajas, y el amor más importante es el amor propio. Se comienza por amarse a uno mismo para poder amar a otro.
Como a todas las personas el amor me ha dado golpes fuertes, y quizás en algunas ocasiones he querido dejar de creer en el amor pero hay algo en mí que me lo ha impedido y supongo que es porque a pesar de las decepciones, la vida sin tener esa ilusión sería muy triste. Hay personas que salen tan dañadas en cuestiones de amor que dejan de creer en él, pero hay otro tipo de personas en las cuales me incluyo, que por más que hayamos salido lastimadas, somos fiel a ese bello sentimiento. Sin el amor nada es posible, por ese sentimiento somos guerreros, creadores, artistas…
Saben que tengo un alma romántica y también tengo mi perfecto opuesto que me complementa. No con la idea que solía tener de los cuentos de hadas o la muy vendida historia de comedia romántica que nos ha vendido Hollywood. Es alguien capaz de aceptarme con mis muchos defectos, mis virtudes, mis locuras, mis necedades y mis chispas de genialidad, pero sobre todo, después de conocerme, realmente conocerme aún me quiere en su vida.
Es un amor sincero que no busca su bien personal, un amor honesto fuera del egocentrismo humano y dentro del cariño y la calidez. Me ha enseñado a dar lo mejor de mi, a nunca darme por vencida, a seguir adelante sin importar lo que pase y a nunca perder la esperanza ni la fe, en uno mismo y en los demás. A valorar la vida, lo que tengo y a saber disfrutar el momento, porque el presente es lo que realmente tenemos.
Cuando de amor se trata, uno nunca sabe qué hay mañana, ni cómo terminaremos el día, si con una sonrisa o con una lagrima en los ojos. El amor se mantiene de una sola forma, creyendo en el, alimentándolo todos los días, cuidándolo, dando el espacio y los momentos, teniendo el respeto que todos nos merecemos.
Yo creo en el amor, en hablar el mismo idioma, en conexiones de energía, como los ríos que se unen en un mismo curso… creo en el respeto y en la sinceridad, en el amor que dos deciden, sin presiones, sin exigencias… Creo en la naturaleza del fluir y coincidir. El estar centrados para escuchar hasta donde podemos llegar. Para equilibrar sin sufrir. Creo en amar con armonía, en el "te quiero" sin por qué... en las relaciones que nos apoyan en los malos momentos, que leen la mirada, que sonríen con el alma, ¡que están!
Creo en la comunicación como la mejor vía para construir, coincidir y decidir. En la absoluta sinceridad al decir "te amo" y también al decir "me voy". Creo completa y ciegamente en el AMOR puro, íntegro, incondicional, cálido, ése que es tan profundo, como sensación, como belleza, como entrega… que debemos asegurarnos cómo lo hacemos llegar, porque nos toca puntos distintos, pero al final es uno solo... el que está en nosotros como consecuencia de tener mente, emoción, sentimientos y corazón
¡Nunca dejes de creer en el amor! Quizás tu corazón ha sido lastimado muchas veces y has derramado lagrimas por personas que no se lo merecen, pero no todos son igual, y mientras alguien te causa dolor hay otras personas que darían lo que fuera, por ser el dueño de tu corazón. Solo mira a tu alrededor y encontrarás el verdadero amor, no permitas que las malas experiencias en tu vida te impidan ver lo bello de este mundo y sobre todo te impidan amar de nuevo.
Aunque te digas una y otra vez después de un fracaso: ¿Cómo volver a creer en el amor? Yo te digo, pues apostando y arriesgando, porque si no arriesgamos, nos puede quedar el sabor amargo de no haberlo intentado al menos, eso es lo que yo creo y siento, es la única manera de creer que podemos volver a sentirnos bien en compañía de la persona que elegimos y que también nos eligió a nosotros…
Yo no dejaré de creer en el amor porque conozco el significado y tengo la capacidad de amar. A pesar de lo que pueda sufrir es tan dulcemente adictivo enamorarse que es difícil renunciar a ello. El amor trae dolor, pero sin sangre no hay victoria.
Y tú, ¿crees en el amor?

miércoles, 21 de enero de 2015

Vivir con más convicción que nunca


Tenemos poco tiempo para existir y la vida es un laberinto lleno de pasadizos. Por eso sueña lo que quieras soñar, sé lo que quieras ser, ve a donde quieras ir, porque sólo tienes una vida y por tanto una oportunidad para hacerlo. La vida tiene 50 por ciento de destino y el otro 50 depende de ti y de la actitud que tomes frente a lo único que es solo nuestro e irrepetible "la vida". No tenemos que preocuparnos por vivir largos años, sino por vivirlos satisfactoriamente. Vivir largos años depende del destino; vivirlos satisfactoriamente depende de tu alma.
En la película "Perfume de mujer", hay una escena que me encanta, en la cual un personaje ciego (interpretado por Al Pacino) saca a bailar a una mujer joven y ella contesta: "No puedo, porque mi novio va a llegar en unos minutos." Y el le responde: "Pero en un momento se vive una vida", conduciéndola en un paso de tango. Esta escena pequeña es el momento más bonito de la película y las palabras de él encierran una inmensa verdad.
Muchos se olvidan de vivir el presente, que es lo único que realmente existe. Todos tenemos el mismo tiempo, nadie tiene menos de 24 horas por día. La diferencia es lo que cada uno hace con su tiempo. Necesitamos saber aprovechar cada momento, porque como dijo John Lennon: "La vida es lo que sucede mientras hacemos planes para el futuro". Y es cierto.
La vida es como un espejo, sonríe si la miramos sonriendo. Es como una obra de teatro, no importa su duración sino lo bien que la interpretemos. Siempre hay que vivir como si este fuera nuestro último día, porque el mañana es inseguro, el ayer no nos pertenece, solamente el hoy es verdaderamente nuestro.
Lo que pasa es que la mente no sabe vivir en tiempo presente, porque está demasiado ocupada para percibirlo. O buscando en los archivos de lo vivido, o planeando el futuro dentro de los parámetros de lo que ya se vivió… Hay que dejar que el pasado se disipe. Y estar todo el tiempo con los pensamientos proyectados hacia el futuro nos paralizará porque nos enfrenta con la incertidumbre.
La vida no se mide marcando puntos (como un juego), ni por el número de amigos que tenemos, o qué tanto nos aceptan los demás. La vida no son los planes que tenemos para el fin de semana o si nos quedamos en casa. Ni se mide por quienes son nuestros familiares o por cuánto dinero tienen. No se mide por la belleza física, ni por la ropa que usamos, ni por los zapatos que tienes o el tipo de música escuchas. Tampoco por lo inteligente que eres, ni por lo inteligente que los otros piensan que eres… La vida, simplemente, no se trata de eso.
Lo importante en la vida es a quién amas y a quién dañas, qué tan feliz o infelices haces a otros. Se trata de los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas. De la amistad, la cual se puede usar como algo sagrado o como un arma. De lo que dices y quieres decir, de los juicios que formulas, de lo celoso, temeroso, ignorante y vengativo que pudieras ser. Se trata del odio y del amor que llevas dentro, dejándolo crecer, y la manera en que lo prodigas. Esas decisiones son de lo que se trata la vida...
Es necesario experimentar conscientemente cada sensación de nuestro cuerpo, de nuestros sentidos y para ello hay que interrumpir aunque sea por momentos ese diálogo interno que nos desgasta y nos separa de nuestra esencia. El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada instante de ese milagro llamado vida porque es un don que se nos da a todos y es una jornada que vale la pena tomar. Soñemos acerca de mañana pero vivamos para el hoy. Son los pequeños momentos los que hacen grande la vida. El secreto de una vida feliz se halla dentro de nuestro corazón.
La vida es como el yin y el yang, de todo lo malo siempre hay algo positivo y de todo lo bueno siempre hay un poquito de lo malo. Aprende a sumar y a multiplicar que la vida te enseña a restar y a dividir. No dejes que tu vida se llene de años, haz que los años se llenen de vida. No la tomen demasiado en serio, de todas formas, no saldremos vivos de ésta. Lo más importante en la vida de uno, es uno mismo. Y lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar.
Por todo eso vive al máximo, sonríe, sé feliz, disfruta de la vida y ámala, quizás no sea muy larga, pero puede ser intensa y significativa. Toma con cuidado las decisiones importantes, nunca cambies siempre sé tu mismo que siempre hay gente que te va a recibir con los brazos abiertos. Nunca creas que es tarde para volver a empezar porque nunca es tarde para realizar un sueño.
Hace mucho tiempo leí algo de la brasileña Martha Medeiros que decía algo así: “Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito… quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos. Muere lentamente quien no arriesga para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos. Muere lentamente quien no lee, quien no oye música, quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o quien abandona un proyecto antes de iniciarlo…”
Es cierto, por eso necesitamos concentrarnos en amar, y en expulsar del corazón y de la mente cualquier pensamiento, sentimiento o emoción relativa al odio, como: resentimientos, rencores, deseos de venganza o desquite, repulsión o desprecio, porque todos ellos son el primer motivo de todos nuestros problemas, son la principal causa de errores y fracasos, son como un cáncer que nos corroe el alma.
Y pensemos seriamente, ¿hasta qué punto vale la pena negarse ciertos gustos como estar en familia, estar con la persona amada, compartir con los amigos, ir de paseo? ¡Después podría ser tarde! Así que hoy por hoy decidamos ser feliz y disfrutar lo que la vida nos ha dado... porque en realidad, la vida es una calle de sentido único donde estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave.
Todos los días aprendemos algo nuevo y yo con más convicción que nunca seguiré amando la vida y las cosas bellas que hay en ella, sobre todo al amor. Es importante aprender a amar porque el amor perdona, quita los rencores, cura las heridas y borra las cicatrices.
Yo amo la vida que es el don más grande que nos fue dado, fue mi poseer primero y será el último que me será quitado. Hoy todo me pertenece, por tanto que se detenga el tiempo para mí. Los mares se mecen a mi placer, y con su movimiento me reconfortan, me dan paz y calma. Las nubes ya nunca más taparan mi sol. Y la luna, la luna brilla en pleno para mí.
Amo el sol de cada mañana, las noches frías, cada día que me llena de nuevas experiencias, y lo que más amo es el amor que en ella he encontrado, ese amor que me ayuda en cada tramo a seguir adelante.
Mis pensamientos se elevan al paraíso cuando te atraviesas en mi mente, la música de tus labios endulza mis oídos, corazón que engalana de misterio. Te quiero cerca, muy cerca de mi pecho, allí donde sienta tus latidos, donde quiero que vivas hasta el fin de los días...

miércoles, 14 de enero de 2015

Vivo en ese mar…


El fin de semana me di una escapada a la playa con mi hermanita y una buena amiga de ambas. Desde el día anterior el tiempo estaba muy malo y casi suspendemos el viaje, pero la fuerza que me arrastra a estar junto al mar es muy grande y la duda entre ir y no ir desapareció casi al instante de haber surgido. Y nos fuimos a ver el oleaje que sabíamos habría por el mal tiempo pero al mismo tiempo a descansar y llenarnos de esa paz que el mar siempre nos brinda.
Yo personalmente de tan solo mirar el mar… divisar el agua… puedo sentirla, sin tan siquiera tocarla… Por vivir en una isla el mar para mí el mar está presente todo el año. No sería capaz de vivir lejos de él. Yo el oleaje lo considero como el transcurrir de la vida. Las olas a veces son casi inexistentes, la calma, pero cuando hay mal tiempo, cuando llega una tempestad, buffff suelen ser arrasadoras. Para volver a la calma, siempre se vuelve a la calma... Su vista siempre es encantadora pero en invierno, los días de temporal es increíble observarlo.
La mayoría de las personas olvidan el mar en invierno. Algunos porque lo tienen lejos, otros porque sólo lo conciben con sol. Sin embargo, en mi está presente todos los días del año. Creo que sólo su sonido puede llegar a embobarme durante horas, aún en plena tempestad logra calmarme. En invierno con lluvia viendo como el mar se vuelve gris, casi negro, enfurecido y con un oleaje que parece volverse loco por momentos. Inmenso, imponente y fiel reflejo de la fascinación que me provoca.
Puede estar furioso o calmado, me siento a contemplarlo y siempre consigo la misma paz solo oyendo, oliendo, sintiendo y contemplando las olas. Y allí sentada en la arena… ya no pienso… ni siento… tan solo miro… Y una fuerza extraña se apodera de mi alma… Y sé que estoy… y qué soy…. Sé que vivo… Vivo en ese mar…. mi mar… que es como mi vida… unas veces mar agitado y salvaje, otras mar en calma…
El mar es la paradójica calma que te trasmite la fuerza de sus olas en la soledad de la playa, el mar es reflexión y libertad. Es infinito, como lo es nuestra imaginación, estimula la concentración y da alas a nuestra creatividad. A veces cierro los ojos y poco a poco voy respirando profundamente, dejando que mi respiración se acompase por el ruido de las olas, escucho cómo rompen en la orilla, como avanzan o se alejan… y cuando por fin visualizo esa inmensidad azul, la percepción es tan intensa… vitalidad y a la vez calma, descanso, reflexión… mar de silencios… Una fuerza insólita me impide apartar la mirada.
El mar huele a Dios. El mar no tiene definición, es más simple... es como un gran corazón, tiene vida y late… es pura emoción. Ronronea suavemente cuando la calma lo envuelve. Cuando la furia se apodera de él, ruge como un león. El mar tiene una energía especial, entraña multitud de significados y evoca sensaciones distintas en un mismo individuo. El mar es capaz de modular nuestro estado de ánimo, eliminar los pensamientos negativos y el desequilibrio emocional.
El relax y la tranquilidad que me genera estar tumbada en la playa sabiendo que es lo único que tengo que hacer en el día, sin preocuparme del tiempo ni de qué hora es, dedicándome un día a mi, relajando mi cuerpo y mi mente… Ya no hay nada, ni nadie… mi mente está en blanco, despejada… Sólo azul… todo azul, el mar…el cielo…el aire… Sensaciones de espuma y de sal, que lo envuelven todo… un día tranquilo, sin prisas... ¿qué más se puede pedir? Siento que merece la pena estar de un lado para el otro sin importar nada más.
Y me fascina sentarme en cualquier rincón y detener el tiempo observando como ese sol de tonalidad rojiza se esconde al fondo del mar. O si es al amanecer ver como la oscuridad desaparece cuando el sol decide empezar a iluminarnos otro día más
Y ahí, frente a él… Conjunto bello, el mas hermoso que he visto… Capaz de hipnotizar, seducir, hechizar… ahí siento que el mar y yo somos uno… perfecta fusión. Y hay paz… armonía… Y los sueños invaden mi alma de nuevo… Genera en mí un gran impacto, me siento tan pequeña ante una presencia tan majestuosa… Experimento una sensación extrema de tranquilidad; como si de pronto todo estuviera bien y los problemas desaparecieran por completo…
El mar es mi gran amor... unido a mi destino. Inexplicable con palabras, siempre está en mi corazón. Y lejos de sentirme prisionera y exiliada por el Caribe y el Atlántico, siento que me abrazan y me transmiten libertad, aliento, energía. Si pierdo la costa, pierdo el humor. El día que me muera, que hundan mis cenizas en mi playa, tras la barra.
Amo el mar cuando amanece, al atardecer, al anochecer, con gaviotas o sin ellas, con sol o sin luna. Siempre voy a su encuentro… sola o acompañada, con frio o con calor, en verano o en invierno. Allí me libero del estrés, me tranquilizo, me olvido de todo. Y ya me hacía tanta falta....Y no era porque quisiera contarle, que quisiera sacar algo... tan solo necesitaba que me embriagara con sus vistas, sus olores…
Sin dudas fue una muy buena decisión, no pensar en el temporal y escaparnos al mar. Además de descansar y llenarnos de toda esa energía que el mar nos brinda, la pasamos súper y nos reímos de lo lindo, como me gusta a mí hasta que me duela el estómago de tanto reír.