Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

domingo, 29 de julio de 2012

Honor a la amistad

Hoy con estas líneas voy a complacer un pedido de alguien que yo quiero mucho, alguien que muchos de ustedes ya conocen, mi hermanita Cary. Ayer en la tarde mientras me sonreía escuchando una canción le comenté que yo había vivido algo parecido y que iba a escribirlo, sonrió y me dijo “estoy segura que será lindo y excitante, pero primero escribe de esto y de lo que hemos pasado todos estos días”.
Su pedido me sorprendió, porque aunque le gusta mucho lo que escribo y lo lee todo, nunca me ha sugerido que escriba algo determinado y mucho menos sobre el valor de la amistad porque una vez cuando se emocionó leyendo algo que escribí sobre ella, me dijo que no quería que pusiera esas cosas de ella (creo que le avergüenza leer sus virtudes), a lo que yo le respondí “es casi imposible que yo hable o escriba de amistad verdadera y no miente tu nombre, y hable de las muchas cosas que nos unen y que no diga la persona maravillosa que eres, lo orgullosa que estoy de que seas mi amiga, realmente es inevitable”.
Por eso me sorprendí cuando me hizo este pedido, en un inicio no lo tomé muy en serio pero las cosas que me dijo después me hicieron pensar y decidirme. Creo que ella lo que quiere es hacerle un honor a la amistad y a la nuestra en particular. Por tanto decidí complacerla.
Hemos tenido dos días muy ajetreados, como saben Cary estaba comenzando a pintar la casa cuando enfermó. Fueron muchos días los que se sintió mal y por eso esas labores prácticamente se detuvieron. Como ya les conté el otro día, ya esta bien, pero como además estaba esperando en casa una visita de Alemania se imaginan que hubo que correr con la pintura y los arreglos porque con los días perdidos por la enfermedad, ya estaba “contra reloj” como decimos nosotros. Faltaban apenas dos días para que llegaran los amigos.
A pesar de que ella les confesó que yo le había jodido una pintura (cosa totalmente cierta) ese hecho lamentable que ocurrió simplemente por haber hecho un mal cálculo de la gama de colores, no me amilanó y como ella no me condenó por supuesto he estado con ella estos dos agotadores días, enfrascadas en pintura y cambio de lugar de muebles (creando condiciones para que los amigos duerman), entre otras muchas cosas que ha sido necesario preparar y buscar. Hemos hecho millones de cosas ayudadas por nuestros adorados hijos.
Pero déjenme, contarles un chisme, como ya se siente bien, decidió romper su dieta, ¡y no hablo de comida!, el viernes decidió que ya estaba lista para hacer el amor, se imaginan una persona que lleva más de quince días solo a malanga hervida y agua con azúcar… ya está bien de salud pero está un poco débil, pues nada nuestra amiga se puso en esos menesteres y cuando llegué a su casa para continuar pintando me la encontré en la cocina, ¡con una cara! Y sólo me dijo “mierda, me tiemblan las piernas, creo que no puedo ni sostenerme”. Como soy un poquito ágil de mente enseguida me di cuenta de lo que hablaba y sólo le dije “¡tu estás loca! Llevas más de dos semanas apenas sin ingerir alimentos…”. Se tomó un refresco, se sentó un ratico y se recuperó un poco. Después ese día continuamos con nuestras labores de pintura y arreglo.
Ayer en la mañana llegaron los tan esperados muchachos de Alemania, que por cierto llegaron mucho antes de la hora prevista, cogieron a Cary casi levantándose de la cama, imagínense como se puso cuando recibió la llamada de que estaban en camino, pues todo lo planeado para la mañana se vino a bajo y tuvo que recoger en apenas unos minutos algunas cosas que habían quedado regadas la noche anterior porque terminamos de trabajar muy tarde y estábamos cansadas, y ella misma dijo “Los alemanes llegan después del mediodía, por la mañana temprano yo recojo todo eso, ya vamos a descansar”. Y así fue, bueno por lo menos la parte de irnos a descansar porque lo de la mañana siguiente no tuvo nada que ver con sus planes.
Al mediodía se fueron para la playa con nuestros hijos y Cary me llamó de inmediato para que fuera para su casa (cosa que no estaba en mis planes), y luego dice que yo soy el “disturbio”, el caso es que me lo pidió y yo terminé cediendo a pesar de mi cansancio y de algunas cosas que tenía que hacer en casa. Así que me di un baño y partí a recorrer las pocas cuadras que nos separan.
Llegué, nos saludamos y dijo “tu no sabes lo que he corrido, mira aún estoy en bata de dormir, pero bueno ya se acomodaron y se fueron con los muchachos para la playa y ahora en medio de esta paz, tu y yo vamos a escuchar música, chismear y beber cerveza”. Comencé a reírme y le dije “tu estas loca, pero te mereces una tarde de completo relax”.
Su esposo que estaba en la casa dijo “las dos están locas y fue a dormir una siesta porque no se sentía bien”.
Las dos últimas semanas no fueron buenas para ninguna de nosotras, primero Cary enferma, y yo con mis problemas peor que nunca, a pesar de eso ella no dejó de hacer lo que podía y yo no dejé de ayudarla en los momentos que tuve disponible, y los dos últimos días (afortunadamente ella ya bien de salud y mis problemas un poquito calmados), pudimos dedicarnos de lleno a la pintura y a todas las cosas que estaban por hacer.
Por eso ayer en la tarde dijo que nos merecíamos unas horas de relax, sin pensar en nada. Escuchamos música, nos reímos muchísimo y nos bebimos unas cuantas cervezas. Así fue nuestra tarde ayer, realmente nos sentimos muy bien, nosotras solas y en un ambiente de paz total pasamos una tarde estupenda entre risas, música y cerveza. una tarde que se extendió hasta las dos de la madrugada (que raro, ¿verdad?) porque cuando llegaron de la playa todos se unieron a nosotras, volvimos a comprar cervezas y nos pusimos a jugar dominó.
Ella estaba muy contenta y me repetía, no sólo a mi, se lo dijo a todo el mundo, que en tantos días enferma y con tanto trabajo por hacer, la única persona que había estado a su lado todo el tiempo era yo y nuestros hijos. Esas cosas no me gusta que las diga, porque aunque sean ciertas a la familia la mayoría de las veces le desagrada, pero cuando se pone en sus trece es imparable y no hay quien la calle.
Yo no creo en la exclusividad de dar y estar, creo en una actitud frente a la vida integral, con diferentes expresiones pero sin condiciones.
Un amigo/a es el descanso del alma cuando la agitación de la vida nos deja sin aliento, es un remedio a la soledad y al silencio, se le puede contar lo que no nos atrevemos a confesarnos a veces ni a nosotros mismos... y nos entiende... a veces nos reta, pero nos quiere igual. Es una persona especial que tiene la capacidad de compartir su vida con los demás, es honesta de palabra y en los hechos, es sincera y sensible, y siempre se asegura de que el amor forme parte de todo. Un verdadero amigo/a es una bendición del cielo, y cuando las penas marchitan los momentos la voz del amigo/a te hace ver la luz.
No tiene que ser perfecto (nadie lo es) basta con que sea humano, que tenga sentimientos, que tenga corazón, que sepa hablar y callar pero sobre todo que sepa escuchar... debe amar al prójimo y respetar el dolor, no es necesario que sea puro, ni que sea totalmente impuro, pero no debe ser vulgar. Un  amigo/a tiene la capacidad de brindarse a los demás y ayudarlos con los cambios que tienen lugar en su vida.
No teme ser vulnerable; cree en su singularidad... y está orgulloso de ser quien es. Se permite el placer de estar cerca de los otros y preocuparse por su felicidad. Comprende que es el amor lo que marca la diferencia en la vida. Y por eso hace que la vida.... sea francamente bella.
Muchas veces se precisa un amigo para no enloquecer, para contar lo que se vio de bello y de triste durante el día, de los anhelos y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad. A veces cuando nos encontramos perdidos recobramos la conciencia tan solo con sentir su mano sobre el hombre o sentirnos envueltos en un abrazo lleno de calor humano y cariño, sonriendo o llorando, pero llamándonos amigo.
En la amistad tenemos que saber renunciar en favor de alguien, ser Quijote sin menospreciar a Sancho. Necesitamos un amigo/a que crea en nosotros, que nos sepa defender, de corazón libre y entera franqueza cuando somos atacados.
Ayudar a otros es sembrar... sembrar semillas buenas. Ayudar a un amigo es mucho más que dar con las manos algo que tienes... es dar con el alma lo que tal vez... nunca nos fue concedido. Es distribuir afecto, bondad, cordialidad, apoyo moral, amor por sí mismo. Es repartir alegría, es infundir fe, estima, admiración, respeto, gratitud, sinceridad, honestidad, libertad, optimismo, confianza y esperanza. En verdad es dar más de lo que recibimos en la vida y de la vida...
Por eso amiga mía, hermanita, no importa el temporal que se avecine, sigue brillando como el sol porque se necesita determinación para sobrevivir los nubarrones que a veces oscurecen la vida, y paciencia para seguir brillando sin importar lo que se viene encima. No importa cuán fuerte sea la tormenta, cuán fuertes soplen los vientos... al final siempre sale el sol radiante, deslumbrante... no desesperes ante la adversidad, simplemente brilla con tu luz única, irrepetible... todo pasa, sigue los pasos por el camino que llevas, resguárdate de la tormenta, nada ni nadie (no vayas a llorar) podrá oscurecer tu luz... a la larga el esfuerzo siempre merece la pena. Uno de estos días, cuando menos lo esperes, superarás todas tus dificultades, porque tú y el sol tienen mucho en común: ambos seguirán brillando a pesar de todo.
Recuerda siempre que aquíí estoy... Cuando te sientas en soledad y necesites una mano amiga.... toma la mía, si una lágrima te resbala y no encuentras un pañuelo para limpiarla... usa el mío, cuando te sientas en la nada y no sepas como sonreír... toma mi risa, el día que la lejanía de todos te haga sentir un vacío... ten por seguro que siempre estaré cerca de ti, si  te encuentres sin valor para enfrentar cada uno de tus días... aquí estoy que soy valentía. Y cuando no quieras hablar porque las palabras huyeron de ti… recuerda que también soy silencio. Si sólo necesitas que alguien se siente a tu lado… también soy compañía, si el frío te invade y necesitas calor en tu espalda... tendrás mi abrazo, cuando quieras llorar sin decir nada porque la pena te embarga... hazlo en mi hombro, y cuando quieras derramar alegría porque eres feliz... entonces hazme feliz. No mires mi pequeñez, ni mis flaquezas, toma lo que necesites de mí… aquí estoy y soy tu amiga incondicional.
Te regalo fuego para entibiar tu corazón y hacerlo brillar con el resplandor, te regalo los colores del arco iris para esos días en que todo te parezca nublado, te entrego el perfume de las flores en primavera para despertar tus sentidos, te regalo una estrella para que pidas y se te cumpla un deseo. Y siempre te regalo mi Amistad, llena de amor para que la guardes muy cerca de tu corazón.

Nota: Al terminar de escribir estas líneas, la hija de Cary (mi nuera) que estaba en mi casa recibió una llamada por teléfono de una prima que le dijo que su mamá había tenido una fatiga muy grande y casi se había desmayado. De inmediato ambas salimos para su casa. Al llegar estaba ligeramente recuperada pero aún en condiciones precarias, estaba tirada en la cama y no se podía ni levantar. Ya les he dicho que es muy cabeza dura y a pesar de que los médicos le orientaron hace dos días que podía comer normalmente, aún no lo ha hecho por miedo a tener una recaída. A pesar de ya estar bien, continuaba con el poquito de puré y el agua con azúcar. Comprenderán que después de tantos días enferma, haciendo un gran esfuerzo para enfrentarse a todo y con los terribles calores que están haciendo, ese cuerpo necesita comida.
Le dije unas cuantas cosas y me dispuse a cocinar algo sólo para ella, por supuesto siguiendo las indicaciones del médico, sobre todo en cuanto a la sazón porque dijeron que no podía ser fuerte en un inicio. Si ella es testaruda, mucho más lo soy yo, le cociné un pollo con sazón natural y no me fui hasta que se lo comió con un poquito de arroz y aguacate. Después que comió me quedé un rato más a la espera de ver cómo estaba y para mi tranquilidad y la de todos, ya la dejé completamente bien.
Por supuesto, al irme le dije que todavía no tenía energías para ciertos asuntos, ustedes entienden. Por suerte el esposo está con una crisis de sacro lumbar que apenas se puede mover, y lamentando los dolores que tiene el pobre hombre podemos decir, afortunadamente, porque sino está “chica” es capaz de ponerse a inventar al sentir sus energías un poco recuperadas.

He tratado de que estas líneas sean un honor a la amistad como creo que ella quería. Les he contado todo lo ocurrido, al menos eso creo, y si se me ha olvidado algo, Cary lo dirá, pero al mismo tiempo he plasmado lo que es un verdadero amigo/a. Nosotras tenemos la dicha de habernos encontrado, de que el destino nos haya puesto en el mismo camino, y cada día que pasa nuestros lazos son más fuertes. Las dos (cada una por su lado) hacemos el milagro, porque cuidamos una de la otra, estamos pendientes de lo que la otra necesita, da igual si es algo material o un simple abrazo, una palabra de aliento, un hombro para llorar… unas horas de relax… lo que sea, siempre la otra está ahí, sin reservas, sin dudas, sólo con mucho cariño y comprensión.
Vale la pena, se los garantizo, no todo el mundo tiene la dicha y la oportunidad de encontrar una amistad verdadera, es muy difícil, no sólo encontrarla sino mantenerla. Por eso les digo que si la han encontrado cuídenla, no la pierdan por nada ni por nadie porque quizás nunca la vuelvan a encontrar.

Espero hermanita, que hayas quedado complacida con la historia y que no hayas llorado como lo has hecho en otras ocasiones. Todo lo que he dicho no es más que la verdad, de todo lo que pasó, del gran cariño que nos une y de la persona especial que eres.

lunes, 23 de julio de 2012

¿Podré por fin trabajar?

Tengo mucho trabajo por hacer, por eso aprovecho para ir adelantándolo mientras sales a comprar algunas cosas, me doy una ducha y me siento a escribir…
Al poco rato regresas quejándote del terrible calor que hay, traes unas cervezas en tus manos, están frías, abres dos, me das una y pones el resto en el refrigerador y te vas a dar una ducha. Al salir, continúas bebiendo tu cerveza recostado al marco de la puerta del baño y no dejas de observarme, me doy cuenta y tras el último trago de mi cerveza comienzo a quitarme la ropa despacio… mientras tú observas como me desnudo.
Bajo los tirantes, primero un hombro, después el otro, resbalan lentamente, mientras saco los brazos mis ojos te miran fijamente sin apartar la vista de los tuyos… Sigues mirándome quieto, pero puedo leer el deseo en tus ojos, quieres acercarte pero con un movimiento de cabeza te digo que no… y susurro “hay mucho calor” y saco la camiseta hacia arriba.
Después bajo mis manos, metiendo mis dedos por la cintura del short, lo bajo un poco… tu terminas de beber tu cerveza sin quitarme los ojos de encima mientras levemente sonríes malicioso, me levanto ligeramente de la silla y sigo bajando mi short hasta alcanzar las rodillas, tus ojos se dilatan al comprobar que no llevo bragas… Y ya no puedes resistirlo, te acercas una vez que me he acomodado en mi silla de nuevo.
Oigo como gateas por debajo de la mesa del escritorio, abro mis piernas un poco porque preveo que te vas a acercar mucho más… siento tus manos en mis rodillas apartando un poco más mis piernas, mi vagina se humedece imaginando lo que va a ocurrir, y efectivamente, sí, mmmm, siento tu lengua rozando mis ingles, tus labios mordisqueando los míos, siento tu lengua rozando apenas mi clítoris y bajando hasta mi vagina, mientras saboreas el jugo de mi placer, mi cuerpo tiembla y apenas acierto a pulsar las teclas del ordenador, ya no puedo concentrarme pero… sigue amor. Mi escritura se entrecorta, no puedo seguir, suelto el teclado, agarro con mis manos el borde de la silla, ofreciéndote más mi cadera, pero tú sigues jugando con tu lengua, dándome placer, estremeciendo mis sentidos, mi corazón se acelera, el ritmo se hace más intenso, subo más hacia ti mis caderas, síííí, no puedo más… Creo que mi corazón va a estallar y el placer va a inundar mi cuerpo, cada centímetro de mi ser se estremece en el orgasmo, un orgasmo que llega lento… pero arrollador…
Nos levantamos y nos besamos mientras todavía mi cuerpo tiembla, me coges de la mano y me llevas a la cama… tus manos recorren mi cuerpo, manos fuertes que me acarician con suavidad provocándome un escalofrío intenso, tus labios rozan los míos, los saborean fundiéndose en un beso húmedo y profundo, mezclando y saboreando nuestras salivas. Siento tu sexo rebosante de deseo... caliente por nuestro contacto... necesitado de amar y ser amado, preparado para dar placer sin medida.....
Entre besos y caricias entras en mí, introduces toda tu virilidad hasta el fondo de mi intimidad, arremetes con una profunda estocada… es imposible describir lo que me haces sentir, nuestros jadeos y gemidos forman una sinfonía de placer, nuestros cuerpos están copulando en profunda armonía entremezclando su lujuria.
Me encanta como te mueves… tiemblo bajo tus embestidas, me tienes bien empalada con tu lanza, me revuelvo presa de un goce indescriptible… caigo envuelta en una ola de placer... explotando como un volcán en un orgasmo brutal que me sacude hasta la médula… entonces te dejas ir y siento tu semen caliente en mi interior, jadeantes nos fundimos en un apasionado beso mientras nuestros cuerpos tiemblan por el orgasmo.
Nos dejamos caer sobre la cama abrazados, me besas, me aprietas contra tu cuerpo. Comienzo a reír y te muerdo ligeramente la oreja para susurrarte “¿será que podré por fin trabajar?”

domingo, 22 de julio de 2012

Otra noche sin dormir

Hoy tuve un día que empezó muy mal, con una de las crisis de mi madre… esta fue muy fuerte, llevo varios días que apenas duermo… la demencia de mi madre va a acabar con nosotros, hay días que… que todo es tan terrible y doloroso que quisiera desaparecer, pero no puedo…
Y mi pobre padre, se está consumiendo junto a ella. Sufre mucho, no lo dice pero yo lo sé. Y me destroza ver como lo ofende, lo agrede sin piedad… a él que es el hombre más bueno del mundo, que vive para ella y por ella…
Hoy había quedado con Cary en salir muy temprano a hacer una gestión de unos materiales de construcción. Después de todo lo que pasó finalmente salí y me encontré con ella en la parada de la guagua, casi no sé ni como llegué, de dónde saqué las fuerzas para controlar mis nervios. El incidente me dejó muy mal. Llegué a la parada y ella ya me estaba esperando, no le dije nada de lo ocurrido, apenas podía articular palabra, sentía como me temblaba todo por dentro.
Nos saludamos, me preguntó por los muchachos y yo apenas respondía aunque trataba de que pareciera lo más normal. Eso es difícil, sobre todo cuando alguien te conoce muy bien. Encendí un cigarrillo y a pesar del esfuerzo me costaba trabajo sostenerlo en las manos. Cary esperó y sólo me observaba, aunque no lo noté, me lo dijo un rato después.
Al fin decidió decirme algo y con la respuesta que le di fue suficiente para que se imaginara el resto, porque realmente no le conté, no podía. La guagua llegó y nos fuimos, hicimos la gestión que fue fructífera y al regreso nos fuimos a su casa. No estaba en mis planes ir hoy para allá porque ella está realmente complicada en estos días, pero necesitaba estar allí, no tenía fuerzas para regresar a la casa. Y como ellos (ella y su familia) dicen, aquella es también mi casa y realmente, con el mayor de los respetos, yo lo siento así.
Me dolía la cabeza, pero ni siquiera se lo dije. Su esposo compró una botella de ron (para el y para mi) recuerden que ella aún no está del todo bien, sigue a dieta y por supuesto no puede beber. Entre trago y trago, cada uno se ocupaba de lo que tenía que hacer y yo me limité a ayudarlos. Mis hijos llegaron al poco rato y se pusieron también a ayudar.
Cuando me había tranquilizado un poco y estaba más relajada le conté a Cary sólo una pequeña parte de lo ocurrido. Al mediodía quisieron que almorzara y me negué, no tenía hambre pero aunque la hubiera tenido sabía que no lograría que me pasara bocado alguno porque se me habían pasado los temblores y el salto del estómago, pero la angustia y el dolor estaban latentes.
El día fue transcurriendo y cada uno estaba enfrascado en determinadas labores. Yo seguía sin ingerir alimento y sin hambre, lo único que había hecho era beber y ayudarlos.
Mi ánimo fue mejorando y llegué hasta reír. Siempre es así. Ellos tienen esa virtud. Intenté irme en dos ocasiones pero de una manera u otra lograron que me quedara. Cuando saben que no estoy bien, no sé como se las arreglan siempre para envolverme y hacer que permanezca allí junto a ellos.
Llegó la hora de la comida, Cary le sirvió a los muchachos y después cuando menos lo esperaba llegó junto a mi y casi me ordenó que me sentara (ella es fuerte) poniendo en mis manos un plato con comida y una cerveza, cuando intenté negarme (seguía sin hambre a pesar de que en todo el día no había probado bocado) pueden creer que casi se me enfrentó y como si yo fuera un muchacho más me ordenó que comiera.
Y lo hice, afortunadamente me había servido sólo un poquito y me lo comí. Después se paró detrás de mí y con un tono cariñoso aunque aún autoritario me dijo: “Esa es la única manera de que comas algo y ahora si quieres escríbelo en el murito”. No tuve otra opción más que reír. En el fondo tiene razón y ella es la única que se atreve y puede hacer eso. Porque esas imposiciones no se las admito a nadie.
Regresé a casa con mis hijos y allí me encontré a mi papá junto a mi esposo. La historia de la mañana había vuelto a comenzar aunque menos violenta.
Ya es más de media noche. Ahora en mi casa todos duermen, y los viejos están en la suya, aún despiertos pero en calma. Yo estoy cansada pero no puedo dormir. Por eso decidí sentarme a escribir, pensé terminar de escribir algo que comencé ayer. Sin embargo, me puse a relatarles este día que no ha sido nada bueno desde su comienzo y lo poquito de bueno que tuvo se lo debo a mis hijos, a la familia de Cary y principalmente a ella.
Por muy herido, ofuscado, temeroso, angustiado que uno esté en determinado momento la tenacidad y el cariño de un verdadero amigo es lo único que nos puede ayudar. Y nosotras las mujeres en eso somos insuperables.
Ya es madrugada y continúo levantada, la luz de abajo está encendida, ellos tampoco duermen aunque hay silencio. Voy a colar café y luego me sentaré nuevamente a escribir. Aún me duele la cabeza. Otra noche sin dormir.

viernes, 20 de julio de 2012

Nuestra amiga está mejor

Recién leí los comentarios anteriores, es que estoy muy cogida con el trabajo y no tengo tiempo de nada, a duras penas he logrado escribir en estos días y para rematar hoy mi princesa amaneció sintiéndose mal, parece que le va a coger la gripe. En fin…
Les diré que Cary está mucho mejor, casi bien, pero ha pasado unos días muy malos con una intoxicación muy fuerte. Hubo que ponerle hasta suero, en días diferentes. Por consiguiente no trabajó durante muchos días y se imaginan, esa mujer que no está tranquila ni un minuto, encerrada en casa sin trabajar, sintiéndose muy mal y con una dieta súper estricta (ella no es comilona pero le gustan los dulces), cómo ha estado de ánimo y de malas pulgas.
Por suerte como les dije, ya está casi bien y aunque sigue tomando medicamentos ya empezó a trabajar. Espero en breve poder tenerla ya en condiciones para una juerga y que levante el ánimo.
Veo que les gustó mucho el post del otro día, me alegro que lo hayan disfrutado, aunque espero no haya habido infartos como dice uno de los comentarios. Espero disfruten el que acabo de poner hoy.
Gracias a todos por seguir aquí y por preocuparse por nosotras. Los quiero.

Tus manos traviesas...



Quiero noches alegres y mañanas traviesas… sí, tan traviesas como tus manos. Esas manos que me tocan, retozan inquietas y gozosas, que destilan ternura y fuego, que me elevan al cielo, que exploran mis puntos cardinales.
Con tus manos traviesas juegas con mi cuerpo y tus labios candentes recorren mi piel en llamas y cuando ya no puedo más me tomas, en el ritual del amor siempre me elevas a las alturas. Me besas, me acaricias, me vuelves loca de tanto hacerme sentir a la vez que me devoras hasta la saciedad.
Como no tocar el cielo en tus manos… como no perderme en tu mirada, en esa sonrisa pícara que me regalas cuando me pides que no me vaya, cuando entre besos y caricias me susurras que me quede contigo, que no deje nunca de ser tuya, que te regale mi piel… mis labios… mi alma…
Tu sonrisa seductora me acaricia el sentimiento, tus manos traviesas y profundas liberan el instinto, tus labios que besan mis palabras pueden detener el tiempo, tu lengua que se mueve en mi boca… ¡Dios estar entre tus brazos es todo un peligro! Una amenaza a mi cordura.
El roce de tus manos me quebranta, me transforma, hace que mi sangre se alborote y fluya por mi cuerpo como un gran torrente. Ese roce me hipnotiza, me hace sudar aún cuando hay frío, agita mi corazón… mi cuerpo suspira con el roce de tus manos, cada fibra se intoxica con tu amor, cada poro se despierta por el deseo que expele tu piel. Las noches han perdido el pudor y el día desaparece, sólo somos tú y yo o mejor dicho, nosotros. ¡Cuánto me ha costado cobijar esa palabra en mis labios!
Entramos en una habitación, observamos el mobiliario, las vistas desde la ventana... pero todo cambia en cuanto cruzamos las miradas, sabemos lo que queremos, lo que necesitamos y en un abrir y cerrar de ojos estamos contra la pared, besándonos ansiosos… tu lengua escapa recorriendo desde el extremo de la oreja hasta mi escote, provocándome un escalofrío que me recorre el cuerpo entero.
Mis manos bajo tu camiseta acarician, arañan tu pecho antes de arrancártela dejando tu torso desnudo, al igual que haces tú conmigo. Las manos comienzan a recorrer nuestros cuerpos. La ropa ha ido quedando desperdigada por el suelo. Tus manos, traviesas y juguetonas, deciden colarse bajo mis prendas menores, dando rienda suelta a una oleada de gemidos sin necesidad de ser controlados...
Acabamos cayendo sobre la cama, entre respiraciones entrecortadas… me colocó encima esta vez cogiéndote las manos y colocándotelas por encima de la cabeza para que no puedas hacer nada, solo disfrutar. Empiezo besándote el cuello, bajando por tu clavícula, bajando más y más abajo... Pasión y desenfreno, gemidos, placer...
Tus manos se escapan a explorar mis zonas mas íntimas, provocando pequeñas punzadas de gusto y placer en mi cuerpo… las pupilas dilatas, la respiración muy acelerada al mismo ritmo que nuestros corazones… no puedo más y te pido que entres en mi y llegamos a un clímax que nos deja exhaustos (solo por un rato) y quedamos uno en brazos del otro con esa soñolencia que atrapa después del éxtasis.
Me despierto juguetona y te tiro una pierna por encima, para que tu mismo compruebes... Tu mirada penetra en mi pasión, me eriza tu voz susurrándome palabras de placer entre música y texturas, te rozo la espalda con la levedad de una pluma y lo agradeces con un dulce beso, lento y profundo y las manos traviesas comenzaron su andar… volvimos a hacer el amor, sin pensar en nada, solo disfrutando, dejándonos llevar... fue un intenso día de sexo y de disfrute para ambos... También hicimos el amor en la cocina, en la ducha… El sexo es vida, y la vida es bella no hay duda alguna.
Soy oscuridad, impaciencia, una moneda más… soy la peor guerra de tu vida, la mejor historia para recordar; la herida que deja cicatrices que poco a poco te consumirán porque que no va a cerrar; soy distancia, eternidad, lejanía aún durmiendo en tu brazo derecho… soy y no soy a eso me he acostumbrado, soy pecado, soy pecadora cuando te pienso, soy necedad y necesidad, teoría, ciencia… soy tantas cosas que aún no has descubierto.
Nada se compara con estar junto a ti cada día…

miércoles, 18 de julio de 2012

Ámame… Poséeme…

Estoy cautiva de tus labios, presa de tu piel, de tu pasión salvaje… Poséeme la vida que seré tu presa y tú mi lobo, serás mi guerra y yo tu paz… Cuando me posees mi corazón late con fuerza, mis sentidos emergen como llamas avivadas por el torbellino de tu pasión que me recorre, cubriéndome de locura y desesperación.
Hoy se me despierta el deseo y se me derrama el magma dulce desde un núcleo salado, húmedo, enfermo de sudor y deseo. Tan salvaje, tan animal, parido desde el ancestral instinto de una posesión absoluta. Quizás los latidos se concentren en una emocionalmente enfermiza, quizás la impudicia me domine… quizás no haya ni un puto quizás, sólo sé que hoy lo quiero intenso, fuerte, febril que se someta al fin la fiera herida de mi cordura. Hoy quiero que me estalle el delirio, como si me fuera la vida en la maldita cruzada de que me poseas hasta el alma.
Me muero por el sabor de tus besos, por esos labios carnosos que invitan al placer… me gustan tus manos cálidas, vigorosas, tentadoras… que invitan al devaneo. Llevo dentro mil mesalinas desnudas con furia loca, no sé como callar este sentir salvaje, impetuoso y arrollador. Cómo callar esta locura que invita a la demencia. Me mata esta pasión sin pudor ni decencia.
Sumérgete en el excitante mundo de mi cuerpo, donde te perderás rodeado de ternura, pasión y lujuria... me dejaré llevar por tu esencia que me atrapa, bésame despacio quiero notar esa lengua suave como juega con la mía… revoltosa, desinhibida...
Haz ésta la noche de tus sueños, ardamos en el infierno. Poséeme antes de que salga el primer rayo de sol, antes de que la luna deje de ser nuestra, antes de que recupere la cordura y la razón toque a la puerta.
Siente mi lengua húmeda como recorre tú cuerpo, bajando por tu cuello sintiendo el sabor de tu piel… siente como sigo bajando... mientras sientes el tacto de mis dedos paseando por tus hombros por tu espalda. Sigo bajando... Mmmm tu vientre, tu ombligo y mi lengua sigue explorándote... ahora baja hacia tu sexo... se para. Casi sin tocarlo, sigo bajando y recorro tu ingle… ¿sientes lo juguetona que está? Pero… ¡ahora si! Llegué a tú sexo, lo saboreo, lo lamo, lo succiono, la meneo suave, suave… Y aumento el ritmo cuando te siento vibrar, palpitar entre mis manos, se que en estos momentos soy tu dueña, se que tú placer es todo mío, quiero poseerlo, poseerte, y que me poseas...
Poséeme vertiendo sobre mi piel todo tu fuego. Así, desciende desde mi cuello haciendo todos los altos en el camino que quieras. Hoy no te pongo obstáculos. Rozas mi piel, levemente, dejando que el deseo suba. Te muerdo el cuello con suavidad, haciendo que tu piel hormiguee y sientas deseos de arrancarme la ropa. Pero espera, deja que tu lengua acaricie el lóbulo de mi oreja mientras se me escapa un jadeo ahogado.
La luz de las velas se consume, igual que se va consumiendo mi cordura. Acorralada, con mis labios siendo prisioneros de tus feroces besos; me dejo llevar por la locura. Mis ojos se nublan por cortinas humeantes de deseo. Mi cuerpo arde con cada una de tus caricias. Muerdes, aprietas, chupas, lames... Acaricias mis hombros y le hacer saber a la blusa que es hora de irse a dormir. Un botón, otro, otro más... me dejo hacer mientras tiemblo de excitación. El resto de los botones se van velozmente. Lames sin premura de mis pechos y escalas con tu lengua por sus laderas. Desciendes hasta mi cintura con cuerdas de deseos y descansas en mi ombligo hasta el próximo descenso.
Todavía tengo la blusa; pero leo en tus ojos las formas ondulantes de la lujuria, derramándose como un torrente sobre mi cuerpo. Me olvido de la blusa y la dejo abierta para ti. Entonces bajas acariciando con tus hábiles manos y ves que mi sexo se abre como flor al contacto de tus dedos… y esos movimientos nos incitan al deseo carnal… y te pierdes dentro de mi... me haces gemir, sudar, susurrar... me acoplas encima de tus muslos, y cobijo tu cuerpo en el abismo de mi sexo entre los acantilados de mis muslos… Con el descenso y ascenso de mis caderas te llevo hasta la cima del placer… Provocamos gemidos y suspiros, ocasionando un rebose de éxtasis… estamos en el cielo.
Pero quizás, amor, dentro de un rato, vuelva a abrocharme la blusa. Sólo para ver cuánto tardas en quitármela.
Ámame… poséeme… que yo ya no tengo remedio.

lunes, 16 de julio de 2012

Cuando tú te acercas…


Tú, dueño de mis sentimientos, que improvisas caricias dibujando paisajes sobre mi cuerpo, que vives en mi mente robas mis sueños en el tiempo, que aún sin mirarme me desnudas, que aún sin tocarme me inquietas… y ¡Tiemblo! Déjame decirte lo que siento cuando te acercas a mí.
Hoy quiero describir un momento del día que se ha repetido cada día desde que se inició este largo camino, un momento que creo, jamás va a cambiar. Y es el momento en que te veo y te acercas a mí.
Cuando yo te veo, mis ojos se iluminan, mis labios se vuelven locos queriéndote beber a tragos y en silencio, mi respiración se acelera, mi corazón se vuelve loco, mi piel se eriza, todo mi cuerpo se estremece y grita "¡Oh Dios, ahí esta!", seguido de la sensación de mariposas revoloteando en mi estómago y una emoción indescriptible, como si fuera la primera vez que te veo después de muchos días...
A medida que te acercas, mi rostro no puede evitar dibujar una sonrisa diferente a cualquier sonrisa que puedan mis labios esbozar, es una sonrisa donde todo mi ser grita "Te Amo". Seguido ya mi cuerpo no quiere apartarse del tuyo, y siente la inmensa necesidad por estar cerca de ti y tocarte, abrazarte, besarte... y ya jamás separarse de ti.
Y cuando por fin estamos uno junto al otro… El placer de tu mirada, el deseo de tus besos, el calor de tus manos, el embelezo de mi cuerpo... Tus manos me acarician y mi corazón late con fuerza, y cada latido que da es un grito al viento de que te quiero con pasión y quiero tenerte en mis adentros...
Tú eres ternura y caricia misteriosa que me enloquece, que me embruja, solo me susurras un “te amo” y ya el cuerpo me domina… eres pecado abrumador que quema, mata, apasiona… marcas mi piel con tu piel. Sientes los latidos de mi corazón cuando te acercas a mí y la ternura de mis labios cuando lentamente tocan tu piel.
Sé que me amas no sólo de palabra, sé que me amas detrás de tu mirada, de tu risa, con cada caricia, con cada palabra y sé que me sientes no sólo al tocarnos sino al leerme.
Te amo, lo sabes.
Me amas, lo sé.

martes, 10 de julio de 2012

Vivo la vida hoy



Hay que vivir la vida hoy, no mañana, ni ayer porque una aún no existe y la otra ya se fue. Hoy es el momento de vivir, de hacer y deshacer. Por eso hoy yo gozo la vida, la disfruto y la aprecio desde el amanecer; la sufro si lo amerita; la comparto con mis amigos, me entrego a la ternura, al cariño y al placer.
Mi relación con el mundo es tratar de ser mejor persona, ese es mi compromiso, creer en lo que quiero y sueño, y trabajar que es la única manera de aportar algo al mundo. La vida me da la oportunidad de estar aquí hoy creando con la mente, y además de ser yo misma quien haga realidad lo que imagino.
Me gusta la sensación de libertad que siento cuando me quito la pesada capa de críticas, miedo, culpa, resentimiento y vergüenza. Me perdono a mí y a los demás porque eso nos deja libres a todos. Me niego a darle vueltas y más vueltas a los viejos problemas, a vivir en el pasado.
Me gusta quienes que ríen hasta las lágrimas porque la risa es buena amiga del alma; quienes se emocionan y lloran viendo una película o leyendo un buen libro porque eso indica que debajo de su andamiaje exterior, hay sensibilidad; me gustan quienes pueden evitar las lágrimas ante el dolor ajeno y la injusticia porque la solidaridad humana nos ayuda a crecer espiritualmente.
Pienso que cada persona es responsable de sus actos, y lo que da, la vida se lo devuelve. Por eso no necesito castigar a nadie porque todos estamos sometidos a las leyes de nuestra propia conciencia, yo también. Para curarme las heridas limpio las partes negativas de mi mente y doy entrada al amor.
Cuando pierda todas las partidas, duerma con la soledad, se me cierren las salidas, sienta miedo del silencio, se revelen los recuerdos y me pongan contra la pared… entonces resistiré erguida frente a todo, me volveré de hierro para endurecer la piel y aunque los vientos de la vida soplen fuerte, seré como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie.
Cuando el mundo pierda toda magia, mi enemiga sea yo, me apuñale la nostalgia y no conozca ni mi voz... Cuando me amenace la locura, mi moneda salga cruz y el diablo pase la factura, o si alguna vez me faltas tú... Resistiré a pesar de todo para seguir viviendo, soportaré los golpes y jamás me rendiré aunque los sueños se me rompan en pedazos.
Amo la vida porque admiro ser como soy, imperfecta a las trivialidades diarias pero perfecta a los ojos de la creación, soy feliz fundida en las estrellas de tamaños enormes que recojo del árbol de mis deseos y guardo en mi bolsillo para que me iluminen en la oscuridad cuando no encuentre el camino de regreso a casa. No cambiaría nada de lo que soy ni las personas a mi alrededor porque soy feliz hasta con el más minino detalle que pueda percibir y disfrutar en mis días porque cada uno de ellos (estén soleado o lloviendo) trae su misterio y lección.
Tener vida ya es un milagro por eso hay que aprender a valorarla para hacerla llevadera. No podemos hacer de ella algo vano y vacío. Haz de tu vida unas matemáticas: suma tu cariño, resta tu dolor, multiplica tus sentimientos y no dividas tu amor.

lunes, 9 de julio de 2012

Los planes se fueron a la mierda


Si amigos, me imagino que muchas veces ustedes han hecho planes para un día, como hace todo el mundo de vez en cuando, pues bien ayer yo tenía planificado un día tranquilo de trabajo en casa. Me había propuesto (llevo varios días haciéndolo y por razones ajenas a mi no he podido hacerlo) limpiar mi librero, ustedes saben que además de acumular muchos papeles hay libros que van dejando de tener interés para nosotros y pasado determinado tiempo decidimos sacarlos de nuestro ámbito.
Por su parte les contaré que mi hermanita Cary también había planificado su día, en este caso pintando, no crean que es Amelia Peláez, hablo simplemente de pintar las ventanas de su casa.
Para no hacerles larga esta historia, les contaré que alrededor de las diez de la mañana, antes de ponerme a trabajar en el librero, decidí ir a buscar algo de comida para mis peces y algunas plantas para la pecera. Justo cuando estaba por salir de casa recordé que mi querida amiga estaba pintando (eso pensé yo), y como en mi planificado periplo iba a pasar muy cerca de su casa decidí llegarme para llevarle un cóctel de frutas que yo había preparado (cosa que le encanta), que en medio de su ardua labor y con un calor tan extenuante sería una refrescante merienda.
Ni corta ni perezosa, llené un recipiente con el susodicho cóctel y me dirigí a su casa para darle la sorpresa. ¡Sorpresa fue la mía! En vez de encontrarme a una mujer embarrada de pintura y extenuada, me la encontré lista para salir. Resulta que necesitaba extraer dinero de su tarjeta porque tenía que hacer algunas compras.
Pues bien como llevábamos caminos muy similares, colocó el recipiente en el refrigerador y decidimos salir juntas. ¡Ahí se jodieron los planes! Llegamos al cajero automático y no estaba funcionando porque no había dinero depositado, nos dirigimos a otro lugar y ocurría exactamente lo mismo. Fuimos a tres cajeros, increíblemente, en ninguno había dinero.
Después de mucho andar llegamos finalmente a un cajero automático que sí tenía dinero en depósito pero la cola era ¡inmensaaaaaaaaaa! Bueno, se imaginarán que yo no podía dejarla “quemada” allí, como se dice en el argot popular, si hubiera sido otra persona les garantizo que con una sonrisa de oreja a oreja le digo “lo lamento pero te dejo, tengo mucho que hacer”. Pero a ella no, ustedes lo saben.
Así que bien, estábamos “quemadas” las dos, nos pusimos en aquella larga cola para que ella pudiera extraer dinero. Ya era casi medio día, la espera se hizo larga, el calor desesperante, el hambre empezaba a picar… hasta que por fin le tocó su turno, extrajo su dinero y nos marchamos.
Raudas nos dirigíamos a comernos una pizza, cuando llegando a la esquina de aquella misma cuadra veo unos anuncios con parte de la carta de un restaurante que queda a una cuadra de donde estábamos. Al fijarme veo entre las ofertas bistec de res (que es su preferido), y le propongo que en vez de ir a comernos una pizza nos fuéramos a almorzar en dicho restaurante. Se quedó un poco dudosa pero finalmente accedió, y sonriendo dijo “está bien, vamos”.
Nos dirigimos al lugar, entramos, nos sentamos y pedimos la comida. El sitio es acogedor, nada del otro mundo pero agradable y sobre todo con muy pocas personas (por la hora, claro está), algo que me encanta porque no me gusta la bulla cuando estoy comiendo. En lo que esperábamos que nos sirvieran la comida nos bebimos unas cervezas, muy frías, que venían de maravilla por el calor tan sofocante.
El almuerzo estuvo estupendo, la comida estaba muy bien elaborada, la cerveza muy fría y nuestra charla muy amena como siempre. Salimos de allí una hora y media después. En resumen, eran las dos de la tarde. Pero ya estábamos desatadas y por supuesto los planes ya se habían ido a la mierda, así que entre risas y cuentos, nos fuimos a otro lugar muy acogedor también aunque un poco bullanguero y allí nos bebimos algunas cervezas más, conversamos y nos reímos mucho.
Llegamos a su casa a las tres y cuarto de la tarde. Por el camino sonriendo le dije que si alguien temprano en la mañana me hubiera dicho que iba a pasarme el día paseando, haciendo cola y bebiendo cerveza con ella, simplemente me hubiera reído en su cara porque honestamente nosotras teníamos otros planes en nuestras respectivas casas.
Ya en su casa, aún riéndonos de lo que se había convertido nuestro planeado día de trabajo hogareño, pusimos a nuestros hijos al corriente de todo porque imagínense que no tenían ni la menor idea de dónde estábamos sólo sabían que andábamos juntas.
Estábamos contentas porque a pesar de los contratiempos iniciales para poder extraer el dinero, habíamos pasado unas horas de verdadero relax. Entonces pusimos música (eso no puede faltar) y finalmente muy animadas aunque ya la tarde estaba finalizando empezamos a pintar. Por supuesto, no pintamos todo lo planeado por ella, pero algo es algo. Así terminó nuestro día pintando, bebiendo, riendo y cantando.
Como ven, fue un día loco y es una pena que los verdaderos planes que teníamos no se hayan podido cumplir pero así es la vida y como siempre digo lo importante es vivir el ahora. Nunca estuvo en nuestros planes salir, beber cerveza y menos almorzar en un restaurante. Pero en ocasiones esas cosas que hacemos sin planificar son las que mejores se nos dan y nosotras verdaderamente pasamos unas horas muy relajantes mientras nuestros maridos trabajaban y nuestros hijos dormían hasta tarde después de trasnochar.
En fin, amigos, mi querida hermanita es un verdadero “disturbio”. ¿No creen?

viernes, 6 de julio de 2012

El guardián de mis placeres


Hay momentos en que la felicidad se hace eterna: contigo, la literatura, el silencio, un beso, un atardecer, tus ojos, los recuerdos, escribir, soñar, reír... Y esos momentos hacen parte de mi vida, todos los días tengo instantes de felicidad... ¿Qué puedo escribir que describa todo lo vivido?, ¿cómo decir todo lo que siento? Eres lo mejor que hay en mi vida, nada cambio por estar contigo, da igual dónde, cómo. Tus labios, tus besos, tu piel, me encanta sentirte, recorrerte con mis manos, con mi boca sedienta. Y mientras escribo tu cuerpo desnudo vuelve una y otra vez a mi mente.
Hoy descansé en tus labios y en el amanecer de tu beso, desperté con la certeza de otro tiempo en nuestro mismo tiempo. Nuestro sueño realidad de este instante. La tarde esparce el aroma del deseo que emana de mi, amo sin medida, el hombre que ahora humedece mi lujuria merece todo este amor y vivo entre ternuras...
Amar y dar, sin esperar, regalar sueños y sonrisas, son días de luz y de esperanza. Gracias por tu inmenso amor, por llenarme de momentos y cosas maravillosas. Es tiempo de amar y estoy amando sin medida... con cordura, con locura medida y con pasión desmedida. Estoy amando a un misionero que sabe lo que quiere, y aunque no es un loco soñador, sueña cuerdamente hasta ser un loco...
Un beso asoma suavemente, tu voz me despierta con susurros, tu boca en mi abarca todo, mi esencia y mi piel. Matiz de besos que pigmenta la boca cuando el licor se queda sobre el vientre... después nace la noche en orgasmos…Tú, hablándome, girando en mi cuerpo, en mis hondonadas con tu fuego, con tu fuerza de hombre... Me dejo llevar por el deseo, por la verdad de nuestros días...
Desde dentro me brotas con tal fuerza e intensidad que me rompes como se rompería una estrella que explota de tanta energía que alberga, y en vez de energía imagíname llena de felicidad. Ocupas mi mente devorando al resto de mis pensamientos como una fiera hambrienta engulliría a su presa, y al final sólo quedas tú, siempre tú. Estas letras salen de mi alma, imperfectas pero llenas de mis sentimientos, de lo que me provocas, de lo que siento por ti, porque te llevo en lo más profundo de mí.
Desciendes sobre mí y deslizando tu deseo ardes conmigo, soy pirómana de besos cuando tu piel alborota mi celo. Curiosos los dedos incineran cada poro de la piel, recorren el centro que emana olor de placer, caricias celestiales perdidas en el botón lujurioso sembrado de locuras... Cada beso transfigura los rostros apareados, abriendo caudales eróticos en medio de las piernas hasta llegar al centro de la culminación, en medio de estallidos la flecha atina al centro donde termina la explosión...
Al ritmo de tus latidos sediento de mi aliento te deslizas por mi cuerpo bebiendo mi aroma y la miel de mis labios. Caigo en tus brazos rendida, un beso se dibuja en tu sonrisa turbando mis sentidos tan deprisa que anuncian mi pasión… dibujando sensaciones de locura viajando hacia el placer… perdemos compostura.
Tu boca se acerca y se aleja, sonriendo y coqueteando, tus manos se deslizan suavemente por mi cuerpo tembloroso… tus ojos, dulces y profundos van socavando mi alma y llegando a cada rincón desnudándome con suavidad. Tu respiración se vuelve agitada, y se congestiona, estando a punto de estallar. Te presiento en cada gota de rocío.... Te añoro en cada rayo de sol que se va.... eres dueño de mis sueños... eres el guardián de mis placeres...
Tienes la llave de mi felicidad, eres capaz de iluminar la más profunda oscuridad, de tornar lo negro en blanco, de convertir la nada en todo, de darle sentido al más aciago día. Cada día salgo en busca de tu sonrisa, de tu mirada, que se esbozan allá en la distancia. Ejerces sobre mí una intensa influencia, una infinita fuerza, casi magnética o mágica, o vete a saber, el caso es que mi pensamiento gira en torno a ti como un planeta orbita alrededor de una estrella.
¿Sabes qué quiero? Quiero TODO... un todo en mayúsculas porque quiero tu apoyo y compañía, tus mimos y abrazos, tu amor y tu ternura, poder discutir contigo y reconciliarme; sentirte cerca cuando te necesito, que me cojas de la mano y me guíes si me pierdo. Quiero todos y cada uno de tus besos, hasta el último de tus deseos, cada uno de tus momentos de lujuria, ser tu vicio, tu cobija, tu perdición, el lugar al que vuelvan tus ganas una y otra vez a saciarse, ser la que provoque tu sexo, la que lo disfrute, la que lo rinda, la que lo aprese… y todo eso aderezado con sentimiento... Dime ¿crees que pido mucho? Yo estoy dispuesta dar el doble de lo que pido.

jueves, 5 de julio de 2012

Olor a café



Me despierto y siento un agradable olor a café, sonrío y me levanto. Me dirijo a la cocina y allí está él, sabe que me encanta como hace el café, por eso si despierta primero se dirige a la cocina para hacerlo. Me acerco despacio, no me siente porque estoy descalza, lo beso en el cuello y le digo: “Buenas mi vida, ¿dormiste bien? Mmmm, huele delicioso ese café, ¿me sirves un poco?”
El sonríe y contesta: "Buenos días mi amor, claro que dormí bien... dormí contigo". Se vira y me besa, me abraza y con un gesto hace que me coloque delante para terminar de preparar el café juntos... mientras espero bebo un poco de agua y el coge un par de vasitos, los coloca en la meseta de la cocina, y me da un beso en el hombro desnudo... la cafetera termina de colar y mientras le echo el azúcar, me abraza besándome en el cuello y en la mejilla… entonces suspira y me susurra al oído "¿ya está listo su café mi princesa?" y baja sus manos por mi abdomen hasta llegar al final del ropón que me puse al levantarme, introduce su mano en mi entrepierna y dándome otro beso en el cuello "¿desayunamos ya o dejamos que se enfríe un poco?"
Sus palabras, el aroma a café... sus labios besando y recorriendo mi cuello, su cuerpo tan pegado al mío, sus manos tibias recorriendo mi abdomen... y ahora sus dedos… Mmmm, esas sensaciones traen a mi mente el recuerdo de nuestras horas juntos y me hacen desearlo más... y más...
Me giro un poco para mirarlo, mientras sonrío y revuelvo el azúcar del café, pero el roce de sus manos en mi piel y sus dedos que comienzan a jugar, me excitan. Miro sus ojos fijamente y le sonrío coqueta mientras llevo mis dedos a mi boca para saborear el rastro de azúcar que hay en ellos, sin quitar la vista de sus ojos que siguen el movimiento de mi lengua, entonces le digo con voz suave "Definitivamente el desayuno tendrá que esperar".
Al instante, me viro con suavidad entre sus brazos, sin despegarme un centímetro de él... Rodeo su cuello con mis manos e introduzco mis dedos en su pelo, y murmuro despacio muy cerca de su boca "Yo estoy más caliente que el café", con mis labios rozo su boca y sigo hasta su cuello donde con la punta de mi lengua trazo despacio un camino hasta su clavícula y ahí a su mandíbula... para subir hasta llegar a su labio inferior, lo muerdo con suavidad y vuelvo a susurrar con voz suave y sensual "¿No tienes miedo de quemarte?".
Ese fue el detonante. Lentamente acerca su boca y me besa tiernamente, sus besos son sensuales y voy dejándome hacer por esa boca que me quema. Después comienza a recorrer todo mi cuerpo, el cuello, los hombros, mis senos por encima del ropón, tampoco sus manos se quedan quietas. Su pene erecto roza mi entrepierna, baja los tirantes y toma mis pezones en su boca, mientras sus dedos juegan con mi clítoris, yo no aguanto más y él lo sabe.
Levanta una de mis piernas y va entrando en mí poco a poco, con una lentitud casi desesperante para después iniciar un movimiento frenético, siento que mi orgasmo se está acercando. Arqueo el cuerpo para sentir más la penetración e inicia unas embestidas que me llevan hasta el cielo, exploto en un gran orgasmo y cuando mis temblores van disminuyendo siento su semen caliente en mi cuerpo. Me besa con ternura, sus brazos me arropan y sonriendo me dice al oído: “Creo que el café se enfrió demasiado”. Rompemos a reír, no es la primera vez que se enfría o se bota.
En nuestras horas juntos compartimos parte de lo sucedido durante nuestro día, ideas, un café, cuentos, un trago, risas, algo de comer... Hablamos de todo, hasta de por qué la gente se enamora. Evadimos nuestras responsabilidades y le robamos minutos al tiempo... es encantador. Inevitablemente surgen caricias, risas juguetonas, mimos desmesurados, besos apasionados, abrazos, palabras prohibidas... en fin, el cielo al alcance de nuestras manos...
La habitación se llena de suspiros, gemidos, pasión, sudor... hacemos el amor una... dos... tres veces... Haciendo cada una de ellas especial, porque no sólo se conectan nuestros cuerpos, también se conectan nuestras almas... Pasan horas que después nos parecen minutos y por fin nos gana Morfeo llevándonos a volar juntos al país de los sueños... hasta que el reloj suena anunciando que es hora de levantarse.
Adoro sentir el calor de tu abrazo, que te pierdas en mis entrañas. Me muero de miedo cuando no te tengo a mi lado, me muero por sentir el sabor de tus besos, la textura de tus labios, el tacto de tu piel, tus manos sobre las mías… y por pasar amaneceres, madrugadas y noches estrelladas a tu lado, por cada parte de ti. Y si, lo confieso, estoy loca por ti.
Me gusta tu mirada que me seduce, tu astucia que me induce, el aroma de tu piel, la sensualidad de tu voz cuando me susurra, la suavidad de tus manos que me acarician, la fuerza de tus brazos que me acurrucan, la calidez de tu cuerpo junto al mío, la ternura de tus labios al buscar los míos... Me encanta hacer y tomar café contigo. Pero sobre todo... me gusta la magia que provocas cuando estás conmigo...

miércoles, 4 de julio de 2012

No escribo por escribir


Hace unos días alguien me preguntó ¿Qué sientes cuando escribes? por un momento pensé mi respuesta, pero como por arte de magia comenzaron a salir de mi boca tantos adjetivos que el interesado en saber me dijo: ¡Te entiendo, te entiendo! Por eso hoy decidí escribir sobre esto (y no es la primera vez que lo hago), aunque yo casi no lo llamaría escribir sino pegar sentimientos profundos en una hoja de papel, ya sea virtual o real. Escribir para mí es expresar cosas que ni mil palabras dichas por mi boca podrían hacerme sentir lo que siento cuando escribo.
Escribiendo a veces tengo la sensación de estar en dos sitios al mismo tiempo… me gusta plasmar recuerdos felices, romper con la realidad o en ocasiones contarla como es, dura y cruel. Desde un principio (hace años) escribía para reflexionar conmigo misma, para tranquilizar mi alma. Ahora lo sigo haciendo para eso y además para transmitir lo que siento. La necesidad inexplicable de seguir escribiendo siempre surge de mi interior y creo que esa necesidad siempre vivirá conmigo, por eso decidí hacer el blog.
Cuando las palabras me asaltan, no puedo dejar de escribir... dejo volar la imaginación o dejo que afloren todos los sentimientos que llevo dentro, felices o de dolor (en el segundo caso escribir me hace sentir mejor). Las ideas, las emociones, las pasiones, las historias revolotean en mi pantalla, saltan de tecla en tecla entre mis manos. Los textos a veces se escriben solos y otras tengo que empujarlos (no crean que siempre es así de fácil), pero en cada palabra que pongo o quito... hay un parto. Cuando me domina un sentimiento fuerte sé que ese es el momento preciso de escribir y no me puedo controlar, dejo que se desboque, me viene a la cabeza cada detalle de lo vivido o sentido, de la rabia, la impotencia o simplemente las pasiones.
Cuando escribo mi corazón desahoga sus penas y mi alma se convierte en un remanso de paz. El tiempo se detiene a mi alrededor y solo importan las letras, sintiendo cada palabra desde lo más profundo de mi corazón. Mi mundo interior florece y germinan cada una de mis vivencias dibujando mi sentir al trazar mis pensamientos, mientras voy matizando mis emociones mis propias letras me reflejan... Dejo fluir mi energía... soy creadora, amante del amor y la libertad. Alcanzo eternidad en ese instante.
Quisiera tener el don de poder gritar siempre lo que llevo dentro, de comprender mejor tus desequilibrios y los míos, de controlar mis impulsos para no descontrolar los tuyos, de entenderme a mí antes de tratar de hacerlo contigo. Al escribir puedo realizarlo todo, volar y soñar que retrocedo en el tiempo, olvidar las penas y recordar las alegrías, pero sobre todo, puedo expresar en palabras mis sentimientos.
Al ponerme a escribir se apodera de mis dedos una emoción que me impulsa a seguir tecleando sin parar. Poco a poco voy emprendiendo un rítmico tac tac que hacen las teclas al ser presionadas en el teclado. Aparecen las letras que se van convirtiendo en palabras, oraciones y párrafos para darle colorido a los textos más calientes, tristes, absurdos y auténticos que he escrito. Las ideas van siendo escuchadas por las personas que, sin más ni menos se dirigen al blog. Algunos por coincidencias de la vida, otros porque ya son fieles lectores, quizás a veces los decepciono y muchas otras son sorprendidos por una sonrisa y un escrito que los llena de emoción o de amor.
Escribiendo tengo la satisfacción de decir lo que en ocasiones no puedo, algunas veces por desconfianza, por frialdad y casi siempre por no caer en la cursilería y lo común, por ello cuando escribo abro mi alma para que encuentren y sientan entre líneas, mi voz en silencio.
En esos momentos no me importa lo que ocurre a mi alrededor, sólo importa lo que ocurre dentro de mí. Los sentimientos y las ideas que están pasando por mi cabeza son los elementos básicos que hacen de lo que escribo, algo auténtico. Después de terminar un texto lo leo y a veces me gusta otras me parece malísimo, pero ni siquiera en ese caso soy capaz de borrar todo lo que pasó por mi cabeza y dejé plasmado en líneas, así haya sido por un solo instante… porque a través de mis letras trato de transmitirles esa chispa que sincroniza mis ideas con mis dedos en un vaivén de palabras y emociones que, sin saberlo, involucra a muchos de ustedes.
Muchas veces escribo al amor porque nace de mi alma y dejo escapar de mí la frescura que inunda mis abismos recreándolos sin perjuicios. Dibujo tu imagen en cada palabra, escribo al amor que veo en tus ojos y que se refleja en mi ser renovando nuevamente mi fe. Cuando te escribo yo no sé lo que pienso sólo sé que lo vivo.
Cuando escribo erotismo descorro las cortinas que me separan de ti. Genero el choque frontal de mis palabras y escribo la estética de lo obsceno derramando el delirio en el espacio donde compartimos dimensiones. Mi cuerpo se vuelve metáfora de sí mismo y la escritura lo envuelve en lazos de arte transparente (el juego de palabras está servido), dejándote (y dejándolos) sediento de pasión. Entonces en el siguiente texto transformo distraídamente el aire de mis palabras y escribo un post de cualquier otro tema... pero el desafío no te vence porque sabes que volveré dándote mi alma, entre besos y gemidos... y nuevamente explorarás las letras avivando tus sentidos, convirtiendo mis palabras en sustancia y pretexto de tu hombría exacerbada.
En todo este tiempo en la mayoría de mis escritos he mostrado el lado más romántico y sensible de mi personalidad, porque creo que es importante que conozcan un poco a quien escribe y que sepan que no escribo por escribir, sino que detrás de cada texto hay una persona llena de sentimientos que desea transmitirles lo que está sintiendo en cada momento; que detrás de cada línea hay una persona que vive, disfruta, goza, sufre o reflexiona; que unas veces está más vulnerable, otras más alegre; que no es una máquina de teclear con frases escritas al azar o demasiado estudiadas sino una persona de carne y hueso que siente en el corazón cada palabra que escribe.
Sé que a veces soy osada escribiendo y desde que descubrí este universo (el blog), me siento acompañada y parte de un mundo que siempre he sentido que era mío. Cuando escribo necesito música o silencio, pero con tranquilidad. No necesito estar en un escritorio puedo estar en el sofá, en la mesa, en el piso, en un parque, en la playa…, lo único que necesito es que a mi alrededor no haya alboroto o una persona que me hable todo el tiempo. Escribir un post es como empezar un viaje, emprender una ruta un tanto a ciegas porque no sé realmente hasta dónde voy a llegar, ni quién va a acompañarme en ese mágico periplo, pero el hechizo del mundo del blog envuelve las ilusiones y las hace próximas, cercanas, casi familiares… y me siento reconfortada. Nunca sé quién va a leerlo, bueno a veces sí, pero la verdad es que me gustaría que lo leyese todo el mundo (tal vez haya una pizca de vanidad en este deseo), pero con esta soñolienta esperanza le doy a la tecla de “publicar entrada”.
En ocasiones sé que me delato cuando escribo porque me desnudo y combato ese pudor mal entendido de mucha gente. Cuando escribo lo hago a rienda suelta y pierdo los estribos, amo, voy de copas y estoy de fiesta. Y si me dejo arrastrar por el dolor o la pena me desangro.
En ocasiones cuando escribo poco me agarra el sentimiento de culpabilidad porque sé que algunos vienen a este sitio a diario buscando algo nuevo, pero en esos casos siempre es por razones fuertes. Mi vida está rebosante de acontecimientos que he de digerir, porque vivir duele. Pienso que para escribir con un poco de coherencia y calidad es necesario distanciarse, al menos un poco, del dolor. Aunque a veces no puedo evitar escribir de él y lo lamento, no me gusta hacerlo pero es una manera de dejarlo salir porque en ocasiones creo que quiere saciarse de mi sangre hasta la muerte, y en esos momentos las palabras me saltan a los ojos y me arañan o me clavan sus uñas oscuras como pozos. No hay cuchillo que cale más hondo que la pena del que tiene en el pecho clavada la palabra y no puede librarse.
Nunca me pongo límites, ¡maldita sea! Escribir me hace de psicólogo y encima la locura determina la calidad. Es simple: pongo las manos en el teclado, mis ideas reducen mi enfado y me vuelvo impredecible cuando escribo... Creo que las palabras son una fuerza poderosa que ejercen mucha influencia en las personas, y además de transmitir lo que siento o pienso, deseo ir destapando la personalidad de quienes comentan cada texto, conocer sus sentimientos y saber si se sienten a gusto leyéndolos.
Cuando alguien hace un comentario exponiendo sus propios sentimientos repitiendo alguna frase que escribo me sorprendo, porque me doy cuenta que aunque el texto lo escribí yo, deja de ser mío en exclusiva cuando alguien lo lee, lo asimila y lo hace suyo. Es cierto que sale de mí pero cuando crece en otra alma, en los sueños de otra persona mi voz entonces es la voz de otros. Es emocionante descubrir esto. Les confieso que sigo sintiendo el mismo nerviosismo, la misma gratitud y me sigo conmoviendo de la respuesta de ustedes como el primer día, y eso creo que es muy bueno. Muchas gracias por estar aquí.

lunes, 2 de julio de 2012

¿Por qué nos cuesta tanto demostrar?


Alguien me dijo hoy “No sé mostrar afecto o cariño, no sé abrazar, no lo hago nunca“, y yo quedé pasmada, ¿saben por qué?, pues simplemente porque hasta yo que soy una persona “dura”, sé mostrar afecto y cariño, claro, cuando lo siento realmente. Y esas demostraciones hacen mucha falta.
Los pequeños detalles, como un dulce beso en la mejilla de un ser querido, un abrazo sincero y afectuoso, una caricia sin mayor intención que la de demostrar cariño, calor, una sonrisa afable mirando a los ojos del otro, una palabra dulce en el momento adecuado… cuestan muy poco y son expresiones naturales e inherentes en el ser humano pero que en muchas ocasiones las retenemos y no permitimos que salgan y fluyan de nuestro interior.
Las limitaciones emocionales a las que se ven atadas muchas personas les impiden demostrar afecto por aquellos que aprecian, limitando al mismo tiempo que el afecto de otras personas llegue a si mismo cerrando la puerta y cortando el flujo de amor.
Abrazar, estrechar la mano o brindar una caricia, son manifestaciones de afecto comunes entre las personas. Es a través del contacto, de esa expresión amorosa con el cuerpo, que a nivel cerebral se desencadena una serie de procesos químicos que liberan endorfinas (que como sabemos, estas sustancias provocan sentimientos de felicidad y juegan un papel protagónico en las sensaciones placenteras), y ellas liberadas a través del torrente sanguíneo, logran provocar sensaciones de paz, amor, euforia y ganas de vivir.
Hace dos días, yo fui beneficiada por ese tipo de demostraciones, ustedes saben que no la he pasado muy bien estos días, pero el sábado alguien se empeñó en que mi día fuera diferente y que mi estado de ánimo cambiara. Me proporcionó horas de tranquilidad, con su charla alegre y su compañía. Cuando casi estaba por irme recuerdo que le dije simplemente “Dame un abrazo”, sonriendo me dio un fuerte abrazo y me dijo “Ya estás mejor chiquita, así me gusta” y me volvió a abrazar. Esos dos abrazos, el que yo le pedí y el que ella me dio después por voluntad propia me hicieron mucho bien y unido a las horas de tranquilidad que había pasado regresé a casa en paz.
A veces las personas a nuestro lado nos abrazan porque saben que lo necesitamos. Pero si no lo hacen y realmente lo queremos porque nos hace mucha falta ese contacto humano, no hay que esperar que la otra persona lo adivine, es necesario pedirlo. Al abrazar, afirmamos la capacidad de descubrir la ternura y la alegría que hay en nosotros y la riqueza interior que nos nutre.
Déjenme decirles que yo no soy de esas personas que todo el tiempo está dejándose abrazar o dándole abrazos a todo el mundo, no me gusta esa gente que están hablando y te tocan todo el tiempo, eso me altera. Tengo que tener una confianza extrema para permitir que me abracen y detesto la gente que se me acerca mucho invadiendo mi espacio, no se qué obsesión tienen algunos por encimarse sobre los demás para hablar.
Pero los que de verdad me irritan son esos que sin mucha confianza así de la nada me abrazan o se me acerca demasiado, se me pegan para decirme algo (claro que existen excepciones), por ejemplo hace varias semanas en medio de una conversación entre compañeros, uno de ellos me abrazo de pronto y fue para mi muy desagradable porque no somos muy allegados y además no venía al caso, por suerte fue sólo un segundo porque me solté de inmediato y muy seria, con una frialdad casi extrema sólo le dije “No me toques, sigue tu cuento sin tocarme”. Una amiga que estaba presente no dijo nada y sólo se sonrió porque me conoce y sabe que eso me molesta cuando no viene de personas queridas. Tal vez fui grosera pero realmente ese abrazo estaba fuera de lugar.
A las personas que queremos también podemos expresarle cariño mediante acciones: una mirada, llamada telefónica, sonrisa o palabra amables, brindar algo con ternura… Son muchas las acciones con las que podemos demostrar al otro que le tenemos en cuenta, que tiene valor como ser humano para nosotros.
Demostrar afecto es algo espontáneo y sincero porque es una acción que sale del corazón. Cuando sientas que debes dar un abrazo, decir a alguien que le quieres, llamarlo, visitarlo, compartir con él hazlo sin dudar porque eso es un mandato de tu corazón que necesita dejar fluir el amor en ti.
Hay que tener muy en cuenta que el abrazo, es una de las formas más puras de manifestar afecto y cariño. Además tiene muchos beneficios, como el de aliviar el dolor, la depresión, la ansiedad y la tensión. El afecto, el contacto físico y el cariño, es algo demasiado importante. Es una de las necesidades fundamentales del ser humano, al igual que el agua y el alimento. Las personas que queremos necesitan sentir nuestro cariño, al igual que nosotros necesitamos el suyo en todo momento.
La amistad es el ingrediente más importante en la receta de la vida. Los amigos son la familia que uno elige y configuran una parte esencial de la vida de las personas para alcanzar momentos de felicidad. Son muchas las ocasiones en las cuales uno recurre a un amigo porque no sirve otro personaje para pasar largas horas conversando y compartiendo momentos y códigos que sólo él o ella pueden comprender. No existen palabras para describir lo que un amigo representa en nuestras vidas.
El amigo que está en silencio con nosotros, en un momento de angustia o incertidumbre, que puede compartir nuestro pesar y desconsuelo... Y enfrentar con nosotros la realidad de nuestra impotencia, ése es el amigo que realmente nos quiere. Una mirada, un gesto o un abrazo de él no tiene igual y lo más importante es que sabemos que cuando necesitamos hablar siempre va a estar ahí para escucharnos, para aconsejarnos y brindarnos palabras de aliento si es necesario.
A ti que te conocí por obra del destino, que llevas el cielo en tu ojos y la bondad en tu sonrisa, que me escuchas sin reproches, sin juicios; porque tu corazón siempre está abierto para los demás, nuevamente gracias.