Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Hijo, el único ser que se ama más que a uno mismo

Desde el momento de la concepción de un hijo llegan las preocupaciones. Con el paso del tiempo, éstas se transforman, ajustándose a cada etapa de sus vidas. Una vez leí la frase: “uno no sabe qué es el miedo hasta que tiene un hijo”. ¡Y qué verdad más grande! Es un miedo que se te mete en el cuerpo, que casi te paraliza la respiración sólo de imaginar tantas cosas. Pero también es verdad que cuando nace un hijo es que conocemos la satisfacción plena, el orgullo, la ternura, el amor sin límites… Supongo que por eso muchas repetimos, ¿no?
Todos los momentos de la vida de nuestros hijos son de invaluable importancia. Por eso, es necesario crecer con ellos, porque a ser padre nadie aprende antes de serlo. No hay cartilla, ni manual que te iluminen al respecto; tan solo las experiencias de otros, los valores heredados de nuestros padres y el incalculable amor que despierta en nuestro ser ese hijo.
Sin embargo, por muy juntos que estemos ellos crecen independientes de nosotros, como árboles murmurantes y pájaros imprudentes. Crecen sin pedir permiso a la vida, con una estridencia alegre y, a veces, con alardeada arrogancia. Pero no crecen todos los días, de igual manera, crecen de repente. Un día se sientan cerca de ti en la terraza y te dicen una frase con tal naturalidad que sientes que no puedes ponerle más pañales. Crecen en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil.
Yo he criado a mis dos hijos, por eso sé muy bien lo difícil que es criar niños pequeños. Y como lo sé, les digo que a veces está bien llorar, gritar de desesperación, desmoronarse a las 5 de la tarde cuando tus hijos te están empujando a todos tus límites. Y entonces, hay que respirar, esconderse en el baño unos instantes si es necesario y reírse de la locura que es nuestra vida. Y después acariciarlo, besarlo… porque eso nos dará momentos de felicidad en ese día, que de otra forma solo sería loco y caótico.
Quisiera que todos los padres de familia entendieran que la infancia de nuestros hijos es muy corta y valiosa. El tiempo que puedan pasar con ellos, cuidarlos, alegrarse, abrazarse, escuchar y ser sus protectores es corto. Ser madre puede llegar a ser un dolor de cabeza, pero un dolor que vale la pena, cuando ves la recompensa. Lo sé por experiencia propia, porque vivo orgullosa de mis hijos y no me importa todo lo que he luchado para llegar hasta aquí, ni me importan los inconvenientes ni obstáculos que he tenido que pasar.
Lo más difícil y doloroso no es el parto como muchos piensan. Ese simplemente es el comienzo de nuestra vulnerabilidad porque el dolor y el miedo nos traspasan cada vez que se enferman y los vemos indefensos, en peligro… rogamos y esperamos con desesperación que las medicinas hagan efecto lo antes posible… Y ni qué decir cuando estamos lejos de ellos, si estamos fuera de casa, en el trabajo, en una reunión o en una fiesta, a cada instante nos vienen a la mente y pensamos “qué estarán haciendo”, “estarán bien”, “diablos, estoy loca por irme a casa”… y ahí es donde tenemos que endurecer el corazón para no abandonarlo todo y salir corriendo junto a nuestros críos para asegurarnos que no corren ningún peligro… porque si no lo hacemos nos sería imposible trabajar, estudiar, divertirnos, en fin, vivir.
Y cuando crecen… no dejamos de preocuparnos, todo lo contrario las preocupaciones son mayores porque ya están fuera de nuestro círculo protector y entonces suplicamos a Dios todos los días que no les pase nada malo, que sepan tomar las decisiones correctas, que en sus estudios o trabajos salgan adelante y puedan labrarse un futuro merecedor de personas honestas y dignas, que encuentren un amor sincero que los llene de felicidad… Y si escuchas que algo malo pasó, un accidente o cualquier tipo de tragedia, entras en pánico pensando si por casualidad estaban allí. En fin, todos esos miedos superan a cualquier otro. Tener hijos nos cambia la vida totalmente, las heridas del parto sanan pero convertirnos en madre nos abre una herida sentimental tan grande que nos convierte en seres vulnerables para siempre.
Los hijos crecen. ¡Y crecen rápido! Van y vienen; cambian de amigos, de novios, de gustos e intereses. Usan el cabello largo, corto, rubio, negro; ropa formal, informal, grande, más estrecha; accesorios, perfumes; prueban dietas, cosméticos; trabajos, estudios. Siempre se están moviendo. Y tú eres la que los mira mientras ellos despliegan sus alas. Agazapada, en una esquina de la casa, ves como la vida los saca puertas hacia fuera.
Maldita sea, el tiempo pasa muy rápido. La infancia de mis hijos yo la disfruté con ellos a pesar de los trabajos y problemas que siempre lleva esa etapa consigo. Pero añoro esos tiempos. Sus días de infancia se han escapado de mis manos demasiado rápido y en muchas ocasiones, me sorprendo extrañando sus juegos, sus risas, sus pataletas, los juguetes regados y la falta de sueño, y esto hace que entre en pánico.
¿En qué momento pasó tanto tiempo? Parece que fue ayer cuando jugaba con ellos en el piso, los ayudaba con sus tareas mientras cocinaba, colgaba sus ropas, recogía sus cuartos llenos de juguetes por doquier… un parpadeo y ahora son ellos quienes recogen sus cuartos, hacen sus tareas sin pedir ayuda, cocinan y hasta se lavan sus ropas, y en ocasiones las mías. Parece como una película que he visto muy deprisa.
Crecen tan rápido que sin darte cuenta de repente estás allí, en la puerta de la discoteca, esperando que él o ella no sólo crezca, sino aparezca. Pasó el tiempo del piano, el baile, el inglés, la natación y el karate. Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas. Se van a vivir con sus parejas o fuera del país. Buscan mejores horizontes en dónde extender sus alas, alcanzar sus sueños, proyectarse, construir sus propias familias, desarrollarse profesionalmente. Llega el momento en que sólo nos resta quedar mirando desde lejos y rezando mucho (si habíamos olvidado cómo hacerlo lo recordamos y si no sabíamos del tiro aprendemos) para que escojan bien en la búsqueda de la felicidad, y que la conquisten del modo más completo posible.
Cada mañana mientras me baño acaricio la cicatriz que me dejaron las cesáreas y sonrío de satisfacción, comprendo que a partir de ese instante ¡sí! estoy completa. Mi cuerpo pasó de ser un modelo de lujo a una maquinaria perfecta creadora de vida. Aprendí a quererme a otro nivel. Reconozco que ser madre no es nada fácil pero decididamente es maravilloso.
Mis “bebés” han crecido demasiado rápido, mi hijo mayor ya terminó la universidad y trabaja; mi hija esta en cuarto año de su carrera, con un parpadeo ya será otra profesional. Hoy sé que he realizado una buena labor como madre, aunque he tenido aciertos y desaciertos como le ocurre a todas, pero el resultado me dice que lo he hecho bien.
Por un hijo se ríe y se llora, se ama y se odia, se mueve el mundo e incluso se mata… porque un hijo es el único ser que se ama más que a uno mismo. Es increíble, como los hijos son nuestra mayor fortaleza y al mismo tiempo nuestra mayor debilidad. Por ellos enfrentamos al mundo y sin ellos el mundo no existe.
Mis hijos son mi vida, mi orgullo, mi sol, mi risa, mis ganas de despertar cada día… a pesar de los miedos que sufro por ellos.

lunes, 17 de octubre de 2016

MUJER, mereces ser feliz

Ser Mujer, ese es el enigma que ningún científico, maestro, artista, músico o poeta han podido escudriñar, algo que inclusive las mismas mujeres llegamos a olvidar.
Ser mujer es todo y difícil de explicar, nos entregamos por entero y damos todo en la vida, mujeres de lucha y constancia, de fortaleza y respeto. Somos el soporte familiar, no tenemos horarios y a pesar del cansancio y la enfermedad siempre estamos dispuestas a todo por el prójimo y la vida familiar. No importando los tiempos, tristezas, caídas y pérdidas, nos mantenemos siempre fortalecidas.
Las mujeres somos hermosas, inteligentes, apasionadas, luchadoras invencibles, polifacéticas, fuertes, protectoras y capaces de proyectar una diversidad sublime de sentimientos y emociones. Somos irremplazables. Hemos inspirado en todas las épocas cuentos, leyendas, poesías, pinturas, y las más bellas canciones de amor.
Hemos ganado miles de luchas, hemos llegado donde queremos estar pero en muchas cosas no hemos podido cambiar la percepción que tiene la sociedad del rol que juega la mujer. Cada error que cometemos, es porque somos mujeres. Por ejemplo, nunca falta la cara de decepción cuando el conductor de al lado se da cuenta que quien va al volante es una mujer, y si comete un error es precisamente porque es mujer y por lo tanto es pésima conductora.
Me enervan las revistas femeninas que proponen cien maneras distintas de hacerle creer a un hombre que tuviste un orgasmo y ocho fórmulas para que te proponga casamiento sin que se dé cuenta. Esas cosas no te hacen más mujer: sólo te transforman en una persona desagradable.
Ser mujer es responsabilidad y respetarse a sí mismas. Ser mujer es todo y más... ¡Concentrémonos en ser MUJER! Ya no escuchen más cantos de sirenas, recuperen su esencia, su destino, se los suplica un mundo que agoniza, se lo reclama el hombre con su voz de martillo, antes de que se muera la esperanza, antes de que ya todo esté perdido. Las mujeres somos los únicos seres capaces de pensar con el corazón, actuar por la emoción y vencer por amor.
Ser mujer es amor, belleza, sensibilidad y fortaleza, gobernados por un gran corazón. Hablamos hasta por los codos es cierto pero eso nos permite una mayor comunicación. Podemos ser tan frágiles como un pétalo de rosa y tan fuertes como un roble al mismo tiempo sin que parezca crisis de identidad, tomando lo mejor de nosotras mismas para afrontar las situaciones según lo ameriten.
Sí, yo sé que ser mujer no es cosa fácil; batallamos con dolores cada mes, las hormonas nos vuelven locas y todavía peleamos por igualdad ante la sociedad. Sin embargo, sobre la balanza, son muchas más las virtudes y gozos que podemos disfrutar al ser ¡orgullosamente mujeres! Podemos usar maquillaje, llorar sin vernos débiles, damos vida que es un privilegio que no tiene comparación, poseemos una cualidad que es la envidia de los hombres y es que muchas somos multiorgásmicas, muchas somos capaces de experimentar más de un orgasmo en una relación sexual, lo cual permite gozar del placer de forma única.
También podemos hacer varias cosas al mismo tiempo, esa es una virtud de la que las mujeres podemos presumir, por ejemplo yo en este momento me encuentro escuchando música, escribiendo este artículo, cocinando y chateando con un amigo.
Toma una vida convertirse en mujer, uno nace mujer pero realmente es a lo largo de los años que uno se convierte en MUJER. No es broma, eh, ser mujer es una de las cosas más difíciles que se puede ser. Es más difícil que ser cirujano o astronauta. Creo que es hasta más difícil que ser Director Ejecutivo de una gran empresa. O, en el fondo, es más o menos lo mismo. En serio. Más mujeres deberían tener puestos importantes, porque si los hombres pudieran comprender lo complicado que es ser mujer, sería realmente obvio que el día a día es suficiente experiencia de trabajo para cualquiera de esos high profile jobs (puestos de trabajo de alto perfil).
Y muy importante, ¡tenemos solución para todo! ¿Alguna vez te han pedido algún consejo, una medicina o incluso papel higiénico? ¿Habías analizado que casi siempre tienes lo que te piden al alcance? Esto es algo que desde adolescente me pasa. No sé si será gracias a nuestro agudo sentido de intuición o instinto maternal que nos hace cargar hasta con el paraguas por si es necesario.
Así que ser mujer es una bendición de la Naturaleza, es la oportunidad de crear, generar, cambiar y dar origen a nuevas cosas. Ser mujer es ser complicada e ininteligible a los hombres, es ser sensual y atractiva, es ser delicada pero también fuerte frente a las situaciones adversas, es ser ama de casa, madre y esposa, vecina, amiga, compañera, profesional y ciudadana, porque las mujeres no tenemos que limitarnos a un solo rol, ni estamos hechas para ello porque también somos versátiles.
Ser mujer es tener una capacidad infinita de amar y por lo tanto de gobernar siempre con el corazón, es tener la tenacidad de salir adelante en las situaciones adversas, es saber que aunque no parezca, la decisión siempre está en nuestras manos y que al final, siempre somos nosotras quienes decidimos y es ahí donde reside nuestra mayor valía, pero también nuestra mayor responsabilidad. La intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre.
Ser mujer es fabuloso, así que olvídate de esos malestares mensuales o el dolor de los tacones y disfruta a lo grande. Mereces ser feliz… Eres guerrera, eres una sobreviviente en un mundo de hombres. Juntas podemos hacer un mundo mejor. Sin dudas es genial ser MUJER. 

jueves, 29 de septiembre de 2016

Al vernos de nuevo

Después de tanto tiempo cuando te vi frente a mí con esa sonrisa y tus ojos brillando al verme… de momento me sentí tan perdida que no supe cómo reaccionar, pero al instante corrí a tus brazos a refugiarme en ellos. Cada vez que te encuentro ¿ves lo que pasa? Me quedo sin palabras y con esa sensación de mariposas revoloteando en mi estómago. Cada vez que miro tus ojos ya no soy dueña de mí misma. Veo tanta ternura y dulzura que me quedo paralizada en el espejo de tu mirada. Un embrujo tuyo me tiene perdida. Cuando te veo es inevitable escuchar en mi interior “te amo, mi amor” y del pecho me sale una sensación de energía, de felicidad, verte me hace estremecer.
Es peligroso cuando te acercas porque solo tú sabes sacar el lado más prohibido que hay dentro de mí, porque cuando te aproximas dejo de ser yo, no me puedo controlar porque entre tú y yo nace esa magia especial que cuando nos atrapa ya nada nos puede parar... Dulce melodía es tu boca en la mía, exquisita sinfonía tu cuerpo sobre el mío, caricias que recorren toda la escala del amor. Cuento deseos en tus labios, el placer es mi arma para soñar, recorro tu alma y secuestro tu amor. Sabes que no hay rescate: sólo pasión, ardientes suspiros que suben de intensidad acentuando el amor, rozando el cielo hasta alcanzar el clímax.
Y luego, mientras tomo un café contigo, saboreo a sorbos tu sonrisa, la disfruto sin prisa, llevando en mi piel tu sabor y el almíbar de tu esencia en mi corazón. Tenerte cerca hace que me lata muy fuerte el corazón, que me tiemble el alma… y vuelvo a suspirar cayendo en tus brazos para escribir pasión y amor del mismo trazo... una vez más como en esas tantas noches donde nos hemos vuelto cómplices perfectos y un solo cuerpo... Tu mirada ilumina mi alma y a pesar del tiempo sigo enamorada de ti. Y como siempre, una vez más te amé profundamente, te juré amor eterno, nos fundimos en un beso interminable y pintamos de colores nuestro cielo.
Dicen que con el tiempo las cosas cambian... sé que es verdad, pero hasta ahora yo sigo aquí con el mismo amor e incluso más intenso que al principio... Recuerdo las dudas que surgían en mí en los primeros días pero tú siempre estabas seguro de que junto a ti yo sería feliz. Y ha sido así, día a día haces hasta lo imposible para sacarme una sonrisa, por mimarme al máximo y entregarme todo tu amor. Y yo sigo aquí amándote sin remedio. Hemos tenido dificultades y días grises, pero han sido más los días de sol y a estas alturas hemos aprendido que las nubes también forman parte del paisaje.
Me podría pasar toda la tarde y toda la noche intentando encontrar palabras que me sirvieran para describir lo que siento por ti, pero prefiero mirarte a los ojos porque es realmente en ellos donde puedes lo que me importas. Tú significas para mí más de lo que mis palabras te pudieran expresar. Siempre te he dicho que no esperes que sea una mujer perfecta porque te enamoraste de mí a pesar de mis imperfecciones y a pesar de eso sabes que puedo hacer que tu vida sea perfecta.
Tú agitas mi alma… me encantan tus ojos, tu sonrisa… Desde la primera vez que te vi me causaste un problema. Empecé a pensar en ti a cada instante y escribirte se volvió mi necesidad. Me enamoré de ti, de tú forma de ser y de tus locuras… me enamoré de cosas que nunca imaginé… ¿Por qué no te conocí antes? maldito el tiempo y sus segundos, sin embargo la ocasión fue casi perfecta, ahora entiendo porque tenía que ser justo en ese momento. Recuerdo que me quedé sin respiración al escuchar tu voz por primera vez y después al mirarte a los ojos. ¡Dios! Fue algo inexplicable, nunca me había ocurrido algo así. Y sin conocer tu historia, me dejé envolver por tu suave manto con los ojos cerrados simplemente quería sentirte, notar como te introducías dentro de mi mente, mi cuerpo, mi alma… sumergirme en el mar de tu cielo, mientras tu calor y olor me mecían entre tus sábanas…
Tú, el príncipe del cuento en carne y hueso, el súper héroe de mis historietas y el encanto divino que me hace falta. Es tan dulce la locura que siento al tenerte cerca… por eso no es nada raro que te extrañe desde que sueltas mi mano. Tú, mi fabuloso complemento, gracias por ser como eres. Por completar mi mundo, por ser la mitad que me faltaba, por llenarme con tanto amor, por cuidar de este ser alocado y por hacer que cada día sea mejor persona. Gracias por enseñarme a soñar y a ser feliz, gracias por las noches de amor intenso, por los despertares en tus brazos, por la comprensión de mi sentir, por la preocupación y por la seguridad que me entregas en cada palabra, beso y abrazo.
Tienes todo un universo navegando en tus pupilas, tienes todo lo que necesitas tras unos labios que se abren camino al hablar. Una sonrisa es todo lo que necesitas para vencerme. Me besas, me hueles, me lames, me saboreas y me comes. Luego, me abres para arrancarme el alma y juegas con mis piezas.
Me gustan tanto los hoy como miedo me dan los mañana. Por eso haz que siga moviéndome al compás de la yema de tus dedos y que mis jadeos entonen melodías no conocidas… Elévame al éxtasis y estallemos en danzas de jadeos y sudores…
Amarte a ti es lo más hermoso que me pudo suceder. Ojala tuviera más de una vida, para revivir y repetir en cada una de ellas, lo que no me cansaré jamás de hacer... AMARTE

lunes, 19 de septiembre de 2016

He vuelto

Hola amigos, he estado alejada de este sitio por un gran periodo de tiempo. Este ha sido un año terriblemente difícil para mí, por muchas razones. Hoy me doy cuenta que está terminando y eso es bueno. Ayer estuve leyendo algunos comentarios de ustedes, incluso de textos que escribí hace más de dos años. Al terminar sólo una pregunta me golpeó: ¿cómo es posible que haya pasado tanto tiempo alejada de esta página, de ustedes, de mi misma?
En otras ocasiones les he dicho que este sitio es un lugar sumamente importante para mí. En primer lugar porque el blog es como mi medio de "liberación", aquí puedo expresarme de la forma que quiera (siempre manteniendo el respeto), escribir lo que yo quiera sin rendirle cuentas a nadie. En segundo lugar porque a través de mi querido blog he podido conocer personas con diferentes mentalidades y todas personas estupendas, claro también gente no muy agradable pero bueno eso siempre es inevitable. He conocido gente maravillosa, algunos hasta muy parecidos a mí y me gusta la sensación de que alguien puede entender a lo que refiero cuando siento o tengo cierto ánimo. Es reconfortante.
Pero en el tiempo que he estado alejada he tenido muchas veces el impulso de sentarme a escribir, pero realmente no eran esas ganas que te llevan a escribir y expresarte. He estado alejada del blog primero por una escasez de creatividad que me ataca por temporadas. Segundo porque he estado presa en mi propio ser desde buen tiempo, he hablado poco con la gente hasta el punto de darme cuenta que me he vuelto muy retraída. Claro, hay algunos problemas en mi cabeza pero no son para dejar que las cosas me agobien, y entonces eso viene acompañado a veces por arranques de tristeza que no sé explicar muy bien pero que les aseguro que voy empezar a combatir. Además mi salud no anda muy bien últimamente.
Eso sí, en este tiempo no he dejado de leer los comentarios que siguieron apareciendo a pesar de mi ausencia y contestando por correo algunos, solo algunos porque muchos de ustedes se comunican por el Formulario de contacto pero no me dejan una dirección para contestarles y eso imposibilita continuar la comunicación. Pero todo ello me ha demostrado que ustedes siguen ahí. Los comentarios para bien o para mal, son lo que nos hace sentir que nuestro trabajo interesa, es el intercambio que uno puede obtener por el mismo.
Situaciones distintas de índole personal y profesional no me permitieron escribir nuevos artículos. Pero este siempre ha sido un lugar al cual da gusto volver y esta no es excepción. Además que hayan seguido dejándome mensajes en un blog que estaba abandonado, eso me reconforta. Por eso hoy vengo nuevamente a continuar con este trabajo y a actualizar lo más posible este sitio para que esté a la altura de ustedes. Espero poder recuperar un ritmo normal en las próximas semanas.
Gracias amigos, por estar siempre por aquí de una u otra manera. Quiero agradecerles a todos por sacar su apreciado tiempo y leerme. Aunque haya estado alejada del blog no he estado separada totalmente y ustedes no han dejado de estar siempre en mi corazón. Un abrazo afectuoso y mi aprecio a todos los que se detienen por aquí… espero que las palabras que dejo en este espacio sean fuente de inspiración, aliento, y siempre, siempre, sean para bien.
Gracias por vuestra paciencia, no sé si me han extrañado pero yo los he echado mucho de menos, ustedes y este sitio me han hecho mucha falta. Este un espacio especial al que siempre quiero volver. Me siento muy bien regresando aquí, espero que podamos seguir en contacto. Prometo que haré cualquier cosa por no alejarme tanto tiempo.
Así que… Hola, otra vez.
Los quiero.

martes, 31 de mayo de 2016

Qué se siente al ser vieja

Esto lo leí y me encantó, yo pienso igual que la autora aunque todavía no soy una vieja pero ojala llegue a serlo. Aquí lo comparto con ustedes.

¿Qué se siente al ser vieja? (Texto anónimo)

El otro día, una persona joven me preguntó: ¿Qué sentía al ser vieja?
Me sorprendió mucho la pregunta, ya que no me consideraba vieja. Cuando vio mi reacción, inmediatamente se apenó, pero le expliqué que era una pregunta interesante. Y después de reflexionar, concluí que hacerse viejo es un regalo.
A veces me sorprendo de la persona que vive en mi espejo. Pero no me preocupo por esas cosas mucho tiempo. Yo no cambiaría todo lo que tengo por unas canas menos y un estomago plano. No me regaño por no hacer la cama, o por comer algunas "cositas" de más. Estoy en mi derecho de ser un poco desordenada, ser extravagante y pasar horas contemplando mis flores.
He visto algunos queridos amigos irse de este mundo, antes de haber disfrutado la libertad que viene con hacerse viejo.
¿A quién le interesa si elijo leer o jugar en la computadora hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quien sabe qué hora?
Bailaré conmigo al ritmo de los 50's y 60's. Y si después deseo llorar por algún amor perdido... ¡Lo haré!
Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira sobre el cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar de las miradas de compasión de las que usan bikini. Ellas también se harán viejas, si tienen suerte...
Es verdad que a través de los años mi corazón ha sufrido por la pérdida de un ser querido, por el dolor de un niño, o por ver morir una mascota. Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza y nos hace crecer. Un corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser imperfecto. Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente como para que mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud, antes de que aparezcan los surcos profundos en mi cara.
Ahora bien, para responder la pregunta con sinceridad, puedo decir: ¡Me gusta ser vieja, porque la vejez me hace más sabia, más libre!
Se que no voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí, voy a vivir según mis propias leyes, las de mi corazón. No pienso lamentarme por lo que no fue, ni preocuparme por lo que será. El tiempo que quede, simplemente amaré la vida como lo hice hasta hoy, el resto se lo dejo a Dios.
(Anónimo)