Las
mujeres somos sensibles, delicadas y cariñosas… hasta que alguien saca la fiera
que llevamos dentro. Generalmente tendemos a enojarnos más que los hombres, y sin
duda cuando nos enojamos somos peores. Ya que los sentimientos son sentidos
doblemente, por el tema de los polos del cerebro y demás, pero no vamos a
entrar en cuestiones científicas.

Uno
de los peores escenarios con los que se puede topar cualquier hombre, es tener
que lidiar con una mujer enojada, porque una chica molesta es sumamente difícil
de manejar y controlar. Cuando una mujer atraviesa por un episodio de ira
descomunal, el hombre que está a su lado debe guardar la compostura y la calma;
deberá sacar a la luz el psicólogo que guarda en su interior (aunque algunos no
lo tienen evidentemente) y así calmar la furia de la fémina que está más que
molesta por algo que el caballero hizo o porque alguien más ha perturbado su
entorno.

Hombres
y mujeres manejamos el estrés de manera diferente. Cuando nos enojamos, las
mujeres queremos y necesitamos hablar porque al hacerlo liberamos el estrés logrando
calmarnos y llegar a un acuerdo. Pero los hombres no son así. Cuando se enojan
o no pueden resolver un problema liberan el estrés poniendo distancia de por
medio o simplemente se ponen a hacer otra cosa (ver la televisión, arreglar
algo o salir). Eso es muy fácil para ellos y creen que así lo resuelven,
volviendo luego como si nada. Con esta actitud muchas veces lo que hacen es
empeorar las cosas.

Los
hombres piensan que las mujeres nos enojamos “nada más, porque sí” sin embargo,
usualmente nosotras somos bastante tolerantes y cuando nos enojamos es porque
ya se acumularon varias cosas que simplemente hacen que nuestro estado zen se
rompa en mil pedacitos. ¡Y por Dios!, que dejen de echarle la culpa al síndrome
pre menstrual. Porque ahora esa es la moda. En otras épocas era normal hablar
de menstruación pero no del síndrome pre menstrual por tanto si una mujer estaba
de malhumor o angustiada tenía un problema de carácter. Es decir había mujeres
problemáticas o gritonas, no mujeres con SPM, es decir de hormonas ni hablar.
Ahora,
sucede lo contrario. ¿Y saben por qué? Porque hablamos tanto y con tanta
libertad del SPM, que sin querer le hemos dado a los hombres un motivo cómodo
para justificar todo lo que no entienden de nosotras. Para ellos si lloramos,
gritamos, nos angustiamos, estamos de malhumor, estamos sensibles, nos enojamos…
siempre es lo mismo: nos está por venir la menstruación. ¡Nunca nos enojamos
porque han dicho o hecho algo indebido o se han olvidado de un aniversario! ¡Siempre
es el bendito SPM el culpable de todo!, pasó de ser inexistente, la nada misma,
a ser absolutamente todo.

Amigos,
déjenme ayudarlos un poquito para que aprendan algo. A veces ustedes dicen cosas
que consideran totalmente inocuas pero son frases que, una vez sueltas en un
ambiente volátil, provocan una explosión. Así que si quieren tener una vida
tranquila, que no los fulminen con miradas matadoras y otras consecuencias, lo
más aconsejable es que no usen esas frases aparentemente tan inofensivas. No
estoy bromeando, es así. Hay frases prohibidas cuando una mujer está enojada.
Por
ejemplo, nunca digan “cálmate”, a ustedes puede parecerle lógico decirle eso pero
decididamente es la idea más estúpida que pueden tener. Y si el enojo tiene
algo que ver con ustedes, peor porque al decirlo están negando que exista
alguna razón para perder el control, es decir le están diciendo que está loca.
Y queridos míos, las mujeres algunas veces nos sentimos locas y bromeamos
acerca de ello, pero cualquier cosa que nos acuse de locura nos llena de ira.
Así que mejor digan: “vamos a resolverlo juntos”, de esta manera percibimos comprensión
y eso muchas veces ayuda a… calmarnos.

Algo
más, decirle a una mujer en un momento de discordia “sabías que yo era así
cuando te casaste conmigo” es decirle que lo que estás haciendo, que además a
ella le disgusta, será así siempre. Y para ser sinceras hay muchas cosas que
uno ni se las imagina cuando se casa porque sino… ni el sol les da.
Por
último cuando dices “…” (nada), a veces por temor a decir algo inapropiado o
pensando que si mantienes la boca cerrada estarás bien. Pues… NO. Eso empeora
las cosas, porque nos parece que están haciendo oídos sordos con todo lo que estamos
diciendo, es decir en buen español, que nos están tirando a mierda. Nosotras vemos
el silencio como un manejo de poder y muchas se sienten menospreciadas y dejadas
de lado. Así que mejor digan algo, aún bajo el riesgo de fallar porque es la
manera de hacernos sentir que mantienen su cabeza en el problema.
¡Ah!,
recuerden que cuando nos enojamos no somos “histéricas” somos “históricas”
porque sacamos peleas o discusiones antiguas para ganar la pelea actual. Y sí,
a veces estamos nerviosas, histéricas, nos vino la menstruación y efectivamente
es por el SPM. ¡Pero no siempre!, así que cuídense. Más de una vez, cuando
ustedes piensan que estamos en “esos días”, estamos a punto de volvernos
realmente locas y en esos momentos somos ciertamente muy peligrosas.
