Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

lunes, 9 de mayo de 2011

Ha sido y siempre será un placer...

Hace unos días se cumplieron tres meses del nacimiento de este blog, lo inicié un poco temerosa y sin saber muy bien sobre qué temas encaminarlo, no soy una escritora aunque sí una sentimental y una romántica, bueno eso sólo lo saben ustedes que me leen y muy pocas personas de las que me conocen. Normalmente no me comporto así, me da mucho trabajo dejarme ver como soy en realidad, alguien me dijo una vez que es porque tengo miedo a que me lastimen y quizás sea verdad.
Lo cierto es que al decidirme a escribir aquí, donde no tengo límite de espacio ni un tema impuesto por nadie, comencé a mostrarles un poquito (creo que ya les he mostrado demasiado) como soy realmente, les he dicho como soy para la mayoría de las personas y a la vez les he contado y dejado ver a esa otra mujer que vive en mi y que casi nadie conoce. Poco a poco este espacio se ha convertido en una válvula de escape para mis pensamientos y sentimientos más profundos. He terminado descubriendo que soy capaz de escribir cosas que tocan el corazón de las personas y he ido desnudando mi alma para contarles cosas que estaban guardadas en lo más profundo de ella.
Con frecuencia pienso en las cosas de la vida y cómo se puede medir la vida de alguien. Estoy convencida que no se mide por el número de personas con que has salido, ni por el dinero que tienes, ni por el lugar donde estudias o trabajas, ni por lo linda o fea que eres, por la marca de ropa que llevas, ni por los zapatos. La vida no son esas cosas materiales ni superfluas y por tanto no se puede medir por ellas, la vida es otra cosa.
Pienso que la vida se mide por las personas que amas y a las que dañas, por la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros, por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas, por lo que dices y haces (sea dañino o benéfico). Se mide por los juicios que formulas, por los celos, el miedo y la venganza. También se mide por el amor, el respeto o el odio que llevas dentro de ti, cómo lo cultivas y cómo lo riegas, si usas la vida para alimentar el corazón de los demás, en resumen por las decisiones que tomas y el beneficio o daño que puedan causar, de eso se trata la vida… por eso se mide.
En realidad todo ocurre por una razón, las personas llegan a nuestra vida con un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar. Hay personas que sin conocerlas cuando fijas tus ojos en ellas sabes y comprendes que afectarán tu vida de una manera profunda. A veces nos pasan cosas malas, dolorosas e injustas (como me pasó a mí el domingo), pero cuando eres capaz de superarlas te das cuenta que sirven para medir tú potencial, tu fuerza o el poder de tu corazón. Las personas que conoces, las caídas y los triunfos que experimentamos terminan por convertirnos en la persona que somos. Nada sucede por casualidad o por la suerte, enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de puras tonterías, todo ocurre para probar los limites de tu alma. Aunque a veces duelen y son difíciles de superar.
El rastro que vamos dejando por la vida habla de nosotros por sí solo. A veces he sentido la tentación de no luchar más por lo que realmente me importa, de renunciar al amor por el daño causado por una persona, pero después que pasa la tormenta pienso que tengo que seguir adelante porque me gusta vivir y amo la vida aunque a veces duela, es como las rosas que no dejan de gustarme aunque sus espinas me hieran. Me gusta soñar porque soñar es gratis, me gusta luchar por lo que merece la pena, me gustan mis amigos (los reales y los virtuales), soy una enamorada del amor, me gusta ser feliz o al menos intentarlo... en resumen con sus pro y sus contra me gusta esto que llaman vida...
Si yo pudiera fabricar el tiempo y variar a mi antojo sus inclemencias... Mmmm… me sentiría un poco como Dios, con el poder de influir en los sentimientos de las personas. Por ejemplo me gustaría crear un tremendo huracán que derribara las más altas murallas y abriera rendijas en las más duras corazas y en verano después de un día de intenso calor crearía la más limpia de las noches con una gran luna llena para que los enamorados pudieran mirarse a los ojos y, sin hablar, confesarse sus sentimientos. También haría que los arco iris fueran más largos para alegrar con sus lindos colores, las tormentas más brillantes, las estrellas más conocidas y relucientes, crearía una noche en el año con más horas de las habituales, para esa noche sentarme a mirar cómo las estrellas se seducen unas a otras en su juego de guiños y entonces aprovecharía para pedirle mil deseos, sería maravilloso ¿verdad?
Aunque hay noches en que desciendo a los infiernos, donde todo es oscuridad y no encuentro la salida, lo curioso es que tampoco la busco, simplemente espero el golpe mortal que me integre en la eternidad. Esas noches si tuviera el don de ser una gran escritora, escribiría las cartas más tristes parafraseando a algún poeta… aunque quizás no podría escribirlas porque se me destrozaría el alma al leer mis propias palabras.
Hace mucho tiempo leí algo que se llamaba “Filosofía para vivir” y decía que vivir es llegar de donde todo comienza y amar es ir adonde nada termina. Recomendaba vivir como si fuera temprano y reflexionar como si fuera tarde. Sentir lo que se dice con cariño y hacer lo que se debe con amor. Porque la vida revela la verdad, la verdad nos ilumina el camino, el camino nos conduce a amar y el amor nos hace vivir. La razón de amar la encontramos viviendo y el sentido de vivir lo encontramos amando.
Precioso pensamiento, por eso tenemos que repetirnos a nosotros mismos que somos personas magnificas y creerlo en lo más profundo de nuestro corazón, porque algo muy cierto es que si no crees en ti mismo nadie más lo hará. Tenemos que valorarnos, crear nuestra propia vida, encontrarla y vivirla con intensidad, como si cada día fuera el último.
Yo he dedicado los mejores años de mi vida a mi familia y al trabajo, casi sin pensar en mi, siempre dejando mis deseos a un lado para complacer a los demás por eso he decidido a partir de ahora vivir a mi manera sin que nadie me diga qué tengo que hacer, dejarme guiar solo por mis sentimientos y mis deseos, vivir intensamente, vivir enamorada, vivir ese momento de locura y placer que a todos nos toca. Deleitarme en contemplar el atardecer y las estrellas, caminar sobre la hierba, dejar que las olas del mar bañen mi cuerpo como si fuera la primera vez, enamorarme y amar a quien me ama, recordar viejas historias y ayudar a algún buen amigo a olvidar (en este espacio tengo alguien que me escribe comentarios que creo que necesita mi ayuda), leer, pensar, escribir, soñar, cantar, jugar, dormir... tal vez bailar ebria en una noche de locura. Así quiero vivir a partir de hoy, espero que el mundo me acepte y si no... que digan lo que quieran, en mi vida mando yo, y de ahora en adelante viviré a mi manera, duélale a quien le duela...
Volviendo a la creación del blog, al comenzar a escribir en este espacio mi intención no era, ni es, tener un gran número de seguidores, ni batir récord de visitas diarias. Lo que realmente me interesa es que, la poca gente que me lea, lo haga porque le gusta lo que escribo y porque sabe comprender mis momentos de alegría y tristeza. No duden que lo que escribo aquí es un fiel reflejo de mí misma, porque soy una marea de emociones, a veces de sensaciones encontradas, unas veces más feliz que otras, pero al final siempre yo. Para mí ha sido y seguirá siendo un placer este espacio. Gracias por seguir aquí, por no aburrirse.

domingo, 8 de mayo de 2011

Hoy no debería escribir...

He pensado mucho para sentarme a escribir hoy y todavía sin saber qué decir además de FELICIDADES para todas las madres, por fin me he decidido a sentarme ante esta pantalla y este teclado. No lo hice más temprano porque me sentía muy mal y no de salud precisamente, hay cosas que hacen más daño que las propias enfermedades.

Si me hubiera sentado hace unas horas hubiera destilado veneno y dolor. No es que ahora no este afligida, pero me he logrado calmar un poquito. Hoy he comprobado que soy “una mujer con pantalones” porque he hecho gala de una serenidad y mansedumbre que no tengo, me he mostrado tan pasiva que hasta he llegado a sentir miedo de mi misma. Sí, porque con un volcán dentro y un dolor lacerándome el pecho, he alardeado de algo que no tengo que es paciencia y ecuanimidad. He logrado con estoicismo mantener mi ira bajo control y mi dolor bajo una capa de frialdad increíble. Todo lo he hecho por mi madre para que no se desate una tormenta precisamente hoy. Mi estado de ánimo está por los suelos, los desengaños hieren y lo hacen fuerte y sin piedad.

¿Cómo puede la gente que nos quiere herirnos así? ¿¡Cómo por Dios!? Yo soy una persona explosiva, sin embargo soy muy cuidadosa en ciertas cosas.

No puedo escribir… de verás no puedo, las lágrimas no me dejan y la ira me ciega… Estoy realmente muy molesta y dolida. Tengo la música puesta a todo lo que pueden soportar mis oídos porque quiero que me mantenga aturdida, para no pensar… sí, en este momento es mejor no pensar porque puedo hacer algo que, tal vez, lamente, tal vez no, no sé... Hoy no sé nada, hoy estoy al límite de mis fuerzas… que pena ¿verdad?, en un día tan bonito… y yo he querido estar a mil leguas de aquí…

Hoy como nunca he deseado con mucha fuerza estar sentada a la orilla del mar, dejando que la vista se me pierda en ese azul intenso y perturbador… sentir la brisa, el olor y el murmullo de las olas… sentir que corre por mi cuerpo el agua de ese mar que adoro para ver si me hace sentir mejor… seguramente sí, porque la naturaleza es benévola y quizás me daría la paz que necesito en este momento.

Mi gran amiga me volvió a llamar hace unos minutos, me ha llamado como cuatro veces hoy… quería que fuera para su casa con ella pero le dije que no, no quiero, si voy… a ella no podría ocultarle nada, me conoce demasiado y no merece que se le joda el día, porque le zumba en un día como hoy tener junto a ti a alguien con tan mala leche. Ella se merece un buen día, se lo merece de veras como madre y como amiga.

Bueno, nuevamente está sonando el teléfono, veré quién es para ver si puedo terminar este intento de... ni sé de qué... Ahora me llamó su hijo ese niño que yo adoro, porque también quería que fuera para allá, y también le dije que no, y me dolió decírselo a él, pero es mejor así…

Me duele un poco la cabeza, los dejo… hoy creo que no debí escribir, tal vez no debí hacerlo porque creo que he dejado ver demasiada tristeza, pero me da un poco de paz sentarme ante este teclado y usar este espacio (casi mi confesionario) para hablar conmigo misma y con ustedes, es una manera de desahogarme… perdonen si hoy no han leído lo que esperaban, mañana será otro día… sí, otro día…

viernes, 6 de mayo de 2011

Al ser madres, ¡perdemos hasta el nombre!


Muchas veces me han preguntado qué se siente al ser madre. Al escuchar la pregunta y dar una respuesta siento una avalancha de emociones. Cuando eres madre la vida te cambia pero más que la vida... cambia tu perspectiva sobre ella. Tus prioridades, tus anhelos, tus sueños... todos parecen un minúsculo grano de arroz ante esos bracitos que se extienden ansiosos hacia ti para que lo cargues o ante esos ojitos que siguen todos tus movimientos.
Cuando quedé embarazada por primera vez, una amiga me dijo sonriendo “Se acabo tu paz… ahora tu tiempo será su tiempo, tu vida será su vida, tu pena serán sus penas, tu alegría serán sus alegrías, tu sueño serán sus sueños".
En medio de mi desbordada alegría por la noticia de que iba a ser madre, me quedé un poco confusa con esas palabras. Sabía, para ser más exacta, creía saber lo que implicaba tener un hijo porque realmente
lo supe cuando nació y a partir de ese instante comencé a entender todo el alcance de las palabras de aquella amiga.
Ser madre es el trabajo más laborioso que existe… porque entre nuestras obligaciones está hacer seres humanos dignos y respetables para con ellos y la socieda
d. Es un trabajo de 24 horas y para siempre, sin más remuneración que la alegría de ver los sueños de nuestros hijos realizados. Ser madre es llorar muchas veces porque nuestro pequeño está enfermo, se siente infeliz o alguien le hirió el corazón y no sabes qué hacer para cargar con su pena y así lograr que le duela menos.
Te levantas cada mañana pidiendo a Dios salud para ver esa nueva vida crecer, compartir sus momentos de triunfo, estar allí para protegerlo en sus momentos de fracasos. Además tienes que ser fuerte para luchar contra el deseo de abrazarlo a cada momento, para que sus lágrimas no te derrumben, para mantener la cordura cuando escuchas que algo terrible le ocurrió a un niño y tus hijos no están en ese instante junto a ti.

Ser madre es la labor más hermosa que existe, es una bendición, pero también ser ma
dre es olvidar que hay que dormir, es ser chef de un menú complaciente, es ser enfermera, pediatra, dermatólogo, terapeuta, psicólogo, político, maestra, vidente, hada madrina, bruja, vigilante, árbitro, jefe de mantenimiento y de conservación ambiental. Con el día a día se le agregan más profesiones a esta lista que se hace interminable. Se intensifica la responsabilidad, las preocupaciones, las angustias, el tiempo: dejamos de saber si los días son más largos o más cortos. ¡Ah! Y como leí una vez, en un escrito donde alguien decía que somos “el clon de: superman, la mujer maravilla y Flash Gordon, todos juntos”.
Ser madre significa cambiar el estilo de vida frecuentemente, todo depende de las edades y las necesidades de los hijos. Como madres, no tenemos tiempo de pensar en el sacrificio y la
entrega, eso sucede espontáneamente. Desde que los tenemos en el vientre, los cambios llegan solos, nos adaptamos sin darnos cuenta. Llegamos a comprender cada gesto que hacen sin margen de error, sabemos qué significa cada llanto, cada sonrisa, cada gorjeo. La gente cuando te escucha decir que sabes diferenciar si te está haciendo “manitas” o te dice “adiós”, dice que estás exagerando, pero sí sabemos.
Ya no pensamos en función de nosotras mismas o de nuestros deseos, todo depende de nuestros hijos,
hasta la más mínima cosa que hagamos depende de ellos. Fiestas, cines, playas, trabajos fuera de casa, el dinero, dormir, vacaciones… absolutamente todo está condicionado.
Somos madres con toda la buena intención de serlo, con todo un inmenso amor que no sabíamos que teníamos escondido y que cada día va creciendo y creciendo, a pesar del cansancio, de los desvelos, sustos, angustias y preocupaciones. Los hijos son la extensión del corazón de una mujer.
Ser madre es entregarlo todo, perder lo que no sabíamos que teníamos y cambiar todo por nada, ya que no esperamos nada a cambio. Sólo tener la recompensa de verlos felices y cuando crecen verlos convertidos en hombres y mujeres dignos.
Desde que están en el círculo o la escuela tanto los amigos de tus hijos como los padres de éstos cuando te llaman dicen: “Mamá de Leonardo, mamá de Anabel”. Y no te queda otro remedio que sonreír porque eso es ser madre, deja
mos de escuchar nuestro patronímico en miles de ocasiones porque ya no somos Rosabel, Ana, Caridad… para la mayoría de las personas “somos la mamá de…”, ¡increíble perdemos hasta el nombre!
Ser madre... ¿cómo explicarlo? La simple sonrisa de ese bebé puede hacerte llorar, experimentas un sin fin de sensacion
es que no puedes describir. Eres capaz de soportar cualquier carga con tal de que no la cargue tu hijo, pasas noches en vela para cuidar que no le suba la fiebre y te maravillas con cada pequeña cosa que aprende. No importa si al llegar a casa luego de una larga jornada de trabajo ves que tu niño le presta más atención al perrito que a ti, simplemente sonriendo te unes a el y como una boba te maravillas al ver como su carita se ilumina cuando el perrito mueve la cola, no te importa nada más, solo el hecho de verlo feliz... su felicidad es la tuya.
Recordarás siempre con lujos de detalle el día que nació, cuando por fin pudiste ver a tu hijo cara a cara. Quieres verlo
crecer, cumplir sus sueños, disfrutar sus hijos (tus nietos). Empiezas a cuidar hasta tu lenguaje, tus hábitos, todo para darle el mejor ejemplo. No existe visión más linda que su carita, ni sonido más encantador que su voz. Sus carcajadas son las más bellas melodías, sus juguetes regados por toda la casa son un constante recordatorio de su presencia, aunque pelees porque recogerlos es un trabajo más. Cada noche aspiras el aroma de su ropita, abrazas sus peluches, observas su cuerpecito dormido y aunque al final del día estás extenuada hasta la saciedad, te das cuenta que es lo mejor que te ha pasado en la vida.
Cada mañana mientras te bañas acaricias la cicatriz que te dejó la cesárea y sonríes de satisfacción, comprendes que ahora ¡sí! estás completa. Tu cuerpo pasó de ser un modelo de lujo a una maquinaria perfecta creadora de vida. Aprendes a quererte a otro nivel.

Les confieso que siendo madre me siento llena de amor… de un amor incondicional e indescriptible, llena de miedo… miedo a faltar antes de tiempo en la vida de mis hijos, llena de esperanza ante un futuro lleno de sus logros, llena de deseos de ser mejor ser humano por ellos y para ellos. Me siento completa y ahora comprendo que inconcientemente siempre estuve preparada para esto...
Ver esas caritas cada día es el regalo perfecto que ningún otro puede igualar. No hay regalo que pueda decirte "feliz día de las madres" como lo hace la sonrisa de tu hijo, su sola presencia en tu vida será suficiente.
Cuando estaba embarazada un compañero de trabajo me dijo: “Cuando tu hijo tenga 5 años lo iré a conocer, porque esos bebés pequeñitos son una trampa, todo tiernos y provocativos, uno se enamora de ellos y te dan ganas de tenerlos pero cuando llegan, se acabó la paz”. ¡Cuánta razón tenía! Y a pesar de eso, la mayoría somos reincidentes. Yo tengo dos hijos, que son mi vida y mi orgullo: Leonardo y Anabel, no quise tener ni uno más, con dos es más que suficiente para tener el placer inigualable y la tarea titánica de saber lo que es ser madre.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Amigas incondicionales



Las amigas son personas que eliges por afinidad, las seleccionas por tener muchos aspectos en común contigo, como formas de pensar y estilos de vida. Según los psicólogos las amigas pasan a ser un sistema de apoyo emocional importante, de tal forma que son las primeras personas a las que buscas cuando necesitas ayuda o un consejo, cuando quieres divertirte o para meditar acerca de la vida, y hasta para aliviar los pesares al disfrutar una taza de café.
Como reza una frase popular: “Con las amigas se dividen las penas y se multiplican las alegrías”. En este sentido, los beneficios de tene
r amistades certeras y duraderas van desde compartir y aprender a cooperar, hasta tener consuelo en etapas difíciles en las cuales sólo ellas saben cómo acercarse y hacer uso de la empatía existente entre ambas. Las amigas son un regalo que te haces a ti misma y valen mucho, valen en cariño lo que el oro entre los metales.
Muchos se preguntan: ¿Por qué es tan preciada la amistad? La respuesta es bien simple, porque es la relación que está situada al margen de los vínculos biológicos, es decir, que no está condicionada por lazos familiares. Se trata de una relación que no tiene una función preestablecida, que es indeterminada y por lo tanto, es un espacio social de libertad por excelencia. Es, sobre todo, un ideal que depositamos en otro, del que esperamos identidad, semejanza y reciprocidad.
Para las mujeres es esencial tener amigas, al menos una, porque para nosotras es básico poder expresar las emociones y vivencias de manera verbal y nadie como una amiga para escucharlas con paciencia. Cuando son verdaderas son incondicionales y eso es imprescindible para que te sientas amada y aceptada. El apoyo emocional que necesitamos lo recibimos de esa o esas amistades, en especial en momentos de crisis y sólo ellas entienden los cambios químicos de tu organismo qu
e suelen afectarte. Siempre te dirán la verdad, aunque duela. Te acompañan en tu dolor, te regañan pero con la comprensión que solo alguien muy parecido a ti puede tener. Te dan equilibrio cuando te vas por los excesos y, en especial, te brindan el soporte emocional y el complemento que muchas veces no encuentras en tu propia familia.
Las amigas, las buenas amigas, esas incondicionales... no te abandonan nunca. Da igual las manías que tengas o lo que te tengan que aguantar (también te toca a ti aguantar lo suyo), ellas están en nuestras vidas siempre, para darnos un abrazo cuando hace falta, animarnos cuando no dejamos de llorar, sacarnos a la calle cuando nos queremos quedar encerradas, incluso para echarnos alguna pequeña bronca (lo sé por experiencia) cuando algo de lo que hacemos nos está haciendo daño y no lo vemos por nosotras mismas.
Hace algún tiempo, un día que para mí no había sido nada bueno, mi gran amiga me abrazó con tanta fuerza y cariño, que en aquel abrazo sentí de manera increíble lo que me quería decir de una forma tan clara como si lo hubiera murmurado muy cerca de mi oído. En ese instante me acordé de todas las cosas que había compartido con
ella desde que nos conocimos. Cuántos momentos vividos, algunos desencuentros también, cuántas cosas nos hemos contado, incluso cosas que nadie más sabe, cuántas lágrimas compartidas, cuántas risas atronadoras. Confirmé en ese momento el cariño que siento por ella. Creo que nunca habría podido ser la misma persona, sin mis amigos, pero sobre todo sin mis amigas, las que se fueron, pero dejaron algo en mí en su momento, y las que permanecen y permanecerán toda mi vida.
Hace poco leí la frase: "Una mujer sin amigas es como un barco a la deriva, una mujer sin marido sigue siendo una mujer”. Al terminar de leerla pensé que es cierto porque las mujeres podemos perder el amor de un hombre y sobrevivir aunque nos cause mucho sufrimiento, pero sin amigas… no podemos hacerlo.
Y es que en la vida, aunque parezca raro, las mujeres no podemos vivir sin esa compañía femenina que a veces nos entiende y otras no, pero que igual cumplen un rol valioso en nuestra existencia, esas personas tan especiales a las que llamamos AMIGAS. Esa o esas mujeres que hacen nuestro día a día mucho más llevadero, esa persona que muchas veces sin proponérselo es, además de tu amiga, tu hermana, tu cómplice, tu consuelo, tu compinche, tu soporte, tu confidente, tu paño de lágrimas, y muchos etc’s más.

Meditaba sobre la importancia de tener amigas, y sobretodo en la necesidad que adquirimos las mujeres a lo largo de los años, en tenerla y conservarla. Esa amiga que te sigue la corriente cuando inventas algo sin tener ella la más mínima idea de lo que estás hablando pero lo disimula muy bien, te perdona aunque la hayas lastimado con algo que dijiste o hiciste, vuelve a esperarte aún cuando la has dejado plantada en más de una ocasión, te "tapa" lo necesario para sacarte de apuros, te consuela cuando te han roto el corazón y quiere matar a quien lo hizo, seca tus lágrimas cuando sientes que la vida no es justa contigo, se toma una botella de bebida contigo solo para "ahogar las penas" y desahogar las lágrimas que te inundan en ese momento, comparte contigo sus mejores aventuras amorosas y te cuenta (y escucha) hasta el más mínimo detalle, se va de juerga contigo hasta el amanecer sin tener un motivo en especial, puede vivir junto a ti una aventura inolvidable y nunca contará los pormenores, sabe de todos tus amores y aunque la maten nunca hablará, hasta en los peores momentos es capaz de contar un chiste, te dice que pares cuando debes hacerlo, no entiende que a veces quieres estar sola y te sigue a todas partes, te da consejos y no le haces caso sabiendo que lo que te dice es lo que debes hacer, te cuenta sus sentimientos que muchas veces coinciden con los tuyos, te invita a pasear o a tomarte una cerveza porque sabe que no tienes dinero, está a tu lado cuando necesitas un hombro para llorar, cuando tienes un gran problema aunque no pueda resolverlo, es tu confidente sabe todo de ti y tú todo de ella, en el peor momento de tu vida está a tu lado aunque no sepa qué hacer para consolarte, te abraza sin razón alguna solo porque lo siente. Esa (s) otra mujer tiene un valor incalculable en nuestra vida, en nuestro equilibrio emocional.
Es posible que una sola amiga tenga un poco de cada cosa nombrada, de lo bueno y también de lo malo, lo importante es que es mujer igual que tú, con virtudes y defectos que equilibrados te ayudan a soportar las vicisitudes de la vida, a hacer más llevadero lo pesado y a tirar a la espalda lo malo que pueda pasarte. Precisamente por ser mujer siempre te entenderá mejor porque tal vez ella pasa o ha pasado por lo mismo.
Resulta gratificante y un privilegio poder tener verdaderas amigas, siempre las sientes próximas afectivamente y te permiten comprender que no estas sola, son las hermanas que escogemos. Yo me siento afortunada porque la vida me ha brindado la oportunidad de tener esa hermana escogida. Desde que nos conocimos entre nosotros nació un afecto casi instantáneo y poco a poco se convirtió en mi amiga, en mi confidente, y muchas veces en mi consejera, es de esas mujeres que te ayudan a razonar cuando todo parece irse al demonio aportando una mirada crítica y objetiva. Es inteligente, con un gran sentido del humor y con valores sólidos. Conocemos cosas una de la otra que nadie más sabe ni se imaginan, hemos hechos locuras juntas y siempre nos divertimos mucho, a veces con solo intercambiar miradas sabemos lo que la otra quiere o piensa, no hay día que no hablemos, nuestra amistad es genial y dudo que vuelva a encontrar a alguien más como ella. Nunca fui una persona propensa a tener muchas amigas, de hecho casi toda mi vida he preferido tener cierto grado de amistad con hombres porque son más sencillos en muchas cosas. Ojala a Cary y a mi la vida nunca nos juegue una mala pasada, y nos veamos en una encrucijada donde sea nuestra amistad la que sufra las consecuencias. Si ocurriera algo así, tendremos que ser capaces de mantener la sangre fría para resolverlo, sin dañarnos y no permitir que nada nos separe. No somos perfectas pero la armonía y casi perfección que hay en nuestra amistad sería muy doloroso si se perdiera.
Las amigas incondicionales. Esas compañeras de la vida hay que cuidarlas mucho. ¿Tú te atreves a pensar cómo sería tu mundo sin amigas así? Mejor no lo pongas en práctica nunca y piensa en todo lo que has conseguido, descubierto, compartido y vivido, gracias a ese tipo de personas que se pueden llamar AMIGAS.

martes, 3 de mayo de 2011

La vida, y yo en ella

Las palabras a veces pesan y caen rotundas al suelo como piedras de una densidad infinita, otras veces son mariposas que vuelan sin rumbo, como si dudaran a cada segundo y se elevan como si quisieran escaparse de este mundo para llegar a los cielos. En ocasiones las palabras son puñales afilados que se clavan con saña y en otras son caricias de seda.
Lo mismo ocurre con los días que algunos pasan sin mayor
gloria, sin momentos especiales, que no saben a nada, que no se recordarán porque no dejan huella, son vacíos, días ingratos que llegan sin promesas y se van sin ellas. Pero también hay días radiantes con un cielo azul y despejado, donde ocurren cosas importantes en nuestra vida, que están marcados por la felicidad y el amor, días que dejarán una huella imborrable en nosotros.
La vida es así, siempre en completo movimiento, nada es estático, en ocasiones pueden oírse risas cercanas e intentar cogerlas de la mano pero todas se escapan; en otras todo invita a reunirse con el mar (ya saben que es una de mis pasiones), a volverse ola y danzar en su cadencioso compás por toda la eternidad.
Y por momentos sientes necesidad de apagar la luz y contemplar la oscuridad en la más plena soledad, mientras escuchas música cálida y respiras profundamente. A veces te miras al espejo y observas que tus ojos piden a gritos una simple señal. Un “¿cómo estas?” o un mero “aquí estoy”.
Soy una mujer que en ocasiones me pierdo en preguntas sin respuesta aceptando mi propia realidad y me resisto a la desesperación de la incomprensión del mundo. Soy así, mi pasión incontrolada me lleva a lugares que son invisibles para las mentes comunes, segura de mi esencia me lanzo a una vida que me atrapa con la intensidad de sus contadas horas. Soy una creadora de sueños porque imagino mundos diferentes, pienso en lo que soy y en lo que no soy. La imperfección de este mundo convulso a veces me desanima
pero mi fe en la humanidad me llena de fuerzas para seguir adelante. Amo con entrega, con fuerza incontrolable, sin la reserva de la duda y con el alma desnuda, siento la magia de los deseos, me alimento de la esperanza y cuando estoy deprimida o triste me encierro en mi caparazón. Si me caigo me levanto con coraje, no temo al mundo, soy capaz de desconocer, ansiar, sufrir, apasionarme, sentir vergüenza, reconocer, huir, alejarme...
¿Cuántas caricias se quedarán sin dar esta noche?, ¿dónde irán los besos ansiados que ya hoy no serán dados?, se perderán las miradas en el infinito sin cruzarse con los ojos deseados, se convertirán en silencio las palabras que se quieren decir, esta noche ya nada será, mañana tal vez sí. A veces me gustaría dormirme y soñar, dejando los días pasar mientras el mundo sigue su camino y que al despertar todo fuera tal y como yo deseo. Es un pensamiento absurdo, casi infantil, pero de vez en cuando lo tengo. Sé que esta noche me acostaré y mañana cuando despierte muchas cosas no serán como yo deseo.

En ocasiones quisiera volverme mar... mar sin memoria, sin recuerdo, sin sueños, mar eterno, infinito, inabarcable en una mirada, indiferente a todo, distante y frío, profundo y tempestuoso... Sí, a veces quisiera ser ese mar sin alma, de un precioso azul verdoso que enamora a quien lo mira por primera vez y después nunca más puede separar su mirada de él. Un mar que provoque una loca pasión, tan fuerte que un día se atreva a surcarlo, sabiendo el destino y ser feliz hasta un instante antes de acabar naufragando.
Todos los caminos son iguales, atraviesan, van o pasan por un lugar.
La única pregunta a plantearse es "¿Tiene este camino un corazón?". Si lo tiene, entonces el camino es bueno. Si no lo tiene, no vale la pena. Si tu camino es el amor, la meta no tiene importancia, el proceso tendrá "corazón".
El corazón de las mujeres es la zona más emotiva de nuestro cuerpo y la parte más elevada de nuestro ser. Nuestra alma es tan frágil y entregadamente fiel porque está compuesta de sentimientos cálidos y tibios como los rayos matutinos. Sin embargo, ni aún así el hombre (hay excepciones) es capaz de verlo claro ni pensar tan alto, como lo hace una mujer que va por la vida remendando con hilos de ternura su propio corazón y los ajenos.
El dramaturgo alemán Christian Dietrich Grabbe dijo: "La mujer ve en profundidad; el hombre, en amplitud. Para el hombre el corazón es el mundo, para la mujer el mundo es el corazón”.

lunes, 2 de mayo de 2011

Feliz cumpleaños para mí

Estoy exhausta, llevo dos días trabajando mucho, pero también desde ayer casi estoy de fiesta. Por un lado fue un día agotador, por el otro fue muy placentero, me he reído muchísimo. Desde las nueve de la noche llegaron mis amigos (mi otra familia) para esperar las doce aquí, se imaginan la algarabía que formaron con esa alegría que los caracteriza, trajeron cake, bebidas y un montón de ocurrencias. Hace unos instantes (ya es madrugada) acaban de marcharse con la promesa de que regresaran mañana, mejor dicho en unas horas. A las doce me llamó otra amiga que aprecio mucho creyendo que era la primera en felicitarme, me dio mucha alegría, en verdad.
Hoy brindo por mí, por los momentos de alegría y placer que me han tocado vivir, por la felicidad que siento al ver cuanto me aman mis seres queridos. Hoy levanto mi copa porque los tropiezos de la vida no me han cambiado mucho y a pesar de ellos sigo siendo la misma romántica con ilusiones. Brindo por el amor, ese sentimiento que me llena el corazón de anhelos y fantasías, y por la amistad, ¡bendita amistad! por esas personas que llegaron a mi vida sin esperarlas, sin buscarlas y me brindan cariño, apoyo, comprensión y mucha alegría.
Hace mucho tiempo hice un trato con mi mente para despreocuparme de mis planes futuros y atender el presente sin torturarme el cerebro con preguntas que sólo un vidente podría responder. Hoy estoy convencida de que la edad es sólo un número y seguimos teniendo algo de niños en nuestra alma. En la vida siempre hay que aprender, que joderse y levantarse, y no importa si en algún momento no tienes a nadie a tu lado para ponerte una curita en la herida, hay que seguir. Simplemente soy una persona, ni niña ni adolescente ni adulta, tengo un poco de las tres cosas y vivo tratando de controlar cada parte para poder aparentar cordura.
En este brindis confieso que quiero amar tanto como pueda y soñar sin cansarme de tropezar, quiero libertad de emoción y pensamiento. He cometido muchísimos errores, pero no me arrepiento absolutamente de nada (aunque hay cosas que lamento) porque arrepentirse es una muestra de hipocresía, no podemos deshacer el pasado, por tanto los errores son un hecho que hay que aceptar y con cada uno de ellos siempre se aprende.
¿Cómo aprendí a vivir y cuándo aprendí a querer? ¿Cómo aprendí a sufrir? ¿Cuándo? ¿Cómo? No lo sé. En estos años aprendí a mirar las estrellas alumbrando los sueños con ellas, a mirar los colores del viento y sentir el sabor del silencio. También aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones, con palabras calladas, con matices de mil sensaciones. Soy feliz por haber sentido el amor con fuerza y haber conocido su grandeza. Comprendí el sentido de la vida, viviendo el amor y la desdicha, sintiendo la alegría y la tristeza, aprendí el valor de la paciencia, a calmar mi ira (no siempre), a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi alma.
Con el paso de los años te das cuenta que siempre existen tres enfoques en cada historia: Mi verdad, tu verdad y la verdad. He aprendido tantas cosas, por ejemplo que puedo hacer algo por impulso y lamentarme el resto de mi vida, que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla, que si no controlo mi actitud ella me controlará a mí, que es más importante que me perdone a mí misma a que otros me perdonen, porque no importa si mi corazón está herido; el mundo sigue girando.
No podemos obligar a nadie a amarnos; únicamente podemos ser alguien que ama, el resto depende de los demás. Sé que dos personas pueden observar la misma cosa y ver algo totalmente diferente y que a veces recibimos apoyo en los momentos difíciles de quienes menos esperamos. Nunca debemos competir contra lo mejor de otros, sino competir con lo mejor de nosotros y he aprendido que escribir o hablar de nuestros sentimientos alivia el alma.
Con toda certeza sé que lo que verdaderamente cuenta en la vida no son las cosas que tengo alrededor sino las personas que me rodean y lo más importante no es lo que me sucede sino lo que hago al respecto. Es muchísimo más fácil reaccionar que pensar... y más satisfactorio pensar que reaccionar. He aprendido que siempre debo despedirme de las personas que amo con palabras amorosas; podría ser la última vez que los veo. Aprender a perdonar requiere mucha práctica. Con los amigos (si son verdaderos) podemos hacer cualquier cosa --o no hacer nada-- y tener el mejor de los momentos.
La mejor manera de vivir es siendo valiente, y no me refiero al valor ante un combate o batalla, aunque vivir es un constante batallar, me refiero a la valentía para afrontar la vida, el coraje para seguir siempre adelante. Valentía es tener la fortaleza de pedir ayuda y la humildad de aceptarla, es defender tus principios sin preocuparte por lo que otros dirán. Es escuchar tu corazón para dar el primer paso, un gran salto o simplemente cambiar el rumbo. Valentía es mantener el espíritu en los desencantos y ver las derrotas no como el fin sino como un nuevo comienzo. Es confiar en tu habilidad y esmero para salir adelante, es negarse a desistir, es trazar tu meta, mantenerte fiel a ella y hallar soluciones para los obstáculos. Así aprendí a vivir.
La madurez tiene que ver más con la experiencia de lo que hemos vivido que con los años que hemos cumplido. Hoy se que he aprendido muchas cosas y que he sido valiente en muchas ocasiones, pero también debo confesarles que en otras he sido cobarde pero bueno... no me juzguen porque no son mis jueces, ni me etiqueten porque soy única, ni intenten cambiarme porque simplemente soy quien soy, y por tanto no me definan porque sobre todo… soy un misterio.
Me voy a descansar un poquito porque estas 24 horas de cumpleaños recién comienzan, dentro de unas horas los tendré a todos aquí de nuevo… aunque hoy me falta y me faltará alguien muy importante, mi príncipe, que no pudo venir de su escuela, pero la ausencia es sólo física porque siempre lo llevo en mi mente y mi corazón, y sé que me llamará por teléfono en más de una ocasión. Además tengo a mi adorada princesita que rinde por los dos, no hay quien le gane en traviesa y amorosa, está a la cabeza de toda esta historia haciéndole “la pala” a mi loca y querida amiga.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS para mí! ¡Brindo una vez más por mí, por todos aquellos que tengo a mi lado, por todos los que quiero y por la vida!