Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

lunes, 16 de julio de 2012

Cuando tú te acercas…


Tú, dueño de mis sentimientos, que improvisas caricias dibujando paisajes sobre mi cuerpo, que vives en mi mente robas mis sueños en el tiempo, que aún sin mirarme me desnudas, que aún sin tocarme me inquietas… y ¡Tiemblo! Déjame decirte lo que siento cuando te acercas a mí.
Hoy quiero describir un momento del día que se ha repetido cada día desde que se inició este largo camino, un momento que creo, jamás va a cambiar. Y es el momento en que te veo y te acercas a mí.
Cuando yo te veo, mis ojos se iluminan, mis labios se vuelven locos queriéndote beber a tragos y en silencio, mi respiración se acelera, mi corazón se vuelve loco, mi piel se eriza, todo mi cuerpo se estremece y grita "¡Oh Dios, ahí esta!", seguido de la sensación de mariposas revoloteando en mi estómago y una emoción indescriptible, como si fuera la primera vez que te veo después de muchos días...
A medida que te acercas, mi rostro no puede evitar dibujar una sonrisa diferente a cualquier sonrisa que puedan mis labios esbozar, es una sonrisa donde todo mi ser grita "Te Amo". Seguido ya mi cuerpo no quiere apartarse del tuyo, y siente la inmensa necesidad por estar cerca de ti y tocarte, abrazarte, besarte... y ya jamás separarse de ti.
Y cuando por fin estamos uno junto al otro… El placer de tu mirada, el deseo de tus besos, el calor de tus manos, el embelezo de mi cuerpo... Tus manos me acarician y mi corazón late con fuerza, y cada latido que da es un grito al viento de que te quiero con pasión y quiero tenerte en mis adentros...
Tú eres ternura y caricia misteriosa que me enloquece, que me embruja, solo me susurras un “te amo” y ya el cuerpo me domina… eres pecado abrumador que quema, mata, apasiona… marcas mi piel con tu piel. Sientes los latidos de mi corazón cuando te acercas a mí y la ternura de mis labios cuando lentamente tocan tu piel.
Sé que me amas no sólo de palabra, sé que me amas detrás de tu mirada, de tu risa, con cada caricia, con cada palabra y sé que me sientes no sólo al tocarnos sino al leerme.
Te amo, lo sabes.
Me amas, lo sé.

martes, 10 de julio de 2012

Vivo la vida hoy



Hay que vivir la vida hoy, no mañana, ni ayer porque una aún no existe y la otra ya se fue. Hoy es el momento de vivir, de hacer y deshacer. Por eso hoy yo gozo la vida, la disfruto y la aprecio desde el amanecer; la sufro si lo amerita; la comparto con mis amigos, me entrego a la ternura, al cariño y al placer.
Mi relación con el mundo es tratar de ser mejor persona, ese es mi compromiso, creer en lo que quiero y sueño, y trabajar que es la única manera de aportar algo al mundo. La vida me da la oportunidad de estar aquí hoy creando con la mente, y además de ser yo misma quien haga realidad lo que imagino.
Me gusta la sensación de libertad que siento cuando me quito la pesada capa de críticas, miedo, culpa, resentimiento y vergüenza. Me perdono a mí y a los demás porque eso nos deja libres a todos. Me niego a darle vueltas y más vueltas a los viejos problemas, a vivir en el pasado.
Me gusta quienes que ríen hasta las lágrimas porque la risa es buena amiga del alma; quienes se emocionan y lloran viendo una película o leyendo un buen libro porque eso indica que debajo de su andamiaje exterior, hay sensibilidad; me gustan quienes pueden evitar las lágrimas ante el dolor ajeno y la injusticia porque la solidaridad humana nos ayuda a crecer espiritualmente.
Pienso que cada persona es responsable de sus actos, y lo que da, la vida se lo devuelve. Por eso no necesito castigar a nadie porque todos estamos sometidos a las leyes de nuestra propia conciencia, yo también. Para curarme las heridas limpio las partes negativas de mi mente y doy entrada al amor.
Cuando pierda todas las partidas, duerma con la soledad, se me cierren las salidas, sienta miedo del silencio, se revelen los recuerdos y me pongan contra la pared… entonces resistiré erguida frente a todo, me volveré de hierro para endurecer la piel y aunque los vientos de la vida soplen fuerte, seré como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie.
Cuando el mundo pierda toda magia, mi enemiga sea yo, me apuñale la nostalgia y no conozca ni mi voz... Cuando me amenace la locura, mi moneda salga cruz y el diablo pase la factura, o si alguna vez me faltas tú... Resistiré a pesar de todo para seguir viviendo, soportaré los golpes y jamás me rendiré aunque los sueños se me rompan en pedazos.
Amo la vida porque admiro ser como soy, imperfecta a las trivialidades diarias pero perfecta a los ojos de la creación, soy feliz fundida en las estrellas de tamaños enormes que recojo del árbol de mis deseos y guardo en mi bolsillo para que me iluminen en la oscuridad cuando no encuentre el camino de regreso a casa. No cambiaría nada de lo que soy ni las personas a mi alrededor porque soy feliz hasta con el más minino detalle que pueda percibir y disfrutar en mis días porque cada uno de ellos (estén soleado o lloviendo) trae su misterio y lección.
Tener vida ya es un milagro por eso hay que aprender a valorarla para hacerla llevadera. No podemos hacer de ella algo vano y vacío. Haz de tu vida unas matemáticas: suma tu cariño, resta tu dolor, multiplica tus sentimientos y no dividas tu amor.

lunes, 9 de julio de 2012

Los planes se fueron a la mierda


Si amigos, me imagino que muchas veces ustedes han hecho planes para un día, como hace todo el mundo de vez en cuando, pues bien ayer yo tenía planificado un día tranquilo de trabajo en casa. Me había propuesto (llevo varios días haciéndolo y por razones ajenas a mi no he podido hacerlo) limpiar mi librero, ustedes saben que además de acumular muchos papeles hay libros que van dejando de tener interés para nosotros y pasado determinado tiempo decidimos sacarlos de nuestro ámbito.
Por su parte les contaré que mi hermanita Cary también había planificado su día, en este caso pintando, no crean que es Amelia Peláez, hablo simplemente de pintar las ventanas de su casa.
Para no hacerles larga esta historia, les contaré que alrededor de las diez de la mañana, antes de ponerme a trabajar en el librero, decidí ir a buscar algo de comida para mis peces y algunas plantas para la pecera. Justo cuando estaba por salir de casa recordé que mi querida amiga estaba pintando (eso pensé yo), y como en mi planificado periplo iba a pasar muy cerca de su casa decidí llegarme para llevarle un cóctel de frutas que yo había preparado (cosa que le encanta), que en medio de su ardua labor y con un calor tan extenuante sería una refrescante merienda.
Ni corta ni perezosa, llené un recipiente con el susodicho cóctel y me dirigí a su casa para darle la sorpresa. ¡Sorpresa fue la mía! En vez de encontrarme a una mujer embarrada de pintura y extenuada, me la encontré lista para salir. Resulta que necesitaba extraer dinero de su tarjeta porque tenía que hacer algunas compras.
Pues bien como llevábamos caminos muy similares, colocó el recipiente en el refrigerador y decidimos salir juntas. ¡Ahí se jodieron los planes! Llegamos al cajero automático y no estaba funcionando porque no había dinero depositado, nos dirigimos a otro lugar y ocurría exactamente lo mismo. Fuimos a tres cajeros, increíblemente, en ninguno había dinero.
Después de mucho andar llegamos finalmente a un cajero automático que sí tenía dinero en depósito pero la cola era ¡inmensaaaaaaaaaa! Bueno, se imaginarán que yo no podía dejarla “quemada” allí, como se dice en el argot popular, si hubiera sido otra persona les garantizo que con una sonrisa de oreja a oreja le digo “lo lamento pero te dejo, tengo mucho que hacer”. Pero a ella no, ustedes lo saben.
Así que bien, estábamos “quemadas” las dos, nos pusimos en aquella larga cola para que ella pudiera extraer dinero. Ya era casi medio día, la espera se hizo larga, el calor desesperante, el hambre empezaba a picar… hasta que por fin le tocó su turno, extrajo su dinero y nos marchamos.
Raudas nos dirigíamos a comernos una pizza, cuando llegando a la esquina de aquella misma cuadra veo unos anuncios con parte de la carta de un restaurante que queda a una cuadra de donde estábamos. Al fijarme veo entre las ofertas bistec de res (que es su preferido), y le propongo que en vez de ir a comernos una pizza nos fuéramos a almorzar en dicho restaurante. Se quedó un poco dudosa pero finalmente accedió, y sonriendo dijo “está bien, vamos”.
Nos dirigimos al lugar, entramos, nos sentamos y pedimos la comida. El sitio es acogedor, nada del otro mundo pero agradable y sobre todo con muy pocas personas (por la hora, claro está), algo que me encanta porque no me gusta la bulla cuando estoy comiendo. En lo que esperábamos que nos sirvieran la comida nos bebimos unas cervezas, muy frías, que venían de maravilla por el calor tan sofocante.
El almuerzo estuvo estupendo, la comida estaba muy bien elaborada, la cerveza muy fría y nuestra charla muy amena como siempre. Salimos de allí una hora y media después. En resumen, eran las dos de la tarde. Pero ya estábamos desatadas y por supuesto los planes ya se habían ido a la mierda, así que entre risas y cuentos, nos fuimos a otro lugar muy acogedor también aunque un poco bullanguero y allí nos bebimos algunas cervezas más, conversamos y nos reímos mucho.
Llegamos a su casa a las tres y cuarto de la tarde. Por el camino sonriendo le dije que si alguien temprano en la mañana me hubiera dicho que iba a pasarme el día paseando, haciendo cola y bebiendo cerveza con ella, simplemente me hubiera reído en su cara porque honestamente nosotras teníamos otros planes en nuestras respectivas casas.
Ya en su casa, aún riéndonos de lo que se había convertido nuestro planeado día de trabajo hogareño, pusimos a nuestros hijos al corriente de todo porque imagínense que no tenían ni la menor idea de dónde estábamos sólo sabían que andábamos juntas.
Estábamos contentas porque a pesar de los contratiempos iniciales para poder extraer el dinero, habíamos pasado unas horas de verdadero relax. Entonces pusimos música (eso no puede faltar) y finalmente muy animadas aunque ya la tarde estaba finalizando empezamos a pintar. Por supuesto, no pintamos todo lo planeado por ella, pero algo es algo. Así terminó nuestro día pintando, bebiendo, riendo y cantando.
Como ven, fue un día loco y es una pena que los verdaderos planes que teníamos no se hayan podido cumplir pero así es la vida y como siempre digo lo importante es vivir el ahora. Nunca estuvo en nuestros planes salir, beber cerveza y menos almorzar en un restaurante. Pero en ocasiones esas cosas que hacemos sin planificar son las que mejores se nos dan y nosotras verdaderamente pasamos unas horas muy relajantes mientras nuestros maridos trabajaban y nuestros hijos dormían hasta tarde después de trasnochar.
En fin, amigos, mi querida hermanita es un verdadero “disturbio”. ¿No creen?

viernes, 6 de julio de 2012

El guardián de mis placeres


Hay momentos en que la felicidad se hace eterna: contigo, la literatura, el silencio, un beso, un atardecer, tus ojos, los recuerdos, escribir, soñar, reír... Y esos momentos hacen parte de mi vida, todos los días tengo instantes de felicidad... ¿Qué puedo escribir que describa todo lo vivido?, ¿cómo decir todo lo que siento? Eres lo mejor que hay en mi vida, nada cambio por estar contigo, da igual dónde, cómo. Tus labios, tus besos, tu piel, me encanta sentirte, recorrerte con mis manos, con mi boca sedienta. Y mientras escribo tu cuerpo desnudo vuelve una y otra vez a mi mente.
Hoy descansé en tus labios y en el amanecer de tu beso, desperté con la certeza de otro tiempo en nuestro mismo tiempo. Nuestro sueño realidad de este instante. La tarde esparce el aroma del deseo que emana de mi, amo sin medida, el hombre que ahora humedece mi lujuria merece todo este amor y vivo entre ternuras...
Amar y dar, sin esperar, regalar sueños y sonrisas, son días de luz y de esperanza. Gracias por tu inmenso amor, por llenarme de momentos y cosas maravillosas. Es tiempo de amar y estoy amando sin medida... con cordura, con locura medida y con pasión desmedida. Estoy amando a un misionero que sabe lo que quiere, y aunque no es un loco soñador, sueña cuerdamente hasta ser un loco...
Un beso asoma suavemente, tu voz me despierta con susurros, tu boca en mi abarca todo, mi esencia y mi piel. Matiz de besos que pigmenta la boca cuando el licor se queda sobre el vientre... después nace la noche en orgasmos…Tú, hablándome, girando en mi cuerpo, en mis hondonadas con tu fuego, con tu fuerza de hombre... Me dejo llevar por el deseo, por la verdad de nuestros días...
Desde dentro me brotas con tal fuerza e intensidad que me rompes como se rompería una estrella que explota de tanta energía que alberga, y en vez de energía imagíname llena de felicidad. Ocupas mi mente devorando al resto de mis pensamientos como una fiera hambrienta engulliría a su presa, y al final sólo quedas tú, siempre tú. Estas letras salen de mi alma, imperfectas pero llenas de mis sentimientos, de lo que me provocas, de lo que siento por ti, porque te llevo en lo más profundo de mí.
Desciendes sobre mí y deslizando tu deseo ardes conmigo, soy pirómana de besos cuando tu piel alborota mi celo. Curiosos los dedos incineran cada poro de la piel, recorren el centro que emana olor de placer, caricias celestiales perdidas en el botón lujurioso sembrado de locuras... Cada beso transfigura los rostros apareados, abriendo caudales eróticos en medio de las piernas hasta llegar al centro de la culminación, en medio de estallidos la flecha atina al centro donde termina la explosión...
Al ritmo de tus latidos sediento de mi aliento te deslizas por mi cuerpo bebiendo mi aroma y la miel de mis labios. Caigo en tus brazos rendida, un beso se dibuja en tu sonrisa turbando mis sentidos tan deprisa que anuncian mi pasión… dibujando sensaciones de locura viajando hacia el placer… perdemos compostura.
Tu boca se acerca y se aleja, sonriendo y coqueteando, tus manos se deslizan suavemente por mi cuerpo tembloroso… tus ojos, dulces y profundos van socavando mi alma y llegando a cada rincón desnudándome con suavidad. Tu respiración se vuelve agitada, y se congestiona, estando a punto de estallar. Te presiento en cada gota de rocío.... Te añoro en cada rayo de sol que se va.... eres dueño de mis sueños... eres el guardián de mis placeres...
Tienes la llave de mi felicidad, eres capaz de iluminar la más profunda oscuridad, de tornar lo negro en blanco, de convertir la nada en todo, de darle sentido al más aciago día. Cada día salgo en busca de tu sonrisa, de tu mirada, que se esbozan allá en la distancia. Ejerces sobre mí una intensa influencia, una infinita fuerza, casi magnética o mágica, o vete a saber, el caso es que mi pensamiento gira en torno a ti como un planeta orbita alrededor de una estrella.
¿Sabes qué quiero? Quiero TODO... un todo en mayúsculas porque quiero tu apoyo y compañía, tus mimos y abrazos, tu amor y tu ternura, poder discutir contigo y reconciliarme; sentirte cerca cuando te necesito, que me cojas de la mano y me guíes si me pierdo. Quiero todos y cada uno de tus besos, hasta el último de tus deseos, cada uno de tus momentos de lujuria, ser tu vicio, tu cobija, tu perdición, el lugar al que vuelvan tus ganas una y otra vez a saciarse, ser la que provoque tu sexo, la que lo disfrute, la que lo rinda, la que lo aprese… y todo eso aderezado con sentimiento... Dime ¿crees que pido mucho? Yo estoy dispuesta dar el doble de lo que pido.

jueves, 5 de julio de 2012

Olor a café



Me despierto y siento un agradable olor a café, sonrío y me levanto. Me dirijo a la cocina y allí está él, sabe que me encanta como hace el café, por eso si despierta primero se dirige a la cocina para hacerlo. Me acerco despacio, no me siente porque estoy descalza, lo beso en el cuello y le digo: “Buenas mi vida, ¿dormiste bien? Mmmm, huele delicioso ese café, ¿me sirves un poco?”
El sonríe y contesta: "Buenos días mi amor, claro que dormí bien... dormí contigo". Se vira y me besa, me abraza y con un gesto hace que me coloque delante para terminar de preparar el café juntos... mientras espero bebo un poco de agua y el coge un par de vasitos, los coloca en la meseta de la cocina, y me da un beso en el hombro desnudo... la cafetera termina de colar y mientras le echo el azúcar, me abraza besándome en el cuello y en la mejilla… entonces suspira y me susurra al oído "¿ya está listo su café mi princesa?" y baja sus manos por mi abdomen hasta llegar al final del ropón que me puse al levantarme, introduce su mano en mi entrepierna y dándome otro beso en el cuello "¿desayunamos ya o dejamos que se enfríe un poco?"
Sus palabras, el aroma a café... sus labios besando y recorriendo mi cuello, su cuerpo tan pegado al mío, sus manos tibias recorriendo mi abdomen... y ahora sus dedos… Mmmm, esas sensaciones traen a mi mente el recuerdo de nuestras horas juntos y me hacen desearlo más... y más...
Me giro un poco para mirarlo, mientras sonrío y revuelvo el azúcar del café, pero el roce de sus manos en mi piel y sus dedos que comienzan a jugar, me excitan. Miro sus ojos fijamente y le sonrío coqueta mientras llevo mis dedos a mi boca para saborear el rastro de azúcar que hay en ellos, sin quitar la vista de sus ojos que siguen el movimiento de mi lengua, entonces le digo con voz suave "Definitivamente el desayuno tendrá que esperar".
Al instante, me viro con suavidad entre sus brazos, sin despegarme un centímetro de él... Rodeo su cuello con mis manos e introduzco mis dedos en su pelo, y murmuro despacio muy cerca de su boca "Yo estoy más caliente que el café", con mis labios rozo su boca y sigo hasta su cuello donde con la punta de mi lengua trazo despacio un camino hasta su clavícula y ahí a su mandíbula... para subir hasta llegar a su labio inferior, lo muerdo con suavidad y vuelvo a susurrar con voz suave y sensual "¿No tienes miedo de quemarte?".
Ese fue el detonante. Lentamente acerca su boca y me besa tiernamente, sus besos son sensuales y voy dejándome hacer por esa boca que me quema. Después comienza a recorrer todo mi cuerpo, el cuello, los hombros, mis senos por encima del ropón, tampoco sus manos se quedan quietas. Su pene erecto roza mi entrepierna, baja los tirantes y toma mis pezones en su boca, mientras sus dedos juegan con mi clítoris, yo no aguanto más y él lo sabe.
Levanta una de mis piernas y va entrando en mí poco a poco, con una lentitud casi desesperante para después iniciar un movimiento frenético, siento que mi orgasmo se está acercando. Arqueo el cuerpo para sentir más la penetración e inicia unas embestidas que me llevan hasta el cielo, exploto en un gran orgasmo y cuando mis temblores van disminuyendo siento su semen caliente en mi cuerpo. Me besa con ternura, sus brazos me arropan y sonriendo me dice al oído: “Creo que el café se enfrió demasiado”. Rompemos a reír, no es la primera vez que se enfría o se bota.
En nuestras horas juntos compartimos parte de lo sucedido durante nuestro día, ideas, un café, cuentos, un trago, risas, algo de comer... Hablamos de todo, hasta de por qué la gente se enamora. Evadimos nuestras responsabilidades y le robamos minutos al tiempo... es encantador. Inevitablemente surgen caricias, risas juguetonas, mimos desmesurados, besos apasionados, abrazos, palabras prohibidas... en fin, el cielo al alcance de nuestras manos...
La habitación se llena de suspiros, gemidos, pasión, sudor... hacemos el amor una... dos... tres veces... Haciendo cada una de ellas especial, porque no sólo se conectan nuestros cuerpos, también se conectan nuestras almas... Pasan horas que después nos parecen minutos y por fin nos gana Morfeo llevándonos a volar juntos al país de los sueños... hasta que el reloj suena anunciando que es hora de levantarse.
Adoro sentir el calor de tu abrazo, que te pierdas en mis entrañas. Me muero de miedo cuando no te tengo a mi lado, me muero por sentir el sabor de tus besos, la textura de tus labios, el tacto de tu piel, tus manos sobre las mías… y por pasar amaneceres, madrugadas y noches estrelladas a tu lado, por cada parte de ti. Y si, lo confieso, estoy loca por ti.
Me gusta tu mirada que me seduce, tu astucia que me induce, el aroma de tu piel, la sensualidad de tu voz cuando me susurra, la suavidad de tus manos que me acarician, la fuerza de tus brazos que me acurrucan, la calidez de tu cuerpo junto al mío, la ternura de tus labios al buscar los míos... Me encanta hacer y tomar café contigo. Pero sobre todo... me gusta la magia que provocas cuando estás conmigo...

miércoles, 4 de julio de 2012

No escribo por escribir


Hace unos días alguien me preguntó ¿Qué sientes cuando escribes? por un momento pensé mi respuesta, pero como por arte de magia comenzaron a salir de mi boca tantos adjetivos que el interesado en saber me dijo: ¡Te entiendo, te entiendo! Por eso hoy decidí escribir sobre esto (y no es la primera vez que lo hago), aunque yo casi no lo llamaría escribir sino pegar sentimientos profundos en una hoja de papel, ya sea virtual o real. Escribir para mí es expresar cosas que ni mil palabras dichas por mi boca podrían hacerme sentir lo que siento cuando escribo.
Escribiendo a veces tengo la sensación de estar en dos sitios al mismo tiempo… me gusta plasmar recuerdos felices, romper con la realidad o en ocasiones contarla como es, dura y cruel. Desde un principio (hace años) escribía para reflexionar conmigo misma, para tranquilizar mi alma. Ahora lo sigo haciendo para eso y además para transmitir lo que siento. La necesidad inexplicable de seguir escribiendo siempre surge de mi interior y creo que esa necesidad siempre vivirá conmigo, por eso decidí hacer el blog.
Cuando las palabras me asaltan, no puedo dejar de escribir... dejo volar la imaginación o dejo que afloren todos los sentimientos que llevo dentro, felices o de dolor (en el segundo caso escribir me hace sentir mejor). Las ideas, las emociones, las pasiones, las historias revolotean en mi pantalla, saltan de tecla en tecla entre mis manos. Los textos a veces se escriben solos y otras tengo que empujarlos (no crean que siempre es así de fácil), pero en cada palabra que pongo o quito... hay un parto. Cuando me domina un sentimiento fuerte sé que ese es el momento preciso de escribir y no me puedo controlar, dejo que se desboque, me viene a la cabeza cada detalle de lo vivido o sentido, de la rabia, la impotencia o simplemente las pasiones.
Cuando escribo mi corazón desahoga sus penas y mi alma se convierte en un remanso de paz. El tiempo se detiene a mi alrededor y solo importan las letras, sintiendo cada palabra desde lo más profundo de mi corazón. Mi mundo interior florece y germinan cada una de mis vivencias dibujando mi sentir al trazar mis pensamientos, mientras voy matizando mis emociones mis propias letras me reflejan... Dejo fluir mi energía... soy creadora, amante del amor y la libertad. Alcanzo eternidad en ese instante.
Quisiera tener el don de poder gritar siempre lo que llevo dentro, de comprender mejor tus desequilibrios y los míos, de controlar mis impulsos para no descontrolar los tuyos, de entenderme a mí antes de tratar de hacerlo contigo. Al escribir puedo realizarlo todo, volar y soñar que retrocedo en el tiempo, olvidar las penas y recordar las alegrías, pero sobre todo, puedo expresar en palabras mis sentimientos.
Al ponerme a escribir se apodera de mis dedos una emoción que me impulsa a seguir tecleando sin parar. Poco a poco voy emprendiendo un rítmico tac tac que hacen las teclas al ser presionadas en el teclado. Aparecen las letras que se van convirtiendo en palabras, oraciones y párrafos para darle colorido a los textos más calientes, tristes, absurdos y auténticos que he escrito. Las ideas van siendo escuchadas por las personas que, sin más ni menos se dirigen al blog. Algunos por coincidencias de la vida, otros porque ya son fieles lectores, quizás a veces los decepciono y muchas otras son sorprendidos por una sonrisa y un escrito que los llena de emoción o de amor.
Escribiendo tengo la satisfacción de decir lo que en ocasiones no puedo, algunas veces por desconfianza, por frialdad y casi siempre por no caer en la cursilería y lo común, por ello cuando escribo abro mi alma para que encuentren y sientan entre líneas, mi voz en silencio.
En esos momentos no me importa lo que ocurre a mi alrededor, sólo importa lo que ocurre dentro de mí. Los sentimientos y las ideas que están pasando por mi cabeza son los elementos básicos que hacen de lo que escribo, algo auténtico. Después de terminar un texto lo leo y a veces me gusta otras me parece malísimo, pero ni siquiera en ese caso soy capaz de borrar todo lo que pasó por mi cabeza y dejé plasmado en líneas, así haya sido por un solo instante… porque a través de mis letras trato de transmitirles esa chispa que sincroniza mis ideas con mis dedos en un vaivén de palabras y emociones que, sin saberlo, involucra a muchos de ustedes.
Muchas veces escribo al amor porque nace de mi alma y dejo escapar de mí la frescura que inunda mis abismos recreándolos sin perjuicios. Dibujo tu imagen en cada palabra, escribo al amor que veo en tus ojos y que se refleja en mi ser renovando nuevamente mi fe. Cuando te escribo yo no sé lo que pienso sólo sé que lo vivo.
Cuando escribo erotismo descorro las cortinas que me separan de ti. Genero el choque frontal de mis palabras y escribo la estética de lo obsceno derramando el delirio en el espacio donde compartimos dimensiones. Mi cuerpo se vuelve metáfora de sí mismo y la escritura lo envuelve en lazos de arte transparente (el juego de palabras está servido), dejándote (y dejándolos) sediento de pasión. Entonces en el siguiente texto transformo distraídamente el aire de mis palabras y escribo un post de cualquier otro tema... pero el desafío no te vence porque sabes que volveré dándote mi alma, entre besos y gemidos... y nuevamente explorarás las letras avivando tus sentidos, convirtiendo mis palabras en sustancia y pretexto de tu hombría exacerbada.
En todo este tiempo en la mayoría de mis escritos he mostrado el lado más romántico y sensible de mi personalidad, porque creo que es importante que conozcan un poco a quien escribe y que sepan que no escribo por escribir, sino que detrás de cada texto hay una persona llena de sentimientos que desea transmitirles lo que está sintiendo en cada momento; que detrás de cada línea hay una persona que vive, disfruta, goza, sufre o reflexiona; que unas veces está más vulnerable, otras más alegre; que no es una máquina de teclear con frases escritas al azar o demasiado estudiadas sino una persona de carne y hueso que siente en el corazón cada palabra que escribe.
Sé que a veces soy osada escribiendo y desde que descubrí este universo (el blog), me siento acompañada y parte de un mundo que siempre he sentido que era mío. Cuando escribo necesito música o silencio, pero con tranquilidad. No necesito estar en un escritorio puedo estar en el sofá, en la mesa, en el piso, en un parque, en la playa…, lo único que necesito es que a mi alrededor no haya alboroto o una persona que me hable todo el tiempo. Escribir un post es como empezar un viaje, emprender una ruta un tanto a ciegas porque no sé realmente hasta dónde voy a llegar, ni quién va a acompañarme en ese mágico periplo, pero el hechizo del mundo del blog envuelve las ilusiones y las hace próximas, cercanas, casi familiares… y me siento reconfortada. Nunca sé quién va a leerlo, bueno a veces sí, pero la verdad es que me gustaría que lo leyese todo el mundo (tal vez haya una pizca de vanidad en este deseo), pero con esta soñolienta esperanza le doy a la tecla de “publicar entrada”.
En ocasiones sé que me delato cuando escribo porque me desnudo y combato ese pudor mal entendido de mucha gente. Cuando escribo lo hago a rienda suelta y pierdo los estribos, amo, voy de copas y estoy de fiesta. Y si me dejo arrastrar por el dolor o la pena me desangro.
En ocasiones cuando escribo poco me agarra el sentimiento de culpabilidad porque sé que algunos vienen a este sitio a diario buscando algo nuevo, pero en esos casos siempre es por razones fuertes. Mi vida está rebosante de acontecimientos que he de digerir, porque vivir duele. Pienso que para escribir con un poco de coherencia y calidad es necesario distanciarse, al menos un poco, del dolor. Aunque a veces no puedo evitar escribir de él y lo lamento, no me gusta hacerlo pero es una manera de dejarlo salir porque en ocasiones creo que quiere saciarse de mi sangre hasta la muerte, y en esos momentos las palabras me saltan a los ojos y me arañan o me clavan sus uñas oscuras como pozos. No hay cuchillo que cale más hondo que la pena del que tiene en el pecho clavada la palabra y no puede librarse.
Nunca me pongo límites, ¡maldita sea! Escribir me hace de psicólogo y encima la locura determina la calidad. Es simple: pongo las manos en el teclado, mis ideas reducen mi enfado y me vuelvo impredecible cuando escribo... Creo que las palabras son una fuerza poderosa que ejercen mucha influencia en las personas, y además de transmitir lo que siento o pienso, deseo ir destapando la personalidad de quienes comentan cada texto, conocer sus sentimientos y saber si se sienten a gusto leyéndolos.
Cuando alguien hace un comentario exponiendo sus propios sentimientos repitiendo alguna frase que escribo me sorprendo, porque me doy cuenta que aunque el texto lo escribí yo, deja de ser mío en exclusiva cuando alguien lo lee, lo asimila y lo hace suyo. Es cierto que sale de mí pero cuando crece en otra alma, en los sueños de otra persona mi voz entonces es la voz de otros. Es emocionante descubrir esto. Les confieso que sigo sintiendo el mismo nerviosismo, la misma gratitud y me sigo conmoviendo de la respuesta de ustedes como el primer día, y eso creo que es muy bueno. Muchas gracias por estar aquí.