Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

domingo, 29 de julio de 2012

Honor a la amistad

Hoy con estas líneas voy a complacer un pedido de alguien que yo quiero mucho, alguien que muchos de ustedes ya conocen, mi hermanita Cary. Ayer en la tarde mientras me sonreía escuchando una canción le comenté que yo había vivido algo parecido y que iba a escribirlo, sonrió y me dijo “estoy segura que será lindo y excitante, pero primero escribe de esto y de lo que hemos pasado todos estos días”.
Su pedido me sorprendió, porque aunque le gusta mucho lo que escribo y lo lee todo, nunca me ha sugerido que escriba algo determinado y mucho menos sobre el valor de la amistad porque una vez cuando se emocionó leyendo algo que escribí sobre ella, me dijo que no quería que pusiera esas cosas de ella (creo que le avergüenza leer sus virtudes), a lo que yo le respondí “es casi imposible que yo hable o escriba de amistad verdadera y no miente tu nombre, y hable de las muchas cosas que nos unen y que no diga la persona maravillosa que eres, lo orgullosa que estoy de que seas mi amiga, realmente es inevitable”.
Por eso me sorprendí cuando me hizo este pedido, en un inicio no lo tomé muy en serio pero las cosas que me dijo después me hicieron pensar y decidirme. Creo que ella lo que quiere es hacerle un honor a la amistad y a la nuestra en particular. Por tanto decidí complacerla.
Hemos tenido dos días muy ajetreados, como saben Cary estaba comenzando a pintar la casa cuando enfermó. Fueron muchos días los que se sintió mal y por eso esas labores prácticamente se detuvieron. Como ya les conté el otro día, ya esta bien, pero como además estaba esperando en casa una visita de Alemania se imaginan que hubo que correr con la pintura y los arreglos porque con los días perdidos por la enfermedad, ya estaba “contra reloj” como decimos nosotros. Faltaban apenas dos días para que llegaran los amigos.
A pesar de que ella les confesó que yo le había jodido una pintura (cosa totalmente cierta) ese hecho lamentable que ocurrió simplemente por haber hecho un mal cálculo de la gama de colores, no me amilanó y como ella no me condenó por supuesto he estado con ella estos dos agotadores días, enfrascadas en pintura y cambio de lugar de muebles (creando condiciones para que los amigos duerman), entre otras muchas cosas que ha sido necesario preparar y buscar. Hemos hecho millones de cosas ayudadas por nuestros adorados hijos.
Pero déjenme, contarles un chisme, como ya se siente bien, decidió romper su dieta, ¡y no hablo de comida!, el viernes decidió que ya estaba lista para hacer el amor, se imaginan una persona que lleva más de quince días solo a malanga hervida y agua con azúcar… ya está bien de salud pero está un poco débil, pues nada nuestra amiga se puso en esos menesteres y cuando llegué a su casa para continuar pintando me la encontré en la cocina, ¡con una cara! Y sólo me dijo “mierda, me tiemblan las piernas, creo que no puedo ni sostenerme”. Como soy un poquito ágil de mente enseguida me di cuenta de lo que hablaba y sólo le dije “¡tu estás loca! Llevas más de dos semanas apenas sin ingerir alimentos…”. Se tomó un refresco, se sentó un ratico y se recuperó un poco. Después ese día continuamos con nuestras labores de pintura y arreglo.
Ayer en la mañana llegaron los tan esperados muchachos de Alemania, que por cierto llegaron mucho antes de la hora prevista, cogieron a Cary casi levantándose de la cama, imagínense como se puso cuando recibió la llamada de que estaban en camino, pues todo lo planeado para la mañana se vino a bajo y tuvo que recoger en apenas unos minutos algunas cosas que habían quedado regadas la noche anterior porque terminamos de trabajar muy tarde y estábamos cansadas, y ella misma dijo “Los alemanes llegan después del mediodía, por la mañana temprano yo recojo todo eso, ya vamos a descansar”. Y así fue, bueno por lo menos la parte de irnos a descansar porque lo de la mañana siguiente no tuvo nada que ver con sus planes.
Al mediodía se fueron para la playa con nuestros hijos y Cary me llamó de inmediato para que fuera para su casa (cosa que no estaba en mis planes), y luego dice que yo soy el “disturbio”, el caso es que me lo pidió y yo terminé cediendo a pesar de mi cansancio y de algunas cosas que tenía que hacer en casa. Así que me di un baño y partí a recorrer las pocas cuadras que nos separan.
Llegué, nos saludamos y dijo “tu no sabes lo que he corrido, mira aún estoy en bata de dormir, pero bueno ya se acomodaron y se fueron con los muchachos para la playa y ahora en medio de esta paz, tu y yo vamos a escuchar música, chismear y beber cerveza”. Comencé a reírme y le dije “tu estas loca, pero te mereces una tarde de completo relax”.
Su esposo que estaba en la casa dijo “las dos están locas y fue a dormir una siesta porque no se sentía bien”.
Las dos últimas semanas no fueron buenas para ninguna de nosotras, primero Cary enferma, y yo con mis problemas peor que nunca, a pesar de eso ella no dejó de hacer lo que podía y yo no dejé de ayudarla en los momentos que tuve disponible, y los dos últimos días (afortunadamente ella ya bien de salud y mis problemas un poquito calmados), pudimos dedicarnos de lleno a la pintura y a todas las cosas que estaban por hacer.
Por eso ayer en la tarde dijo que nos merecíamos unas horas de relax, sin pensar en nada. Escuchamos música, nos reímos muchísimo y nos bebimos unas cuantas cervezas. Así fue nuestra tarde ayer, realmente nos sentimos muy bien, nosotras solas y en un ambiente de paz total pasamos una tarde estupenda entre risas, música y cerveza. una tarde que se extendió hasta las dos de la madrugada (que raro, ¿verdad?) porque cuando llegaron de la playa todos se unieron a nosotras, volvimos a comprar cervezas y nos pusimos a jugar dominó.
Ella estaba muy contenta y me repetía, no sólo a mi, se lo dijo a todo el mundo, que en tantos días enferma y con tanto trabajo por hacer, la única persona que había estado a su lado todo el tiempo era yo y nuestros hijos. Esas cosas no me gusta que las diga, porque aunque sean ciertas a la familia la mayoría de las veces le desagrada, pero cuando se pone en sus trece es imparable y no hay quien la calle.
Yo no creo en la exclusividad de dar y estar, creo en una actitud frente a la vida integral, con diferentes expresiones pero sin condiciones.
Un amigo/a es el descanso del alma cuando la agitación de la vida nos deja sin aliento, es un remedio a la soledad y al silencio, se le puede contar lo que no nos atrevemos a confesarnos a veces ni a nosotros mismos... y nos entiende... a veces nos reta, pero nos quiere igual. Es una persona especial que tiene la capacidad de compartir su vida con los demás, es honesta de palabra y en los hechos, es sincera y sensible, y siempre se asegura de que el amor forme parte de todo. Un verdadero amigo/a es una bendición del cielo, y cuando las penas marchitan los momentos la voz del amigo/a te hace ver la luz.
No tiene que ser perfecto (nadie lo es) basta con que sea humano, que tenga sentimientos, que tenga corazón, que sepa hablar y callar pero sobre todo que sepa escuchar... debe amar al prójimo y respetar el dolor, no es necesario que sea puro, ni que sea totalmente impuro, pero no debe ser vulgar. Un  amigo/a tiene la capacidad de brindarse a los demás y ayudarlos con los cambios que tienen lugar en su vida.
No teme ser vulnerable; cree en su singularidad... y está orgulloso de ser quien es. Se permite el placer de estar cerca de los otros y preocuparse por su felicidad. Comprende que es el amor lo que marca la diferencia en la vida. Y por eso hace que la vida.... sea francamente bella.
Muchas veces se precisa un amigo para no enloquecer, para contar lo que se vio de bello y de triste durante el día, de los anhelos y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad. A veces cuando nos encontramos perdidos recobramos la conciencia tan solo con sentir su mano sobre el hombre o sentirnos envueltos en un abrazo lleno de calor humano y cariño, sonriendo o llorando, pero llamándonos amigo.
En la amistad tenemos que saber renunciar en favor de alguien, ser Quijote sin menospreciar a Sancho. Necesitamos un amigo/a que crea en nosotros, que nos sepa defender, de corazón libre y entera franqueza cuando somos atacados.
Ayudar a otros es sembrar... sembrar semillas buenas. Ayudar a un amigo es mucho más que dar con las manos algo que tienes... es dar con el alma lo que tal vez... nunca nos fue concedido. Es distribuir afecto, bondad, cordialidad, apoyo moral, amor por sí mismo. Es repartir alegría, es infundir fe, estima, admiración, respeto, gratitud, sinceridad, honestidad, libertad, optimismo, confianza y esperanza. En verdad es dar más de lo que recibimos en la vida y de la vida...
Por eso amiga mía, hermanita, no importa el temporal que se avecine, sigue brillando como el sol porque se necesita determinación para sobrevivir los nubarrones que a veces oscurecen la vida, y paciencia para seguir brillando sin importar lo que se viene encima. No importa cuán fuerte sea la tormenta, cuán fuertes soplen los vientos... al final siempre sale el sol radiante, deslumbrante... no desesperes ante la adversidad, simplemente brilla con tu luz única, irrepetible... todo pasa, sigue los pasos por el camino que llevas, resguárdate de la tormenta, nada ni nadie (no vayas a llorar) podrá oscurecer tu luz... a la larga el esfuerzo siempre merece la pena. Uno de estos días, cuando menos lo esperes, superarás todas tus dificultades, porque tú y el sol tienen mucho en común: ambos seguirán brillando a pesar de todo.
Recuerda siempre que aquíí estoy... Cuando te sientas en soledad y necesites una mano amiga.... toma la mía, si una lágrima te resbala y no encuentras un pañuelo para limpiarla... usa el mío, cuando te sientas en la nada y no sepas como sonreír... toma mi risa, el día que la lejanía de todos te haga sentir un vacío... ten por seguro que siempre estaré cerca de ti, si  te encuentres sin valor para enfrentar cada uno de tus días... aquí estoy que soy valentía. Y cuando no quieras hablar porque las palabras huyeron de ti… recuerda que también soy silencio. Si sólo necesitas que alguien se siente a tu lado… también soy compañía, si el frío te invade y necesitas calor en tu espalda... tendrás mi abrazo, cuando quieras llorar sin decir nada porque la pena te embarga... hazlo en mi hombro, y cuando quieras derramar alegría porque eres feliz... entonces hazme feliz. No mires mi pequeñez, ni mis flaquezas, toma lo que necesites de mí… aquí estoy y soy tu amiga incondicional.
Te regalo fuego para entibiar tu corazón y hacerlo brillar con el resplandor, te regalo los colores del arco iris para esos días en que todo te parezca nublado, te entrego el perfume de las flores en primavera para despertar tus sentidos, te regalo una estrella para que pidas y se te cumpla un deseo. Y siempre te regalo mi Amistad, llena de amor para que la guardes muy cerca de tu corazón.

Nota: Al terminar de escribir estas líneas, la hija de Cary (mi nuera) que estaba en mi casa recibió una llamada por teléfono de una prima que le dijo que su mamá había tenido una fatiga muy grande y casi se había desmayado. De inmediato ambas salimos para su casa. Al llegar estaba ligeramente recuperada pero aún en condiciones precarias, estaba tirada en la cama y no se podía ni levantar. Ya les he dicho que es muy cabeza dura y a pesar de que los médicos le orientaron hace dos días que podía comer normalmente, aún no lo ha hecho por miedo a tener una recaída. A pesar de ya estar bien, continuaba con el poquito de puré y el agua con azúcar. Comprenderán que después de tantos días enferma, haciendo un gran esfuerzo para enfrentarse a todo y con los terribles calores que están haciendo, ese cuerpo necesita comida.
Le dije unas cuantas cosas y me dispuse a cocinar algo sólo para ella, por supuesto siguiendo las indicaciones del médico, sobre todo en cuanto a la sazón porque dijeron que no podía ser fuerte en un inicio. Si ella es testaruda, mucho más lo soy yo, le cociné un pollo con sazón natural y no me fui hasta que se lo comió con un poquito de arroz y aguacate. Después que comió me quedé un rato más a la espera de ver cómo estaba y para mi tranquilidad y la de todos, ya la dejé completamente bien.
Por supuesto, al irme le dije que todavía no tenía energías para ciertos asuntos, ustedes entienden. Por suerte el esposo está con una crisis de sacro lumbar que apenas se puede mover, y lamentando los dolores que tiene el pobre hombre podemos decir, afortunadamente, porque sino está “chica” es capaz de ponerse a inventar al sentir sus energías un poco recuperadas.

He tratado de que estas líneas sean un honor a la amistad como creo que ella quería. Les he contado todo lo ocurrido, al menos eso creo, y si se me ha olvidado algo, Cary lo dirá, pero al mismo tiempo he plasmado lo que es un verdadero amigo/a. Nosotras tenemos la dicha de habernos encontrado, de que el destino nos haya puesto en el mismo camino, y cada día que pasa nuestros lazos son más fuertes. Las dos (cada una por su lado) hacemos el milagro, porque cuidamos una de la otra, estamos pendientes de lo que la otra necesita, da igual si es algo material o un simple abrazo, una palabra de aliento, un hombro para llorar… unas horas de relax… lo que sea, siempre la otra está ahí, sin reservas, sin dudas, sólo con mucho cariño y comprensión.
Vale la pena, se los garantizo, no todo el mundo tiene la dicha y la oportunidad de encontrar una amistad verdadera, es muy difícil, no sólo encontrarla sino mantenerla. Por eso les digo que si la han encontrado cuídenla, no la pierdan por nada ni por nadie porque quizás nunca la vuelvan a encontrar.

Espero hermanita, que hayas quedado complacida con la historia y que no hayas llorado como lo has hecho en otras ocasiones. Todo lo que he dicho no es más que la verdad, de todo lo que pasó, del gran cariño que nos une y de la persona especial que eres.

lunes, 23 de julio de 2012

¿Podré por fin trabajar?

Tengo mucho trabajo por hacer, por eso aprovecho para ir adelantándolo mientras sales a comprar algunas cosas, me doy una ducha y me siento a escribir…
Al poco rato regresas quejándote del terrible calor que hay, traes unas cervezas en tus manos, están frías, abres dos, me das una y pones el resto en el refrigerador y te vas a dar una ducha. Al salir, continúas bebiendo tu cerveza recostado al marco de la puerta del baño y no dejas de observarme, me doy cuenta y tras el último trago de mi cerveza comienzo a quitarme la ropa despacio… mientras tú observas como me desnudo.
Bajo los tirantes, primero un hombro, después el otro, resbalan lentamente, mientras saco los brazos mis ojos te miran fijamente sin apartar la vista de los tuyos… Sigues mirándome quieto, pero puedo leer el deseo en tus ojos, quieres acercarte pero con un movimiento de cabeza te digo que no… y susurro “hay mucho calor” y saco la camiseta hacia arriba.
Después bajo mis manos, metiendo mis dedos por la cintura del short, lo bajo un poco… tu terminas de beber tu cerveza sin quitarme los ojos de encima mientras levemente sonríes malicioso, me levanto ligeramente de la silla y sigo bajando mi short hasta alcanzar las rodillas, tus ojos se dilatan al comprobar que no llevo bragas… Y ya no puedes resistirlo, te acercas una vez que me he acomodado en mi silla de nuevo.
Oigo como gateas por debajo de la mesa del escritorio, abro mis piernas un poco porque preveo que te vas a acercar mucho más… siento tus manos en mis rodillas apartando un poco más mis piernas, mi vagina se humedece imaginando lo que va a ocurrir, y efectivamente, sí, mmmm, siento tu lengua rozando mis ingles, tus labios mordisqueando los míos, siento tu lengua rozando apenas mi clítoris y bajando hasta mi vagina, mientras saboreas el jugo de mi placer, mi cuerpo tiembla y apenas acierto a pulsar las teclas del ordenador, ya no puedo concentrarme pero… sigue amor. Mi escritura se entrecorta, no puedo seguir, suelto el teclado, agarro con mis manos el borde de la silla, ofreciéndote más mi cadera, pero tú sigues jugando con tu lengua, dándome placer, estremeciendo mis sentidos, mi corazón se acelera, el ritmo se hace más intenso, subo más hacia ti mis caderas, síííí, no puedo más… Creo que mi corazón va a estallar y el placer va a inundar mi cuerpo, cada centímetro de mi ser se estremece en el orgasmo, un orgasmo que llega lento… pero arrollador…
Nos levantamos y nos besamos mientras todavía mi cuerpo tiembla, me coges de la mano y me llevas a la cama… tus manos recorren mi cuerpo, manos fuertes que me acarician con suavidad provocándome un escalofrío intenso, tus labios rozan los míos, los saborean fundiéndose en un beso húmedo y profundo, mezclando y saboreando nuestras salivas. Siento tu sexo rebosante de deseo... caliente por nuestro contacto... necesitado de amar y ser amado, preparado para dar placer sin medida.....
Entre besos y caricias entras en mí, introduces toda tu virilidad hasta el fondo de mi intimidad, arremetes con una profunda estocada… es imposible describir lo que me haces sentir, nuestros jadeos y gemidos forman una sinfonía de placer, nuestros cuerpos están copulando en profunda armonía entremezclando su lujuria.
Me encanta como te mueves… tiemblo bajo tus embestidas, me tienes bien empalada con tu lanza, me revuelvo presa de un goce indescriptible… caigo envuelta en una ola de placer... explotando como un volcán en un orgasmo brutal que me sacude hasta la médula… entonces te dejas ir y siento tu semen caliente en mi interior, jadeantes nos fundimos en un apasionado beso mientras nuestros cuerpos tiemblan por el orgasmo.
Nos dejamos caer sobre la cama abrazados, me besas, me aprietas contra tu cuerpo. Comienzo a reír y te muerdo ligeramente la oreja para susurrarte “¿será que podré por fin trabajar?”

domingo, 22 de julio de 2012

Otra noche sin dormir

Hoy tuve un día que empezó muy mal, con una de las crisis de mi madre… esta fue muy fuerte, llevo varios días que apenas duermo… la demencia de mi madre va a acabar con nosotros, hay días que… que todo es tan terrible y doloroso que quisiera desaparecer, pero no puedo…
Y mi pobre padre, se está consumiendo junto a ella. Sufre mucho, no lo dice pero yo lo sé. Y me destroza ver como lo ofende, lo agrede sin piedad… a él que es el hombre más bueno del mundo, que vive para ella y por ella…
Hoy había quedado con Cary en salir muy temprano a hacer una gestión de unos materiales de construcción. Después de todo lo que pasó finalmente salí y me encontré con ella en la parada de la guagua, casi no sé ni como llegué, de dónde saqué las fuerzas para controlar mis nervios. El incidente me dejó muy mal. Llegué a la parada y ella ya me estaba esperando, no le dije nada de lo ocurrido, apenas podía articular palabra, sentía como me temblaba todo por dentro.
Nos saludamos, me preguntó por los muchachos y yo apenas respondía aunque trataba de que pareciera lo más normal. Eso es difícil, sobre todo cuando alguien te conoce muy bien. Encendí un cigarrillo y a pesar del esfuerzo me costaba trabajo sostenerlo en las manos. Cary esperó y sólo me observaba, aunque no lo noté, me lo dijo un rato después.
Al fin decidió decirme algo y con la respuesta que le di fue suficiente para que se imaginara el resto, porque realmente no le conté, no podía. La guagua llegó y nos fuimos, hicimos la gestión que fue fructífera y al regreso nos fuimos a su casa. No estaba en mis planes ir hoy para allá porque ella está realmente complicada en estos días, pero necesitaba estar allí, no tenía fuerzas para regresar a la casa. Y como ellos (ella y su familia) dicen, aquella es también mi casa y realmente, con el mayor de los respetos, yo lo siento así.
Me dolía la cabeza, pero ni siquiera se lo dije. Su esposo compró una botella de ron (para el y para mi) recuerden que ella aún no está del todo bien, sigue a dieta y por supuesto no puede beber. Entre trago y trago, cada uno se ocupaba de lo que tenía que hacer y yo me limité a ayudarlos. Mis hijos llegaron al poco rato y se pusieron también a ayudar.
Cuando me había tranquilizado un poco y estaba más relajada le conté a Cary sólo una pequeña parte de lo ocurrido. Al mediodía quisieron que almorzara y me negué, no tenía hambre pero aunque la hubiera tenido sabía que no lograría que me pasara bocado alguno porque se me habían pasado los temblores y el salto del estómago, pero la angustia y el dolor estaban latentes.
El día fue transcurriendo y cada uno estaba enfrascado en determinadas labores. Yo seguía sin ingerir alimento y sin hambre, lo único que había hecho era beber y ayudarlos.
Mi ánimo fue mejorando y llegué hasta reír. Siempre es así. Ellos tienen esa virtud. Intenté irme en dos ocasiones pero de una manera u otra lograron que me quedara. Cuando saben que no estoy bien, no sé como se las arreglan siempre para envolverme y hacer que permanezca allí junto a ellos.
Llegó la hora de la comida, Cary le sirvió a los muchachos y después cuando menos lo esperaba llegó junto a mi y casi me ordenó que me sentara (ella es fuerte) poniendo en mis manos un plato con comida y una cerveza, cuando intenté negarme (seguía sin hambre a pesar de que en todo el día no había probado bocado) pueden creer que casi se me enfrentó y como si yo fuera un muchacho más me ordenó que comiera.
Y lo hice, afortunadamente me había servido sólo un poquito y me lo comí. Después se paró detrás de mí y con un tono cariñoso aunque aún autoritario me dijo: “Esa es la única manera de que comas algo y ahora si quieres escríbelo en el murito”. No tuve otra opción más que reír. En el fondo tiene razón y ella es la única que se atreve y puede hacer eso. Porque esas imposiciones no se las admito a nadie.
Regresé a casa con mis hijos y allí me encontré a mi papá junto a mi esposo. La historia de la mañana había vuelto a comenzar aunque menos violenta.
Ya es más de media noche. Ahora en mi casa todos duermen, y los viejos están en la suya, aún despiertos pero en calma. Yo estoy cansada pero no puedo dormir. Por eso decidí sentarme a escribir, pensé terminar de escribir algo que comencé ayer. Sin embargo, me puse a relatarles este día que no ha sido nada bueno desde su comienzo y lo poquito de bueno que tuvo se lo debo a mis hijos, a la familia de Cary y principalmente a ella.
Por muy herido, ofuscado, temeroso, angustiado que uno esté en determinado momento la tenacidad y el cariño de un verdadero amigo es lo único que nos puede ayudar. Y nosotras las mujeres en eso somos insuperables.
Ya es madrugada y continúo levantada, la luz de abajo está encendida, ellos tampoco duermen aunque hay silencio. Voy a colar café y luego me sentaré nuevamente a escribir. Aún me duele la cabeza. Otra noche sin dormir.

viernes, 20 de julio de 2012

Nuestra amiga está mejor

Recién leí los comentarios anteriores, es que estoy muy cogida con el trabajo y no tengo tiempo de nada, a duras penas he logrado escribir en estos días y para rematar hoy mi princesa amaneció sintiéndose mal, parece que le va a coger la gripe. En fin…
Les diré que Cary está mucho mejor, casi bien, pero ha pasado unos días muy malos con una intoxicación muy fuerte. Hubo que ponerle hasta suero, en días diferentes. Por consiguiente no trabajó durante muchos días y se imaginan, esa mujer que no está tranquila ni un minuto, encerrada en casa sin trabajar, sintiéndose muy mal y con una dieta súper estricta (ella no es comilona pero le gustan los dulces), cómo ha estado de ánimo y de malas pulgas.
Por suerte como les dije, ya está casi bien y aunque sigue tomando medicamentos ya empezó a trabajar. Espero en breve poder tenerla ya en condiciones para una juerga y que levante el ánimo.
Veo que les gustó mucho el post del otro día, me alegro que lo hayan disfrutado, aunque espero no haya habido infartos como dice uno de los comentarios. Espero disfruten el que acabo de poner hoy.
Gracias a todos por seguir aquí y por preocuparse por nosotras. Los quiero.

Tus manos traviesas...



Quiero noches alegres y mañanas traviesas… sí, tan traviesas como tus manos. Esas manos que me tocan, retozan inquietas y gozosas, que destilan ternura y fuego, que me elevan al cielo, que exploran mis puntos cardinales.
Con tus manos traviesas juegas con mi cuerpo y tus labios candentes recorren mi piel en llamas y cuando ya no puedo más me tomas, en el ritual del amor siempre me elevas a las alturas. Me besas, me acaricias, me vuelves loca de tanto hacerme sentir a la vez que me devoras hasta la saciedad.
Como no tocar el cielo en tus manos… como no perderme en tu mirada, en esa sonrisa pícara que me regalas cuando me pides que no me vaya, cuando entre besos y caricias me susurras que me quede contigo, que no deje nunca de ser tuya, que te regale mi piel… mis labios… mi alma…
Tu sonrisa seductora me acaricia el sentimiento, tus manos traviesas y profundas liberan el instinto, tus labios que besan mis palabras pueden detener el tiempo, tu lengua que se mueve en mi boca… ¡Dios estar entre tus brazos es todo un peligro! Una amenaza a mi cordura.
El roce de tus manos me quebranta, me transforma, hace que mi sangre se alborote y fluya por mi cuerpo como un gran torrente. Ese roce me hipnotiza, me hace sudar aún cuando hay frío, agita mi corazón… mi cuerpo suspira con el roce de tus manos, cada fibra se intoxica con tu amor, cada poro se despierta por el deseo que expele tu piel. Las noches han perdido el pudor y el día desaparece, sólo somos tú y yo o mejor dicho, nosotros. ¡Cuánto me ha costado cobijar esa palabra en mis labios!
Entramos en una habitación, observamos el mobiliario, las vistas desde la ventana... pero todo cambia en cuanto cruzamos las miradas, sabemos lo que queremos, lo que necesitamos y en un abrir y cerrar de ojos estamos contra la pared, besándonos ansiosos… tu lengua escapa recorriendo desde el extremo de la oreja hasta mi escote, provocándome un escalofrío que me recorre el cuerpo entero.
Mis manos bajo tu camiseta acarician, arañan tu pecho antes de arrancártela dejando tu torso desnudo, al igual que haces tú conmigo. Las manos comienzan a recorrer nuestros cuerpos. La ropa ha ido quedando desperdigada por el suelo. Tus manos, traviesas y juguetonas, deciden colarse bajo mis prendas menores, dando rienda suelta a una oleada de gemidos sin necesidad de ser controlados...
Acabamos cayendo sobre la cama, entre respiraciones entrecortadas… me colocó encima esta vez cogiéndote las manos y colocándotelas por encima de la cabeza para que no puedas hacer nada, solo disfrutar. Empiezo besándote el cuello, bajando por tu clavícula, bajando más y más abajo... Pasión y desenfreno, gemidos, placer...
Tus manos se escapan a explorar mis zonas mas íntimas, provocando pequeñas punzadas de gusto y placer en mi cuerpo… las pupilas dilatas, la respiración muy acelerada al mismo ritmo que nuestros corazones… no puedo más y te pido que entres en mi y llegamos a un clímax que nos deja exhaustos (solo por un rato) y quedamos uno en brazos del otro con esa soñolencia que atrapa después del éxtasis.
Me despierto juguetona y te tiro una pierna por encima, para que tu mismo compruebes... Tu mirada penetra en mi pasión, me eriza tu voz susurrándome palabras de placer entre música y texturas, te rozo la espalda con la levedad de una pluma y lo agradeces con un dulce beso, lento y profundo y las manos traviesas comenzaron su andar… volvimos a hacer el amor, sin pensar en nada, solo disfrutando, dejándonos llevar... fue un intenso día de sexo y de disfrute para ambos... También hicimos el amor en la cocina, en la ducha… El sexo es vida, y la vida es bella no hay duda alguna.
Soy oscuridad, impaciencia, una moneda más… soy la peor guerra de tu vida, la mejor historia para recordar; la herida que deja cicatrices que poco a poco te consumirán porque que no va a cerrar; soy distancia, eternidad, lejanía aún durmiendo en tu brazo derecho… soy y no soy a eso me he acostumbrado, soy pecado, soy pecadora cuando te pienso, soy necedad y necesidad, teoría, ciencia… soy tantas cosas que aún no has descubierto.
Nada se compara con estar junto a ti cada día…

miércoles, 18 de julio de 2012

Ámame… Poséeme…

Estoy cautiva de tus labios, presa de tu piel, de tu pasión salvaje… Poséeme la vida que seré tu presa y tú mi lobo, serás mi guerra y yo tu paz… Cuando me posees mi corazón late con fuerza, mis sentidos emergen como llamas avivadas por el torbellino de tu pasión que me recorre, cubriéndome de locura y desesperación.
Hoy se me despierta el deseo y se me derrama el magma dulce desde un núcleo salado, húmedo, enfermo de sudor y deseo. Tan salvaje, tan animal, parido desde el ancestral instinto de una posesión absoluta. Quizás los latidos se concentren en una emocionalmente enfermiza, quizás la impudicia me domine… quizás no haya ni un puto quizás, sólo sé que hoy lo quiero intenso, fuerte, febril que se someta al fin la fiera herida de mi cordura. Hoy quiero que me estalle el delirio, como si me fuera la vida en la maldita cruzada de que me poseas hasta el alma.
Me muero por el sabor de tus besos, por esos labios carnosos que invitan al placer… me gustan tus manos cálidas, vigorosas, tentadoras… que invitan al devaneo. Llevo dentro mil mesalinas desnudas con furia loca, no sé como callar este sentir salvaje, impetuoso y arrollador. Cómo callar esta locura que invita a la demencia. Me mata esta pasión sin pudor ni decencia.
Sumérgete en el excitante mundo de mi cuerpo, donde te perderás rodeado de ternura, pasión y lujuria... me dejaré llevar por tu esencia que me atrapa, bésame despacio quiero notar esa lengua suave como juega con la mía… revoltosa, desinhibida...
Haz ésta la noche de tus sueños, ardamos en el infierno. Poséeme antes de que salga el primer rayo de sol, antes de que la luna deje de ser nuestra, antes de que recupere la cordura y la razón toque a la puerta.
Siente mi lengua húmeda como recorre tú cuerpo, bajando por tu cuello sintiendo el sabor de tu piel… siente como sigo bajando... mientras sientes el tacto de mis dedos paseando por tus hombros por tu espalda. Sigo bajando... Mmmm tu vientre, tu ombligo y mi lengua sigue explorándote... ahora baja hacia tu sexo... se para. Casi sin tocarlo, sigo bajando y recorro tu ingle… ¿sientes lo juguetona que está? Pero… ¡ahora si! Llegué a tú sexo, lo saboreo, lo lamo, lo succiono, la meneo suave, suave… Y aumento el ritmo cuando te siento vibrar, palpitar entre mis manos, se que en estos momentos soy tu dueña, se que tú placer es todo mío, quiero poseerlo, poseerte, y que me poseas...
Poséeme vertiendo sobre mi piel todo tu fuego. Así, desciende desde mi cuello haciendo todos los altos en el camino que quieras. Hoy no te pongo obstáculos. Rozas mi piel, levemente, dejando que el deseo suba. Te muerdo el cuello con suavidad, haciendo que tu piel hormiguee y sientas deseos de arrancarme la ropa. Pero espera, deja que tu lengua acaricie el lóbulo de mi oreja mientras se me escapa un jadeo ahogado.
La luz de las velas se consume, igual que se va consumiendo mi cordura. Acorralada, con mis labios siendo prisioneros de tus feroces besos; me dejo llevar por la locura. Mis ojos se nublan por cortinas humeantes de deseo. Mi cuerpo arde con cada una de tus caricias. Muerdes, aprietas, chupas, lames... Acaricias mis hombros y le hacer saber a la blusa que es hora de irse a dormir. Un botón, otro, otro más... me dejo hacer mientras tiemblo de excitación. El resto de los botones se van velozmente. Lames sin premura de mis pechos y escalas con tu lengua por sus laderas. Desciendes hasta mi cintura con cuerdas de deseos y descansas en mi ombligo hasta el próximo descenso.
Todavía tengo la blusa; pero leo en tus ojos las formas ondulantes de la lujuria, derramándose como un torrente sobre mi cuerpo. Me olvido de la blusa y la dejo abierta para ti. Entonces bajas acariciando con tus hábiles manos y ves que mi sexo se abre como flor al contacto de tus dedos… y esos movimientos nos incitan al deseo carnal… y te pierdes dentro de mi... me haces gemir, sudar, susurrar... me acoplas encima de tus muslos, y cobijo tu cuerpo en el abismo de mi sexo entre los acantilados de mis muslos… Con el descenso y ascenso de mis caderas te llevo hasta la cima del placer… Provocamos gemidos y suspiros, ocasionando un rebose de éxtasis… estamos en el cielo.
Pero quizás, amor, dentro de un rato, vuelva a abrocharme la blusa. Sólo para ver cuánto tardas en quitármela.
Ámame… poséeme… que yo ya no tengo remedio.