Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Con la necesidad del alma



Las lágrimas me invaden, el corazón me explota, las palabras se acaban, la garganta se cierra… lágrimas del alma emanan de mi ser, lágrimas de profunda pena. Hay demasiados días sin sol por delante. Hoy tengo ganas de despedirme de cualquier forma dolorosa propia, tengo ganas de huir. Sé que se puede sacar la cabeza del agua e inspirar a bocanadas desesperadas del aire que espera a quien lo merezca.
No sé qué escribir ni cómo, hay una puerta que no sé si se abre o se cierra y ni siquiera sé si es una puerta. No sé qué es lo que habría que querer y qué lo que no habría que desear nunca. Tampoco sé si tengo que pensar o dejar de hacerlo. Después de la nostalgia, la confusión, las dudas, las preguntas sin contestar, pareciera que no hay nada. Nada que decir al menos. Unas frases sueltas que significan todo lo que quiera el que las lee, para que no se diga.
Se me había olvidado cómo funcionaba esto de la nostalgia, esto de querer y querer y querer y no conseguir nada, esta inquietud permanente, la piedrita en el zapato. Las cosas, el mundo, pareciera fragmentarse, pedacitos de cosas, ir de allá para acá, hacer muchas cosas, no hacer nada, como trozos de algo que no alcanza a juntarse, que no logra transformarse en una sola cosa.
He aprendido que lo que cuenta no es lo que tienes en la vida sino a quién tienes en tu vida, que los héroes son personas que hacen lo que se debe hacer y cuando es necesario hacerlo independientemente de las consecuencias. Cuando he visto a mis hijos cuidar de su abuela he aprendido que la madurez tiene mucho que ver con las experiencias que nos tocan y con lo que aprendemos de ellas, y poco con la cantidad de cumpleaños celebrados.
También he aprendido que no importa cuán roto esté tu corazón el mundo no se detendrá para consolarte y que dos personas pueden estar viendo la misma cosa y ver algo totalmente diferente. La vida es un eterno aprendizaje.
Hay un proverbio irlandés que dice: "Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman". Creo que es verdad las lágrimas contenidas son más amargas, más dolorosas… por eso quiero hacer un culto al llanto, tan contenido, tan escondido, tan necesario, hacerlo aflorar. Es difícil, pero necesito hoy llorar, por lo que está pasando y por lo que va a pasar. Quiero y necesito llorar. Tantas veces no lloré, que ahora quiero hacerlo con la intención o con la necesidad del alma, de reconstruirme y volver a crear ese universo de esperanzas tan repetidas... que hoy se hacen más auténticas y más simples.
Entiendo que la sensibilidad y las lágrimas son parte de mi persona, que por ello no soy más débil ni más vulnerable y mientras navego entre ellas, busco la autoestima que se intenta escapar y la fuerza para continuar.

lunes, 11 de marzo de 2013

Entre sus brazos



Hoy es otro día espantoso en mi vida, me atormenta la impotencia que siento de saber que no está en mis manos reparar esta situación, estoy desconcertada, llegando a mis límites sin saber qué hacer… la vida a veces es cruel.
En mi desesperación sólo atiné a llamarlo y con voz entrecortada le dije que me sentía muy mal y necesitaba de él… en un minuto estuvo conmigo hablamos un poco y después caminamos en silencio hasta nuestra morada, abrió la puerta y me dijo suavemente “pasa”, nos sentamos en el sofá y me abrazó sin decir nada y así me tuvo por largo rato… en silencio… tan solo consolándome y haciéndome sentir que en ese momento no estaba sola, me giré pegando mi espalda a su pecho y me dio un suave masaje en el cuello mientras preguntaba si me sentía mejor.
Sentir sus manos tocándome con delicadeza me hacían olvidar cualquier problema, de nuevo me puse frente a él y lo besé, sus manos recorrían mi espalda mientras las mías se aferraban a su cintura, fundiéndonos en un beso largo y tierno, me aferré a su cuerpo embriagándome de su perfume, era lo mejor que me podía pasar en ese instante… lo besé despacio… cerré mis ojos… y tan solo sentía el murmullo de sus dulces palabras… yo tan solo quería sus brazos aprisionándome fuerte contra su pecho, dulces besos y suaves caricias por mi cuerpo lo aliviaban todo en ese momento… dándome una paz que necesito.
Son ya mil momentos de amor los que hemos compartido, son mil instantes juntos y muchas palabras las que nos hemos dicho. Nunca dejamos de producir magia con sentimientos. Y yo quiero que siga así, porque con cada palabra, con cada sonido que sale de sus labios me estremezco, y aunque ya conozca su voz cada vez que lo escucho vuelvo a temblar y me vuelvo a enamorar de él una y mil veces.
Te amo, te tengo y te necesito. Me sonríes y sé que eres feliz, se nota. Tus manos acarician mi cuerpo y me siento plena y llena de amor, Cuando te acercas y me abrazas ya no siento miedo, ni tristeza, sólo amor… y un ardor fulminante que lacera mis entrañas… Sí, tal sensación me provocas.

viernes, 8 de marzo de 2013

Felicidades para nosotras




Para mí todos los días son “día de la mujer”, por ello me reafirmo a diario lo importantes y necesarias que somos. De más está decir que vivo orgullosa de ser mujer con todo lo que implica. Toda mujer merece reconocimiento en su día y cada día del año, por sobresalir a diario en lo que hacemos, en lo que decimos y lo que transmitimos.
Mucho he hablado en este sitio de nosotras las mujeres, a veces me catalogan de feminista, sobretodo algunos hombres, pero no me importa porque estoy orgullosa de mi sexo. Siempre busco y rebusco las palabras exactas, justas y francas para describir a la mujer, no sólo porque yo sea una mujer, sino también por las mujeres que a diario se cruzan por mi vida y por todas las mujeres del mundo. Ser mujer va más allá del milagro de dar vida o de vivir por el amor, estamos llenas de instintos, misterio, incertidumbre y también de éxito. Mujer significa fuerza y vitalidad, dirección y seguridad. Sabemos reconocer cuando nos equivocamos, soportamos más que cualquiera y aún así salimos adelante.
Sólo por ser mujeres a diario nos enfrentarnos a cuestiones que nos gusten o no, están ahí. Por difíciles que sean nos rendimos muy pocas veces, porque sabemos que la mejor manera de enfrentarlas es con entusiasmo, valentía y convicción en nuestra fuerza, amor y determinación. Solo basta que la vida nos ponga las pruebas y poner el corazón para enfrentarlas de manera exitosa. Es cierto que a muchas no les ha sido fácil sortear las dificultades que se presentan, pero ¿acaso no han salido airosas y triunfantes? ¿No es tiempo entonces de apreciarnos y admirarnos?
Hoy en día, después de cinco siglos de dominación masculina, la mujer cuenta con mucho más poder que antes. El legado que tenemos hoy de todas esas mujeres que a lo largo de siglos lucharon para ser tomadas en cuenta es tan importante, que tenemos que mantenerlo y lograr que puedan heredar lo mismo y más las mujeres del mañana. Además de preservar ese papel tan importante debemos de hacerlo más sólido y enriquecerlo con sabiduría sin caer en la soberbia o el abuso de poder que enferma a cualquier ser humano.
Las mujeres hacemos historia cada día al levantarnos y empezar una jornada más de luchas y de logros, no importa si vivimos en el anonimato construyendo con suspiros de ilusión para hacer más fuertes nuestros corazones para seguir dándole refugio a los más nobles sentimientos.
Usualmente solemos escuchar que es difícil ser mujer porque nos toca la responsabilidad de lidiar con la menstruación, el embarazo, la menopausia y en muchas partes del mundo con la discriminación. A esto se suman las presiones que representa intentar cumplir el rol que nos ha asignado la sociedad: criar a los hijos, atender al marido y cuidar del hogar. Claro que esta filosofía va cediendo camino en la misma medida en que las mujeres nos hemos integrado y demostrado nuestra valía en todos los ámbitos, desde el liderazgo político o empresarial hasta la más abstracta de las ciencias.
Nacimos con la capacidad de confortar el alma de quien se cruza en nuestro camino, somos madres, hemos parido con abnegación y ternura, y a quienes la naturaleza les ha negado el privilegio de parir igualmente son madres porque educan hijos no salidos de sus entrañas y dan compañía y amor a quien lo necesita. Las mujeres tenemos la fuerza y la voluntad para dar lo mejor a todos en nuestro entorno, somos fuertes para rectificar los errores, pero sabemos que los errores son lecciones y aprendemos de ellos.
Sólo una mujer sabe ser santa, filósofa, maestra, médico, psicóloga, redentora, administradora, cocinera, encargada de mantenimiento, organizadora, árbitro... y, encima, ¡pulpo!, antes de empezar a pensar en ella misma. Llorar, extasiada de felicidad, y... reír, colmada de furia... En fin, sólo una mujer sabe lo que es... ¡ser mujer! Por todo eso no podemos dejar de fijarnos metas y luchar por ellas, no podemos sentirnos egoístas si dedicamos parte de nuestro tiempo a algo que nos gusta y nos hace feliz. No podemos olvidar que como nos sintamos... nos verán los demás. En la medida que nos amemos nos amarán, y ante todo... ¡tenemos que amarnos a nosotras mismas tal como somos!
¡Muchas felicidades en este día internacional de la mujer!, felicitémonos nosotras mismas y démonos un gran abrazo que signifique la fuerza que necesitamos darnos para seguir por este camino exitoso en el que cada vez seremos más, erradicando del mundo aquellas que son sometidas, maltratadas y abusadas. Sigamos haciendo fuerzas en pro de esa libertad e igualdad sin ver al hombre como un enemigo al acecho, sino como un complemento y un punto de vista más.
Mujeres al levantarse todos los días repitan “¡Qué felicidad, SOY MUJER!”

martes, 5 de marzo de 2013

Escribir es toda una faena



Hace años, cuando era estudiante, ayude a una amiga a redactar una romántica carta que ayudó a restablecer a una linda pareja de adolescentes. Días después me preguntó que por qué yo no me dedicaba a escribir. Entonces le contesté que tenía algunas cosas escritas pero que nunca lo había mostrado a nadie porque creía que no eran buenas, pero que de todas maneras era una idea que no abandonaba y que cuando me pusiera a ello todo saldría y no lo podría detener porque era algo que me encantaba al igual que la lectura.
Hasta el día de hoy son muchas las cosas que he escrito, algunas no vistas por nadie. En esta tarea me han ayudado algunos amigos que además se han convertido en mis críticos más exigentes, pero gracias a ellos he aprendido mucho. Cuando uno siente pasión por la escritura con el tiempo va descubriendo autores de diferentes géneros y estilos, todo un mundo que te hace aprender más, y por supuesto sacas siempre una buena tajada de la pasión por la lectura.
Hace algunos años tuve la idea de escribir una novela, primero pensé que era un sueño absurdo pero luego me dije que si otros lo consiguen yo al menos podía intentarlo. Y así lo hice, después de seleccionar el tema, empezó a fluir el argumento pero después de muchas cuartillas llegué a un punto donde me estanqué y no sé como salir, la trama simplemente se me ha ido de las manos, y terminé por dejarla a un lado, en el baúl de los recuerdos.
La esperanza que tengo de retomarla en algún momento es que muchos escritores dicen que eso es normal. Así que espero retomarla algún día y lograr terminarla. Mientras tanto escribo en varios lugares y en este espacio que es mi preferido, donde pongo mis palabras, reflexiones, sentimientos, algunos relatos y tal vez algún día mi libro. Déjenme decirles que cuando escribo me concentro tanto en las palabras que me nacen del corazón que mis oídos se vuelven insensibles ante el ruido que provocan los demás a mi alrededor.
Con mis textos siempre tengo la esperanza de tocar un corazón y que otras personas se vean reflejadas en la historia, o que mis letras le hagan reflexionar sobre un tema. Cuando escribo mis manos se deslizan por el teclado y van plasmando los sentimientos que me nacen del corazón o pensamientos profundos que desnudan mi alma. En ocasiones mis manos se quedan quietas, suspendidas en el aire, dudando de cómo seguir, hasta que vuelven a deslizarse con lentitud pero con firmeza y continúan en su trayectoria depositando en la pantalla trocitos de sentimientos, modestas reflexiones, historias, bosquejos de sueños y alguna que otra cosa.
Muchas veces tengo en la punta de mis dedos un relato, siento que las palabras tienen prisa por salir pero yo las paro para poner orden, este párrafo aquí, el otro allá, este no, esto hay que borrarlo... Cuando estoy inmersa en una historia me convierto en la protagonista. A veces las sensaciones, las emociones, las imágenes… hacen que busque dentro, en lo más recóndito de mi ser y entonces aflora con más belleza, con más pasión...
La pantalla de mi computadora imponente y fría en su árida simplicidad se torna acogedora después de vaciar mi alma, su blanco semblante se destruye entre palabras deslizadas desde el corazón. Me siento bien al escribir pues aleja de mi los fantasmas que a veces me rondan. Escribir es toda una faena, a veces difícil de lograr, pero siempre descubro que vale la pena.

lunes, 4 de marzo de 2013

Enloquéceme…



El insomnio me hace su presa y por mi mente no cruza otra idea que no sea la de comerte a besos, no puedo evitarlo, no quiero y me dejo llevar por los recuerdos, presa de las sensaciones que despierta tu boca cuando baja por mi vientre, la manera en que tus manos me tocan suavemente erizando mi piel, tu lengua por mi cuello que sólo me hace retorcer, ansiando sentir como entras en mi cuerpo y estallamos de placer… esta noche no se me ocurre nada, más que saltar sobre ti aferrándome a tu cadera en un rítmico vaivén y disfrutar de esa pasión que nos envuelve cuando nos amamos.
Se que últimamente extrañas mis caricias, perdóname mi amor, tengo demasiados problemas y estoy angustiada… pero no dudes de que te amo. Quisiera llorar y formar un océano con mis lágrimas para que sus olas laven mi alma y la sal cauterice las heridas que sangran, y quedar limpia de este dolor, angustia, desesperación, frustración e impotencia que me están matando desde dentro... Tú no tienes la culpa, no cargues con esa piedra que tanto dolor te causa, no sufras más por mí... ven y abrázame, déjame amarte.
No sabes qué hacer y dijiste lleno de ternura, “niña de mis deseos, que puedo hacer para que tu sonrisa vuelva a brillar...”, sólo sonreí. Ahora te contesto “¡Enloquéceme!”. Hazme vibrar ahora mismo con un beso tuyo, con tu mirada que me hace perder toda la razón. Recorre mi cuerpo con tus manos con un susurro de amor en mi oído. Hazme naufragar perdida en ti hasta acabar con la poca cordura que me queda. ¡Enloquéceme amor, una vez más! Y haz cada uno de mis sueños tu realidad, hasta atraparme eternamente en tu locura de amor.
Tenemos fuego en el cuerpo, fuego con fuego, ardemos de pasión… Impregna mi cuerpo con tu deseo, quiero arder encadenada a tu embrujo con la tortura dulce de tus besos, que tu lengua como húmeda brasa me lleve a la locura del deseo… Somos dos, con un mismo cuerpo, un mismo deseo, un mismo sentimiento. Nos sentimos antes de conocernos. Nos abrazamos antes de abrazarnos y nos deseamos antes de amarnos. En el contacto de nuestros cuerpos el tiempo se detiene... sólo se sienten, forman la silueta del amor, vivo y palpitante.... Me gusta cuando tus labios rozan mi felicidad y mis caricias llegan a tu amor, cuando el cielo se refleja en tu mirada y me acunas en tu regazo de placer....me gusta cuando me amas y yo te doy todo.
Oigo tu corazón que bombea sentimientos, oigo tu voz que me hace temblar y oigo tu amor que me hace morir. Miro a la ternura y aparecen tus ojos, pido placer y tu boca me regala tus besos, sueño con la felicidad y tú estás a mi lado. Quiero que ardas en mi fuego… te daré el doble de tus besos, mi boca será tu dulce tortura y mis manos dejarán mis huellas tatuadas en tu cuerpo. Quiero que ardamos en un mismo fuego… y que nuestro amor sea eterno más allá, de la pasión de los cuerpos.
Mi deseo te reclama, ven amor.

viernes, 22 de febrero de 2013

Llena tu copa y brinda conmigo.



He estado complicadísima durante toda la semana y no he podido sentarme a escribir. No me han faltado ganas ni cosas que decir y aunque bastante seguido llego y hago lo que quiero porque soy impulsiva, realmente no he podido. Por eso hoy, que la semana llega a su fin, con el cansancio acumulado pero feliz aunque tengo muchas cosas que decir simplemente he querido dedicar algunas palabras a ustedes, a mí misma, a la amistad, al amor. Y unir a estas palabras un brindis.
¡Hoy brindaré por mí que ya me toca! A veces no sé qué armas me harán falta para seguir, sé que me he equivocado muchas veces, que he tropezado contra piedras que podía haber evitado. Sé que la he jodido en ocasiones y que por ello he sufrido. Pero gracias a eso, soy como soy. Fuerte, valiente y extrovertida. Hoy miro mi cama y no pienso en dormir, pienso en vivir, porque el tiempo se escapa… Y no, no me importa volver a equivocarme, porque cada equivocación conlleva además de experiencia, una sonrisa y cinco lágrimas. Pero me gusta sonreír, me gusta muchísimo. Me caeré y me volveré a levantar, y volveré a caer y volveré a levantarme. Porque no soy perfecta pero tampoco pretendo serlo.
Le doy a cada cual lo que merece porque hace tiempo daba más de lo que toca y muchas veces perdí, entonces que coño… Alcemos nuestras copas y hagamos un brindis, ¿qué se celebra hoy? Nada en concreto y todo en general. Si estamos vivos, disfrutamos con los amigos y sonreímos ¿no vale eso una celebración? Tengo 48 y me siento igual que un niño con bambas nuevas porque las flores marchitas en mi jardín no quitan que pueda disfrutar de las que van floreciendo.
Hoy alzo mi copa y brindo por los niños que seguimos siendo. La vida es para celebrarla y esta utopía será una bengala explotando la llama del deseo. Brindo por dejarnos guiar por el instinto, por encontrar en nosotros mismos un equilibrio pese al pronóstico difícil y porque los límites del ser humano son franqueables. Brindo por la llave de cada candado y por el dorado que todos llevamos dentro, ese fuego intenso que nos anima el ánima y hace que volemos.
Hoy quiero brindar por ver crecer a mis hijos y por las personas que le dan sentido a mi vida. Brindo por esas personas que conoces en los lugares menos esperados y se convierten en tus mejores amigos. ¡Brindo por mis amigos! Estoy agradecida de la vida por los amigos que tengo… son lo mejor que me ha pasado. Por ellos alzo mi copa una y otra vez, les dedico un saludo y les dejo estas palabras para que se acuerden de esos que se cuentan con los dedos de una mano porque sin ellos no seríamos lo que somos.
Brindo por todos aquellos finales de película que me han hecho llorar alguna vez y por esas canciones que suenan justo en el momento indicado y hacen que me de un vuelco el corazón. Brindo porque el destino me sorprende y me seduce, choquemos copas por la paz, porque las guerras terminen, por el sexo y la libertad. Sueño de noche y brindo cuando me despierto, por el miedo de sentir que estoy haciendo algo incorrecto. Brindo porque aprendo de mis errores pero igual sigo equivocándome. Brindo por los malos momentos ahogados en buenos tragos, por las noches frías, por el sol caliente de cada día. Levanto mi copa y grito: “Quiero brindar por los míos y aunque el tiempo me golpee voy a estarle agradecida”.
Brindo por mí, por mis diversiones, por los excesos, por las horas enteras de carcajadas que he reído a lo largo de mi vida. Brindo por el sexo y todo lo maravilloso que este conlleva. Brindo por ti, que me debes estar leyendo y sonriéndote. Brindo por esas personas que aún siguen queriendo amoldarme a ellas, pobrecitas. Brindo por el ruido que hace la buena música, por esos besos largos de esos días marcados en el calendario. Alzo mi copa al cielo, prometo no decepcionarme y grito: “Soy lo que yo quiero ser y nadie va a frenarme”. Brindo por cada persona que me lee, por cada corazón que se estremece junto al mío, por cada oído que me escucha y por todos los que me entienden. Por esa amiga solidaria que a pesar de los años sigue siendo igual. Por el que nos llama para saber cómo estamos, si somos felices, si necesitamos algo de él.
Voy a brindar por la música, por cada abrazo sincero, por los que siempre están; por quien me contesta a cualquier hora, aguanta mis pataletas, sabe mis secretos y se ríe de mis boberías o meteduras de pata; quien me aconseja sin cansancios ni “pero” de por medio, que me deja llorar a moco tendido y después me hace reír. La que canta canciones de antaño a coro conmigo, recordando los momentos memorables de la vida y del tiempo. Brindo por esa persona que hace grande cada pequeño momento y que con un simple brindis hace que el día cobre un cariz mágico. Tu fuerza me ayuda a seguir en pie en muchas ocasiones, eres un sol, aunque estas muy loca pero es una locura sana.
Hoy estoy feliz porque es viernes y por algunas cosas más, las cosas que me ponen de mal humor hoy están de más. Levantaré mi copa por el tiempo acabado y beberé a sorbos el momento reciente. Brinda conmigo, piensa menos y vive más, no vale la pena vivir angustiado si al fin y al cabo todo es prestado. Ríete de esta vida de porcelana, ¡todo es tan frágil!, todo es tan ágil que viene y va. Brindo por el verano, por esas tardes a la orilla de la playa, por esas letras de canciones que sean en el idioma que sean sabemos que hablan de algo bonito. Brindo por esas tardes en las que lo único que hacemos es reír y beber hasta reventar.
Brindo por las ganas de comerme el mundo con las que me despierto cada mañana, por lo que hemos vivido y por lo que nos queda por vivir. Brindo por el amor, por los amigos, por los que me hacen reír y por los que hago reír. Por las personas que no puedo olvidar y por las que no quiero olvidar. Brindo por los encuentros inesperados, por las locuras, por las canciones que describen mi vida en minutos. Brindo por ese beso que se estancó en un pensamiento. Brindo por ti, que estás leyendo esto y te has convertido en parte importante de mi vida.
Y por supuesto amor mío, no puedo dejar de brindar por nosotros, por ese día que te conocí, por todo lo que me has hecho sentir, por tu amor y el mío, por nuestras noches, por las emociones, por esos besos que me hacen vibrar, por tus caricias que me hacen sentir, alzo mi copa y agradezco al destino que te puso en mi camino. Brindo por seguir queriéndote toda la vida, caiga quien caiga brindo sobre la luz de una vela. Toda la noche brindo y que venga la mañana. Más allá del mar llegará mi alma, más allá del sol, y a la par, llegará el silencio y la calma, y con miradas robadas, con besos callados, cubriré de amor mis venas, brindaré con la lluvia... abrazados. Brindo por esas ganas que te tengo a cada momento y por las veces que veo tu nombre en la pantalla de mi computador, haciéndome sonreír de manera estúpida lo que queda de día.
Pero voy a seguir brindando y también brindo por esas personas que no supieron valorarme, por esa persona que me llamaba 70 veces al día y hoy ni me saluda, por esas que quieren joderme la vida y que lo que logran es hacerme reír. Brindo porque un día cada quien reciba lo que se merece, por esos amores que dejaron huella... por los que me han hecho amar, sufrir y gozar. Por quienes alguna vez en mi vida me han hecho sentir mejor. Por los que fueron mi pasado, por los que son mi presente, por los que serán mi futuro. Por lo que me dieron y por lo que les di, con unos perdí y con otros gané. En cada copa los he traído a mi recuerdo y les digo que no seré la única, pero juro, que sí, la mejor.
Y así sigo brindando, por esto, por aquello, por lo de más allá, por lo que vendrá. Alzo mi copa y brindo por todo lo que me ha dado la vida, en especial por mis hijos, por ti amiga del alma y por ustedes queridos amigos que me leen, estén de acuerdo o no conmigo siempre respeto su opinión y les doy gracias por seguir aquí.
Bueno, de tanto brindar (aunque aún no me he llevado una copa a la boca) ya estoy borracha de felicidad, alegre, con mi pensamiento en todos ustedes, en su cariño, en su abrazo y con la esperanza de que por mucho tiempo, el que nos queda por vivir, estemos unidos.
Brindemos por ti, por mí y por el placer de estar vivos.
¡SALUD!