Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Amor hechicero, embriagador…




El poeta y ensayista estadounidense Henry Van Dyke dijo: “El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan... demasiado rápido para aquellos que temen.... demasiado largo para aquellos que sufren.... demasiado corto para aquellos que celebran...pero para aquellos que aman, el tiempo es eterno."

El amor es sin duda alguna el sentimiento más fuerte que puede llegar a sentir un ser por otro. Entre las sonrisas, el compromiso, el tiempo compartido, las experiencias y la pasión, el amor de pareja brinda un sinnúmero de sensaciones increíbles que llenan la vida de quien las siente.

Somos simplemente una mujer y un hombre que han enlazado las almas por amor y nos refugiamos lejos de las maldades del mundo, lejos de envidias, de miradas torcidas. Tu tan deseado, tan amado, tan anhelado... tan mío que hasta en las noches más oscuras esta tu luz guiándome y acompañándome. Eres el hombre que acompaña mis silencios, mis locuras, mis temores y me eleva por los cielos con su amor por eso adoro entregarme a tus apasionados besos que sedientos buscan mis labios y dejar que fluya cristalinamente mi dulce amor sobre tu cuerpo...

Desde que te conocí un sentimiento especial se anidó en mi corazón, un sentimiento puro y maravilloso que me convierte a veces en un ser irracional. Eres el dueño de mis sueños, donde se anidan todos esos recuerdos que anestesian mi cuerpo entero. Eres el sol de mis mañanas que con sus tiernos y suaves destellos acarician mis entrañas llenándome de fuerzas y deseos. Eres ese alguien que cada día se me hace más necesario y más urgente.

Hay cosas que te escribo para no decirlas, que están en mi alma y quedaran contigo cuando me haya ido... las escribo en la cama, en el aire, que siento tan mías que no son de nadie, otras las escribo contigo y sin ti no valen… cosas que también tengo en el alma y quedaran conmigo cuando me haya ido... Y en todas acabo escribiendo cuanto te quiero y sabiendo cuanto tú me amas...

Aunque un día quiera nunca podré olvidarte porque tú eres parte de mis sentimientos, desde que te conocí llenaste mis pensamientos y fuiste protagonista de mis sueños. Llenaste mis segundos de felicidades y mis días del consuelo de verte. No podré olvidarte porque tu cuerpo es mi paz y tu alma mi objetivo, nadie es como tú. No te olvidaré aunque deba, aunque recordarte sea llorar por no tenerte y morir de tristeza por no besarte.

Me gusta cuando nos amamos al ritmo de la lluvia, con la danza del agua que cae... amarte, besarte… que mi placer despierten tus caricias y al hacer el amor con ese ritmo sencillo y profundo, tatuar nuestros cuerpos con besos imborrables dejando la pasión impresa con exquisito goce. Sigue las líneas de tu deseo que te llevan a través de mi cuerpo, solo siénteme... Siente como el calor se hace fuego, como mis labios se entreabren, como mi cuerpo dibuja la línea que te llevará al placer...

Estoy atrapada por ti, sin poder liberarme aunque sin cuerdas que romper, estoy atada sin estarlo y pudiendo escapar no escapo. Yo que siempre supe cuando huir, me he dejado atrapar, no, para ser más exacta, me has atrapado, sin saber cómo ni cuándo, sólo sabiendo cuánto. Pero si un día termina, ten cuidado mi amor, porque duelo, no lo creerás pero duelo, te dolerán mis besos cuando no los tengas, te dolerá el recuerdo cuando recuerdes, te dolerá tu cama vacía, te dolerán las canciones, te dolerá hasta tu risa. Te doleré mucho, pero lo irónico es que te gustará el dolor de mí, que será lo único de mí que tengas en ese momento...

Cuando te vi por primera vez sentí que el corazón se me quería salir del pecho, no sé si fue de emoción pero todo mi ser tembló, se hicieron eternos esos minutos cerca de ti contemplándote, escuchándote. Después… mientras más nos acercábamos un miedo me recorría, miedo a lo que sentía… quería huir y me faltaban las fuerzas, me detenía el deseo, logré controlarlo y me mantuve alejada de tu subyugante presencia… pero el día que me besaste… ese beso hizo surgir mi anhelo, ese abrazo desbordó mi pasión, ese suspiro alimento mi cerebro, tantas cosas juntas me hiciste sentir… que tuve miedo de perder el piso, de ser capaz de ausentarme de ese mundo que nos rodeaba y entrar al nuestro donde sólo tu y yo existimos, ese mundo capaz de demostrar que entre dos personas puede haber más que una atracción, un deseo ardiente, que quema, que paraliza, que estremece. Así es esta pasión que siento por ti, esta necesidad de sentirte, de amarte...

Cuando no estás te extraño mucho y esa es una prueba tangible de que te amo, sino... tu ausencia no me provocaría ese apuro, esas ansias, esa necesidad de verte. Fuimos y somos la humedad de las grutas, el secreto de los desvanes, la caricia y la charla después de hacer el amor. Si no nos hubiéramos conocido mi alma tendría más cicatrices sin curar… no tengo miedo a morir, tengo miedo a vivir y no estar segura de que estés a mi lado, como yo quiero. Escucha los susurros de mi alma... Cuando estoy decaída, tú me elevas y puedo pararme sobre montañas, caminar sobre mares tormentosos porque soy fuerte cuando estoy junto a ti.

Eres mi mayor locura, mi escape a la demencia, la felicidad en la cercanía de tus labios aun al borde del abismo, entregándome al paraíso de tu amor en tan solo un suspiro, retomando estos deseos malditos de vivir y vivir por ti. Resultaste y resultas ser los versos de mi boca enamorada, el suspiro que me arrancan las notas de tu voz que desgarran mis pasiones y me otorgan la eternidad en tus manos claras como el cielo en madrugada, eternidad que no quiero si no es estando a tu lado.

Llevo cincelados en la mente y en el cuerpo cada uno de los momentos vividos a tu lado, la felicidad que me das. Escucha lo que voy a decirte, mi amor, si un día me pierdo... no vaciles, encuéntrame; si tú te pierdes... yo me perderé contigo; si dudo… empújame; si callo no preguntes… sólo escucha mi mirada; si tú callas… yo leeré tus gestos. Tú y yo somos el equilibrio, somos dos mitades que forman un sueño. Estás clavado en mí como un puñal en la carne, y te quiero así, ardiente y pasional temblando de ansiedad. Tus besos me queman, tus labios me embriagan y torturan mi razón, en la sangre te llevo… todo en mí grita tu nombre. Mi vida, tú y yo estamos enfermos de amor, locos por amor… pero jamás te cures de quererme, recuerda que el amor es como Don Quijote, sólo recobra la cordura para morir. Quiéreme en mi locura porque mi camisa de fuerza eres tú y eso me calma...

Hay algo que quiero que no olvides nunca… sin ti, nada; sin mí, si quieres... prueba.

martes, 27 de septiembre de 2011

Juventud acumulada

Hace unos días presencié una conversación en la cual terminé participando un rato, era sobre el tema de la edad, los años, la juventud, la vejez. Tremendo tema ¿cierto? Muy controvertido y con opiniones de todo tipo de acuerdo a la edad y mente de quienes la emitan.

Si son los jóvenes quienes opinan para ellos una persona que pasa de 30 años es un temba y una que pasa de 40 ya es un viejo. Si los que opinan pasan de los 40 pero son personas alegres y que aman la vida dicen que están en su mejor momento, pero si son personas amargadas y que se pasan la vida aquejándose de problemas de salud dicen que la vejez es fea.

En fin, amigos míos, el tema es peliagudo pero yo les puedo decir que no es tan así como lo pintan ni unos ni otros porque es un error contar la edad por la suma de los aniversarios de su nacimiento. Para que vean que estoy en lo cierto miren a su alrededor y verán personas envejecidas y desilusionadas con 20 años de edad y verán personas alegres, llenas de entusiasmo con 60 años. ¿Saben por qué? Es muy sencillo porque la edad de las personas es la de su espíritu, uno envejece realmente cuando cree que está envejeciendo.

Por ejemplo, envejecemos en el momento en que perdemos el interés por la vida, cuando dejamos de soñar, cuando no tenemos visión de futuro… mientras nos sentimos alegres, luchamos por nuestros sueños, somos amables, valerosos y fraternos, mientras confiamos en los otros, vivimos el presente, encaramos el futuro sin miedos ni angustias anticipadas nos mantenemos jóvenes de espíritu aunque nuestro cuerpo vaya envejeciendo.

El amor, la alegría, la bondad, la generosidad, la sabiduría, el poder mental, la felicidad, la lucidez, el ideal… son los valores más fuertes de la vida y por tanto mantienen a una persona vigorosa, sana, joven, productiva y estos bienes no son patrimonio exclusivo de una fase de nuestra existencia, se encuentran en todas las edades. Por eso creo que tenemos la edad de nuestros pensamientos porque de poco valen los ejercicios físicos y las dietas de belleza si mantenemos envejecida la mente, reprimida, llena de pensamientos negativos y pesimistas. El envejecimiento comienza por la mente, en ella fijamos nuestra edad y el subconsciente la va cumpliendo.

Conozco muchos que pasan de los 40 años, incluso de 50 o más, pero se sienten de 30 y es porque cultivan pensamientos positivos, viven llenos de alegría, amor, esperanza, sueños… disfrutan la vida sin pensar en los años que han cumplido y son felices, se sienten jóvenes no se reprimen porque la edad se cuenta por la mente y no por el calendario. Cuando se vive así nos sentimos jóvenes y sinceramente ¿quién no quiere serlo? Si mantenemos la mente y el espíritu joven, el milagro ocurrirá.

Hay un amigo mío que dice que en materia de edad nosotras las mujeres somos las mejores porque nos encanta permanecer en los 20 ó 30 años, aunque la suma matemática de la edad vaya mucho más allá. Y sí, claro que es cierto y lo logramos siempre que somos capaces de mantener el espíritu ligado a la edad que deseamos tener. Para parecer joven hay que sentirse joven y en eso realmente las mujeres somos campeonas (aunque no todas lamentablemente).

También dice que las mujeres maduras de este tiempo nacimos y vivimos nuestra juventud (tiempo que marca la vida de cada persona) en una época donde el romanticismo fue vívido y se cantó en verso y prosa, donde recibir una flor era algo sublime, un tiempo en que lo mejor de una fiesta era bailar lento y moverse al ritmo suave de baladas románticas, y precisamente porque conocimos y disfrutamos el verdadero noviazgo, el apretón de manos, el abrazo suave con respeto y amor, cuando mirarse a los ojos tenía otra connotación… es que tenemos el privilegio de ser las Mujeres que más sabemos enamorar y amar. Dice que las mujeres maduras de hoy, nunca fuimos mujeres para jugar. Y aunque la juventud pasó, dejó grabado en nosotras la forma más sublime y romántica de vivir, por eso hoy poseemos un equipaje de conocimiento, experiencias, madurez e inteligencia que hemos ido aumentando con el pasar de los años y que nos hace especiales en el modo de ver la vida y en la forma de entregarnos al amor.

Creo que es cierto, muchas de nosotras todavía encantamos con los versos, las rimas, la música y las palabras de amor porque a pesar de los cambios y los modernismos éstos no lograron reducirnos la gran capacidad de amar, sentir y expresar nuestros sentimientos reales y profundos. Lo más importante no es la edad denunciada en los detalles de nuestras fisonomías y sí los valores de nuestras personalidades, lo más importante es notar que nuestros corazones son jóvenes y están llenos de energía.

Las mujeres jóvenes de esta época cuando lleguen a nuestra edad actual, jamás serán como nosotras (en ningún sentido) porque para eso la juventud de hoy necesitaría conocer y disfrutar lo que es el verdadero romanticismo.

Ahora que les comento todo esto me viene a la mente la frase de una amiga que cuando se refiere a las personas maduras (especialmente mujeres que pasan de 40 años) dice que estamos en plena forma y que nos queda un mundo por andar y otro por hacer, que con tanta juventud acumulada somos capaces de mover el mundo y hacer temblar la tierra. Yo se lo creo, la aplaudo y la sigo porque opino lo mismo, quienes no lo creen así pregúntenle a hombres inteligentes de cualquier edad ¿qué piensan de las mujeres maduras o mejor dicho de “juventud acumulada”? Verán la respuesta, recuerden que les dije hombres inteligentes. Tengo uno muy cerca que dice que el amor es un rompedor porque no tiene edad ni barreras y que el hombre que elige envolverse en los brazos de una mujer madura alcanza sensaciones de corsario que traspasan lo permitido. ¿De verdad, lo crees así?

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Las vacaciones de Cary

Prometí que les contaría algunas cosas de las vacaciones de mi gran amiga, cómo me va o mejor cómo me lleva. Les diré de forma breve y sin dar muchos detalles que han sido una locura, se está cobrando todo lo que le hice en las mías, por tanto estoy pagando el precio de mi locura porque yo la arrastre a todas partes sin darle sosiego y con la complicidad de nuestros hijos que estaban también de vacaciones. Se imaginan la única que estaba trabajando era ella y nosotros no tuvimos piedad.

Todavía le quedan cuatro días y yo no sé si aguantaré, porque es muy difícil trabajar y no tener descanso, me deja libre sólo las horas de trabajo (pero sin dejar de llamarme para ponernos de acuerdo en lo que quiere hacer más tarde), hemos ido a la playa, hemos salido de juerga, nos hemos dado grandes sesiones de juego de dominó, música y tragos (en familia), hemos visto algunas películas, no han faltado las escapadas de chicas, ni los chismes…

He tenido días que casi he empatado una jornada con la otra, ¿qué les parece? Y si le digo que estoy cansada, solo se sonríe y me dice que no sabe de qué. Es increíble.

Hoy creo que será un día tranquilo así que aprovecharé para descansar, porque ya sé que el jueves será complicado, también el viernes y amenaza con cerrar con broche de oro con una gran juerga en la playa el fin de semana.

Sólo le pido a Dios que me de fuerzas para terminar la semana entre trabajo y diversión, porque por cansada que esté la seguiré sin dudarlo como ella hace conmigo y lo real es que siempre la pasamos súper lo mismo cuando estamos en familia que cuando nos vamos nosotras solas a desconectar un rato. Nos gusta salir a caminar, tomar un helado o una cerveza, conversar, hacernos confidencias y pasarla bien. Eso es algo que todos necesitamos de vez en cuando (a mi en lo particular en estos momentos me hace mucha falta) y nosotros no dejamos escapar las oportunidades cuando se nos presentan.

En fin, estos días han sido un total desbarajuste pero sin perder la cordura. El desorden y la diversión han ido de la mano. Creo que ha pasado unas buenas vacaciones, como se merece, por lo menos ha descansado (hasta le ha dedicado horas a la lectura en la playa) y se ha divertido.

sábado, 17 de septiembre de 2011

¿La pasión tiene límites?

Es maravilloso y perturbador caer en los brazos de una pasión que hace vibrar hasta el último poro de nuestra piel, que electriza nuestro cuerpo, nos relaja, nos hace felices. Esa pasión que nos hace sentir de cerca el ruido atronador de la tormenta, el volcán en erupción y el suelo temblar, nos hace volar el juicio y nos lleva a lugares irreales a través de nuestros sentidos a flor de piel. Nos hace suspirar y nos deja nuevos. Sin temor a equivocarme digo que la vida no sería igual sin esa pasión… sin el amor, los que lo han vivido saben de qué estoy hablando. Aunque de vez en cuando me pregunto ¿la pasión tiene limites?, ¿durará toda la vida?, ¿cuánto tiempo se siente uno flotar en el aire? Las respuestas no las conozco, sólo sé que no quisiera que terminara.

Todo es magia y amor entre nosotros… me atiendes, me cuidas, me quieres, reímos juntos, tenemos nuestros secretos… Cuando menos lo esperaba, cuando cavilaba sobre mis propios sentimientos y mis propias emociones, de la nada apareciste tú. Quise creer que no eras importante, solo alguien más con quien conversar, reír… pero al primer contacto de tus ojos con los míos sentí que algo especial podía surgir de aquel impensado e inesperado encuentro.

Iniciamos una amistad muy diferente a las demás, era una seducción involuntaria (al menos por mi parte) no pensé en lo que sucedía o tal vez no quise darme cuenta de lo que vendría. Lo cierto es que me encantó que te atrevieras a acercarte, que sin saber (y sin importarte mucho porque eres demasiado osado) cómo yo reaccionaría te aventuraras y me trasladaras imaginariamente a un espacio sólo para los dos, haciéndome sentir en todo momento que me resguardarías de lo que pudiera hacerme daño; todo eso se reflejó en tus ojos, lo vi en tu rostro. Eso hizo que me sintiera vulnerable cuando comencé a conocerte pero me gustó esa sensación porque también me sentí protegida a tu lado, a pesar de lo poco que te conocía tuve la certeza de que contigo estaba segura… encontrarte, aún bajo esas circunstancias, era justamente lo que yo necesitaba.

Desde el primer beso… recuerdo tus labios besando los míos, no en un beso tierno y dulce como casi todo primer beso... sino un beso apasionado que me llegó hasta el alma, que removió mi cuerpo, que despertó todos mis sentidos. Y aquella primera vez que salimos fue tan inusual, no había nada romántico ni privado, sin embargo hiciste que no dejara de notar tu presencia y lo hiciste bien porque de pronto no nos importaba nada de lo que nos rodeaba, solo éramos tú y yo, sin nada que pudiera distraer nuestra atención. De un encuentro me llegaste al alma, como el mar a la ola que la escucha y la rompe. Yo te escucho a ti como si fueras mi ola y llegas a romperme en mil pedazos de placer…

Eso es pasión, es un deseo tan fuerte que no lo puedes aguantar y no se construye día a día con el paso del tiempo como el amor. La pasión es música de jadeos y de roces... de susurros y gemidos… cuando sientes y vives una pasión de amor es donde realmente conoces a tu verdadero yo, te descubres y hasta te sorprendes de tus reacciones por y con esa persona que no hace mucho llegó a tu vida, te asombras de la falta que te hace aunque haga apenas unos minutos que se fue.

Sí, no hay dudas de que mientras no conoces esa fuerza imperiosa y desmedida del amor no sabes nada de la vida. Los que alguna vez lo han experimentado saben que no hablo de ese amor simple que algunas personas comparten, sino de ese que rompe los moldes, los esquemas, que enfrenta todo y se juega por todo, que sale de lo más profundo del corazón sin explicación alguna (a veces contra toda lógica), que sale del alma y te llena de vida… ojala todos en algún momento de la vida pudieran conocer ese amor, esa pasión que arrasa con todo… y quienes tengan la suerte de encontrarlo no lo dejen pasar por su lado sino que sepan atraparlo y vivirlo a plenitud sin pensar mucho en cuánto durará, si será eterno… porque quizás nunca más tengan esa oportunidad. Muchas personas encuentran el amor a lo largo de su vida pero no todas conocen el sabor de la pasión.

Hay quienes se conforman con una relación por que se sienten bien o tienen su vida económica resuelta o lo que es peor por miedo a quedarse solos, pero eso no es amor es falsedad y quieran o no, tarde o temprano llega a su fin. Mientras viven esa vida sosa es posible que su verdadero amor lo tengan cerca y ni cuenta se den. Lo más triste es que lo descubran cuando ya es tarde… porque todo tiene su momento… entonces se lamentarán por siempre de haberlo dejado pasar.

Cuando te conocí tu personalidad me impactó, no puedo ni siquiera describir lo que sentí. A partir de ese instante un torrente de emociones me embargaron, sentimientos contradictorios, qué se yo… y aquel beso que me robaste… nunca nadie se había atrevido a robarme un beso, tu lo hiciste y si soy sincera fue hechicero, tu ardor y osadía hicieron que me dejara llevar hacia ti, me doblegaron a ese sentimiento que yo me negaba tan siquiera a reconocer conmigo misma. Sucedió así, fue como dos fuerzas poderosas que se atraen en contra de toda regla, de la propia voluntad pero es inevitable, no hay como detenerla… así sin darnos cuenta comenzamos a vivir esta pasión que nos consume y al mismo tiempo nos llena de vida.

Creí que algo tan repentino y fuerte no duraría mucho, que se acabaría con el mismo ímpetu con que empezó (tal vez ocurra) pero en cuanto al tiempo me he equivocado porque ha durado mucho más de lo que pensé… cuánto tiempo llevo compartiendo lujuria entre sus brazos, días en que sólo nos pertenecemos a nosotros mismos, cuánto amor y pasión me ha dado, hemos disfrutado de un tierno delirio, de un frenesí abrasador… no importa si la vida en algún momento se empeña en alejarnos, me ha colmado de su suave salvajismo y ya no necesito nada más porque estoy saturada de pasión. A veces me sorprende esta fuerza que nos arrastra a querernos, este arranque de anhelos que llega como lava ardiente derramándose en nuestros deseos, que nos quema y nos desborda.

Me pides que deje huellas en tu piel con mi lujuria y que cabalgue tu cuerpo para descubrir la miel de tu pasión mientras mis carnes trémulas piden ansiosas que arranques de mis labios los gemidos que interrumpen el silencio a medida que nos alimentamos con nuestros sabores, nos impregnamos de nuestros olores, uniendo nuestros latidos mientras aceleramos nuestros ritmos para llegar hasta la cúspide sintiendo como se abren las puertas del cielo. Cuántas sensaciones me envuelven cuando estamos juntos, cuando nos sometemos a nuestros deseos sin pensar en nada… Esta pasión desenfrenada nos hace perder los sentidos siguiendo el vaivén de nuestras caderas para terminar exhaustos y humedecidos.

Adoro probar la miel de tus labios, pecar de amor contigo, sólo Dios sabrá cual será mi castigo por amarte como te amo. Pero no importa, envuélveme en tus besos que son peligrosos abismos de misterio y que como olas inquietas me arrastran hacia ti, hazme caer en tus brazos que son excitantes trampas permitidas. Conviérteme en prisionera de tu amor y no me dejes ir aunque yo te lo pida… mi cuerpo y mi alma son tuyos. Estoy a la disposición de todas tus fantasías, sé que el placer será mutuo. Nuestros cuerpos se entregarán al deseo y en un beso explotará la pasión contenida… el mundo estará ajeno a lo que sucede porque en ese instante sólo existiremos tú y yo.

Todo está permitido en este juego peligroso y prohibido. Nos amamos sin miedos y disfrutamos de este paraíso que puede ser pasajero y tal vez después de esta gloria Dios furioso nos expulse y nos condene al infierno, pero ya no importará, iremos gustosos porque no todos los humanos tienen la dicha de conocer y vivir algo tan intenso. Tú, deseándome a muerte… yo, no menos deseosa… tú, queriendo poseerme… yo, volviéndome loca. Ambos rompiendo en plenitud, convulsionando entre gemidos y suspiros, bañando nuestros cuerpos de amor y de gozo, sepultando la febril pasión que compartimos.

Mi vida, tu eres amor en cada roce, pasión en cada beso. Eres un ser diligente y dispuesto con imaginación demoníaca, con amor paradisíaco y fantasía perversa, con un tacto suave pero con instinto animal, con sabiduría divina y mirada de amante… eres pecado con sentencia mortal, todo eso te hace al fin una gran tentación para mí, sin lugar a dudas mi mayor tentación…

martes, 13 de septiembre de 2011

El valor del perdón

Me he encontrado con muchas personas atrapadas en sus culpas, pesares y en sus rencores, muchos de ellos queriendo poder perdonar pero “no pueden”, porque están luchando consigo mismo y es que sus expectativas acerca del perdón son equivocadas. La vida no siempre es justa, hay gente que nos lastima, nos hacen daño y quizás no merecen nuestro perdón.

Pero, ¿vale la pena vivir amargados? Porque el rencor no es un sentimiento agradable, cada vez que pensamos en la persona o en la circunstancia que lo provocó, volvemos a experimentar todas esas sensaciones desagradables como: ira, impotencia, frustración, dolor, ansiedad… y sin duda todo eso causa estragos físicos en la salud y emocional en la mente. ¿Qué hacer entonces con esas heridas? ¿Cómo sacar ese rencor? ¿Cómo perdonar?

Por eso necesitamos entender lo que significa el acto de perdonar, primero que nada no es necesario esperar sentir alguna simpatía por el ofensor para poder perdonarlo; tampoco significa excusar o aprobar lo que hizo esa persona; ni significa confiar nuevamente y restaurar la relación personal que antes existía, porque esa relación sólo puede ser restaurada cuando el ofensor se arrepiente sinceramente y nos pide perdón por su actitud, si esto no sucede no hay razón para confiar en esa persona de nuevo y mucho menos tener una relación amistosa.

Perdonar no es un asunto de emociones y no significa olvidar, simplemente es una decisión, un proceso que significa “soltar” o “condonar una deuda”. El perdón es una capacidad especial de la cual todos estamos dotados, pero que depende de nosotros el usarla o simplemente saber que tenemos esa capacidad pero no usarla. Recuerda: “Nadie puede dar aquello que no tiene y nadie debe recibir aquello que no quiere”.

Duele que alguien nos desilusione, es doloroso que nos fallen, pero sobre todo hace mucho daño si viene de personas a las que apreciamos o amamos. A pesar de eso tenemos que entender que “nadie es perfecto”, y todos en algún momento de la vida fallamos, todos tenemos por naturaleza la tendencia a fallarle a algunas personas, incluso a nuestros seres más queridos. Diciendo esto no trato de de excusar nuestra conducta, simplemente soy realista porque aunque queremos ser perfectos siempre fallaremos en el intento, aunque esto no significa dejar de intentarlo. Lo que quiero decir es que todos tenemos las mismas probabilidades de que nos fallen o de fallar a alguien independientemente de quien sea. No podemos permitir a conciencia que las personas nos hieran pero sí necesitamos decirle adiós a los rencores.

Por alguna extraña razón a los seres humanos nos es muy difícil perdonar. Nos gusta que la gente nos perdone por los errores que nosotros cometemos, pero nos es muy, pero muy difícil perdonar a los que los comenten contra nosotros. La mayoría nos rasgamos las vestiduras, apedreamos a los que nos fallan y los tachamos de infieles. Pero ¿es la actitud correcta?, a veces decimos ¿cómo voy a perdonar lo que me hizo si fue demasiado malo y me lastimó mucho? Incluso sentimos que somos víctimas de algo injusto y quizá sea cierto pero no siempre es así a veces es algo que simplemente nos contraría.

A lo mejor es cierto que nos hicieron algo terrible, quizá estemos pasando un mal momento porque la persona que amábamos o queríamos nos falló y eso fue algo que nunca pensamos. Entonces nos sentimos defraudados, rabiosos porque la queríamos y confiábamos en ella, pero aun en medio de todos esos sentimientos encontrados, debemos entender que no perdonarla nos está enfermando, ese rencor u odio anidado en nuestro corazón nos perjudica. Entonces ¿por qué nos negamos a perdonar?, si sabemos que el resentimiento y en ocasiones el orgullo poco a poco carcomen nuestra vida, nuestra felicidad plena y pueden llevarnos al fracaso.

Todos tenemos la capacidad (aunque sea oculta) de perdonar, y debemos usarla para librarnos de sentimientos negativos que en nada nos ayudan por eso aún cuando creamos que no se merece el perdón, debemos analizarlo y pedírselo, esa acción traerá consigo muchos resultados positivos.

Después que dos personas pelean y se ofenden todo comienza a ser pretexto para deshacerse una de la otra sin importar el vínculo que hasta ese momento las haya unido. En ocasiones hasta palabras dichas con amor parecen cargadas de ironía, el ambiente queda tenso, se evita el encontrarse, cualquier cosa sirve como chispa para estallar más de un "barril" de resentimientos, injurias, algarabías... Nadie quiere dar el brazo a torcer, siempre se justifican diciendo: "fue él quien empezó"; "fue ella la que provocó todo eso"; "yo no me voy a rebajar y a pedir perdón"; "no tengo ninguna culpa en lo que pasó". Y el abismo se va volviendo cada vez mayor y la situación se vuelve insoportable.

Es lamentable porque con un pequeño esfuerzo y humildad de ambas partes todo se resolvería con facilidad. Es hasta ridículo todo el tiempo mantener la cara larga y tener que hacer fuerza para demostrar que seguimos heridos cuando realmente ya no es así. Pero existe gente que prefiere vivir así. Lo más interesante en toda esta historia es que siempre la otra persona es “la culpable”. Ay, amigos, ¡el maldito orgullo herido!

El rencor es veneno para el cuerpo y para el espíritu, por eso aunque tus emociones te griten que no perdones, hazlo y verás que después te sentirás diferente. Porque esa nube negra de rencor y de presión se levantará de tu alma. Muchos insisten en que no pueden perdonar y es porque en realidad no quieren.

También analicemos que aparte de perdonar a las personas que nos ofenden, a veces necesitamos perdonarnos nosotros mismos, por acciones que hemos llevado a cabo y no son las más correctas o por palabras dichas y no sentidas pero que han herido a otra persona, por errores que cometemos con nuestros hijos que ya son mayores, o por un matrimonio que se destruyó y ya es demasiado tarde para salvarlo. No podemos malgastar nuestras fuerzas en tenernos lástima, ni vivir lamentando el pasado. Tenemos que convertir los obstáculos de la vida en escalones, y no permitirles ser piedras de tropiezo.

Si no puedes perdonar a una persona, el problema está en ti. Eres tú quien a la larga pagará el costo. Los pensamientos negativos traen enfado, malhumor, frustración, ira, venganza, recreo mental de las situaciones que desencadenaron la enemistad… y a veces esto dura durante años y el sujeto casi siempre es un familiar, un amigo íntimo... Si la ofensa y el daño fueron graves... peor será el protagonismo negativo que tú le darás en tu yo interno, en tus pensamientos durante toda tu vida...

Si perdonas de forma sincera, darás un paso de gigantes en el objetivo de pensar positivamente. Practicar el perdón es de sabios y mientras más grande sea el hecho a perdonar, más satisfacción y tranquilidad sentirás en tu cuerpo y mente. Tenemos que cultivar de manera especial nuestra energía amorosa, ser amable, cordial, gentil, cariñoso, paciente y tolerante con las personas que nos rodean; ser comprensivos con los demás, y ante todo procurar perdonar aquel detalle, aquella actitud, aquel evento que aún afecta nuestra alma y perturba nuestra paz interior. ¡Hay tanto amor que dar y tanto odio por olvidar!

El novelista y humorista inglés, Laurence Sterne dijo: “Solamente aquellos espíritus verdaderamente valerosos saben la manera de perdonar. Un ser vil no perdona nunca porque no está en su naturaleza”. Yo creo que es así, realmente si no perdonas, el rencor te amargará. No digo que es fácil, solo digo que sí es posible.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Sobrepasaste mis expectativas

Cada momento que paso a tu lado me llena de alegría, de vida, sin importar los tropiezos… tu sonrisa y tu amor hacen que mis días sean maravillosos, pero bueno, ¿acaso no lo sabes?, hemos compartido momentos que nos han marcado por siempre, nos han hecho muy felices y quedarán eternamente en nuestra memoria. ¿Sabes…? si siempre me sintiera triste, no podría continuar y si siempre me sintiera feliz, no sería yo. Los sentimientos me desbordan con mucha facilidad… en ocasiones me ahogo y necesito llorar o reír para aliviar mi corazón. Pienso que es de humanos tropezar dos veces con la misma piedra pienso, pero tropezar muy seguido… categóricamente o me hace más humana o definitivamente imbécil.

El amor es un sentimiento sublime, hermoso y complicado… nos puede hacer sentir muy felices o muy desgraciados, podemos vivirlo como adolescentes en cualquier etapa de la vida sin importar la edad, con una intensidad que a veces nos asombra… Cuando te veo me emociono sin poder evitarlo, mi corazón se cuela a través de la piel y no pienso en nada más, sólo en la calidez que me haces sentir. Cuando miro a mí alrededor, a mi vida, nada ha cambiado demasiado, solo el paso del tiempo pero éste no ha podido borrar la ansiedad de mi corazón y cuando te veo deseo irremediablemente estar en tus brazos, nutrirme de ti como una adicta…

Desde que nos conocimos supe que serías diferente, hubo algo en ti que desde el momento que tus ojos se cruzaron con los míos me hizo sentir bien, llena de vida y atrevida; y no me equivoqué porque cuando estoy contigo me embarga una sensación de libertad indescriptible, puedo decir claramente lo que siento, hacer lo que quiero, ser tal como soy... He tenido mucha suerte al haberte encontrado, tú me comprendes como nadie jamás lo había hecho, yo creo que por eso te amé desde el principio, y cada día que pasa te amo más y más…

Me gusta susurrarte palabras al oído mientras mis manos recorren tu ardiente anatomía. Con mis labios acaricio suavemente el lóbulo de tu oreja, lo beso y lo mordisqueo con ternura, te estremeces al roce de mi boca. Mis susurros entrecortan tus suspiros anhelantes, mis palabras se envuelven en el aire caliente de mi aliento como una leve brisa del amor que busca las rendijas de tu alma. Te digo que te amo y suena como un credo irrenunciable, como un dogma de fe encerrado en dos palabras, verdaderas e incompletas, porque… ¡Ay, mi amor!... tendría que inventar palabras que no existen para susurrarte al oído lo que siento por ti.

A veces pienso que decir que te quiero es poco, pero tal vez al decir que te amo me precipito, pero lo que siento es muy grande y hermoso, es algo a lo que quizás el hombre no le ha puesto nombre porque simplemente es indescriptible. No sé cómo me enamoré de ti, no esta en mis planes, ni siquiera me di cuenta, no sé como pasó… simplemente… pasó, tal vez por todas tus muestras de cariño (que han sido muchas y constantes) desde que nos conocimos hasta ahora, siempre has demostrado estar a mi lado sin condición, preocupándote por mi como ni yo misma lo hago. Te necesito a mi lado porque tu presencia renueva mi interior y hace que crezcan mis sentimientos hacia a ti con mucha más fuerza, no tengo la menor duda que tu eres la otra parte que le faltaba a mi vida para ser completamente feliz.

Para sentirme perfumada y caliente solo debes recorrer mi cuerpo, pero si me quieres vencer busca con tu boca mi urgencia y ese ungüento libertino que emana de entre mis muslos, aspira a todo y a nada… una vez lo hagas sabes bien que nada impedirá que te busque como pantera ávida para que me apuñales con toda tu plenitud, en ágil contorsión y oscilaciones acompasadas, deseando que tu sexo palpite adentrado en el mío, renaciendo en espíritu y completamente entregada y vencida... después, nuestros párpados quedarán nublados por la inmóvil suavidad del sueño mientras seguimos abrazados… Nada es tan gratificante como ese cansancio y lo sabes, lo sé, lo sabemos.

Apareciste en mi vida de forma repentina, sin esperarlo, y adivina qué… llenaste y sobrepasaste todas mis expectativas, eres la persona que siempre soñé, perfecto para mí. Pero lo mejor de todo es que eres mucho más que un sueño, eres mi realidad, mi mundo, mi vida, mi todo. A ti que me das vida quisiera poder decirte tantas cosas que mi corazón me cuenta, pero no puedo… no sé como expresar con palabras lo que sólo está al alcance de los corazones más osados, esos que pierden el miedo a darse sin reparos, a entregarse en una locura de amor… Son esos corazones los que ambos hacemos latir en nuestro pecho, el mío que late en ti y el tuyo latiendo en mi.

Podría escribirte todos los significados que le proporcionas a mi vida, y no me alcanzaría el espacio… y quizás ni siquiera encontraría las palabras precisas. El caso es que a tu lado he entendido y aprendido que el amor no es fácil, que se presenta ante nosotros como un verdadero desafío y que exige que seamos valientes por entregarnos a nosotros mismos, por ponernos en las manos de otra persona con una fe ciega. Ahora que comprendo todo esto, puedo decir sin temor a equivocarme… “Te amo”. Desde el primer día sabía que me perdería en tu mundo, viendo tus ojos sabía que eras mi desafío, mi otro yo, mi mitad… todo lo que buscaba en la vida.