Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

miércoles, 19 de agosto de 2020

EL AMOR ESTA EN TODAS PARTES

El amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.

Rabindranath Tagore

El amor no es un sentimiento exclusivo de los seres humanos, puedes encontrar que en el reino animal se quieren y se cuidan unos a otros, desde mamíferos a insectos, el amor está en todas partes.

Formamos parte de un todo y eso es maravilloso cuando lo descubrimos y sabemos apreciarlo, la energía que rebota una y otra vez, es parte de todos los que nos rodean, lo quieras o no, son esas imperceptibles vibraciones las que nos hacen evolucionar. Formamos parte de la naturaleza, somos energía y somos luz, somos parte de ese milagro de vida que no sabemos disfrutar.

Aprender a apreciar lo que la vida nos coloca frente a frente es un reto diario, como ver con satisfacción el progreso en la vida de un hijo, disfrutar del cariño de tus padres si aún están vivos y con salud, sentir el abrazo caluroso del sol que nos arropa cuando salimos a la calle, poder disfrutar del placer de vivir, sin conflictos y limitaciones porque gozamos de salud.

Apreciar y darle importancia a los innumerables detalles de personas que suman milagros a nuestras vidas, que nos obsequian felicidad, saber, apoyo y conocimiento. Considerar la humildad, como una virtud que nos permite reconocer lo que somos, pero también lo que no somos, esas limitaciones origen de nuestras carencias, valorar esa humildad que te permite advertir que siempre hay algo que aprender y ésta es una de las principales razones para agradecer el valor de nuestro entorno.

Hay tantos tipos diferentes de amor como personas. Las relaciones son complicadas (me refiero a todo tipo de relaciones, no sólo de pareja) porque es la interacción de dos o más personas (con sus personalidades, circunstancias, miedos, etc.), y lo que siente, dice y hace cada una de ellas tiene repercusión directa en la otra, y viceversa. Pero una de las cosas que es común a todos los tipos de amor es que las relaciones hay que cuidarlas, con el amor sólo no basta (aunque tantas veces se diga lo contrario).

Si facilitamos la vida a los que nos rodean, será también más fácil y gratificante para nosotros. Muchas veces todo depende de pequeñas cosas, pequeños gestos muy fáciles y rápidos de llevar a cabo. Disfruta, valora, aprovecha cada momento que pases con esas personas, haz lo necesario para no tener que lamentar no haberles dicho que les quieres las veces suficientes, mientras más amor das más amor recibes.

Todo está de la forma en que miremos la vida. Muy pocos de nosotros disfrutamos plenamente de algo. A muchas personas es muy pequeño el júbilo que les despierta la visión de una puesta de sol, o ver una persona atractiva, o un árbol hermoso, o una bella danza. No disfrutan verdaderamente de nada. En muchas ocasiones miramos algo que nos entretiene o nos excita, y sentimos esa sensación que llamamos gozo. Pero el disfrute pleno de algo es mucho más profundo.

Simplemente hagamos el camino dejando que la vida nos toque, que nos acaricie el viento disfrutando de la sonrisa de un niño, de un amanecer, del vuelo de un pájaro, de una linda canción, de los niños jugando en un parque, de las parejas de enamorados, del saludo de un desconocido, de la bendición de un anciano… hay amor en una mano extendida, en un beso lanzado al aire, en el abrazo de un amigo, en una charla amena… Cuando prestamos verdadera atención a las cosas simples, a los momentos efímeros todo es mucho más satisfactorio porque los momentos se magnifican.

Hay una parte de un poema de William Blake que dice: “Aquel que besa la alegría mientras vuela vive en un eterno amanecer.”

miércoles, 8 de julio de 2020

UN ABRAZO EN LA DISTANCIA


Casi cuatro meses de aislamiento. Por momentos creo que voy a volverme loca, pero luego respiro profundo y me digo “es necesario, sólo así saldremos adelante evitando la propagación del mal”. Pero hay momentos en la vida en los que extrañas tanto a algunas personas, que quisieras sacarlas de tus sueños y envolverlas en un abrazo.
Tenemos que ser fuertes para cumplir con las medidas establecidas para evitar la propagación de la pandemia y la más dura para mí es el aislamiento. Tenemos que crecernos ante este infierno. Será más fácil lograrlo si empleamos el tiempo en nuestras casas de la mejor manera. En primer lugar, disfrutemos de la familia, que en tiempos normales hay días en los que apenas nos vemos por cuestiones de trabajo o estudios. En segundo lugar, hagamos cosas que nos gustan y que habitualmente le dedicamos poco tiempo o ninguno porque el ritmo apresurado de la vida no nos permite hacer más.
Yo, por ejemplo, en estos tiempos me dedico más a leer y a escribir que normalmente a veces no tengo ni un minuto para hacerlo a pesar de lo mucho que me gusta. Hoy más que nunca me aferro a la música. Muchos de los que conozco y con los que mantengo contacto telefónico se dedican a estudiar, a pintar, a componer música, a ejercitarse en el hogar, etc. Estas son buenas formas de lograr permanecer en casa y en estos tiempos ese es el objetivo principal.
Muchos no toman conciencia todavía del peligro real de no cumplir con las medidas establecidas y sobre todo la de aislamiento, porque nos pesa, porque nos duele, pero es necesario. Muchos piensan que no les va a ocurrir nada, pues los seres humanos tendemos a ser, como Santo Tomás; "ver para creer". Pero en este caso en particular amigos, “ver” puede significar morir. El virus no tiene rostro, acecha en cualquier lugar y momento. Un descuido el más mínimo puede ser mortal y con nuestra imprudencia no solo podemos morir nosotros, sino que arrastraremos al calvario a nuestros seres más queridos.
Cuando el peligro pase, haremos una inmensa fiesta por la vida. Juntaremos nuestras manos y nuestros corazones para seguir adelante. Ojalá que para entonces la razón prevalezca sobre la soberbia y que sea el amor quien gobierne el universo.
Es difícil, muy difícil estar alejados unos de los otros. Los seres humanos necesitamos recibir abrazos y caricias para sobrevivir y no sólo durante los primeros años de vida. La importancia del contacto físico no disminuye cuando crecemos, sino todo lo contrario. Muchos estudios han evidenciado que cuando otras personas nos tocan o nos abrazan a cualquier edad aumentan los niveles sanguíneos de oxitocina, apodada la "hormona del amor", y disminuyen la presión arterial y el ritmo cardíaco.
Los abrazos son imprescindibles porque ellos nos hacen sentirnos conectados. Tenemos necesidad física y emocional de sentir físicamente a las personas que queremos. Estamos programados para sentirnos y mimarnos. Necesitamos tocarnos porque eso hace que nos sintamos seguros y amparados. El abrazo nos hace sentir bien, alivia la soledad y ayuda a superar el miedo.
Un simple abrazo nos enternece el corazón, nos da la bienvenida y nos hace más llevadera la vida. Un abrazo es una forma de compartir alegrías, así como también los momentos tristes que se nos presentan... Es tan sólo una manera de decir a nuestros amigos que los queremos y que nos preocupamos uno por el otro. Los abrazos son algo grandioso, es la manera perfecta para demostrar el amor que sentimos cuando no conseguimos la palabra justa... Es maravilloso porque tan sólo un abrazo dado con mucho cariño hace sentir bien a quien se lo damos sin importar el lugar, ni la distancia, ni el idioma, porque siempre es entendido.
Y en estos tiempos tan difíciles, donde la vida es lo más importante, dónde se te desgarra el alma al ver día tras días en las noticias cuántos miles de personas mueren a manos de este virus y cuántos mueren por negligencias propias y de sus gobiernos. En estos tiempos… El covid 19 nos ha quitado los besos y los abrazos, pero sólo por el momento. Ahora es extremadamente necesario prescindir de ellos para poder sobrevivir a esta pandemia que está azotando al mundo. Pero cuando todo pase… saldremos de nuestras casas a fundirnos en un inmenso abrazo para llorar nuestras pérdidas, pero también para sonreír a la vida. No hay un hoy sin un ayer y no habrá un mañana sin hoy. No lo olviden.
Nos daremos un enorme abrazo... de esos que hacen que el mundo se paralice para poder disfrutar realmente de las cosas sencillas que tiene la vida, esos que te hacen ver que en ese instante sólo importan los brazos que te envuelven…
Necesito un abrazo tuyo para que mi corazón se sienta protegido. Todo lo que me quieras decir, dilo con un abrazo, porque hoy es lo único que necesito de ti para ser feliz. Algo tan sincero como rodear piel con piel, que los brazos se carguen de la mejor energía para poder transmitirla a esa otra persona. No has vivido realmente si no has sentido en tu vida un verdadero abrazo.
Démonos un abrazo cálido, que nos llene de paz, calma y tranquilidad. Un abrazo que arregle el mundo de afuera y desaparezca cualquier mal. Un abrazo que conquiste todas las tristezas y las transforme en felicidad. Un abrazo que haga de cada derrota una victoria y de cada caída un aprendizaje.
Por ahora quedémonos en casa, de esa manera luchamos por la vida y ayudamos a todos aquellos que día a día arriesgan la suya propia para salvar la de otros. Tengan por seguro que pronto podremos abrazarnos mucho y fuerte. Y desde la distancia, hoy les mando mis más cálidos abrazos, son de muy lejos, pero espero que les llegue su calor porque van desde lo más profundo de mi corazón.

martes, 29 de octubre de 2019

Momentos que están más allá del bien y el mal


La semana pasada me di una escapada a la playa, llevaba un mes sin ver el mar y ya no podía más. El tiempo no estaba muy bueno y dudé un poquito en hacer el viaje. Pero la fuerza que me arrastra a estar junto al mar es tan grande que la duda entre ir y no ir desaparece casi al instante de haber surgido. Y me fui.
Cuando llegué lloviznaba y había un poco de oleaje, pero al otro día amaneció radiante. Era como si el supiera que yo estaba ahí, que había llegado para sumergirme en sus aguas para sentirlo acariciar mi piel, para sentarme en su fina arena a llenarme con su olor, y dejar que mi vista se pierda en ese espacio de azul infinito donde se une con el cielo para inundarme de esa paz que él me da. El mar siempre es una visión fascinante.
Los cinco sentidos se agudizan en el silencio… Ver, oír, tocar, oler y gustar de ese sabor a sal que se nota en la garganta… y sólo contemplar la belleza de un instante tras otro… impregnándome de ella, disfrutando y saboreando cada momento, dejándome arropar por un sentimiento ascendente, una creciente sensación de libertad…
Lugar de mis sueños y anhelos... Muchas veces ignoro el tiempo permanezco allí, sentada frente al mar. Me gusta su hipnótico movimiento, su fuerza. Me encanta su sonido y sentir su brisa. Esas aguas azules con aroma a vida, me permiten olvidar o rescatar recuerdos, enterrar nombres o recordar en sus arenas. El corazón del mar late por mis venas, me susurra palabras y versos de amor. En la orilla de una playa puedes ver las mejores salidas y puestas de sol. Es bello por donde se mire.
Mi mar tiene magia y misterio… mar de sueños… lo mismo me devuelve al pasado que me proyecta al futuro. Es etéreo, se entremezcla con el cielo, se confunde con el viento… Y me invade una sensación de inmensidad, de salvaje y poderosa energía… Si hay mal tiempo, uffff es increíble observarlo, ver con la rabia que rompen las olas, es poderoso e implacable. Pero después invariablemente vuelve a la calma. Y cuando está calmado las olas son casi inexistentes y son como una caricia. En cualquiera de sus estados cuando lo observo puedo sentir su poder en toda su magnitud. Me fascina tanto que no soy capaz de vivir lejos de él.
El mar es testigo mudo de muchos de mis días grises y también de muchos de mis días felices. Estando junto a él me siento segura de mi misma... y no creo que sea sólo por lo que me gusta sino porque me identifico con él. Siempre firme, atento, constante y fiel amigo, nunca me falla... siempre me da lo que necesito. Puede parecer una tontería, pero así lo siento.
Es una explosión de belleza, me parece el lugar más hermoso de la tierra y cuando estoy frente a él hace que me sienta la persona más libre del mundo. Está presente en cada momento de mí día a día. En cada acción, en cada palabra, en cada sentimiento, en cada mirada. Es esa puerta abierta a ser el uno mismo que sólo se puede ser ahí.
Además de su belleza amo el mar porque puedo viajar con él... porque llega donde lo llevan mis pensamientos, porque él puede llevar mi mensaje hasta donde no lo haría nadie... Lugar de encuentro, de roces prohibidos… sus aguas redimen a los corazones solitarios y arrastran la inmundicia de todos. Nos suma en la lujuria más lasciva y nos baña en su inercia suave. Mar es un diminutivo de maravilla y Amar es una extensión del mar.
La mayoría de las personas lo olvidan en invierno porque sólo lo conciben con sol. Sin embargo, en mi está presente todos los días del año. Sólo su sonido puede llegar a embobarme durante horas. Aunque esté lloviendo y con mal tiempo que se vuelve gris, casi negro, enfurecido y con un oleaje que parece volverse loco por momentos, yo lo amo. Inmenso, imponente y fiel reflejo de la fascinación que me provoca, aún en plena tempestad su sola visión logra sosegarme.
Furioso o calmado, cuando lo contemplo siempre consigo la misma paz y una fuerza extraña se apodera de mi alma. Y sé que estoy… y qué soy… Sé que vivo… Vivo en ese mar, mi mar, que es como mi vida… unas veces agitada y salvaje, otras en calma…
Es infinito, como la imaginación, estimula la concentración y da alas a la creatividad. A veces cierro los ojos y respiro profundamente, dejando que mi respiración se acompase con el ruido de las olas, escucho cómo rompen en la orilla, como avanzan o se alejan… y cuando por fin visualizo esa inmensidad azul, la percepción es tan intensa… que una fuerza insólita me impide apartar la mirada.
El mar huele a Dios. Es como un gran corazón, tiene vida y late… es pura emoción. Ronronea suavemente cuando esta calmado y cuando la furia se apodera de él, ruge como un león. Tiene una energía especial, entraña multitud de significados y evoca infinidad de sensaciones. Sensaciones de espuma y de sal, que lo envuelven todo. Me fascina sentarme en cualquier rincón y detener el tiempo observando como ese sol de tonalidad rojiza se esconde al fondo del mar. O si es al amanecer ver como la oscuridad desaparece cuando el sol decide empezar a iluminarnos otro día más.
Me siento y lo contemplo sin importar el tiempo que transcurra… y siento cómo acuden a mí de golpe tantos trozos de autenticidad que me dan fuerzas para seguir creyendo… en esos instantes, les juro que tengo la sensación de estar sentada en el trono de los dioses. Éstas y muchas otras sensaciones, son un regalo que hace más llevadera y hermosa la vida. Son momentos que están más allá del bien y el mal.
Sin dudas fue una muy buena decisión ir, por eso cuando puedo hacerlo no me importa como esté el tiempo sólo me importa escaparme junto al mar. Una vez más les dejo besos con sabor a salitre.

martes, 15 de octubre de 2019

Algunas cosas que la vida me ha enseñado


A lo largo de los años uno va aprendiendo muchas cosas. Cada situación que vives sea buena o mala, te deja enseñanzas valiosas. Yo como todos he aprendido mucho en la vida. Es sencillo estar aquí y meternos en problemas, a veces necesitamos reflexionar sobre cuánto has perdido y que tanto deseas ganar en la vida. Cuanto seguirás perdiendo si no cambias, es tan sencillo hablar de hacer y no hacer nada más que esperar que los famosos milagros sucedan.
He aprendido que quien no te busca, no te extraña y quien no te extraña, no te quiere. Que la vida decide quien entra en tu vida, pero tú decides quien se queda. Que la verdad duele una sola vez y la mentira duele siempre. Por eso, valora a quien te valora y no trates como prioridad a quien te trata como una opción... Quien te lastima te hace fuerte, quien te critica te hace importante, quien te envidia te hace valioso, y a veces es divertido saber que, aquellos que te desean lo peor... tienen que soportar que te ocurra lo mejor.
En este mundo hay personas que si se tragan un mosquito tendrían más cerebro en el estómago que en la cabeza. Hay gente que te apuñala por la espalda y luego te pregunta por qué sangras. Es increíble. Vivimos en un mundo donde la riqueza está mal distribuida, pero la estupidez está muy bien repartida.
Por más que trato no me acostumbro a este mundo de dos caras, personas baratas, valores en rebajas y sentimientos en liquidación. En muchas ocasiones levanto paredes a mi alrededor y no siempre para mantener lejos a la gente, sino para ver a quién le interesa derribarlas. El destino decide quién entra en mi vida, pero soy yo quien decide quién se queda. No hay que preocuparse demasiado por lo que dicen de uno, ni siquiera Dios ha logrado caerle bien a todo el mundo.
También he aprendido que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos. Que muchas veces cuando más cosas haces por alguien, es cuando te pagan con la peor moneda. Que grandes desconocidos pueden volverse mejores amigos. Que nunca acabamos de conocer a una persona. Que el "nunca más", se cumple, y el "para siempre", acaba. Que el que quiere puede y lo consigue. Que el que no arriesga no pierde nada, pero tampoco gana nada. Que el físico atrae, pero la personalidad enamora. Que no todo lo puedo solucionar por más que lo desee, que la vida es única para cada uno de nosotros y cada uno hace su vida como desea. De cada uno depende hasta dónde queremos llegar.
Todos los días son buenos para comenzar a descubrir sonrisas hermosas, manos hábiles, actos valiosos, espíritus valientes, luchadores incansables... Cada ser humano tiene un valor especial, un don divino que recibe al nacer y que si se descubre, puede utilizarlo para su beneficio y para el de los que le rodean...
He aprendido que el tiempo avanza a la velocidad "del tiempo" y no de la ansiedad que mide el mío. Que no sirve de nada enojarse con lo que me pase, porque eso no agrega ni un minuto positivo a mi vida. Y ya sé también que todo llega el día, a la hora y en el momento en que tiene que llegar y no en el que creo que me lo merezco. Por eso he decidido disfrutar del hoy, antes de que el tiempo me alcance y me vuelva a cambiar los planes… no hay de otra, lo importante es avanzar… Un mal día lo tiene cualquiera…
Por sobre todo hay que amar la vida y vivirla con ganas, luchar por lo que quieres, aunque algunas veces fracases porque vale más fracasar intentando triunfar, que dejar de triunfar por temor a fracasar. No podemos atormentarnos por el pasado, en un final ya pasó, y menos atormentarnos por el futuro que aún no ha llegado, tenemos que vivir el presente y hacerlo tan hermoso que merezca ser recordado siempre… A pesar de tanta mierda siempre hay razones para ser feliz.
¡Ah! Y sobre todo la vida me ha demostrado que hay gente con la que pierdes el tiempo, y otra con la que pierdes la noción del tiempo. Quien te quiere comprenderá tres cosas: el dolor detrás de tu sonrisa, el amor detrás de tu rabia y las razones detrás de tu silencio.
Yo repito las palabras de Oscar Wilde “No quiero estar a merced de mis emociones. Quiero experimentarlas, gozarlas y dominarlas”.

jueves, 18 de julio de 2019

Te voy a querer hasta que me odies por ello


El amor no se mide en litros, ni en toneladas, se mide en las veces que suspiramos y en la cantidad de instantes que dejamos de ser nosotros para ser uno. Es bella la noche en el que arden corazones, se dibujan formas, la razón deja de ser... Se navega entre la luna, uno se pierde en el espacio infinito de la boca... Se desea la eternidad.
Cuando estas enamorada de verdad estas jodida de mil maneras posibles pero estás feliz y orgullosa de ello, porque al fin y al cabo se puede ir a la mierda el mundo y sus porquerías.
Te conocí un día que no traía puesta mi armadura y tal vez por eso me llegaste hasta el alma. Tu abrazo, es el refugio más seguro que he conocido. Eres mi complemento perfecto, la voz de mi corazón, la luz de mi oscuridad, la alegría de mi soledad. El que me protege y me ama. El que pasa horas y horas mirándome sin decir nada, el que sonríe cuando me enojo. El que simplemente me hace feliz sin hacer nada. El que me presentó la vida y me llevo a conocerla.
Apareces en el momento menos esperado y aunque no quiera te sonrío, no puedo evitarlo… y cuando me hablas sólo soy capaz de hacerle caso a tus ojos, a nada más. A veces me sacas de mis casillas y también eres capaz de volverme loca en cuestión de minutos. Te amo porque me haces sentir querida… llevo tus besos tatuados en mi piel. Amarte es hermoso, no sé cómo mirarte sin perderme en tus ojos… cómo puedo mentirte si eres mi verdad, cómo olvidarte si siempre estás presente… amarte a ti es tenerlo todo, si no te amara no tendría nada.
Es imposible no darte un beso cada vez que sonríes; imposible permanecer seria un solo minuto a tu lado; me considero incapaz de no dedicarte una sonrisa cuando me pones esa carita o me agarras la mano, o simplemente cuando te acercas a mi cuello para sacarme de quicio. Un toque cuando menos me lo espero, un mensaje de buenas noches que me permite dormir tranquila, o unos buenos días princesa. Un te quiero sin venir a cuento o un te echaré de menos cuando a lo mejor solo estás a unos metros. Somos solo una chispa, pero suficiente para encender el universo.
Hace tiempo que eres mi mundo, mi esperanza y vida entera. Eres mi sueño blanco, en el que cada suspiro que se va, es una eternidad que estremece. Quererte una noche, quererte toda la vida, durante una hora, durante años. Quererte bien, con un fin y un plan; todo meticulosamente armado. O quererte improvisando, nerviosa, borracha. Quererte y que me quieras; besándonos con pasión o discutiendo con fervor. Pero quererte tanto y tan variado, que sea más duradero que la propia memoria.
Un día elegí que tu olor era el que mejor le sentaba a mi ropa y a mis manos, elegí tus besos y tu voz. Elegí perdernos en cualquier lugar del mundo, elegí también tu respiración en mi oreja al dormir, y en cualquier zona de mi cuerpo. Pero lo que hoy decido es que nunca se me olvide el brillo de tus ojos, el tacto de tus manos, y el olor de tu cuello, que nunca se me olvide cuanto me importas, la falta que me haces cuando no estas, lo bien que me hacen tus abrazos, y lo mucho que me gustan tus besos. Pero, sobre todo, he decidido que nunca se me olvide decirte cuanto TE AMO.
No somos perfectos, ni tu ni yo, y creo que es esto lo que más nos atrae. Solemos cometer errores, discutir por tonterías y enojarnos mucho, pero a la vez solemos amarnos sin medidas y dar todo el uno por el otro. Y es eso lo que nos mantiene unidos, el equilibrio entre lo bueno y lo no tan bueno, junto al gran amor que sentimos, y lo felices que somos juntos.
Nosotros no somos como dos gotas de agua, sino más bien como la noche y el día, pero eso es lo que me encanta, porque cada día es una sorpresa nueva, cada día es espectacular. Siempre nuestra historia fue así, que funcione o no, que este bien o mal, vivirla con contigo, para mí, es la gloria. Amarte a ti… es lo más hermoso que me ha sucedido, es estremecerme solo de pensar en ti, es perderme en lo profundo de tu mirada y quedarme sumergida en esa caricia sin desear encontrar el camino de vuelta, es ser yo en todos mis latidos.
El camino que hemos recorrimos para llegar hasta donde estamos hoy, es increíble… risas, momentos buenos y malos, de eso se trata el amor ¿no?, pero siempre los buenos son más y tan inolvidables, que hacen que los malos queden totalmente en el olvido. En el camino hemos encontrado muchas piedras que hemos tenido que esquivar y situaciones que casi nos han hecho caer pero siempre nos volvemos a levantar por más tropiezo que haya.
Eres el motivo de una pasión que crece día a día, me gusta como soy cuando te tengo invadiéndome cada lugar de mi ser. Tanto amor me hace surcar el cielo, mis pensamientos viajan a través de mis besos. Caminos de amor se renuevan llevándome al paraíso prometido, hallando las notas secretas de mi alma que transcribe la necesidad de abrazar la eternidad bajo los deseos inevitables de amarte.
Poder reír a carcajadas contigo, y a la vez morir de amor por ti, es tan increíble y mágico que me siento completa. No hace falta decir que a tu lado es donde quiero estar, que te amo con todas mis fuerzas, y que tus locuras son mis mayores alegrías. No hace falta decir que, así como ese día te elegí, lo hago todos los días.
Me encantas, te miro, me fascinas, te sonrío, me enamoras, te quiero, me apasionas, te amo, me haces feliz: te doy mi vida. Y aun cuando las frías y crueles manos del tiempo me arrebaten la expresión, mi alma perdurará, firme y enamorada. Pues en el aire que respiras me tendrás, y en la brisa que te acaricia viajará mi esencia, acunando tu ternura y viajando suavemente... Susurrándote al oído lo que siempre es y será: te amo
Haré todo lo que esté en mis manos para que seas feliz, para que siempre sonrías. Voy a quererte cada día un poco más hasta que me quede sin montañas ni planetas. Seguiré cambiando tus momentos aburridos por otros más divertidos, torturaré tu cuello hasta que te canses y seguirás siendo mi manta por las noches. Voy a hacer que nuestra historia no tenga un final bonito y tampoco un final triste, porque voy a hacer que no tenga un final. Así que prepárate amor porque te voy a querer hasta que me odies por ello.
Gracias por ser parte de mí.

lunes, 15 de julio de 2019

CUMPLIENDO UNA PROMESA


Como les prometí hace poco, aquí les traigo el texto de Simone Seija Paseyro, escritora uruguaya. Un canto a la amistad entre mujeres. Disfrútenlo.

Cuando las cabezas de las Mujeres se juntan alrededor “del fuego”

“Alguien me dijo que no es casual… que desde siempre las elegimos.
Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, refunfuñan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el lugar donde jugábamos en la infancia, el salón de una casa, el corredor de una facultad, una cerveza en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un examen, o para cerrar una noche de cine. Las de “vente el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse.
Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada… y sin embargo… detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos.
Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos.
Amamos. Fuimos y somos amadas.
Dejamos y nos dejaron.
Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena.
Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir.
Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras.
Noches de miles de estrellas y noches desangeladas.
Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra.
Nos entregamos. Nos protegimos.
Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.
Entonces… los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.
Porque juntas construimos nuestros propios cimientos.
Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía.
Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.
Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón.”
Simone Seija Paseyro