
Una
mirada tiene la capacidad de expresarlo todo… nos habla de amor, de alegría y
tristeza, dolor y desamor… puede acariciar, fulminar o congelar, consolar y
arropar… nos inspira confianza, puede causar temor o hablarnos de pasión… ofrece
compañía, comprensión y gratitud, armonía y perdón… Es increíble la cantidad de
cosas que podemos transmitir con una mirada, no hay duda que los ojos pueden
expresar mucho y decir algo completamente distinto de lo que nuestros labios
pronuncian. Incluso en una habitación llena de gente o en una fiesta puedes
mostrar de forma efectiva con tu mirada que estás interesado en esa persona. Puedes
sentir el calor de una mirada en medio de la multitud.

Vi
unos ojos dueños de una mirada penetrante mirándome desde el otro lado del salón.
Me incomodaba la manera en que ese sujeto me observaba, trate de ignorarlo y
volví a sumergirme en la conversación con mi amiga... Pero era inevitable, su
hipnótica mirada me llevo a mirarlo nuevamente. Una especie de sonrisa se
dibujó en sus labios, le devolví la inquisitiva mirada y le sonreí. Instintivamente
descrucé las piernas y acomodé mi vestido tratando de cubrirme todo lo posible.
Ante este gesto su sonrisa se amplió y desvió su atención.
Minutos
después se puso de pie y quede sorprendida. Vi un macizo cuerpo de 180cm,
llevaba un jeans que parecía hecho a la medida que enmarcaba unas largas
piernas con una camisa celeste, se veía magnifico. Sus rasgos eran inciertos a
la distancia pero al pasar muy cerca de mi pude verlo con más detalle. Sus ojos
estaban sombreados por unas cejas perfectas acompañantes de una nariz recta que
haría morir de envidia al mismísimo Alejandro Magno. No pude evitar imaginar como
seria tocarlo, besarlo, sentirlo cuerpo a cuerpo. La chispa del cigarrillo cayó
sobre mi pie trayéndome a la realidad.
La
gente comenzó a bailar y el centro del salón se llenó. Bailé con un amigo y al
terminar la pieza corrí a sentarme. A mitad del camino choque literalmente con él,
nos quedamos mirándonos fijamente muy cerca uno del otro, en eso comenzó otra
canción y sin decir palabra me atrajo hacia el y comenzamos a bailar. Permanecimos
así, muy juntos y callados unos minutos hasta que terminó la música, aún
agarrados nos quedamos mirándonos unos instantes y me beso en los labios.
Suavemente lo alejé de mí. Un escalofrió me recorrió el cuerpo cuando se acercó
a mi oído y sólo dijo, “vamos”. Salimos de la fiesta, sin siquiera saber cómo
nos llamábamos.

Puso
música y en un momento estuve sola en aquella habitación. Al instante regresó
trayendo dos vasos y dos cervezas. Abrió una y empezó a servir. Tome su
antebrazo y dejó todo en la mesita de noche. Sin decir palabra me besó, le correspondí
y comenzó a quitarme delicadamente la ropa. Por dios como gocé aquellos instantes,
la manera en que me miraba... Esos ojos eran su arma en aquel momento, turbaron
mi mundo… cada botón que desabrochaba dejaba más piel que oler, tocar, besar…
Sus manos grandes se esparcían por mi cuerpo con exquisita y veloz suavidad.
Me
moría por acariciarlo y sus prendas volaron sin darnos cuenta. Mis besos
bajaron por su endurecido abdomen hasta su slip que cumplía un complicado
trabajo pues debajo como un potro pidiendo pista estaba un enorme miembro
erecto, que pronto estuvo entre mis manos y mis labios. Mi hombre era un atado
de nervios ahora y sudaba tembloroso disfrutándolo.
Sus
manos intentaban fallidamente soltar mi pelo… seguí con mis suaves besos en su
orgulloso e indómito miembro. El ritmo natural acompañaba suaves caricias y podía
sentir sus temblores, su respiración comenzó a llenarse de espacios vacíos y
algún que otro gemido indicaban apenas una aprobación, su cuerpo pedía más… y
pude ver ese brillo turbador en sus ojos nuevamente, con un movimiento liberé
mi cabello y con mi lengua recorrí mis labios… su respiración acelerada se
intensificó haciéndose entrecortada. Entonces pude ver un brillo animal en sus
ojos, un brillo sediento de pasión y lujuria.

Se
abalanzó sobre mí. Sus labios parecían querer devorar mi piel, sus manos se
concentraron en acariciar mi cuerpo recorriendo lentamente cada centímetro. Yo
yacía de espalda, tomé sus brazos intentando dirigir sus movimientos, tomó mis
manos llevándolas arriba de mi cabeza con cierta presión, su mirada me
convenció de dejarlo hacer, el gesto burlón y enigmático apareció nuevamente.
Eche
atrás la cabeza y me entregué completamente a sus caricias, los movimientos de
su boca encendieron en mí un fuego insaciable, su lengua acariciaba mi clítoris
con movimientos atrevidos que me llenaban de sensaciones lujuriosas y
calientes. Los temblores no tardaron en llegar, mi respiración era costosa y no
podía incorporar mi cuerpo, levanté mi cabeza y lancé un gemido al aire, sus
ojos estaban sobre los míos con esa mirada libidinosa. Trague saliva y le
sonreí desvergonzada, podía sentir como el volcán de un orgasmo se desataba en
mi interior, mis piernas comenzaron a temblar, mi boca se lleno de saliva y un
sudor lujuriante cubrió mi cuerpo. Sus caricias continuaban, cada contacto era
electricidad para mi piel.
En
el clímax busque su mirada otra vez. Sus ojos lucían complacidos y libidinosos.
Cuando libere la tensión de mi cuerpo su boca subió besando mi piel hasta que
sus labios se encontraron con los míos fundiéndose en un beso carnal y lascivo.
Mientras nos besábamos me penetró lenta y suavemente. El vaivén natural tomo un
ritmo más fogoso, levanté mis caderas para dar mayor profundidad, los
movimientos se aceleraban al ritmo de la danza que solo los amantes fogosos
pueden interpretar, los siguientes minutos fueron memorables, mi vagina
soportaba las arremetidas del galante caballero que fundía su boca con la mía.
Gemidos
placidos poblaron la habitación, el movimiento se torno impetuoso y acelerado,
el sudor corría por nuestros cuerpos. Sentí como ese delicioso hormigueo comenzaba
nuevamente a encender mis entrañas, su respiración se entrecortaba gimiendo en
mi oído. Mi cuerpo acompañaba sus arremetidas, el vértigo en mi vagina se
expandió por mi cuerpo llevando mi mente a las nubes. El no tardo en llegar.

Todo
empezó con una mirada. Así nació una historia de amor.
Una
mirada transmite muchísimas cosas, con sólo una a veces expresamos aquello que
no nos animamos a decir. Hay miradas que matan, miradas que atrapan, miradas
que enamoran, miradas que enternecen, miradas dulces, miradas frías… lo que
siente tu alma lo transmite tu mirada, será por eso que dicen que los ojos son
el espejo del alma.
Con la mirada se puede amar y también matar, fulminar con una mirada.... a mi me lo han hecho y siendo sincero yo también lo he hecho. Pero es increíble todo lo que con una mirada podemos expresar. Como dijo Gustavo Adolfo Bécquer: Por una mirada, un mundo…
ResponderEliminarUna mirada puede hacerte vivir la más intensa historia de amor, de eso no hay duda.
Ahhhh!!! quien no conoce el valor de una mirada desde la mas tierna, hasta la mas irónica...esas que te hacen fruncir el entrecejo o enarcar las cejas.También está la mirada seductora esa que tienen los amantes delante de todos y mantienen una conversación en silencio delante de todos y sólo entre ellos. Coincido contigo en que los ojos hablan y no por gusto decimos que la mirada refleja nuestro estado. Amigos si quieren que nadie sepa nuestros sentimientos hay que tener los ojos cerradas:-))
ResponderEliminarHola linda, ¡estabas perdida!. Lindo post… Lo de la mirada es verdad. Yo he fulminado con ella, pero también he acariciado y amado. Indiscutible con la mirada se dicen muchas cosas.... eso de que "Los ojos son la ventana del alma" estoy de acuerdo y utilizar-los para demostrar amor es una forma muy efectiva.
ResponderEliminarCuidate mucho y no te desaparezcas.
Hola, sí que estabas perdida amiga. Me encanto el post, mucho porque a mi lo que me enamora de un hombre es la mirada, especialmente ese chico que se me queda mirando y le brillan los ojos hasta dejarme hipnotizada, jajajaa, es una mirada tierna y dulce y bueno seductora y lasciva también. Esa mirada me enamora definitivamente. Es indudable todo lo que dice una mirada, eso es verdad.
ResponderEliminarhola! me encanto este articulo...es muy acertadoy en mi caso es que el chico que me gusta me mira mucho, siempre que lo veo me busca con la mirada, a veces como que siento su presencia porque cuando volteo él está ahí y se me queda mirando..eso me pone un pcco nerviosa, no estoy muy segura si yo tambien le gusto, ya que puede que me mire por otras razones, pero siempre me mira directamente a los ojos... ojala esas miradas terminarna un dia como la hisroia de la fiesta.
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