Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

lunes, 22 de septiembre de 2014

La amistad SI existe



Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba,
engánchalos a tu alma con ganchos de acero.
William Shakespeare.

Hoy volveré a hablar de la amistad. Una palabra mágica, cargada de sentimiento. Puedo decir sin temor a equivocarme que la amistad es el tesoro más preciado que el ser humano puede tener. Sin embargo, en varias ocasiones he escuchado decir a determinadas personas: “La Amistad no existe”. Eso es tan falso como decir que la “Luna es de queso”.
La amistad tiene una importancia relevante en la vida de un ser humano. No obstante, hoy en día es muy común ver como muchos la ignoran, considerándola como un sentimiento encargado solamente de llenar los ratos libres de la vida. En este mundo convulso cada día son menos los que admiran la verdadera Amistad y por tanto cada vez son menos los que la experimentan. Las maldades y mediocridades humanas han aumentado tanto que muchos han llegado a creer que la amistad no existe.
Pero en este mundo de cosas caras, personas baratas, valores en rebajas y sentimientos en liquidación, puedo afirmar que la amistad SI existe (aunque escasee), todavía existimos muchas personas que apostamos por ella. Señores, quien sea incapaz de sentir amistad, tiene más de bestia que de hombre.
La fuerza de la amistad es uno de los mayores motores que mueven al conjunto de la humanidad, por que nos ayuda a sentirnos llenos de vida, más alegres y seguros, para actuar bien, como buenas personas, lo cual nos permite tener confianza en nosotros mismo y avanzar, hacia un futuro mejor, que es la meta de todas las personas. El amor sabe compadecer pero la amistad sabe curar. Esto no quiere decir que hay que tener muchos amigos, sino verdaderos amigos. Como decía Aristóteles: “Quien se dice amigo de todos, no es amigo de nadie”. Y es cierto.
Lo que sucede es que la palabra ‘amigo’ la hemos desgastado enormemente. Se le usa de manera indistinta para referirse a un conocido, a un compañero, a un vecino, a un colega… ¡ah!, y también para un verdadero amigo. Creo que aquí empieza el verdadero problema. El apelativo de “amigo” se confunde con otras muchas designaciones de rol social que en definitiva no son amigos.
Un amigo es un alma pura, es muchas cosas para nosotros, pues es confesor, cómplice, a veces padre y madre, pero siempre nuestro mejor apoyo en todo momento. Ellos nos dan su amor fraternal como si fuera oro. Su amistad es nuestra alegría, sin ellos no seríamos iguales. Uno de los grandes placeres de nuestra vida es poder reír las risas de nuestros amigos, pues quiere decir que nosotros estamos compartiendo sus mejores momentos, los más lindos, los más tiernos.
Interesarse genuinamente por la vida de otra persona y actuar congruentemente a ese interés es lo que hace nacer una Amistad. Los amigos son nuestra mejor baza para ser los mejores sin dejar atrás la esencia de nuestro ser. Son la familia que uno ha tiene la oportunidad de elegir. Son personas muy especiales que la vida nos pone en el camino en momentos que muchas veces parecieran ir más allá de las coincidencia (como puestos a propósito) nosotros mismos nos encargamos de acercarnos, desarrollar las relaciones, elegir a esas personas con quienes queremos compartir nuestra vida y en quienes depositamos nuestra confianza así como el compartir de sueños, anhelos, tristeza y frustraciones.
La familia o “la sangre” que tenemos es una sola, la que nos ha tocado, con sus ventajas y desventajas, y esa nunca se pierde. Hay casos en donde la familia abusa, maltrata y/o desmerita y creen que lo tienes que soportar porque son familia. ¡Qué equivocados están! Pero los amigos. ¡Ah! los amigos… son la familia escogida. Las personas que decidimos que nos acompañarán en la travesía de la vida. Una amiga, una verdadera amiga, no te deja de hablar porque no pudiste llegar a tiempo a su fiesta de cumpleaños, o a su acto de graduación o porque no te cayó bien su novio. No hay el “tienes que…”. Todo sale de nuestro corazón, no hay obligaciones. Esa es la parte más hermosa de la amistad.
Una amiga que te quiere de verdad hace cosas por ti que te parecen increíbles, no piensa de manera egoísta, sino que sus palabras son sinceras, de corazón, son aquellas que nos hacen llorar de alegría y también nos reconfortan en los malos momentos porque están llenas de verdadero cariño.
Sin embargo debemos entender que la Amistad no cumple con la ley de la Inercia... la Amistad, ese afecto, disminuye cuando no lo cuidamos, lo estimulamos, cuando no lo movemos… entonces va en detrimento. Porque no existe reconocimiento ni amor ni amistad a plazo fijo. Las cosas sólo adquieren dignidad cuando tienen la intensión de durar, cuando proyectan vencer los desafíos del tiempo. Por eso, también el encuentro amistoso está señalado por el deseo de durar y conlleva, en potencia, la necesidad del reencuentro por ambas partes, por “ambos” amigos. Por esto y más, estoy convencida que una amistad noble es una obra maestra hecha a dúo.
Como dijo Jeremy Taylor, escritor y eclesiástico inglés: “Al decir ‘amistad’ se intenta expresar el mayor amor, el desinterés más extremo, la comunicación más abierta, los sufrimientos más nobles, la verdad más seria, el consejo más sincero y la mayor unión de pareceres de la que son capaces los hombres y las mujeres valientes”.
La amistad, ese nudo sagrado que une tan estrechamente dos corazones es el convenio recíproco de dos que se hallan bien dispuestos a quererse, supliéndose el uno al otro los defectos y procurando corregirse con las advertencias que mutuamente se hacen. La amistad es como el alma de dos cuerpos. La fuerza que une una verdadera amistad es comparable a la fuerza con la que está unida la hiedra a la pared.
Yo tengo la suerte de experimentar la verdadera amistad, y eso es una auténtica fortuna. Con esta confesión no quiero decir que tenga muchos amigos, de hecho tengo muy pocos, poquísimos. Todos sabemos que los amigos de verdad pueden contarse con los dedos de una mano. Eso es algo que todos hemos podido comprobar en los momentos difíciles. Lo que les puedo asegurar es que no son muchos, pero sí incondicionales. Personas que están ahí para lo que necesite. Un amigo fiel es un refugio seguro; el que lo halla ha encontrado un tesoro.
Los amigos son más familia que la familia. Es la persona a quien llamas cuando estás metida en un gran problema y no puedes recurrir a tus padres, o la que se toma unas copas contigo porque te rompieron el corazón, aunque ella esté en el mejor momento de su relación de pareja. Es la que odia cuando tú odias. La que ama cuando tú amas. Pero también la que te reprende o a la que tú reprendes. Y no me limito solo a las amigas. Tengo la fortuna de tener amigos tan cercanos como mis hermanos. Amigos protectores, divertidos y a veces a los que tengo que reprender también. Soy bastante afortunada.
Mis grandes amigos de hoy los conocí en situaciones inesperadas, simples, fugaces, pero eso no impidió que entraran a ser parte de mi vida. Sé que ellos creen en mí, sé que siempre serán mi apoyo, mi familia elegida, mi amor fraternal, quienes me hacen fuerte, me dan el coraje que necesito, me dan alegrías y me acompañan en la tristeza. Con ellos soy verdaderamente yo. Son mis hermanos por elección. Caminamos de la mano por esta senda, llena de rosas y espinas, que se llama vida.
¡Divina Amistad tú eres el triunfo de los hombres!

6 comentarios:

  1. ayyy amiga, hoy has dado con el tema talón de Aquiles para mi. La amistad! La verdad es que es mucho mas compleja de lo que parece, o nosotros la hacemos compleja, no sé, el caso es que creo que en la amistad como en las relaciones de pareja, todos nos equivocamos. Pero pienso que también consiste en eso, en equivocarte, en aprender, en saber perdonar y en perdonarse uno mismo los pequeños fallos que cometemos. La verdadera amistad resiste todo y , a veces, nos cuesta asumir que lo que hemos creído tanto tiempo que es amistad, nunca lo ha sido.
    Pero hay una verdad innegable y es que la AMISTAD SI EXISTE, aunuqe a veces algunas personas nos decepcionen.

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  2. Dices verdades como puños. Los amigos verdaderos se cuentan con los dedos de una mano. Yo tengo la maravillosa suerte de tener algunos. En momentos en los que lo he pasado verdaderamente mal he tenido la gran suerte de que ninguno de mis amigos me ha fallado!! y hasta han aparecido algunos que ni me los imaginaba. Yo siempre pongo por delante a la amistad incluso hasta por delante del amor en alguna ocasión. Me alegro que tengas amigos incondicionales que siempre esten a tu lado para ayudarte y apoyarte. Un beso fuerte y sigue como hastas ahora!! Esperando con ganas tu próximo post.

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  3. La fuerza de la amistad es enorme pero hay que tener mucho cuidado en distinguir entre la amistad verdadera , que es a base de conocerse muy bien y esa otra amistad que hoy día se dice a los tres días que te conocen. Mucho cuidado con este tipo de amistad. De esto podríamos estar hablando o escri-biendo mucho tiempo.

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  4. Me ha gustado mucho tu post. Efectivamente los amigos son la familia que nosotros mismos escogemos y yo me precio de tener a muchos amigos que amo en esta familia construida con mi corazón.

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  5. Cuando las cosas van bien es facil tener muchos amigos, pero cuando algo se complica te das cuenta de quienes son los de verdad, los que nunca te van a fallar y que lo dan todo por verte sonreir. Y esas personas son al final las que merecen la pena.

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  6. el tema q tocaste me llega al alma, he sido de pocos amigos, hasta hace menos de un año perdí una amiga de 10 años de relación, que duro ha sido…que difícil de superar, siento q nunca encontrare una persona como esas en mi vida y para mi infortunio la amistad ha pasado a un segundo plano, no creo mucho en esa palabra, en ese termino…amigos del alma..creo q nunca volveré a tener, si tengo una o dos amigas de hace años…pero como esa NO…y nunca le entregaría a nadie mi corazón de esa manera…pero q rico y maravilloso es tener amigos, lo digo porq lo viví…gracias por tu columna me encanto…

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