Mi pequeño sitio donde digo libremente lo que pienso y siento.
Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano.Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.
Apareciste en mi vida en el momento justo y a la hora indicada. Cuando más se me tambaleaba el piso, llegaste para tomarme de la mano y sostenerme. Tu sonrisa logra cambiar mis penas por alegrías, cuando te miro siento que me recorre ese calor, esa energía que se plasma en las paredes del corazón con firmeza.
Cambiaste la monotonía de mi vida… volví a creer en el amor. Te amo más de lo que puedo expresar, por el inmenso amor que me has dado y hecho sentir, por tu paciencia y comprensión, por el calor de tus brazos que me recuerdan donde esta mi refugio, mi hogar y mi pasión... cuando pienso en lo que significas para mí imagino lo que me faltaría si no estuviéramos juntos.
Hoy me doy cuenta de la cantidad de amor que todavía tengo para dar. No sé como sería mi vida sin la ternura de tu voz cuando susurras mi nombre, sin esa pasión que enciende mi corazón con cada caricia, sin las risas que compartimos, sin los secretos que guardamos y sin los sueños que atesoramos en nuestros corazones.
Quererte… amarte… tenerte… tres sentimientos aparentemente diferentes son la complementación de un todo para mí, así lo siento. Te quiero por todo lo que en verdad eres y lo que me entregas, estar contigo me da la satisfacción de pasar momentos llenos de ternura, amor y pasión tan indescriptibles que me llenan de felicidad… Amarte es lo mejor, cada parte de mi te anhela y tenerte complementa la dicha incalculable de mi felicidad.
Tú eres mi amor, mi pensamiento, la razón para sentirme viva. Hoy amo hasta la soledad porque cuando tú estás a mi lado quisiera que todo desapareciera y sólo quedáramos tú y yo. Te amo sin importarme las cosas que digan porque con solo mirarnos a los ojos, nos entregamos la vida entera...
Me has enamorado sin darme cuenta; he disfrutado cada momento que he pasado a tu lado, hasta cuando discutes (que por suerte es muy poco) porque aún en esos instantes siento tu amor. Tu piel me hace desvanecer, el calor de tu cuerpo me brinda paz, mi corazón se enternece hasta las lágrimas y mis labios duelen de tanto besar cuando estoy contigo.
Hoy quiero gritar a los cuatro vientos cuanto te quiero. ¡Cuánto te amo! Si lo sabe Dios, pues que lo sepa el mundo. Cuando los sentimientos vienen de lo más profundo del corazón no hay que esconderlos. Tú conoces el fondo de mi alma... mis virtudes y defectos... hasta mis sueños. Hay tanta sabiduría en tus palabras y dulzura en tu sonrisa. Me has ayudado a conocer mis miedos y hacer realidad muchos de mis sueños. Si preguntan qué significas en mi vida, te compararía con el mar porque eres como la marea, llegas a mi playa y arrasas con todo.
Corro entre valles de oscuridades y cuando sonríes resplandecen todos los rincones inhabitables... tu mirada me eleva al cielo como en un túnel de estruendos y rayos… los minutos se vuelven interminables en las horas más tiernas de nuestras humedades. Soy tu mujer porque así lo quiero, porque lo deseo, porque contigo me siento viva...
Tal vez sea yo la que al final salga lastimada como suele ocurrir en muchas historias de amor, como muchos suelen pensar, pero acaso no me han lastimado antes otros que se hacen pasar por buenos... Eres mi dolor, mi pasión, mi vicio, adicción. Que nadie juzgue lo que siento, lo que vivo, lo que digo o lo que escribo.
El amor sana, embellece, hace sonreír, ayuda a crecer, nos convierte en poetas, cantantes, filósofas, locas, amantes y aventureras… ¿Qué no hace el amor? El amor hace de todo y por todas ya que es la más grande manifestación de lo divino, es la materialización del más bello de los milagros que todas llevamos dentro.
Cada vez que escucho tu voz, tus susurros me calman... si me tocas, el mundo se para... cuando mi mirada se cruza con la tuya, mi corazón se vuelve fuego... Cada vez que soy tuya, te hago parte de mí... Cada vez que suspiro, vivo para que me sientas... Doy gracias a Dios por el milagro de ti, por el amor que compartimos que ha cambiado mi vida, por hacernos el uno para el otro, eres el mejor regalo que me dio la vida… es muy difícil mantener el equilibrio cuando se vive dentro de una pasión...
Me pierdo en ti, en tu vida, en tu alma, en tu cuerpo... nazco y muero en ti, me abandono a tus deseos y me quemo en tu fuego... Descubre cada rincón de mi piel y absórbeme con tu pasión... eres la expresión pura del deseo carnal... Un susurro al oído, un beso en el cuello, mi piel se eriza, un dedo dibuja mis labios... mi lengua lo saborea... Mis manos expertas en tu cuerpo... cierras los ojos y suspiras... solo, siénteme... Te regalo mis besos y mi ternura, mi mundo y mi locura, mi cuerpo y mi pasión...
Este amor ha sido hecho a mano así como los buenos artesanos con mucho pulso, mucho cuidado y dedicación. Cuerpos y sombras combinadas, sábanas arrugadas y gemidos en una oleada tormenta apasionada, pienso en ti y te siento, me recorre el deseo y al sentirte... me pierdo. Muere de placer en mi confesionario... y déjame a mí morir entre tus brazos, porque cada vez que entras en mí siento una lluvia ardiente en mis océanos de placer.
Eres quien me envenena el alma con su pasión y deseo... quiero recorrer tu piel poseída por el fuego y apagar tus gemido con mi lengua... no hay centímetro de mi cuerpo que ya no poseas... hasta mis deseos te pertenecen... Vivo en tus labios, en tus manos, en tu cuerpo...Soy tuya... lo sabes y así lo siento... Quiero seducirte y dejarme seducir, amarte y dejarme amar... Justo ahora... en este mismo instante...
Llevo veinte minutos sentada aquí y no tengo la certeza de lo que quiero escribir, podría ponerme anecdótica (tal vez lo haga), no sé qué me pasa hoy. Sin embargo necesito escribir, no para cumplir con una tarea sino para mi satisfacción personal, para no volverme una tecnócrata, para no olvidarme que 2+2 es cualquier cosa, tal vez las palabras necesiten demasiado espacio mental para jugar a encontrarse, quizás todo esto sea como aquello de despertarse junto a alguien que se amó durante años y seguir pensando que es una persona increíble y única, pero que ya no se sabe cómo amarlo.
Nunca me he cuestionado por qué escribo, solo sé que me gusta y lo necesito, me da paz. Hoy sólo puedo decir que imaginar la vida no es mejor que vivirla, que los costos están en todas partes aún allí donde no hay nada. A veces lo que uno quiere no está entre las alternativas, tener una historia para contar nunca es malo, aunque sea una historia triste.
Hoy hay algo para decir que no alcanzo a atrapar. Y hoy es uno de esos días... en el cual toda la energía que tengo, todo el positivismo que estoy sembrando día a día en mi y en los demás se esconde por un ratico para dejarme saber que no todos los días son perfectos y que por más que uno quiera estar “always happy”, el Sr. Down hace su odiosa visita algunas veces.
He tenido una vida llena de bendiciones y también con muchas adversidades que me han servido para hacerme cada día más fuerte. ¿Se dan cuenta de que la vida es como el mar? Hay días que son azules y tranquilos, con las aguas acogedoras, deliciosas. Otros días son nublados, con grandes tempestades, aunque cuando parece que el océano te va a devorar nace un nuevo día lleno de sol y calor. Así mismo es la vida.
Creo que muchas veces he pensado cosas que termino no haciendo, como si pensarlas fuera suficiente. De vez en cuando me gustaría que mi vida fuera una serie de televisión o una película, para poder tener elaborados diálogos donde se explican las crisis existenciales, los sentimientos y las acciones, de manera clara aunque a veces cursi. Frecuentemente me canso del balbuceo errático, las cosas que no se pueden decir, los implícitos imposibles de contrastar y los secretos forzosos. Vuelvo a encontrarme con gente que de verdad no soporto, gente cuyos modos odio, cuya forma de actuar me parece insultante, igual que sus criterios y sin embargo insisto en preguntar qué has hecho, como si la respuesta tuviera alguna posibilidad de no exasperarme. Es increíble que a veces actuemos como autómatas.
Ha tenido un mes intenso, lleno de emociones y de sentimientos encontrados. Sin apenas tiempo para otra cosa que no haya sido un ir y venir constante de acá para allá, intentando recolocar cosas en el corazón de otras personas, aliviar pesos ajenos e intentar pacificar y calmar el camino hacia adelante de personas amadas, cuyas mochilas pesan demasiado. Cuando conseguí detenerme, por fin, tan solo me quedaron ganas de sentarme en mi rincón, de crear un espacio de calma y de sosiego para mi misma. Levantar enormes murallas que nadie pudiera atravesar y donde el silencio fuera mi único compañero. Pero entonces me encontré conmigo misma, con mi propia mochila cargada hasta los topes y mis propios ruidos que me impiden disfrutar del silencio.
Ayer le decía a una amiga que tengo tantas lágrimas acumuladas que me duelen los ojos de tanta presión. Me duelen de verdad. Me conformo, que no es poco, con ser capaz de aprender a llevar esa mochila aligerándola a cada paso, desprendiéndome de aquello que no necesito, aceptando que el mundo Es, que las personas Son, y que no está en mi mano cambiar nada que no desee ser cambiado, ni tengo ningún derecho a intentar hacer un mundo a mi propia medida. Aceptar las cosas como son y querer a la gente como es, aceptando incluso que no me quieran como soy, ese es el primer paso que tengo que dar para soltar lastres de dolor y de frustración que, definitivamente, no hacen más que generarme más dolor y sentimientos de decepción y de impotencia.
Hay mucha vida en todas partes, el problema es aprender a vivirla. Creo que tengo que dejar a cada quien vivir la suya aunque yo no este de acuerdo con sus decisiones, tengo que dejarlos ir a todos, pero también quiero tanto tener brazos infinitos para abrazarlos… ¿Dónde está el amor? ¿En tomar la mano o en soltarla? ¿El amor es gratuito e insolente o hecho a pedido? Si el amor se vuelve pesado ¿Cómo puedo saber cuánto peso soy capaz de acarrear en la espalda? Sé que no puedo salvar a nadie, aunque lo desee con toda mi alma, no soy Dios y no puedo dejar que mi impotencia me haga sentir culpable. Tal vez el amor sea el peso que nos vuelve humanos (aunque a veces sea infructuoso), quizás sin amor seríamos ingrávidos y seres parecidos a los ángeles, tal vez requiramos del amor para dotarnos de un peso ontológico...
Tengo tantos deseos guardados… de tanto repetirme que no voy a obtenerlos, he llegado a creer que ya no los quiero. ¡No es cierto! sólo he dejado de tratar de conseguirlos, supongo que es lo más parecido a una renuncia. Lo que creo muchas veces se pelea con lo que quiero, pelea que siempre termina en tablas, donde nadie gana y todos perdemos. Es una forma de dejar el asunto para cuando haya alguna forma de llegar a una conclusión. Respirar profundo funciona, escribir también…
Ir tras de algo que está vetado es tan estúpido como no ir tras algo que se desea. Arrepentirse es tan estúpido como darse de cabezazos contra un vidrio una y otra vez. Resolver hacer cambios radicales también tiene un límite, algunas cosas son completamente diferentes y otras son exactamente iguales, la cualidad que las distingue es confusa y dudosa. Por ahora no me desgastaré intentaré resolver algo que en un final no sé cómo resolver, simplemente me reiré de mi misma, seré auto condescendiente y autocompasiva con el dejo de desprecio que tiene eso porque es como creer que no vale la pena planchar la ropa que se arruga.
Este post es largo y parece difuso, pero yo creo que todo tiene que ver. Hace meses que hablo de crisis, penas, amores, cambios, formas de ser, etc. Debo reconocer que este es un momento muy difícil de mi vida, pero me parece que es normal, todos pasamos por cosas similares, no me pasa nada del otro mundo. Este Blog es un intento por registrar las nimiedades cotidianas y las cosas que ocurren principalmente en mi mente y en mi corazón, por escribir algo digno de ser leído, por evitar que se me licue el cerebro y se me salga por las orejas de ver tanta TV. Me he dado cuenta, por ejemplo, que mis escasísimos secretos no son aquellas cosas que no quisiera ventilar, sino aquellas que desearía que no hubieran ocurrido, que van en contra de lo que quiero y pretendo ser.
Hay algo que quiero pero no sé si tengo que seguirlo queriendo o abandonarlo. No sé si es mejor que mi vida cambie o que no lo haga. No sé si el no saber me salva de algo o más bien me condena. La gente me critica porque pienso demasiado y quizás tengan razón, pero es un vicio. Sé que intentar adivinar el fin de la historia es inútil, porque mis manías no dan para tanto y porque dicha información no sirve para nada. Leer el final de un libro no tiene nada que ver con leer el libro. Conocer un camino no es lo mismo que transitarlo.
En alguna parte alguien dijo: "Cuando creía conocer todas las respuestas, cambiaron todas las preguntas". Por suerte los amigos (tan escasos los verdaderos) han sido mi cable a tierra, de no ser por ellos, seria solamente una psicópata más, con un blog y que le gusta escribir.
Pienso que todos los sinsabores que percibimos en la vida tienen como finalidad recordarnos que aún nos queda el sentido del gusto para diferenciar lo bueno de lo malo. La vida es un lujo, lujo para amar, para respirar, para soñar y para ser feliz. Por eso hay que gastar la vida como si fuéramos millonarios y continuar simpatizando con ella aún cuando en determinados momentos no brille nuestro sol. Por eso me doy el gusto de perfumar mi boca con palabras llenas del aroma de mi interior porque estar vivo es uno de los regalos más hermosos que podemos mantener tanto en el espíritu como en el alma y tenemos que manifestar viveza en todo lo que hacemos, reír como si fuera la última vez, soñar como los niños y hacer de nosotros un ser humano que vive y deja vivir.
Creo que no me destrabé y terminé escribiendo algo un poco desatinado, incoherente tal vez. Hoy no es de mis mejores días, así que perdonen a esta aficionada si les hice perder el tiempo. Los quiero.
Internet nos permite crear y visitar páginas donde no hay rostros solo la intangible presencia y sentimientos plasmados. Cuando nos adentramos en el mundo cibernético, un mundo tan alejado de la gente real que está a nuestro alrededor, buscamos expresar nuestro sentir y conocemos infinidad de personas, muchas afines a nosotros que se van convirtiendo en amigos, sin importar que a veces estamos separados por miles de kilómetros nos mantenemos en contacto por Chat o a través de los blogs.
De esa forma conocemos un mundo pleno, el de la amistad virtual que posee el habla de los sueños, el saber de las vivencias, el consejo y el amor de los recuerdos. En este sitio cuando escribo muchas veces lo hago pensando en ellos, en sus problemas, en sus sentimientos… otras veces es una conversación conmigo misma sacando mis alegrías, tristezas, preocupaciones o simplemente reflexionando… Algunos expresan sus opiniones y son muy sinceros, hasta son capaces de confrontarnos con el niño que todos llevamos dentro; otros prefieren callar solo entran para observar que se dice. Pero todos de una manera u otra llegan a este lugar asiduamente.
Los amigos de Internet son seres que no se ven, pero que brindan compañía, prestan atención, dan amor, hablan desde su corazón... Son personas amigas que tapan los agujeros de la soledad o el desamor a través de un monitor, comparten nuestras alegrías, nos ayudan y reconfortan a distancia, se brindan sinceros sin esperar nada a cambio y lo hacen con amor. No les importan ni razas, ni naciones, ni creencias, ni donde vives, ni donde naciste, ni lo que tienes, ni lo que haces, ni influencias, ni reverencias, no les importa razón, ni condición, ni aspecto, ni edad, ni belleza, ni fealdad... lo que les interesa es el cariño y la amistad.
No conocemos sus rostros, ni sus voces, ni su color de piel, solo sus pensamientos y la esencia misma del ser humano. Ellos son el susurro de nuestros propios pensamientos, son aquellos que en la distancia cobijan nuestros ojos con frases que nos hacen sentir personas y que la soledad, quedó para quienes son menos afortunados.
Los llamo amigos porque lo son, secan mis lágrimas a pesar de no verme y siento sus manos sin siquiera tocarlas… los amigos cibernéticos son amigos reales a través de una pantalla, son vidas lejanas que aprendemos a conocer, a admirar y hasta querer a través de un monitor, son seres que nos ayudan a construir sueños a través de una maquina.
A pesar de no estar cerca los sentimos muy presentes, nos vinculamos con ellos de tal forma que somos capaces de decirles lo que habitualmente callamos y muchas veces con ellos desnudamos el alma. Nos prestan atención, nos comprenden y de vez en cuando nos arrancan una risa y muchas sonrisas. Aunque los océanos y los continentes nos separan, a nacido un vínculo de amistad entre nosotros que nadie puede separar porque somos de distintas naciones y razas pero no de distintos sentimientos. Ellos le dan fuerza a mi valor, alegría a mi tristeza y me acompañan en mis penas. Cuando leo lo que escriben mi rostro esboza una sonrisa porque me confirman que siguen ahí, por eso los llevo en mi corazón y estoy segura de que yo también estoy en el de ellos.
Muchas personas dicen que no es posible llevar adelante una relación de amistad cibernética, yo creo que sí por todo lo que antes les he dicho, aunque es cierto que a veces quisiéramos que ese amigo cruce la pantalla para secarnos las lágrimas. Pero, saben una cosa… lo que no creo posible es mantener relaciones amorosas a través de una pantalla, por Internet, muchos lo hacen y además afirman que son amores verdaderos. Para mí son ilusos y que me perdonen si alguno me está leyendo en este momento, no es que diga que es imposible enamorarse de alguien por sus palabras, por el cariño que transmite, pero eso sólo pudiera funcionar en un comienzo, antes de que pase mucho tiempo esas personas virtuales tienen que materializarse porque las relaciones de pareja tienen otras necesidades que son justamente las cosas que las distinguen del resto de las relaciones, no hay mejor cosa que oler el aroma de la otra persona, mirarse en sus ojos, ver y tocar su boca, sentir su respiración, su sonrisa, el calor de su piel, sus suaves caricias… eso es hermoso, incomparable y no puede vivirse a través de un monitor.
Todas esas sensaciones vitales son las que diferencian las relaciones humanas de las relaciones cibernéticas. Por eso pienso que como comienzo puede ser, pero si en poco tiempo no llega a ser una relación en persona no sirve de nada. En este sentido, en cuestiones de amor más vale aventurarse en el mundo real y tratar de conquistar o dejarse conquistar por la persona que te atrae, quizás ahí está justamente la felicidad.
En una amistad sincera, de corazón a través Internet sí creo, porque conozco innumerables casos de buenísimos amigos en la distancia. Yo particularmente con los que he conocido en este sitio me doy por dichosa, ellos con sus palabras me abrieron un mundo nuevo de sensaciones, con su dulzura me enseñaron la diversidad de sabores que hay en una linda amistad… cuando pasan los días y no veo algún comentario de ellos me pregunto ¿Qué le pasó?..¿Dónde está?... un mar de preguntas me invaden y sólo espero una respuesta… “Estoy bien, sigo aquí”.
No sólo somos un monitor, un teclado y un Mouse, no, esos son sólo los instrumentos que utilizamos para comunicarnos y saber unos de otros, y aún en la distancia estar pendientes de todo lo que nos ocurre. Hemos llorado y reído juntos, además son los únicos que entran hasta el más íntimo lugar de mi habitación. Este sitio nos ayuda a compartir los sueños y nos enseña a ver hacia un mismo lugar donde lo más importante son el amor, los sentimientos y el ser humano… aunque estamos al otro lado de una pantalla nos aprendemos a querer en poco tiempo, y compartir tantas cosas es lo que nos convierte en amigos sin fronteras.
A todos ustedes, amigos, les doy las GRACIAS, por soportarme, por estar en mi ventana y alegrarme un día más, por sus comentarios, por su cariño. Los quiero.
Quisiera que todos los días fueran viernes, que ilusa ¿verdad?, pero es que me encantan, aunque sean lluviosos como hoy me parecen románticos y divertidos (y si no lo son yo los convierto en eso). El viernes tiene todos los condimentos para ser el mejor día de la semana, yo amo los viernes por el simple hecho de que puedo hacer lo que quiera porque al otro día no me tengo que levantar temprano para ir al trabajo. Creo que a casi todo el mundo le pasa lo mismo aunque si lo pensamos objetivamente no debería ser así porque el viernes como tal hay que madrugar, trabajar, no debería ser nuestro día preferido si amamos mucho lo que hacemos, pero no hay dudas de que a pesar de eso durante todo el día reina un ambiente de entusiasmo porque comienza el fin de semana. Es el último día de la actividad laboral podemos relajarnos durante toda la noche si queremos porque no hay que madrugar al día siguiente.
Los viernes tienen cara de dulzura, me parecen días amables y serenos con la promesa de dos días de asueto. Me gustan las tardes de viernes justo antes de terminar la jornada laboral porque el aire se siente un poco más ligero. Personalmente creo que la veneración del viernes viene sobre todo porque supone romper completamente con la rutina de levantarte cada día a la misma hora para ir al mismo sitio y hacer prácticamente lo mismo, en el caso de las personas que trabajan, claro. Y encontrarle la gracia y la motivación a la rutina es difícil aunque nuestro trabajo nos guste; no todos los días tenemos el mismo humor y ganas… Teniendo en cuenta el ritmo de vida que sigue la sociedad no es de extrañar que el viernes sea el día más esperado para casi todo el mundo, así como el lunes el menos estimado.
Cuando llega el mediodía de ese santo día a mí (como a muchos) me baja la fiebre de Viernes inevitablemente, y por supuesto no importa que tenga sueño o haya dormido poco el día anterior, total es viernes y la garganta me pide cerveza a gritos mientras el teléfono suena con la llama de una amiga y hasta ese momento llegan mis civilizadas intenciones de esta vez sí quedarme en casa y acostarme temprano, lo siento, me resulta imposible. Así comienza el fin de semana, donde a pesar de trabajar en casa como todas las mujeres no falta la diversión y el relax. Me da la sensación de tener mucho tiempo libre para hacer lo que quiera. En todas las agendas el viernes debería tener más espacio en la hoja, porque suele alcanzar para vivir más.
En particular este viernes quiero caminar por las calles cerca del mar, y sentir su olor desde cualquier esquina porque está picado, mecido por este viento que no cesa, olas que traen con furia toda la basura que el hombre tira al mar, en la playa y dicen... toma, es tuyo. Me gusta que los viernes suene el teléfono con las voces conocidas de mis amigos pidiendo pasar el tiempo todos juntos… el ambiente, mi casa huela a eso, a viernes a cariño, a diversión…
En fin, hoy es el día que es, mi tan codiciado VIERNES, jornada de remate, antesala del sábado; momento de planear y dar rienda suelta a mis deseos. Por tanto después de mediodía la tarde se vuelve agradable y todo sonríe, porque vienen en camino dos días para descansar y armar diversión. En unas horas más partiré a por esas primeras copas de la noche, que continuarán con música, juego, animadas charlas, mucha risa y quizás baile. Lo bueno es que al otro día despierto y me queda todo el sábado y el domingo, entonces me viene una gran sonrisa al rostro solo de pensar que aún tengo todo el fin de semana disponible y eso es impagable…
Amigos, por fin es viernes mi día favorito aunque tenga mil cosas que hacer no importa, comienzan los días de descanso, juergas y escapadas, cada Viernes acuérdense de mí y recen unas plegarias por mi sanidad física, mental y moral. Les deseo un feliz y divertido fin de semana. ¡Ah! Y mantengan la cordura, chicos.
Hoy desperté sintiendo el cuerpo fresco, ligero, húmedo y misterioso, con el alma liberada y el corazón ansioso. Con ansias de ti, de ese juego que me hace explotar los sentidos y me lleva de gusano a mariposa, porque todo es posible cuando se cree en el amor y se siente. Si te escribiera una carta de amor tendría tantas cosas lindas y ciertas que decirte que no bastaría con una, tendría que escribirte muchas, serían cartas largas y hermosas escritas desde el fondo de mi corazón, que digan lo que siento por ti, que te cuenten cuanto cambió mi vida desde ese bendito día en que llegaste a mí. Tu sonrisa es un paraíso para mis ojos; tu mirada un vuelco a mi corazón… tu cuerpo el ardor para mi pasión. Mirarte y sonreír es sentir como la vida vuelve a mi interior, querer comerte, besarte, abrazarte, fundirme contigo…
Es increíble la química que fluyó entre nosotros como lava de volcán desde el mismo instante que nos vimos. El tiempo pasó como suspiro que se lleva el viento cuando nuestras miradas se cruzaron. A veces siento que tu amor dulcemente me enloquece, hoy amanecí con ganas de gritar fuerte que te amo, que ya no eres una parte de mí sino todas las partes, que ansío recibir las caricias de tus manos, que estás dentro de mis labios y también fuera de mi boca, que te conviertes en la piel que me cubre y me recorre entera, así me contienes, me moldeas y te llevo siempre pegado a mí como si fueras mi piel verdadera. Cuando estamos junto al mar abrazados, miramos el paisaje que nos rodea y es un auténtico paraíso para nosotros. Reímos, nos besamos y dejamos que pase el tiempo como en aquella magnífica tarde de Octubre donde estábamos solos tú, yo y el mar.
Te amo y cada día me vuelvo más consciente de lo que estoy sintiendo por ti. Lo mejor y más hermoso es que me correspondes, ¿qué podría llegar a ser más perfecto? La perfección la encuentro en tus ojos cuando me miran, en tus manos cuando se posan en mi cuerpo, en tus labios cuando rozan mi piel, en tu aroma cuando se mezcla con el mío en el aire, en tu voz cuando dice mi nombre, está en nuestra forma de amarnos, en nosotros cuando unimos nuestros cuerpos en un sólo sentir, en un sólo latir.
Cuando se trata de amor, todo puede suceder… cuando te enamoras empiezas a redescubrirte, creías que ya sabías como era el amor y cómo reaccionabas ante eso, pero… Sin duda el amor es el virus más maravilloso de nuestra existencia y más misterioso también, porque va mutando con cada risa y con cada sueño, con cada anhelo, con cada miedo. Volverse a aventar al precipicio, correr sabiendo que llegarás a un callejón sin salida, es de valientes. O más bien, de inteligentes que se han dado cuenta que el juego de la vida es ese precisamente perderse para encontrarse, caerse para levantarse, enojarse para después contentarse. Lo que uno va descubriendo entre este aparente par de opuestos es esa chispa, esa electricidad, esa fuerza que hace que nuestro corazón siga latiendo y sobre todo, eso que hace que la vida cobre sentido nuevamente.
Te amo y este sentimiento cada día crece y crece, sé que al verte puedo hacer del día algo excelente, sé que al imaginarte mi mente se despega del suelo y se vuelve tan vulnerable pero a la vez tan segura de si misma. Cuando te apareces frente a mí nada puede importar y nada importa cuando tus brazos se acomodan en mi cintura y mi rostro descansa en tu pecho, cuando nuestras sonrisas se convierten en una sola melodía.
Me encanta que me abraces, tus brazos son mi puerto seguro… Dime amor, qué magia tienen para mí esos brazos, que me estrechan y me quedo feliz sintiéndome prisionera de tu cuerpo, sin poder despegarme de su ardiente abrazo. Abrázame con ternura y envuelve mi rostro con tu anhelo para desatar las pasiones que llevamos dentro, para recorrer palmo a palmo todos los caminos de tu ansiado cuerpo, para que mi cálidas manos silenciosas despierten los temblores del deseo. Estréchame entre tus brazos, acércame en un movimiento hacia tu cuerpo, cerraré los ojos y te sentiré temblar... Abrázame y bésame despacio, inyectándome gota a gota tu miel, tu deseo, despertando mi lujuria... Me pierde irremediablemente tu piel desnuda bajo mi boca y dejar mi aliento desacompasado al recorrerte, me pierden endiabladamente y sin remedio tu boca y tu lengua experta, y deslizar mis ganas haciendo que brillen en tu piel con destino fijo escuchando tu voz entrecortada diciéndome que siga... y ese "SI" gutural que emite tu voz extasiada cuando mi boca te rinde.
Quiero que lo sepas, no te amo en pasado, ni en presente, ni en futuro, es un amor sin tiempo, sin distancias, es simplemente amor puro cargado de ilusiones, lleno de promesas que no deben cumplirse porque ya se cumplieron todas al conocerte. Te amo, como dos palabras que forman una sonrisa en tus labios, como dos palabras infinitas que no deben dejar de sentirse. Amarte es un premio y desconozco si te merezco, al menos lucho por merecerte, pero tu amor es un regalo que cualquier persona debería recibir, pero por suerte ahora tengo yo.
Embriágame con esas caricias apasionadas, entre suspiros de encendida fogosidad y estimula mi vehemencia, entregada con amor a la locura de amar, perdámonos en la delicia del placer, estremecidos por el gozo del delirio eterno, sentirás como tiemblo... Tócame, poséeme y siente mis humedades desbordarse por ti... vuelve a comenzar las veces que quieras, que yo me quedaré anclada en tu mirar y te enloqueceré de tal manera que jamás podrás separarte de mi sombra que te perseguirá a todas partes aunque no quieras.
¿Por qué te quiero así? Simplemente porque no sé querer de otra manera, quererte así es una necesidad porque te hiciste dueño de mi corazón y de mi alma y desde entonces sólo a tu lado encuentro paz y calma. Me acompañas en mí ser y en mis pensamientos porque eres parte de mis días, me escuchas, me comprendes, me entiendes, me aconsejas, me acaricias, me besas, me haces parte de tu mundo desterrando mis tristezas.
Cuando te acercas a mí y captas mi atención, sonríes, me tocas, me besas, me muestras tu deseo y haces que tenga otra vez hambre de ti, enardeces mi pasión haciendo que te desee a cualquier hora y en cualquier momento. Eres perverso, no pones sólo la intención, sabes que me rinde más el tacto, y me tocas, escribes de nuevo en mi cuerpo, me haces mojarme y que me muera de deseos por tenerte de nuevo entre mis piernas.
Dices que soy soberbia, arrogante, altiva... que nadie puede conmigo, que estoy por encima del bien y del mal, que sé lo que tengo, lo que puedo, que conozco mi magia y mi poder, que soy fulminante, inolvidable y decidida, que estás perdido, que no tienes salida, que conmigo "todo" y sin mi "nada"... No sé si tendrás razón, si todo lo que dices es cierto pero me gusta sentir tu respiración y los latidos de tu corazón, me gusta sentirte vivo y feliz. Te quiero mío y te quiero conmigo, que no te quepa duda. Te diré siempre que te deseo, cuando lo esperas y cuando no lo esperas, cuando los días son grises y cuando hay mucho sol, cuando te levantas con ganas y cuando duermes en mi pecho muerto de cansancio... cuando te llamo y solo te digo: "soy yo". Sabes por qué y para qué te llamo como también sabes porque no te llamaba... no sé cómo pero tú siempre sabes todo. Por eso cuando te digo: "soy yo", tu sólo contestas: "ven, te estoy esperando"... y sabes que no te arrepentirás...
Yo adoro todo en ti, tu persistencia, tu inteligencia, tu paciencia, tu forma de amarme… me gustas pícaro y atrevido, escalando mi deseo que se muestra húmedo y callado entre mis piernas... y te quiero enganchado a mi montura, prendido de mi cintura... irremisiblemente perdido en el sabor de mi sexo, irremediablemente preso de mis caricias, susurrándome palabras lascivas llenas de deseo y amor… y te deseo así salvaje, salvando obstáculos, explorando el mapa de mi sexo, te deseo hambriento arrancando mi cordura… erecto, saciando mi locura... Ámame, con la profundidad insondable del océano, con la claridad del Sol de las montañas, con la fuerza suprema de vientos huracanados. Eres lo que mi cuerpo necesita, apaga mi pasión con tu deseo… muere de placer en mi confesionario… y déjame morir a mí entre tus brazos porque te juro que al sentirme empapada de ti… me pierdo… eres pecado de amor, placer y morbo divino, deseo profano, pureza celestial…
A veces me cuesta trabajo entender la actitud de otras personas. Algunos se creen con el derecho de criticar y juzgar a los demás por su comportamiento en determinado momento o por algo que les gusta hacer. Gozan metiéndose en lo que no les importa, algunos critican por envidia, otros porque nos quieren y equivocan su derecho y sus límites. La gente que nos quiere no lo hace con mala intención pero dañan y lastiman, sobre todo si lo que dicen es incierto. Este tipo de injusticias me molesta mucho, pero sé que el tiempo es el mejor aliado para todo y termina demostrando la realidad, es decir los valores de la persona a la que critican y juzgan sin miramientos.
Las críticas indebidas no son motivo para dejar de vivir nuestra vida como queremos. Lo que importa es estar conforme consigo mismo y ser un buen ser humano. Por ejemplo, cuando yo me trazo una meta siempre doy lo máximo de mi para cumplirla porque no me gusta dejar las cosas a medias, pero también me gusta divertirme, salir de vacaciones, compartir con mis amigos, ir a la playa (si es de noche más), escuchar música, beber unas copas y pasarla bien. Soy una persona sencilla y humilde que le gusta reírse mucho. Veo la vida de un modo diferente y la vivo sanamente. Además seamos sinceros y dejémonos de hipocresía, generalmente todos cuando salimos de fiesta queremos divertirnos a lo grande, beber, bailar… cada quien se divierte como quiere, como le gusta, eso es problema muy particular de cada uno y siempre que se haga de manera responsable no hace daño a nadie. A los que nos gusta beber eso no nos hace ser alcohólicos.
Que nadie me malinterprete, esto es una reflexión más sin ánimo de promover la bebida. Todos sabemos que el alcohol en cantidades importantes, es peligroso, puede llegar a ser una enfermedad y una adicción. Pero me estoy refiriendo a otro nivel, una copa, dos, tres no emborrachan a nadie… bueno, hay personas y personas, yo conozco algunas que con media copa tienen más que suficiente. Con una copa hacen de todo, les cambia la cara, bajan la guardia y… con dos… mejor no lo cuento porque puedo sacar los colores a alguien…
Lo importante en esto es no pasarse, ni tomar el alcohol como una forma de diversión porque no lo es. Es preocupante por ejemplo que muchos jóvenes para hacerse o creerse más adultos se pasan horas con un vaso en la mano, bebiendo… y como ni siquiera saben hacerlo lo que trae como consecuencia es que en poco tiempo estén más que pasados.
Pero dejando esa arista y volviendo a los adultos que nos gusta beber (no emborracharnos, que quede claro). No es bueno estar a toda hora con un vaso en la mano; pero una noche, un sábado o un domingo con amigos, en una fiesta, es otra cosa. En ocasiones cuando estoy muy tensa o preocupada, cuando tengo muchos problemas me reúno con mi mejor amiga a conversar y a tomarme unos tragos o un par de cervezas, tampoco veo nada malo en eso siempre que sea con medida. En lo particular no bebo con desconocidos (¡ni una copa!). Creo que beber alcohol es parecido a una experiencia emocional y hasta espiritual, que a veces ayuda a abrir las ventanas del corazón y desnudar el alma, y eso no se hace con desconocidos y menos con personas que no te quieren bien. Con franqueza, hay muy poca gente con la que me siento a tomarme una cerveza o un trago. Yo soy así, ¿qué le vamos a hacer?
A mis amigos y a mí es el placer y no el vicio el que nos acompaña. Yo sé cuál es el trago que me sobra y hasta ahí llego (lo he hecho muchas veces). Los cándidos y los hipócritas empedernidos han magnificado las consecuencias de la bebida, la mayoría de las veces aunque no lo reconozcan en el fondo les gusta y también beben (algunos a escondidas) pero tienen la desfachatez de criticarlo en los demás.
Las familias van cambiando con el tiempo, es inevitable, los hijos crecen y se reproducen. La clásica trilogía familiar padre, madre e hijos se convierte en una amalgama, con los años los padres se convierten en abuelos y los nietos pasan a ser sus nuevos engreídos, las hermanas se convierten en esposas y madres, lo mismo pasa con los hermanos que se convierten en maridos y padres; las familias políticas irrumpen en nuestra vida y tenemos que convivir con ellos nos guste o no.
Y hasta aquí quería llegar, ¡a esa dichosa convivencia!, todos dentro de la familia (ya extendida por supuesto), van estableciendo su propia forma de vida y con el paso del tiempo se sienten con derecho a criticar y juzgar a quienes salgan de sus patrones, pero lo más triste es que en medio de esa amalgama familiar no todos son medidos con la misma vara. Lo sé porque lo he padecido en carne propia y lo he visto en muchas familias allegadas. Hace tres días lo volví a ver en otra a la que quiero mucho, los aprecio a todos, de manera diferente, pero en el fondo los quiero. Y dentro de esa familia a cuatro personas en especial, y a una de ellas por encima de las demás.
Mi amiga se desvive por todos, es la clásica persona amable, servicial (demasiado para mi gusto), cariñosa, comprensiva, desprendida, desinteresada, fiel… no es perfecta, nadie lo es, pero son muchas sus virtudes y eso opaca sus defectos. El día a que me refiero toda la familia paseaba y se divertía en grande, mientras ella y su marido trabajaron todo el santo día sin descanso para que al llegar la noche todos pudieran disfrutar de una fiesta familiar que estaba predicha de antemano y casi preparada, digo casi, porque como los demás se fueron a pasear todo el día lo que quedaba por hacer se lo dejaron a ellos.
El día para los dos transcurrió en plena y ardua labor en favor de los demás. Al llegar la noche estaban exhaustos pero felices de tener todo listo cuando el resto de la familia llegó de su paseo. Comenzó la fiesta, todos comían, bebían y se divertían de lo lindo (es muy fácil cuando todo te lo ponen en la mano ¿cierto?). Dos personas me hicieron comentarios indebidos (bueno, en realidad una solo indagó algo que le dijeron otros) sobre ella, que yo no admití y rebatí de inmediato, eso me molestó mucho porque el comentario era incierto, pero como fui tajante y sincera al decir la verdad y lo que pensaba de todos incluyendo algunos miembros de la familia me quedé tranquila, pero incómoda.
Ayer, estábamos ella y yo solas conversando, alejadas de todo y de todos, y en el giro de la conversación salió el tema y le dije lo que había ocurrido. Mientras yo hablaba ella solo me escuchaba y cuando la miré estaban corriendo las lágrimas por su rostro, intenté detenerme y me dijo muy seria que continuara y así lo hice pero cada palabra que yo repetía me dolía en lo más profundo del alma porque sentía su dolor. Ahora no sé si hice bien o no, o sí, hice bien porque siempre hemos sido leales e incondicionales una con la otra, pero mi lealtad a ella me llevó a ocasionarle un dolor que no se merece (como tampoco se merece el comentario que hicieron), el caso es que me sentí mal, con una mezcla de sentimientos encontrados sobre si debía de haber hablado o callado, ser leal o desleal.
Lo cierto es que me siento un poco culpable de sus lágrimas, su posterior malestar y disgusto. Pero más me indigna lo injustos que a veces son con ella, precisamente la familia a quienes ella se entrega por completo, por quienes lo da todo sin escatimar nada.
Por eso en este instante necesito quejarme del desprecio que algunos le hacen a la gente que le gusta beber. Y yo me pregunto: ¿Qué hay de malo si lo hacen de una manera responsable? Por ejemplo, mis amigos y yo no bebemos para acabar por el suelo, lo hacemos porque nos gusta y porque queremos, y por encima de todo con cautela. Nunca nadie me obligó a beber al igual que yo no obligo a nadie, mi familia lo acepta siempre que sea responsable y lo soy. Y lo mismo digo de mis amigas, que les gusta beber un trago de vez en cuando pero al igual que yo no dejamos de trabajar fuera de casa y en casa, estamos pendientes de la familia y de sus problemas (los cuales resolvemos nosotras) y mantenemos el equilibrio familiar en todo momento. Por eso me molestan los comentarios hirientes que tratan de desprestigiarnos y abochornarnos, esa gente que nos juzga por el mero echo de que nos gusta beber tiene que entender que eso no tiene nada que ver con nuestra personalidad. Eso no dice nada de una persona.
No entiendo el problema que algunos tienen con la bebida, me refiero a los que tratan de señalar como borrachos a los demás, porque una cosa es estar siempre bebiendo en grandes cantidades y otra muy distinta, quienes se toman un trago para relajarse, para compartir... para bajar el estrés. El alcohol en ocasiones puede ser un buen catalizador de angustias. Unos tragos no le hacen daño a nadie, muchas veces rompen el hielo, sirven para socializar. Fíjense si es así que hasta en la misa hay vino para compartir el momento sagrado, compartir con los amigos y beber un poco no tiene nada de malo (por supuesto no todos los días) siempre que se haga con responsabilidad y cordura, eso no significa ser un borrachín.... no, cada cosa en su lugar y en su momento.
No entiendo, ni entenderé por qué alguien se siente con derecho a juzgar a los demás simplemente porque considera arbitrariamente que algo está mal. Aunque algunos compartan nuestro mismo ADN si no comparten nuestra manera de ser, pensar y vivir, deberían tener límites antes de ultrajarnos por prejuicios y algo que quisiera llamar falta de tacto (por no decir falta de respeto). Nunca dejará de sorprenderme como personas “desconocidas” pueden llegar a darnos la mano y como otros más allegados nos hacen tanto daño, jamás dejará de golpearme la idea de que la gente que creo conocer es más de lo que yo puedo ver en ellos...
En ocasiones pienso que si le damos mucha importancia a los que se atreven a juzgarnos estamos aceptando que tienen todo el derecho sobre nosotros, pero ¡y una mierda!, me parece que por la "ya muy molesta" costumbre de pensar egoístamente la gente esta empezando a "querer cambiar el mundo a su manera". No me gustan los comentarios, intrigas y crucifixión de seres que sólo saben dar amor y mucho menos si son personas que quiero. En última instancia pienso que ¿juzgar? Sólo le corresponde a Dios.
Nos critican porque vivimos como queremos, algunos no comprenden que necesitamos nuestro espacio y que además de trabajar mucho, de vez en cuando merecemos un descanso, una alegría, una reunión de amigos, algo que alegre el cuerpo. En ocasiones hay familias que no lo entienden y eso provoca discusiones en las que uno mismo se enfrasca, quizás nos dejamos provocar porque a veces uno está más susceptible que otras, y vienen precisamente a hacer reclamos cuando estamos celebrando… esos momentos gratos de nuestra vida son los que a veces la familia no respeta y quieren limitar nuestros gustos.
Les diré de forma algo cínica, que a mí me divierte cuando escucho a gente que me rodea decir que debo cambiar esto o aquello en mi vida porque son cosas incorrectas, y no quiere decir que no acepto las críticas lo que pasa es que las acepto cuando son sobre cosas indebidas que realmente hago porque todos nos equivocamos, pero sinceramente me divierte cuando son cosas que critican solo porque a ellos no les gusta. Pienso que esas personas antes de hablar deben pensar que lo único que a ellos les importa es que soy un buen ser humano, buena trabajadora, madre, esposa, amiga, en fin lo que llaman una buena persona. A nadie le importa lo que hago y cómo lo hago, cómo vivo y quiero vivir, no tengo que seguir determinadas pautas de comportamiento para agradar a nadie.
Sólo hago lo que me place y me hace feliz, por eso cuando alguien me juzga (si es injustamente) casi siempre me sonrío y pienso ¿de verdad creen que me conocen? ¿Creen que alguna vez me han conocido? En realidad el conocerme o no al final dependerá de la inteligencia natural de cada cual. Pero lo que sí he decido son dos cosas: una es no justificar mi vida de modo alguno como si fuese una criminal que debe explicar su caso frente a un jurado, mi propio juez soy yo, y digamos que ya es bastante. Segundo, no pediré disculpas a nadie por ser como soy.
Por eso amiga mía, lame la herida y piensa que por sobre todo es la familia y son buenos, con resabios y algunos conceptos equivocados pero buenas personas y te quieren. Sigue con tu vida como hasta ahora porque la mejor prueba de que la has llevado bien, por el camino correcto, es la familia que has formado (tu marido y tus hijos), la crianza que has dado a tus hijos, el aprecio que te tienen todos aquellos que les tiendes a diario la mano sin pensar en beneficio propio, todos cuantos te conocen de verdad te quieren y te respetan, te valoran por la mujer que eres. Vive tu vida haciendo lo que te haga feliz, no pienses en esos que te critican cuando haces algo que ellos ven como "incorrecto". Recuerda que al único que se le rinde cuentas es a Dios, nadie más tiene la capacidad de juzgarte. De aconsejarte quizás, de juzgarte jamás.
Simplemente di como yo: “A mí me gusta tomarme unos tragos o unas cervezas bien fría, disfrutando de amenas conversaciones con mis amigos, entre música y risas… ¡¿Algún problema con eso?!”.