Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

viernes, 18 de noviembre de 2011

He vuelto a creer en la amistad

Anoche, bueno para ser exactos hace un rato cuando llegue de tu casa (son las dos de la mañana), me di un baño y cuando todos se acostaron me quedé pensando en nuestra amistad. Fui a tu casa en busca de mi hija que estaba estudiando con la tuya y como ocurre muchas veces sin tener nada planeado, de la nada sale el rato compartido, alegre y agradable, lleno de cariño sincero, música y risas…

A ti amiga mía te dedico estas palabras de cariño por las muchas horas de alegrías que me has dado, también porque has estado conmigo en mis momentos más difíciles. Eres muy valiosa en mi vida porque eres la hermana que siempre deseé tener, te agradezco tus momentos de atención porque me escuchas sin pedírtelo y nunca me das la espalda. Cuando llegaste a mi vida yo no creía en nada, mucho menos en el valor de la amistad.

Al conocerte pasó algo raro, de inmediato me caíste bien tenías algo en particular, no sé explicar qué exactamente, no sé si fue tu sinceridad, tu honestidad, tu bondad, tu alegría… pero aquel día supe que tenía frente a mí a alguien especial. No lo podía creer, yo, desconfiada por naturaleza, veía en alguien que acababa de conocer a esa amiga que tanto deseaba y necesitaba para borrar la traición de otros. No me equivoqué me ayudaste a seguir, a confiar otra vez, cuando tenía un problema me decías: “yo estoy aquí para ti”. Esas palabras me conmovieron y todavía me conmueven.

Hoy puedo decir que eres la mejor amiga que he tenido, quiero agradecerte tu amistad sincera… tu forma de ser, sé que soy insoportable, nada fácil de entender. Pero lamento decirte que me tendrás que ver hasta que nuestra amistad deje de florecer (ojala no ocurra nunca), te quiero prometer que pase lo que pase yo estaré ahí, tú sabes que lo haré, siempre te apoyaré… Nosotras hemos llorado y reído juntas, hemos suspirado de alegría y de emoción en muchas ocasiones, tus palabras han sido las que han abrazado mi alma en días de soledad y desconsuelo, me has enseñado que las lágrimas de vez en cuando son buenas y que con ellas purificamos el alma y el espíritu.

Tú y yo somos la prueba más palpable de que una verdadera amistad no conlleva necesariamente años de conocerse, sino que se forma de momentos y experiencias especiales como las que nosotras hemos compartido en poco tiempo. Siempre estás ahí, a un golpe de teléfono, a un timbrazo en tu puerta o, simplemente, a una mirada si te tengo cerca. Sabes escuchar como nadie que yo haya conocido nunca. Escuchas lo que digo intentando llegar a lo más profundo de mi misma, sin interponer tus propios filtros, nunca interpretas, nunca presupones ni juzgas… en tu corazón no existe ningún tipo de condicionamiento, es por eso que nunca dices “es que tú eres...” o “sería bueno que tú...” Nunca me calificas porque escuchas desde el corazón y ése no entiende de juicios ni de prejuicios.

Sin dudar te he ayudado cuando me has necesitado queriendo siempre tu felicidad y la de los tuyos, si en algún momento te he fallado te pido perdón. Quiero que sepas que te quiero un montón, eres mi mejor amiga y nada ni nadie lo cambiará... Una gran amiga es difícil de encontrar y es buena suerte tener una como tu Cary... Te quiero por lo que eres, una amiga especial, muy especial.

Eres probablemente la persona más leal que he conocido. Sé que conoces el dolor y las decepciones pero has aprendido a resolverlo todo en el fondo de tu alma, a cerrar heridas y continuar como si nada hubiera ocurrido, aceptando las nuevas situaciones, a veces con un punto de tristeza, y manteniendo tu lealtad inquebrantable hacia quienes quieres, aunque te hayan herido.

Una amiga es alguien que escucha sin juzgar si estas o no equivocada, si eres buena o mala, no te juzga pero te aconseja, te ayuda a identificar tus pensamientos y a orientarte, te recuerda todo lo bueno que hay en ti y que quizás has olvidado. Cuando compartes tus preocupaciones con una amiga las decisiones son más fáciles y los problemas pierden importancia, porque ella te da el regalo del tiempo: tiempo para compartir, analizar nuevas ideas y reflexionar sobre las viejas. Es alguien que te quiere por lo que eres no por lo que haces. No importa cuanto tiempo pasen juntas, descubres de ti nuevas dimensiones gracias al anexo y al espejo de la amistad.

En ti a veces me maravilla como sabes leer entre líneas e interpretar silencios, si estoy muy ofuscada, molesta o dolida, con escucharme lo sabes aunque no te lo diga y simplemente te mantienes en la distancia hasta que te doy permiso para entrar. Entonces descubro que lo sabías, pero no invades mi espacio, te mantienes en la puerta, alerta, esperando una señal para cruzarla. Nunca me cuestionas lo que pienso o siento, te limitas a compartirlo conmigo hasta el punto exacto en que te dejo. Sin embargo, sé que eres capaz de llegar mucho más lejos, hasta lo más profundo (y lo he comprobado), porque eres compasiva y comprensiva, y sabes ponerte en mi piel olvidándote de la tuya propia.

Encontrarte no sé si fue casualidad, coincidencia…. lo que sí sé es que te haz convertido en mi hermana. En poco tiempo haz sabido guiarme, apoyarme y ayudarme cuando lo he necesitado, si estoy triste buscas la forma de provocarme ataques de risa para alegrar mi corazón, por eso te doy gracias porque sé que siempre estas dispuesta a extender tu mano en mi auxilio... haz estado aun cuando los vientos soplan fuertes...

Cada día descubro un poco más la gran persona que tengo a mi lado, esa amiga que tanto valoro y aprecio. Con orgullo le digo a cualquiera "esa es mi amiga”. Sé que a todos en esta vida lo que nos sobran son problemas, aunque no queramos siempre van a existir, pero quiero que sepas que invariablemente estarás en mi corazón y que pase lo que pase recordaré todos esos significativos momentos que hemos vivido juntas. Tu encarnas la grandeza y, al mismo tiempo, toda la simplicidad del amor. Sé que nunca me dirás si he sabido o no estar a tu altura. Pero si no lo hice en algún momento supiste entenderlo, y sé que no guardas en tu corazón ni un solo pensamiento de censura ni de agravio porque entiendes mi manera de sentir y de actuar, aunque a veces no estés de acuerdo.

Eres con quien planeo o improviso instantes llenos de vida, de frescura, de espontaneidad. No importa si la propuesta es tomarnos mañana un café, una cerveza o un paseo junto al mar. Y, a veces, nos olvidamos de que “tenemos que arreglar el mundo” o de “cómo hacer equilibrios para llegar a fin de mes”, y nos sentamos frente a la tele a llorar como niñas viendo una película emotiva, los Pequeños Gigantes o cualquier otra cosa que nos toque el corazón, comiendo muchas veces un simple pan con tortilla y refresco, y después tomándonos un trago.

Junto a ti es fácil caminar tranquila, sin miedos. Contigo todo surge de manera espontánea, no me esfuerzo por demostrar que soy mejor de lo que soy, puedo barrer tranquilamente los rincones más oscuros de mí misma y sacar mis miserias a la puerta, sabiendo que, lejos de recriminar mi actitud o leerme la cartilla (a menos que sea necesario), vas a continuar caminando a mi lado, pacientemente, aceptándome como soy, humanamente imperfecta. Tal vez, en exceso imperfecta.

Querida amiga, aún hay muchos trechos que cubrir y muchos por descubrir. Muchos días al despertar acudirás a mi, así como yo a ti. Pero sabes… quisiera hubiera muchas más cosas para poderte dar, para poderte enseñar y juntas, seguir aprendiendo las lecciones que la vida nos trae en su caminar.

Siempre estás con la mano tendida, con el corazón abierto, eres generosa y leal. En todo momento me has demostrado tu cariño, me enseñaste a quererte y a conocerte cada día más. Nuestra amistad trasciende las barreras y no necesitamos decir una palabra cuando algo sucede pues nuestro silencio nos delata y es nuestro corazón el que habla por nosotras. Eres increíble y especial, nunca dudes que eres MI GRAN AMIGA DEL ALMA.

Amigos, créanme, ella es así, sencillamente, la amiga de sus amigos. Gracias Cary.

jueves, 17 de noviembre de 2011

No hagamos comparaciones

Ayer una compañera de trabajo comparaba sus hijos con los míos y los de una amiga, nos decía que éramos afortunadas que nuestros hijos eran una maravilla que ojala los de ella fueran así, entre otras muchas cosas. Intercambiamos opiniones durante un largo rato y luego me marché, dejándola en su controversia con mi amiga.

Pero eso me ha dado qué pensar. Cómo algunas personas (porque no es la primera que lo hace en mi presencia) se pasan la vida comparando a sus hijos con los hijos de los demás (a veces en presencia de los propios muchachos). Es cierto que como padres queremos que nuestros hijos sean cada día mejores y así debe ser. Pero pasarles a ellos la idea de que tienen que ser mejores que los demás, realmente puede ser frustrante.

Porque miren, el problema es que cuando los comparan toman ejemplos de otros niños o adultos (de la familia o no) cuando eran niños, si saca buenas notas en la escuela le preguntan por el resultado de los demás o le cuentan cómo eran ellos (si es que eran buenos porque si no lo eran se atreven a mentir descaradamente), cuando lo que deben hacer es felicitarlos por haber estudiado y haber obtenido buenos resultados. Y así ocurre con cada área de sus vidas, quieren un humano más que perfecto. Lo gracioso es que yo me pregunto si esos padres han pensado que sus hijos también tienen derecho a solicitar “su” padre perfecto.

Yo creo que en vez de compararlos tanto y exigirles esa perfección que no existe en ninguno de nosotros, todos debemos preguntarnos: ¿estoy educando bien a mis hijos? ¿Qué valores les inculco? ¿Estoy realmente preparándolo para la vida? Porque muchos de esos que comparan tanto a sus hijos son los primeros que permiten malas actitudes y hasta las premian. Les permiten acostarse muy tarde y por supuesto al otro día no se quieren levantar para la escuela, les permiten faltas de respeto, malas notas que son premiadas con regalos caros al finalizar el curso escolar, les compran los juegos y equipos digitales más modernos del mercado… dejan de estudiar y no sólo los mantienen sino que continúan dándole gustos caros, complaciendo caprichos… y así año tras año.

La otra parte del problema empieza cuando se percatan del gran error que han cometido como padres y quieren “recoger la pita” como se dice vulgarmente porque se dan cuenta que se les han ido de las manos, que están criando seres humanos que dejan mucho que decir, que creen que todo se lo merecen a cambio de nada, que no valoran ni consideran nada ni a nadie… entonces ya es tarde, de nada valen las comparaciones ni las lamentaciones, el daño está hecho y muchas veces es irreversible. En los casos que se pueden revertir esas actitudes da mucho trabajo porque es un individuo que ha crecido retorcido, sin valores de ningún tipo, que se cree merecedor de todo y que todo el mundo está contra él, son un verdadero dolor de cabeza.

En la crianza al igual que en la vida todo requiere un equilibrio. Nosotros como padres no podemos sacrificar el tiempo (tan importante para su formación) de permanecer junto a nuestros hijos, de compartir con ellos, conversar, divertirnos juntos, jugar, ayudarlos en sus deberes; por trabajar más, es cierto que necesitamos trabajar mucho para poder darles una vida mejor y más holgada pero no podemos cambiar SU tiempo por dinero, por mucho que este sea necesario. Lo más importante en la crianza de los hijos es lo emocional, el cariño y amor que sepamos darle, los valores que les inculquemos para que se conviertan en hombres de bien, para que sean mejores seres humanos que nosotros. Las cosas materiales nunca pueden estar por encima del amor y la responsabilidad, eso tenemos que entenderlo primero nosotros y hacérselos entender a ellos después, además la única manera de que valoren lo que tienen y sean felices con ello es enseñándoles el sacrificio que cuesta poder dárselos. Creo que la famosa frase que muchos usan “¡Yo no quiero que mis hijos pasen, los trabajos y carencias que yo pasé!“, no da el resultado que debe y lleva a muchos por mal camino en la crianza de sus hijos, es decir manda al diablo su educación.

No podemos olvidar que los niños a los dos años piden una cosa y a los catorce otra, por eso hay que enseñarlos desde pequeños y no podemos ser permisivos en exceso, ni basar la felicidad de nuestros hijos en las cosas materiales que les damos y mucho menos enseñarlos a compararse con lo que otros tienen o pueden hacer, porque el resultado será adultos que no tienen los pies en la tierra y serán infelices siempre.

Además si los comparamos y los enseñamos a compararse todo el tiempo con otros niños, no les quepa duda que también en todas las etapas de su vida nos compararan con otros adultos (por supuesto con los que ellos creen que son mejores por ser más permisivos y tolerantes o con los que tienen más posibilidades económicas y por tanto dan más) por lo que siempre saldremos perdiendo en la comparación porque como dijo alguien, es más difícil ser el padre perfecto que aceptar al hijo que no será perfecto.

Los que cometen estos errores con sus hijos, paren con ello y comiencen a educarlos con principios y responsabilidades, con valores, no olviden que para que triunfe el mal solo necesita que se lo permitamos. La diferencia la hace el que enseña y educa, así que no es a ellos a quienes tenemos que criticar o exigirles, es a nosotros mismos porque en realidad, lo más importante es lo que nos ven hacer y no lo que le decimos. Por eso antes de querer que actúen en determinada forma mejor fijémonos bien qué es lo que hacemos nosotros porque hablar no sirve de mucho si no se acompaña con el hacer, nosotros somos el ejemplo, y si hacemos las cosas mal no podemos esperar que ellos las hagan correctamente, eso es una actitud hipócrita “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”. Eso es como el que va a la iglesia los domingos a dejarle sus pecados al Señor, para regresar la próxima semana a confesar nuevamente sus pecados (porque los sigue cometiendo)... eso no funciona. Si quieres transmitir buenas costumbres y moral, con sólo una vez que lo confieses será suficiente... a partir de ese día actuarás correctamente y no tendrás que arrepentirte de nada.

Es importante que nuestros hijos entiendan que asistir a la escuela, es un compromiso con la vida y que de la responsabilidad con que lo cumplan dependerá su calidad de vida futura, hay que enseñarles a cooperar con las tareas del hogar, a comportarse donde quiera que estén, aconsejarlos, hablar mucho con ellos, regañarlos cuando es necesario pero sin ofenderlos y no los reprenderlos en público porque si lo hacemos, nunca lo olvidarán, nunca nos lo perdonarán. Cuando tu hijo hace algo procura analizar y entender primero lo que tú haces porque no podemos enseñarles a nuestros hijos lo que no sabemos o no practicamos.

En fin, amigos, no critiquemos todo el tiempo a los jóvenes ni comparemos a nuestros hijos, seamos capaces de dar un buen ejemplo y creo que todo funcionará mucho mejor..

lunes, 14 de noviembre de 2011

El amor y la mujer madura

En esta etapa de la vida nosotras establecemos o reafirmamos una relación con madurez y conciencia, es el mejor momento para disfrutar de la pareja. Según los especialistas entre los 35 y los 45 años de edad es cuando la mujer alcanza la plenitud de su sexualidad, durante esta etapa se acentúan los deseos en ella y es más ardiente el afán de satisfacerlos. Este sentir es el resultado en gran medida de la madurez emocional en general, y esto motiva la liberación de inhibiciones que hasta entonces mantuvieron reprimidos sus impulsos sexuales.

Tienen toda la razón… Bueno, por algo son expertos, las mujeres que tenemos esas edades sabemos que es así porque lo hemos experimentado en carne propia. A esto le podemos agregar que a esta edad nuestros hijos ya no nos necesitan todo el tiempo, porque se valen por sí solos, en la mayoría de los casos son ya adolescentes o jóvenes y esto nos ofrece una mayor libertad y más tiempo para nosotras y para disfrutar del amor. Lo importante en esta etapa (sobre todo después de los 40) es que aceptemos como algo natural el aumento de nuestro apetito sexual, porque muchos y muchas tienen la falsa creencia de que a estas edades ya debíamos de estar “retiradas”, ¡qué ilusos! Si es cuando empieza lo mejor, ¿verdad, chicas?

A esta edad sabemos con exactitud lo que queremos, hemos vivido amores, alegrías, decepciones y la experiencia nos vuelve exigentes... nos gusta sabernos amadas, ser bien conquistadas aunque sea por un amor del momento... no queremos ni permitimos un amor que nos aprese porque ya somos mujeres que sabemos tomar decisiones, hemos aprendido a conquistar nuestro espacio y queremos que nos lo respeten… a esta edad nos damos el privilegio de escoger porque hemos aprendido a vivir, en fin queremos y exigimos ser tratadas como MUJER porque nos hemos ganado ese derecho y sabemos hacerlo valer.

Para nosotras el amor y el placer cobran otra magnitud, tiene que ser controlado... en preliminares, bien demorado... durante, que sea delirante... el después, que dure bastante, nada de voltearse al terminar porque es frustrante. Todo tiene que ser con mucho amor, el que nos quiera conquistar (o si es nuestra pareja) sin duda tiene que saber amar, no puede tener prisas ni ser un “creído” porque a cualquiera de nosotras a esta edad nos sobra experiencia, malicia e imaginación para poner a un hombre de cabeza.

Por generalidad (toda regla tiene excepciones) somos muy sinceras, nos conocemos lo suficiente para saber dónde, cuándo, cómo y con quién queremos realizar algo sin importarnos el qué dirán. A esta edad la mayoría somos mujeres con mucha dignidad, no nos involucramos en escándalos, si descubrimos que nos son infieles normalmente conservamos la compostura con firmeza y decisión a pesar de lo que nos pueda doler, pero eso sí no vacilamos ni un instante para poner en su sitio al que nos traicionó. No tenemos temor ni celos en reconocer los atributos de otra mujer porque sabemos por experiencia que para cada quién existe su cada cual.

Tampoco necesitamos ni exigimos a nuestra pareja un calendario de actividades para saber dónde está y qué está haciendo, ni lo revisamos cuando llega, ni le hacemos grandes interrogatorios, ni le ponemos un espía para que nos diga todos sus movimientos, simplemente porque nos sentimos dueña y señora de la situación (si somos mujeres con alta autoestima), esta seguridad está dada por la experiencia, pero además si dejamos de sentirnos tranquilas y amadas en la relación lo más seguro es que le pongamos fin. Hemos aprendido con los años que no somos propiedad de nadie pero tampoco propietarias de nadie.

No enmascaramos los sentimientos, decimos la verdad de una manera clara y serena pero tratando de no lastimar a la otra persona, casi siempre nos basta una mirada para develar el alma de quién está a nuestro lado porque hemos aprendido a interpretar la vida, simplemente amamos y nos dejamos amar sin importar la edad y el qué dirán.

Las señoras de las cuatro décadas en un alto por ciento estamos incorporadas en el ámbito laboral lo que nos hace independientes y nos da seguridad. Las mujeres hemos sido capaces de demostrar nuestra valía en todos los terrenos. Esto hace que nos atrevamos a ir al encuentro de cosas que antes no eran bien vistas, por ejemplo, lanzarnos a la conquista de un hombre (sin caerle atrás ni rendirle), y en algunos casos atrevernos a seducir o dejarnos seducir por un hombre joven. No hay dudas de que esta actitud es un increíble golpe de timón a las reglas del poder que regían en los anales heterosexuales femeninos.

Y aquí estoy en un tema peliagudo, mujer madura-hombre joven… Mmm… Hasta hace decenios, este paradigma era poco menos que un sombrío atentado a la moral y cuando ocurría se ocultaba como un terrible secreto. La sociedad poco a poco ha ido aceptando estas parejas, pero todavía hoy son muy criticadas, las más valientes continúan sin importarle nada, otras rompen y se alejan (yo tuve una amiga en esa situación) aunque la decisión les traiga mucho sufrimiento porque en verdad se aman. ¡Cuánta hipocresía social! ¿Acaso esos que tanto los critican no tendrán un oculto sentimiento de envidia? Quién sabe.

Hay hombres jóvenes que prefieren y se sienten muy a gusto en una relación con una mujer madura, puede ser una relación breve o larga pero los hace sentir plenos mientras dura, porque ella baja a su edad al mismo tiempo que lo hace subir a él a la par de ella, no sólo le entrega amor sino que es capaz de brindarle toda su experiencia, su confianza, le enseña a ver la vida y a disfrutarla de otra manera, lo ayuda en sus proyectos personales y con sus conflictos internos… Los amores, atracciones y apetitos repletos de fragancias, van abriendo el camino que ambos van forjado, sin barreras ni escudos, porque el amor (como ya es sabido) no tiene edad ni entiende de prejuicios. Y lo que algunas veces empiezan siendo encuentros fortuitos llega a convertirse en una sólida relación.

Pero bueno, afortunadamente esa fascinación de muchos hombres jóvenes en tener relaciones con una mujer madura y la libertad, fuerza y determinación que tienen estas mujeres hacen posible este tipo de relaciones a pesar de las malsanas críticas de algunos. Cada vez son menos los impedimentos sociales para formar pareja con alguien 10, 15, 20 años mayor. El amor no tiene carné de identidad y mucha gente ha decidido ‘salir del armario’. ¡Bravo por ellos!

En muchas de estas parejas no solo hay atracción, deseo… en ocasiones hay amor verdadero. Un hombre joven que decide estar con una mujer madura busca en ella una mayor calidez, tolerancia y la estabilidad que no encuentra en las mujeres jóvenes. Ellas a su vez buscan volver a sentirse amadas, vivir intensamente, y existen casos que encuentran en ese hombre más joven lo que nunca han tenido o han perdido: cariño, respeto, consideración… y si esto viene unido a un buen sexo, el cielo. Muchas mujeres han sentenciado: “Si hay amor, yo no miro el carnet".

Encontrar la felicidad en el amor no depende de la fecha de nacimiento, especialmente cuando hablamos de personas adultas y maduras que tienen muy claro lo que desean y esperan de una relación. De todo hay en el jardín del amor, por eso es necesario apostar por él más allá de los convencionalismos sociales.

Lo importante es ser feliz, no importa la edad que se tenga, ni el tiempo que la relación pueda durar. Lamentablemente las mujeres enamoradas de hombres marcadamente más jóvenes que ellas todavía luchan contra miradas furtivas y comentarios burlescos pero yo felicito a todas esas parejas que se enfrentan con valentía al qué dirán y no se dejan vencer.

¡¿De qué hablan quienes critican estas relaciones?! Cuando sabemos que existen muchas parejas de edades afines que son muy infelices porque entre ellos no hay amor, ni respeto y mucho menos pasión. Basta con mirar los índices actuales de divorcios. Cualquier relación sin amor está condenada al fracaso y a la infelicidad sin importar las edades de la pareja.

¡Amor a cualquier edad, eso es lo importante! Sólo el amor nos hace verdaderamente felices. Por eso amigas como dice Arjona, no le quiten años a su vida pónganle vida a sus años.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Quererte… amarte… tenerte…

Apareciste en mi vida en el momento justo y a la hora indicada. Cuando más se me tambaleaba el piso, llegaste para tomarme de la mano y sostenerme. Tu sonrisa logra cambiar mis penas por alegrías, cuando te miro siento que me recorre ese calor, esa energía que se plasma en las paredes del corazón con firmeza.

Cambiaste la monotonía de mi vida… volví a creer en el amor. Te amo más de lo que puedo expresar, por el inmenso amor que me has dado y hecho sentir, por tu paciencia y comprensión, por el calor de tus brazos que me recuerdan donde esta mi refugio, mi hogar y mi pasión... cuando pienso en lo que significas para mí imagino lo que me faltaría si no estuviéramos juntos.

Hoy me doy cuenta de la cantidad de amor que todavía tengo para dar. No sé como sería mi vida sin la ternura de tu voz cuando susurras mi nombre, sin esa pasión que enciende mi corazón con cada caricia, sin las risas que compartimos, sin los secretos que guardamos y sin los sueños que atesoramos en nuestros corazones.

Quererte… amarte… tenerte… tres sentimientos aparentemente diferentes son la complementación de un todo para mí, así lo siento. Te quiero por todo lo que en verdad eres y lo que me entregas, estar contigo me da la satisfacción de pasar momentos llenos de ternura, amor y pasión tan indescriptibles que me llenan de felicidad… Amarte es lo mejor, cada parte de mi te anhela y tenerte complementa la dicha incalculable de mi felicidad.

Tú eres mi amor, mi pensamiento, la razón para sentirme viva. Hoy amo hasta la soledad porque cuando tú estás a mi lado quisiera que todo desapareciera y sólo quedáramos tú y yo. Te amo sin importarme las cosas que digan porque con solo mirarnos a los ojos, nos entregamos la vida entera...

Me has enamorado sin darme cuenta; he disfrutado cada momento que he pasado a tu lado, hasta cuando discutes (que por suerte es muy poco) porque aún en esos instantes siento tu amor. Tu piel me hace desvanecer, el calor de tu cuerpo me brinda paz, mi corazón se enternece hasta las lágrimas y mis labios duelen de tanto besar cuando estoy contigo.

Hoy quiero gritar a los cuatro vientos cuanto te quiero. ¡Cuánto te amo! Si lo sabe Dios, pues que lo sepa el mundo. Cuando los sentimientos vienen de lo más profundo del corazón no hay que esconderlos. Tú conoces el fondo de mi alma... mis virtudes y defectos... hasta mis sueños. Hay tanta sabiduría en tus palabras y dulzura en tu sonrisa. Me has ayudado a conocer mis miedos y hacer realidad muchos de mis sueños. Si preguntan qué significas en mi vida, te compararía con el mar porque eres como la marea, llegas a mi playa y arrasas con todo.

Corro entre valles de oscuridades y cuando sonríes resplandecen todos los rincones inhabitables... tu mirada me eleva al cielo como en un túnel de estruendos y rayos… los minutos se vuelven interminables en las horas más tiernas de nuestras humedades. Soy tu mujer porque así lo quiero, porque lo deseo, porque contigo me siento viva...

Tal vez sea yo la que al final salga lastimada como suele ocurrir en muchas historias de amor, como muchos suelen pensar, pero acaso no me han lastimado antes otros que se hacen pasar por buenos... Eres mi dolor, mi pasión, mi vicio, adicción. Que nadie juzgue lo que siento, lo que vivo, lo que digo o lo que escribo.

El amor sana, embellece, hace sonreír, ayuda a crecer, nos convierte en poetas, cantantes, filósofas, locas, amantes y aventureras… ¿Qué no hace el amor? El amor hace de todo y por todas ya que es la más grande manifestación de lo divino, es la materialización del más bello de los milagros que todas llevamos dentro.

Cada vez que escucho tu voz, tus susurros me calman... si me tocas, el mundo se para... cuando mi mirada se cruza con la tuya, mi corazón se vuelve fuego... Cada vez que soy tuya, te hago parte de mí... Cada vez que suspiro, vivo para que me sientas... Doy gracias a Dios por el milagro de ti, por el amor que compartimos que ha cambiado mi vida, por hacernos el uno para el otro, eres el mejor regalo que me dio la vida… es muy difícil mantener el equilibrio cuando se vive dentro de una pasión...

Me pierdo en ti, en tu vida, en tu alma, en tu cuerpo... nazco y muero en ti, me abandono a tus deseos y me quemo en tu fuego... Descubre cada rincón de mi piel y absórbeme con tu pasión... eres la expresión pura del deseo carnal... Un susurro al oído, un beso en el cuello, mi piel se eriza, un dedo dibuja mis labios... mi lengua lo saborea... Mis manos expertas en tu cuerpo... cierras los ojos y suspiras... solo, siénteme... Te regalo mis besos y mi ternura, mi mundo y mi locura, mi cuerpo y mi pasión...

Este amor ha sido hecho a mano así como los buenos artesanos con mucho pulso, mucho cuidado y dedicación. Cuerpos y sombras combinadas, sábanas arrugadas y gemidos en una oleada tormenta apasionada, pienso en ti y te siento, me recorre el deseo y al sentirte... me pierdo. Muere de placer en mi confesionario... y déjame a mí morir entre tus brazos, porque cada vez que entras en mí siento una lluvia ardiente en mis océanos de placer.

Eres quien me envenena el alma con su pasión y deseo... quiero recorrer tu piel poseída por el fuego y apagar tus gemido con mi lengua... no hay centímetro de mi cuerpo que ya no poseas... hasta mis deseos te pertenecen... Vivo en tus labios, en tus manos, en tu cuerpo...Soy tuya... lo sabes y así lo siento... Quiero seducirte y dejarme seducir, amarte y dejarme amar... Justo ahora... en este mismo instante...

martes, 8 de noviembre de 2011

Deja ver si me destrabo…

Llevo veinte minutos sentada aquí y no tengo la certeza de lo que quiero escribir, podría ponerme anecdótica (tal vez lo haga), no sé qué me pasa hoy. Sin embargo necesito escribir, no para cumplir con una tarea sino para mi satisfacción personal, para no volverme una tecnócrata, para no olvidarme que 2+2 es cualquier cosa, tal vez las palabras necesiten demasiado espacio mental para jugar a encontrarse, quizás todo esto sea como aquello de despertarse junto a alguien que se amó durante años y seguir pensando que es una persona increíble y única, pero que ya no se sabe cómo amarlo.

Nunca me he cuestionado por qué escribo, solo sé que me gusta y lo necesito, me da paz. Hoy sólo puedo decir que imaginar la vida no es mejor que vivirla, que los costos están en todas partes aún allí donde no hay nada. A veces lo que uno quiere no está entre las alternativas, tener una historia para contar nunca es malo, aunque sea una historia triste.

Hoy hay algo para decir que no alcanzo a atrapar. Y hoy es uno de esos días... en el cual toda la energía que tengo, todo el positivismo que estoy sembrando día a día en mi y en los demás se esconde por un ratico para dejarme saber que no todos los días son perfectos y que por más que uno quiera estar “always happy”, el Sr. Down hace su odiosa visita algunas veces.

He tenido una vida llena de bendiciones y también con muchas adversidades que me han servido para hacerme cada día más fuerte. ¿Se dan cuenta de que la vida es como el mar? Hay días que son azules y tranquilos, con las aguas acogedoras, deliciosas. Otros días son nublados, con grandes tempestades, aunque cuando parece que el océano te va a devorar nace un nuevo día lleno de sol y calor. Así mismo es la vida.

Creo que muchas veces he pensado cosas que termino no haciendo, como si pensarlas fuera suficiente. De vez en cuando me gustaría que mi vida fuera una serie de televisión o una película, para poder tener elaborados diálogos donde se explican las crisis existenciales, los sentimientos y las acciones, de manera clara aunque a veces cursi. Frecuentemente me canso del balbuceo errático, las cosas que no se pueden decir, los implícitos imposibles de contrastar y los secretos forzosos. Vuelvo a encontrarme con gente que de verdad no soporto, gente cuyos modos odio, cuya forma de actuar me parece insultante, igual que sus criterios y sin embargo insisto en preguntar qué has hecho, como si la respuesta tuviera alguna posibilidad de no exasperarme. Es increíble que a veces actuemos como autómatas.

Ha tenido un mes intenso, lleno de emociones y de sentimientos encontrados. Sin apenas tiempo para otra cosa que no haya sido un ir y venir constante de acá para allá, intentando recolocar cosas en el corazón de otras personas, aliviar pesos ajenos e intentar pacificar y calmar el camino hacia adelante de personas amadas, cuyas mochilas pesan demasiado. Cuando conseguí detenerme, por fin, tan solo me quedaron ganas de sentarme en mi rincón, de crear un espacio de calma y de sosiego para mi misma. Levantar enormes murallas que nadie pudiera atravesar y donde el silencio fuera mi único compañero. Pero entonces me encontré conmigo misma, con mi propia mochila cargada hasta los topes y mis propios ruidos que me impiden disfrutar del silencio.

Ayer le decía a una amiga que tengo tantas lágrimas acumuladas que me duelen los ojos de tanta presión. Me duelen de verdad. Me conformo, que no es poco, con ser capaz de aprender a llevar esa mochila aligerándola a cada paso, desprendiéndome de aquello que no necesito, aceptando que el mundo Es, que las personas Son, y que no está en mi mano cambiar nada que no desee ser cambiado, ni tengo ningún derecho a intentar hacer un mundo a mi propia medida. Aceptar las cosas como son y querer a la gente como es, aceptando incluso que no me quieran como soy, ese es el primer paso que tengo que dar para soltar lastres de dolor y de frustración que, definitivamente, no hacen más que generarme más dolor y sentimientos de decepción y de impotencia.

Hay mucha vida en todas partes, el problema es aprender a vivirla. Creo que tengo que dejar a cada quien vivir la suya aunque yo no este de acuerdo con sus decisiones, tengo que dejarlos ir a todos, pero también quiero tanto tener brazos infinitos para abrazarlos… ¿Dónde está el amor? ¿En tomar la mano o en soltarla? ¿El amor es gratuito e insolente o hecho a pedido? Si el amor se vuelve pesado ¿Cómo puedo saber cuánto peso soy capaz de acarrear en la espalda? Sé que no puedo salvar a nadie, aunque lo desee con toda mi alma, no soy Dios y no puedo dejar que mi impotencia me haga sentir culpable. Tal vez el amor sea el peso que nos vuelve humanos (aunque a veces sea infructuoso), quizás sin amor seríamos ingrávidos y seres parecidos a los ángeles, tal vez requiramos del amor para dotarnos de un peso ontológico...

Tengo tantos deseos guardados… de tanto repetirme que no voy a obtenerlos, he llegado a creer que ya no los quiero. ¡No es cierto! sólo he dejado de tratar de conseguirlos, supongo que es lo más parecido a una renuncia. Lo que creo muchas veces se pelea con lo que quiero, pelea que siempre termina en tablas, donde nadie gana y todos perdemos. Es una forma de dejar el asunto para cuando haya alguna forma de llegar a una conclusión. Respirar profundo funciona, escribir también…

Ir tras de algo que está vetado es tan estúpido como no ir tras algo que se desea. Arrepentirse es tan estúpido como darse de cabezazos contra un vidrio una y otra vez. Resolver hacer cambios radicales también tiene un límite, algunas cosas son completamente diferentes y otras son exactamente iguales, la cualidad que las distingue es confusa y dudosa. Por ahora no me desgastaré intentaré resolver algo que en un final no sé cómo resolver, simplemente me reiré de mi misma, seré auto condescendiente y autocompasiva con el dejo de desprecio que tiene eso porque es como creer que no vale la pena planchar la ropa que se arruga.

Este post es largo y parece difuso, pero yo creo que todo tiene que ver. Hace meses que hablo de crisis, penas, amores, cambios, formas de ser, etc. Debo reconocer que este es un momento muy difícil de mi vida, pero me parece que es normal, todos pasamos por cosas similares, no me pasa nada del otro mundo. Este Blog es un intento por registrar las nimiedades cotidianas y las cosas que ocurren principalmente en mi mente y en mi corazón, por escribir algo digno de ser leído, por evitar que se me licue el cerebro y se me salga por las orejas de ver tanta TV. Me he dado cuenta, por ejemplo, que mis escasísimos secretos no son aquellas cosas que no quisiera ventilar, sino aquellas que desearía que no hubieran ocurrido, que van en contra de lo que quiero y pretendo ser.

Hay algo que quiero pero no sé si tengo que seguirlo queriendo o abandonarlo. No sé si es mejor que mi vida cambie o que no lo haga. No sé si el no saber me salva de algo o más bien me condena. La gente me critica porque pienso demasiado y quizás tengan razón, pero es un vicio. Sé que intentar adivinar el fin de la historia es inútil, porque mis manías no dan para tanto y porque dicha información no sirve para nada. Leer el final de un libro no tiene nada que ver con leer el libro. Conocer un camino no es lo mismo que transitarlo.

En alguna parte alguien dijo: "Cuando creía conocer todas las respuestas, cambiaron todas las preguntas". Por suerte los amigos (tan escasos los verdaderos) han sido mi cable a tierra, de no ser por ellos, seria solamente una psicópata más, con un blog y que le gusta escribir.

Pienso que todos los sinsabores que percibimos en la vida tienen como finalidad recordarnos que aún nos queda el sentido del gusto para diferenciar lo bueno de lo malo. La vida es un lujo, lujo para amar, para respirar, para soñar y para ser feliz. Por eso hay que gastar la vida como si fuéramos millonarios y continuar simpatizando con ella aún cuando en determinados momentos no brille nuestro sol. Por eso me doy el gusto de perfumar mi boca con palabras llenas del aroma de mi interior porque estar vivo es uno de los regalos más hermosos que podemos mantener tanto en el espíritu como en el alma y tenemos que manifestar viveza en todo lo que hacemos, reír como si fuera la última vez, soñar como los niños y hacer de nosotros un ser humano que vive y deja vivir.

Creo que no me destrabé y terminé escribiendo algo un poco desatinado, incoherente tal vez. Hoy no es de mis mejores días, así que perdonen a esta aficionada si les hice perder el tiempo. Los quiero.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Amistad sin fronteras

Internet nos permite crear y visitar páginas donde no hay rostros solo la intangible presencia y sentimientos plasmados. Cuando nos adentramos en el mundo cibernético, un mundo tan alejado de la gente real que está a nuestro alrededor, buscamos expresar nuestro sentir y conocemos infinidad de personas, muchas afines a nosotros que se van convirtiendo en amigos, sin importar que a veces estamos separados por miles de kilómetros nos mantenemos en contacto por Chat o a través de los blogs.

De esa forma conocemos un mundo pleno, el de la amistad virtual que posee el habla de los sueños, el saber de las vivencias, el consejo y el amor de los recuerdos. En este sitio cuando escribo muchas veces lo hago pensando en ellos, en sus problemas, en sus sentimientos… otras veces es una conversación conmigo misma sacando mis alegrías, tristezas, preocupaciones o simplemente reflexionando… Algunos expresan sus opiniones y son muy sinceros, hasta son capaces de confrontarnos con el niño que todos llevamos dentro; otros prefieren callar solo entran para observar que se dice. Pero todos de una manera u otra llegan a este lugar asiduamente.

Los amigos de Internet son seres que no se ven, pero que brindan compañía, prestan atención, dan amor, hablan desde su corazón... Son personas amigas que tapan los agujeros de la soledad o el desamor a través de un monitor, comparten nuestras alegrías, nos ayudan y reconfortan a distancia, se brindan sinceros sin esperar nada a cambio y lo hacen con amor. No les importan ni razas, ni naciones, ni creencias, ni donde vives, ni donde naciste, ni lo que tienes, ni lo que haces, ni influencias, ni reverencias, no les importa razón, ni condición, ni aspecto, ni edad, ni belleza, ni fealdad... lo que les interesa es el cariño y la amistad.

No conocemos sus rostros, ni sus voces, ni su color de piel, solo sus pensamientos y la esencia misma del ser humano. Ellos son el susurro de nuestros propios pensamientos, son aquellos que en la distancia cobijan nuestros ojos con frases que nos hacen sentir personas y que la soledad, quedó para quienes son menos afortunados.

Los llamo amigos porque lo son, secan mis lágrimas a pesar de no verme y siento sus manos sin siquiera tocarlas… los amigos cibernéticos son amigos reales a través de una pantalla, son vidas lejanas que aprendemos a conocer, a admirar y hasta querer a través de un monitor, son seres que nos ayudan a construir sueños a través de una maquina.

A pesar de no estar cerca los sentimos muy presentes, nos vinculamos con ellos de tal forma que somos capaces de decirles lo que habitualmente callamos y muchas veces con ellos desnudamos el alma. Nos prestan atención, nos comprenden y de vez en cuando nos arrancan una risa y muchas sonrisas. Aunque los océanos y los continentes nos separan, a nacido un vínculo de amistad entre nosotros que nadie puede separar porque somos de distintas naciones y razas pero no de distintos sentimientos. Ellos le dan fuerza a mi valor, alegría a mi tristeza y me acompañan en mis penas. Cuando leo lo que escriben mi rostro esboza una sonrisa porque me confirman que siguen ahí, por eso los llevo en mi corazón y estoy segura de que yo también estoy en el de ellos.

Muchas personas dicen que no es posible llevar adelante una relación de amistad cibernética, yo creo que sí por todo lo que antes les he dicho, aunque es cierto que a veces quisiéramos que ese amigo cruce la pantalla para secarnos las lágrimas. Pero, saben una cosa… lo que no creo posible es mantener relaciones amorosas a través de una pantalla, por Internet, muchos lo hacen y además afirman que son amores verdaderos. Para mí son ilusos y que me perdonen si alguno me está leyendo en este momento, no es que diga que es imposible enamorarse de alguien por sus palabras, por el cariño que transmite, pero eso sólo pudiera funcionar en un comienzo, antes de que pase mucho tiempo esas personas virtuales tienen que materializarse porque las relaciones de pareja tienen otras necesidades que son justamente las cosas que las distinguen del resto de las relaciones, no hay mejor cosa que oler el aroma de la otra persona, mirarse en sus ojos, ver y tocar su boca, sentir su respiración, su sonrisa, el calor de su piel, sus suaves caricias… eso es hermoso, incomparable y no puede vivirse a través de un monitor.

Todas esas sensaciones vitales son las que diferencian las relaciones humanas de las relaciones cibernéticas. Por eso pienso que como comienzo puede ser, pero si en poco tiempo no llega a ser una relación en persona no sirve de nada. En este sentido, en cuestiones de amor más vale aventurarse en el mundo real y tratar de conquistar o dejarse conquistar por la persona que te atrae, quizás ahí está justamente la felicidad.

En una amistad sincera, de corazón a través Internet sí creo, porque conozco innumerables casos de buenísimos amigos en la distancia. Yo particularmente con los que he conocido en este sitio me doy por dichosa, ellos con sus palabras me abrieron un mundo nuevo de sensaciones, con su dulzura me enseñaron la diversidad de sabores que hay en una linda amistad… cuando pasan los días y no veo algún comentario de ellos me pregunto ¿Qué le pasó?..¿Dónde está?... un mar de preguntas me invaden y sólo espero una respuesta… “Estoy bien, sigo aquí”.

No sólo somos un monitor, un teclado y un Mouse, no, esos son sólo los instrumentos que utilizamos para comunicarnos y saber unos de otros, y aún en la distancia estar pendientes de todo lo que nos ocurre. Hemos llorado y reído juntos, además son los únicos que entran hasta el más íntimo lugar de mi habitación. Este sitio nos ayuda a compartir los sueños y nos enseña a ver hacia un mismo lugar donde lo más importante son el amor, los sentimientos y el ser humano… aunque estamos al otro lado de una pantalla nos aprendemos a querer en poco tiempo, y compartir tantas cosas es lo que nos convierte en amigos sin fronteras.

A todos ustedes, amigos, les doy las GRACIAS, por soportarme, por estar en mi ventana y alegrarme un día más, por sus comentarios, por su cariño. Los quiero.