Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

lunes, 11 de febrero de 2013

Mi amor


Adoro tu risa loca que me provoca y me hace soñar, adoro ese beso que no muere en mis labios y la ternura apasionada con que tus manos acarician mi piel y me invita a volar. Adoro la brisa calida de tu aliento, esa manera que tienes de desnudar mi alma con tan solo una mirada... Adoro tu manera de decir “te amo”. Adoro, todo de ti, tu ternura, tu tristeza, tus enfados, tus locuras, tu fiereza.
Cuando te digo “mi amor” no lo hago por costumbre, ni porque quiero halagarte. Lo hago porque de esa manera te digo que eres importante, que me pongo en tus manos, que soy feliz cuando te miro, cuando nos divertimos, cuando conversamos. Benditas sean las horas que me traen tu recuerdo cuando a solas en mi cuarto, sin mirarte yo te veo. Y ese viaje que se llama pensamiento, me sigue a todas partes y me grita que te quiero. Tu me enseñase a quererte con el alma, con los ojos y en secreto.
Nunca pensé que hubiera algo más cálido que el sol hasta que me envolviste en tus brazos, ni que el alma pudiera tocarse hasta que tocaste la mía. Nunca pensé encontrar mejor remedio para mi dolor que el alivio de tus besos, ni encontrar algo mejor que el brillo de la luna hasta que vi tus ojos, ni que sentiría algo mejor que el roce de un pétalo de rosa hasta que me acariciaste con la delicadeza de tus manos.
Amarte es no importar el tiempo que pueda pasar para estar contigo, es estar junto a ti más a allá de la distancia que nos separe, más allá del tiempo... es desear más que nada en el mundo una caricia, un beso, querer perderme en tu mirada...
Te juro que nunca pensé sentirme tan protegida hasta que me refugiaste de este mundo, ni que hubiera mejor sabor que el chocolate hasta que probé tus labios. Nunca pensé tener tanto miedo de algo hasta que soñé con perderte, ni pensé poder ser tan feliz en compañía hasta que quedé impregnada de ti.
Amarte es hacerlo sin esperar nada a cambio, incondicionalmente, profundamente, completamente... es aceptarte tal como eres con tus múltiples virtudes y pequeños defectos y saber que me aceptas de la misma forma... es abrirte mi corazón y mostrarte mi alma, sin temor, sin miedo... es confiarte mis ilusiones, fantasías y hasta mi más íntimo sueño, porque se que los guardarás en tu corazón...
Cuando no estás conmigo siento que me falta la mitad del alma. No tenerte junto a mi es como un amanecer sin sol, es tener un libro y no poder leerlo, es un poeta sin inspiración, es una inspiración sin sentimientos, es como comer sin hambre, vivir sin ganas, pasar la noche sin poder dormir, es como una casa abandonada, un río sin agua, un mar sin olas.
Amarte es poder llorar en tu hombro sabiendo que me darás consuelo... es sentir ese dolor en el pecho cuando no te tengo y estar deseando a cada minuto poder estar junto a ti... porque no tenerte es como dar un paso sin camino, como caminar por un camino que no llega a ningún lugar, es como una flor sin color, un cielo sin nubes, un niño sin sonrisa, una amistad sin confianza, un ángel sin alas.
Sí amor, te necesito a mi lado porque no tenerte es como pedir perdón sin arrepentimiento, como el perdón sin olvido, es como un grito que nadie escucha, un cielo sin estrellas, una noche sin luna, la tierra sin vida, unas manos vacías, una canción sin melodía, es como no tener sangre en las venas, es una esperanza perdida, una caricia sin deseo, un beso sin amor, un abrazo frío y desolador, un corazón sin latidos, un te amo sin amor, la espera sin paciencia, no tenerte es... morir un poquito cada día.
Cuando vienes a mi mente vibra en mí un sentimiento mágico. Te quiero. Haz abierto una nueva dimensión. Es un inusitado panorama que abarca con luz mis temores, sentimientos y sueños. Con tus detalles y tu esencia haz entrado a mi mundo. Eres toda ilusión en mi alma, con tu ternura haces vibrar mi corazón, tus ojos son la luz que hacen ver a los míos, eres el impulso que necesita mi vida, tu cuerpo da calor al mío cuando me abrazas, tus besos me transportan a un paraíso donde sólo existimos tú y yo, tus manos me enloquecen cuando recorren mi cuerpo. En ti nada acaba, en ti todo empieza.
No puedo definir el placer que es estar contigo, no es posible definir la felicidad, no es posible transmitir lo que siento. Circula mi sangre turbulenta por mis venas, no existe mundo más allá de ti porque tú eres mi mundo, donde son maravillosas todas las sensaciones. Soy la voz de ti mismo, la voz de tu deseo liberado, la voz de tu deseo sometido...
El amor es mágico y tiene tu esencia... la pureza bien definida de tu mirada, amanecer abrazada a tu cintura me produce un placer más inmenso que la grandeza del mar… sentir tu corazón latir contra el mío hace que se desnude mi interior dejando entrar todo tu ser para dormir junto a mi alma. Me honro con tu mirada porque tú me revives y completas…
Vamos a amarnos hasta gastarnos... a derretirnos para siempre, a licuarnos el uno con el otro, a fundirnos la piel hasta que quede una única piel en nuestras pieles... Ven a liberar pasiones y deseos, a renovar suspiros y susurros que pronuncian tu nombre, ven a olvidarte del mundo, a fundirte en mi pecho y en mi vientre, a estrechar mi cintura con tus manos, a incendiar con tu boca mi cuerpo, a quemarme la piel con la hoguera de tu piel ardiente y estremecida… a temblar de ternura entre mis brazos… hazme prisionera de tus deseos, juntemos nuestros cuerpos como dos animales en celo dejándose llevar por la lujuria... arráncame mil suspiros, aduéñate de mis gemidos... y terminemos una vez más, enredados en un solo cuerpo.
Cuando nos entregamos al amor nos fundimos en un solo ser, te amo con todas las fuerzas que hay en mí, con sólo pensar en ti... suspiro, con sólo imaginarte... tiemblo, y con sólo saber que existes... vivo.
Amarte es lo que me hace despertar cada mañana, es lo que me has enseñado a sentir, a vivir, ahora sé que el amor eres tú... Cuando te digo “mi amor” te estoy diciendo que eres verdaderamente especial en mi vida. Que eres mi amor, hoy y siempre.

viernes, 8 de febrero de 2013

Una inyección de moral en vena



Con este post quiero animar a todas aquellas mujeres que por el motivo que sea no se sienten bellas o sexys cuando se miran al espejo, y es que no están en lo cierto... la belleza está en los ojos de quien mira. Y sobre todo quien mira mucho más allá de lo que se ve a simple vista. Les quiero demostrar con este post que se puede ser y se es sexy a cualquier edad.
Sepan en primer lugar que una revista británica hace algún tiempo realizó una encuesta a hombres, entre los 30 y 60 años, sobre sus preferencias de edad en sus probables parejas, dividiéndolos en tres grupos de edades.
¡El resultado fue aplastante!... y asombró a muchas personas, la gran mayoría de esos hombres eligió mujeres entre 40 a 55 años. Casi todos coincidieron en que estas mujeres son más inteligentes y más sexy.
Pero la auténtica respuesta la da un escritor sudamericano de 45 años, el colombiano Santiago Gamboa...
Aquí las dejo con sus palabras llenas de auténtica realidad que le subirán la autoestima a quien lo necesite y las ayudaran a caminar por la vida de otra manera. Disfrútenlo:

Las mujeres de mi generación

Es el único tema en el que soy radical e intolerante. En el que no escucho razones: las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto.
Hoy tienen cuarenta y pico, incluso cincuenta, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales. Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa...
Otras, -aunque pocas-, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como una ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante.
¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación!
Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de Los Beatles, de Bob Dylan... Herederas de la "revolución sexual" de la década del 60 y de las corrientes feministas, que, sin embargo, recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.
Jamás vieron en el hombre a un enemigo, a pesar de que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico, cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja, esa forma de convivencia que tanto se critica pero que, con el tiempo, resulta ser la única posible, o la mejor, al menos en este mundo y en esta vida.
Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéteres de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o de sábado, después de bailar. Se vistieron de luto por la muerte de Julio Cortázar, hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo, bebieron ron cubano y aprendieron de memoria las canciones de Silvio y de Pablo. Adoraban la libertad, algo que hoy les inculcan a sus hijos, lo que nos hace prever tiempos mejores, y, sobre todo, juraron amarnos para toda la vida, algo que sin duda hicieron y que hoy siguen haciendo en su hermosa y seductora madurez.
Supieron ser, -a pesar de su belleza-, reinas bien educadas, poco caprichosas o egoístas, diosas con sangre humana. El tipo de mujer que, cuando le abren la puerta del carro para que suba, se inclina sobre el asiento y, a su vez, abre la de su pareja desde adentro. La que recibe a un amigo que sufre a las cuatro de la mañana, aunque sea su ex novio, porque son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan, pues su sangre no es tan helada como para no escucharnos en esa necesaria y salvadora última noche, en la que están dispuestas a servirnos el octavo whisky, y a poner, por sexta vez, esa melodía de Santana.
Por eso, para los que nacimos entre las décadas del 40, 50 y 60, el día de la mujer es, en realidad, todos los días del año, cada uno de los días con sus noches y sus amaneceres, que son más bellos, como dice el bolero, cuando estás tú.
¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación! Y si es más de 45...
A medida que avanzo en edad, valoro las mujeres que tienen más de cuarenta y cinco, más que a cualquiera. Aquí hay algunas razones de por qué.
Una mujer de más de 45, nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte "¿Qué estás pensando?". No le interesa lo que estás pensando.
Si una mujer de más de 45 no quiere mirar un partido de football, ella no da vueltas alrededor tuyo; se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más interesante.
Una mujer de más de 45 se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere; son muy pocas las mujeres de más de 45 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella hace.
Una mujer de más de 45, ya tiene cubierta su cuota de relaciones "importantes" y "compromisos". Lo último que quiere en su vida es otro amante posesivo. Las mujeres de más de 45 están dignificadas. Es muy raro que entren en una competencia de gritos en el medio de la ópera, o en el medio de un restaurante caro. Por supuesto que si piensan que te lo mereces no van a dudar en dispararte un tiro.
Las mujeres de más de 45, son generalmente generosas en alabanzas. Ellas saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente.
Las mujeres de más de 45 tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas. Una mujer más joven puede llegar a ignorar hasta a su mejor amiga.
Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben. Son honestas y directas; te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti.
Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 45 y por múltiples razones. Lamentablemente no es recíproco. Por cada impactante mujer de más de 45, inteligente, bien vestida, sexy, hay un hombre de más de 50... pelado, gordo, barrigón y con pantalones arrugados, haciéndose el gracioso con una chica de 20 años y haciendo el completo ridículo.
¡Señoras, les pido perdón por ello!

¿Qué me dicen amigas? Les puse el texto porque me encanta, por la sinceridad que veo en él, tengo amigos de diferentes edades que piensan lo mismo y porque en el escrito de Gamboa me veo reflejada, todo lo que dice es cierto nosotras a esta edad somos así (aunque no todas, lamentablemente). Además sé que a veces las mujeres de mi generación necesitamos un "toquecito en la espalda" para poder seguir adelante y salir de nuestra brecha particular. Y esto chicas es más que un toque... es algo así como una inyección de moral en vena. ¡Bravo por Gamboa!

lunes, 4 de febrero de 2013

Cumpleaños del blog



El blog ha llegado a otro aniversario. Bueno, técnicamente fue hace dos días, pero no había tenido tiempo de ponerme a escribir hasta ahora. El sábado 2 de febrero este sitio cumplió dos años de creado. Me decidí a hacerlo porque me apetecía escribir sin obligaciones, sin límite de extensión, escribir de lo que quisiera y cuando quisiera. Quería hablar de cosas que me interesan y me gustan, contar historias, reflexionar un poco conmigo misma, hablar de sentimientos y valores. Y quería que fuera respetuoso y cumpliera años. Creo que lo he conseguido. Una prueba de ello son las más de 70 mil visitas que ya tiene y los comentarios de los amigos que se han ido sumando a lo largo de estos dos años.
Todo el mundo me decía que al principio comienzas con mucha fuerza pero luego lo vas dejando, te cansas, te aburres. He pasado rachas donde se me acumulaban las cosas sobre las que quería escribir y otras, donde queriendo escribir no tenía tiempo o energías. Pero nunca me he cansado o aburrido, por el contrario en cuanto podía, volvía y preparaba algo. No es un vicio, ni una obligación auto impuesta, ni un mirarse el ombligo, es algo mucho más bonito que eso, es escribir dejando en cada letra el corazón para que otros te lean, deseando que les guste.
Y, como es tradición, vamos a echar un vistazo a la salud del mismo. En este espacio he escrito, en estos veinticuatro meses, 243 post, algunos muy leídos, otros menos, pero creo que todos han sido del agrado de quienes lo visitan, desde los más atrevidos hasta los más tristes. Uno de mis fracasos ha sido no conseguir incitar muchos más comentarios, por eso valoro tanto cada uno de ellos. Le doy las gracias a quienes lo hacen porque me han hecho reflexionar, sonreír o molestarme.
Un blog es como un libro de muchos capítulos donde los autores de comentarios también son parte activa y los capítulos se completan y se reescriben entre todos. Especial gracias deben ser dadas en este aspecto (lectores y comentaristas habituales) a Peter, Frank, Lily, Estela y Cary, cuyo fiel seguimiento me llega especialmente muy hondo, ¡gracias! También quiero darle las gracias a todos los amigos de México, que son muchos, es el país que más visitantes tiene en este espacio con un total de 17963 páginas vistas.
Siguen estando entre los trabajos más leídos “Amigas incondicionales” (8786), “Para una amiga muy especial” (7007) y “Mujer, trabajo y hogar” (4875) que se han mantenido en los primeros lugares desde un inicio. Más que una profesión, ser blogger es un pasatiempo, eso sí, un pasatiempo útil porque mis habilidades como escritora han mejorado y los comentarios en ocasiones han tenido como resultado un nuevo post, además de que me permiten conocer la forma de pensar y sentir de quienes me leen, y saber cuán profundo los toca el tema.
A diferencia de los columnistas, los bloggers no hacen parte de la nomina de un medio. A un columnista le pagan, a un blogger no. Un columnista puede vivir de lo que escribe, un blogger difícilmente puede hacer algo así. Pero, al menos para mí, sigue siendo una experiencia increíble por lo que me ha enseñado. La participación a nivel de visitas y comentarios sigue creciendo, por tanto, sigo opinando que el blog goza de buena salud.
Y finalmente, ustedes, lectores y amigos invisibles. Algunos, pocos, sé quien son y siento que me reencuentro con ustedes en cada comentario. Pero todos en general lo hacen desde el cariño y la amistad, unos pocos vienen del “lado oscuro” pero esos ya tienen castigo en ser como son y no dar fruto bueno. El resto, los que de verdad importan, me dan alegría cada día. Solo puedo decirles, a todos, gracias, mi deseo es que sigan aquí y les siga gustando lo que escribo.
Seguiré escribiendo lo que quiera y como quiera, seguiré agradeciéndole a quienes se toman un pedacito de su tiempo para leer lo que escribo y seguiré leyendo lo que comentan porque creo que la opinión de cada persona es valiosa. Y bueno, también seguiré soñando que algún día podré vivir de escribir. Un beso a todos y mil gracias.

viernes, 1 de febrero de 2013

Mujeres después de los 40



Cumplir cuarenta años significa para muchas mujeres el fin total de la juventud, el miedo a la vejez, la menopausia, la perdida de la figura y un sin fin de cosas y preguntas. Esta edad trae consigo revolución hormonal, rebeldía, replanteos existenciales, balances, reordenamientos, muchas dudas e inseguridades.
A los 40 años las mujeres vivimos una segunda adolescencia. Y los especialistas aseguran que cada vez se nos nota más. ¿Por qué? Porque hoy en día las mujeres nos sentimos más libres para darnos gustos y pasarla bien; con más derechos para protestar y reclamar; y de ser necesario con mucha más firmeza para comenzar de nuevo.
Los cuarenta son la excusa perfecta para darle un nuevo aire a la vida. Tenemos que olvida un poco los malos augurios, las "chicas de 40”, como dice una amiga, tenemos derecho a una segunda adolescencia, a reinventar nuestra vida, experimentar cosas nuevas, revelarnos y por qué no, cumplir algunas metas. La clave está en no claudicar en el intento de querer sentirnos y estar BIEN, sanas y saludables y, sobre todo, seguir “vigentes” por decirlo de alguna manera. No hay que negar que a los cuarenta cualquier tipo de gimnasia es aconsejable para estar mejor, no para rejuvenecer sino para sentir los músculos en su lugar, levantar lo que la gravedad se encarga de llevar al piso y atenuar el paso del tiempo.
Los desajustes hormonales propios de la edad pueden llevar a que algunas mujeres se angustien y depriman, pero hay otras mujeres que aprovechan esta energía desconocida y los renovados "bríos adolescentes" para encarar cambios de pareja, hábitos, trabajo, estudio…
Algunos profesionales de la salud afirman que la etapa de la vida femenina que se experiencia a partir de los 40 años es muy importante, ya que no somos unas niñas pero tampoco debemos abandonarnos como si todo estuviera perdido. Esta etapa de madurez, debe estar acompañada de una felicidad emocional que hará que todo sea más fácil. La imagen no lo es todo. Es llamativo cómo se reconoce a las mujeres que son felices; lo floreciente en sus miradas que se refleja en todo su cuerpo y en su alegría.
Antes era impensable que una mujer de 40 y pico saliera a divertirse con amigas, o que se preocupara por el cuerpo o la ropa. Estos cuidados son una protección, una manera de anticipar una vejez saludable. Y estas mujeres sin duda tienen mayor protagonismo, hacen de todo y no ceden nada. Si están estresadas y necesitan un poco de equilibrio, se dan permiso para hacer lo que les gusta y tienen a la adolescencia como fuente de inspiración.
Los especialistas aseguran que a los 40 hay un replanteo existencial, como mismo ocurre en la adolescencia. La diferencia es que a los 40 el tiempo vale más porque aparece la idea de finitud, de límite, y se agrega un tema: el cuerpo, que ya no es joven ni turgente... también aseguran que se da un segundo despertar sexual porque en esta edad la sexualidad ya no está destinada a la procreación sino al placer, al disfrute. También después de los cuarenta las mujeres son más seguras que las jóvenes con respecto a su apariencia exterior y a buscar lo que quieren. Además, en general, la mayoría ha adquirido suficiente experiencia en su contacto con el sexo opuesto, de modo que se sienten más seguras.
Cada vez más, las mujeres reclamamos nuestro derecho al placer, sin importar las ideas impuestas sobre belleza y juventud. A esta edad ya no estamos para satisfacer las necesidades de nadie, estamos para compartir, desear y vivir experiencias sexuales propias con la pareja. Hay quienes aseguran que la vida comienza a los cuarenta. Cierto o no, lo que es evidente es que a partir de entonces las cosas cambian y suceden más rápido que antes. Los cuarenta son finalmente la excusa perfecta para romper la monotonía, recobrar las fuerzas y buscar lo que siempre hemos querido. Solo hay que atreverse.

miércoles, 30 de enero de 2013

Tenemos que defender nuestro espacio



Una amiga me comentó que está estresada, angustiada y que no hacía más que pelear. Le pregunté si tenía problemas en casa y me respondió que no, pero me confesó que nunca tiene tiempo para nada. Me pareció saber de qué estaba hablando pero quise confirmarlo para no meter la pata y le pregunté que a qué se refería. Entonces llegó la confesión esperada, con un suspiro dijo: “El día no me alcanza, el tiempo se me va entre el trabajo y la casa, cuando llego no sólo me ocupo de todas las cuestiones del hogar (comida, limpieza, lavado) sino que además estoy en función de todos, de mis hijos en cuanto a sus problemas y las tareas escolares y de atender a mi marido que llega cansado, así es día tras día. Total muchas veces no están conformes con nada y sólo me critican cuando algo no les conviene. No sé desde cuando no salgo a tomar un respiro porque cuando paseamos lo hacemos todos juntos y sigo en función de todos ellos. Ya no me siento despreocupadamente a escuchar música o a leerme un buen libro, ni siquiera veo a mis amistades porque no tengo tiempo”.
Entonces sabiendo el terreno que pisaba me atreví a decirle que ella necesitaba darse un espacio para salir, disfrutar y relajarse con sus amigas porque las labores de la casa y el trabajo en ocasiones son agobiantes. Y si seguía así al final lo que se iba a sentir descontenta con su vida y volverse apática hasta que no aguantara más. Se quedó mirándome muy seria y me dijo “Estás loca, si yo hago eso que dices de salir con mis amigas tengo que dejar abandonada mi casa y mi familia”.
Me sonreí y le dije que no era así, que muchas mujeres lo hacemos y que simplemente tenía que planificarse un tiempo para ella sin dejar de atender a la familia y la casa. Que era necesario que le hiciera entender a todos que el tiempo de ella había que respetarlo como mismo ella respetaba el espacio de todos, porque esa era la única manera de poder vivir todos en armonía, libre de tensiones. Por supuesto me llevó un rato convencerla de que no estaba abandonando a nadie pero lo logré.
Normalmente cuando las relaciones de pareja comienzan a formalizarse, se tiende a pasar del “yo” a “nosotros”. Se dejan de hacer planes individuales para organizar actividades en común. En definitiva, se piensa por los dos. Pero para que la relación y la familia tengan éxito verdadero de vez en cuando hay que pasar al “yo”. Es hacernos valer individualmente, hacernos respetar, querernos y hacer cosas que a uno le gusta. Es importante que tanto mujeres como hombres, busquemos espacios propios, más allá de la vorágine cotidiana, es necesario que existan los momentos para hacer algo que nos genere placer. Hay quienes encuentran su cable a tierra en la pintura o en las reuniones con los amigas, o simplemente en una ida al cine. Es lamentable que estas cosas siempre se vean postergadas por el trabajo o por la familia. Hay que poner límites en horarios y quehaceres. No es tarea fácil, pero tampoco imposible.
Este tema, muchas personas no lo entienden, unas por egoísmo y otras por masoquistas. Por eso cada cual tiene que defender su espacio y eso nada tiene que ver con el amor y la dedicación a la familia. En primer lugar si no sentimos amor por nosotras mismas y nos dedicamos tiempo para con nosotras, no podemos llevar adelante a la familia que es la base de la sociedad.
Con el tiempo tanto agobio nos hace sentirnos descontentas y terminamos teniendo ganas de huir de todo. ¿Quién de nosotras no ha sentido alguna vez en su vida la necesidad de huir? Poner tierra de por medio entre su persona y su vida. Esta necesidad de huida en ocasiones ocurre por mal de amores, pero también muchas veces compartiendo la vida con la persona amada, las circunstancias y la presión que todos ejercen sobre nosotros nos hacen caer en la desesperación de necesitar ese alejamiento de nuestra vida para poder respirar y vivir en paz. Sin presiones, sin que nadie nos pregunte o nos juzgue.
En una pareja comienzan los problemas cuando se niegan ese espacio (sea quien sea de los dos) y se producen grietas, crisis, que ponen en tela de juicio el desarrollo de la relación y la estabilidad familiar. Este tema es parte de la buena convivencia. Hasta el más sociable se satura con la demanda del otro; y no por eso cualquier intento de buscar tranquilidad lejos de la gente significa egoísmo. El problema surge cuando ese pequeño/gran anhelo de "libertad" choca con esa también pequeña/gran exigencia emocional de “si tú no estás conmigo no me quieres” ese uno de los paradigmas más difícil de digerir.
En el fondo hombres y mujeres queremos lo mismo un espacio solos, por eso cuando vivimos en pareja tenemos que respetar los deseos del otro. La tendencia a renunciar a las propias necesidades es demasiado potente en nosotras, y me parece que de fondo hay un factor cultural que determina una diferencia genérica: somos más culposas, creemos ser indispensables, omnipotentes, creemos que en casa hacemos todo mejor, aprendimos este modelo de nuestras madres... o sea, la necesidad existe, pero los condicionamientos son más fuertes. En primer lugar tenemos que cambiar nuestra forma de pensar en ese sentido y lograr que todos en casa colaboren con las tareas, además de dejar que cada cual aprenda a resolver sus propios problemas.
El Universo tiende al caos y la entropía, dice la segunda ley de la termodinámica. Y con él, nuestra vida diaria, que se encuentra cada vez más anegada por artilugios extraños, obligaciones que nunca sospechábamos que tendríamos y toda una serie de servidumbres laborales o familiares que, al contrario de lo que podríamos pensar, no nos hacen más felices. Luchar por disponer cada día de un tiempo para nosotros mismos no implica querer menos a nadie, hay que comprender que este espacio es necesario para el bienestar de la pareja y de la familia. ¡Por Dios! Estar todo el tiempo en función de los demás y estar todo el tiempo pegados a nuestra pareja, estar unidos y al servicio de los otros las veinticuatro horas del día los siete días de la semana, sin dudas se convierte en una pesada carga y no por falta de amor.
Aparte de ser madres, esposas, hijas… somos personas. No podemos dedicarnos a la familia por completo las 24 horas del día porque terminamos deseando “escapar” de nuestras obligaciones. Por eso necesitamos tener tiempo para nosotras, es mas, lo declararía obligatorio porque se gana en salud mental y al final es bueno tanto para padres como para hijos. Querer estar un momento a tu aire, sola o con una amiga sin nadie más, ir al cine o a tomarse una cerveza, no nos convierte en unas brujas malas madres y esposas.
Como muchas de nosotras yo también he sentido esa necesidad de huir cuando estoy muy agobiada y no dejo de darle vueltas a las cosas que me preocupan. Pero huir no significa poner tierra de por medio literalmente, sino darme mi propio tiempo, ese espacio que me brinde la paz que necesito. La familia (pareja e hijos) por mucho que nos quieren muchas veces, egoístamente, piensa sólo en ellos, en sus necesidades y problemas. Y nosotros al concederle más importancia de la necesaria terminamos cayendo en la desesperación y el estrés.
Hace mucho tiempo que aprendí a defender mi espacio, dónde sólo me ocupo de mí, de lo que realmente quiero y necesito. Escuchar música, ver una buena película, leer, caminar disfrutando de todo lo que me rodea, sentarme a disfrutar de la belleza del mar sin preocuparme de nada más, compartir con mis amistades... El tiempo que paso junto a mis amigos constituye un remanso en medio del mundo real. En especial con mi hermanita que es perfecta para sacarte de la rutina o del agobio porque generalmente tiene las propuestas más inesperadas. Es de naturaleza divertida, impulsiva y a veces algo infantil, pasar un rato con ella revitaliza a cualquiera, al tiempo que alivia las preocupaciones. Es perfecta para salir a caminar, a tomar tragos, dar consejos acerca de hombres o simplemente para reír.
Para terminar, amigos míos, les ratifico que defiendan su espacio porque ese tiempo es lo que les dará fuerzas y energías para seguir luchando por la vida y por esa familia que nos necesita y a la que tanto amamos.

viernes, 25 de enero de 2013

¿Llorar o reír?



Sería ideal que la vida fuese como un álbum de fotos porque en mi álbum podría elegir los mejores momentos y reír a carcajadas, hasta de mi misma. Y también podría arrancar todas esas fotografías donde lloré hasta agotarme y deshacerme así de todos mis malos momentos, quemarlos para olvidarlos. Pero eso sería demasiado fácil. Por eso he aprendido como andar por encima del sol sin quemarme los pies.
Pienso que mientras más amo, más elevo el impacto de mi actitud en la vida porque la actitud muchas veces es más importante que los hechos, que el dinero, que el pasado, que las circunstancias, que los fracasos o los éxitos; que lo que la otra gente piensa, dice o hace; es más importante que la habilidad física o capacidad mental. La actitud puede destruir una compañía, una asociación o un hogar...
No puedo cambiar el pasado, ni controlar el futuro, ni controlar cómo actuarán otras personas. Lo único que puedo hacer es controlar mi propia actitud. Estoy convencida de que la vida es un diez por ciento lo que sucede y un noventa por ciento cómo reacciono a ello.
Muchas son las veces en las que creemos que no podemos más, en las que sentimos que no queda nada por lo que seguir adelante, nos sentimos tan y tan pequeños frente a algunos problemas que sin pensarlo nos escondemos, huimos... Sin darnos cuenta nos convertimos en cobardes, en personas que antes eran fuertes pero que ahora se dejan vencer por lo más mínimo. ¿Sabes? Ante determinadas situaciones es mejor sufrir al principio, aunque te duela. Solamente así nos haremos más fuertes y comprenderemos que no todo tiene solución, pero hay que seguir adelante. Es de valientes sonreír cuando tu corazón quiere que llores. ¿Llorar…? No, eso es de tontos. Yo prefiero joder a los que me quieren ver triste y sonrío.
Una cosa puede llegar a ser perfecta hasta que algo o alguien lo estropea, o simplemente un contratiempo y después es muy difícil volver atrás, y mucho menos recuperar el tiempo perdido. En esos momentos sólo hay que recordar que la cosa más bonita que existe es una sonrisa y que con ella todo será mucho más llevadero. El amor, por ejemplo, puede llegar a ser perfecto, pero a veces una persona o un sentimiento puede eliminarlo por muy grande que sea. Cuando lo vives te das cuenta de que la vida es realmente como un sueño que por mucho que lo quieras controlar no puedes, algo siempre sale mal, lo mejor es no desesperarse y no rendirse.
Nada de lo que acontece es casualidad, todo tiene su causa. Cada amanecer trae su atardecer, cada sonrisa su lágrima y cada nacimiento su partida hacia el más allá. El sufrimiento pasa, pero lo sufrido es eterno. La enseñanza perdura, cuando más desnudo esté nuestro interior, mayor sabiduría podremos alcanzar. Lo real es que de nada sirve ganar el universo entero si no sabemos quienes somos.
Por eso a menudo me río de todo aquello que ayer me hizo daño, de lo tonta que fui en ocasiones, de todo el tiempo perdido, de todo lo que se me escapó de las manos, de lo que dejé por el camino por haberme equivocado. Sí, muchas veces me río por no llorar.
Hablando de reír… Todo el tiempo recuerdo su forma de reír, ¡Dios qué risa tiene! Es una carcajada limpia y fresca, totalmente natural. ¿Y su sonrisa? No miento cuando digo que tiene la sonrisa más preciosa del mundo, yo al menos no he visto nada parecido. Me hacía vibrar, sonreír… siempre deseé que nunca dejara de hacerlo. Es él, simplemente él.
Decididamente, amigos, es mejor reír que llorar, hasta en los momentos máas difíciles la risa nos ayuda a seguir.