Mi pequeño sitio donde digo libremente lo que pienso y siento.
Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano.Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.
Quisiera que todos los días fueran viernes, que ilusa ¿verdad?, pero es que me encantan, aunque sean lluviosos como hoy me parecen románticos y divertidos (y si no lo son yo los convierto en eso). El viernes tiene todos los condimentos para ser el mejor día de la semana, yo amo los viernes por el simple hecho de que puedo hacer lo que quiera porque al otro día no me tengo que levantar temprano para ir al trabajo. Creo que a casi todo el mundo le pasa lo mismo aunque si lo pensamos objetivamente no debería ser así porque el viernes como tal hay que madrugar, trabajar, no debería ser nuestro día preferido si amamos mucho lo que hacemos, pero no hay dudas de que a pesar de eso durante todo el día reina un ambiente de entusiasmo porque comienza el fin de semana. Es el último día de la actividad laboral podemos relajarnos durante toda la noche si queremos porque no hay que madrugar al día siguiente.
Los viernes tienen cara de dulzura, me parecen días amables y serenos con la promesa de dos días de asueto. Me gustan las tardes de viernes justo antes de terminar la jornada laboral porque el aire se siente un poco más ligero. Personalmente creo que la veneración del viernes viene sobre todo porque supone romper completamente con la rutina de levantarte cada día a la misma hora para ir al mismo sitio y hacer prácticamente lo mismo, en el caso de las personas que trabajan, claro. Y encontrarle la gracia y la motivación a la rutina es difícil aunque nuestro trabajo nos guste; no todos los días tenemos el mismo humor y ganas… Teniendo en cuenta el ritmo de vida que sigue la sociedad no es de extrañar que el viernes sea el día más esperado para casi todo el mundo, así como el lunes el menos estimado.
Cuando llega el mediodía de ese santo día a mí (como a muchos) me baja la fiebre de Viernes inevitablemente, y por supuesto no importa que tenga sueño o haya dormido poco el día anterior, total es viernes y la garganta me pide cerveza a gritos mientras el teléfono suena con la llama de una amiga y hasta ese momento llegan mis civilizadas intenciones de esta vez sí quedarme en casa y acostarme temprano, lo siento, me resulta imposible. Así comienza el fin de semana, donde a pesar de trabajar en casa como todas las mujeres no falta la diversión y el relax. Me da la sensación de tener mucho tiempo libre para hacer lo que quiera. En todas las agendas el viernes debería tener más espacio en la hoja, porque suele alcanzar para vivir más.
En particular este viernes quiero caminar por las calles cerca del mar, y sentir su olor desde cualquier esquina porque está picado, mecido por este viento que no cesa, olas que traen con furia toda la basura que el hombre tira al mar, en la playa y dicen... toma, es tuyo. Me gusta que los viernes suene el teléfono con las voces conocidas de mis amigos pidiendo pasar el tiempo todos juntos… el ambiente, mi casa huela a eso, a viernes a cariño, a diversión…
En fin, hoy es el día que es, mi tan codiciado VIERNES, jornada de remate, antesala del sábado; momento de planear y dar rienda suelta a mis deseos. Por tanto después de mediodía la tarde se vuelve agradable y todo sonríe, porque vienen en camino dos días para descansar y armar diversión. En unas horas más partiré a por esas primeras copas de la noche, que continuarán con música, juego, animadas charlas, mucha risa y quizás baile. Lo bueno es que al otro día despierto y me queda todo el sábado y el domingo, entonces me viene una gran sonrisa al rostro solo de pensar que aún tengo todo el fin de semana disponible y eso es impagable…
Amigos, por fin es viernes mi día favorito aunque tenga mil cosas que hacer no importa, comienzan los días de descanso, juergas y escapadas, cada Viernes acuérdense de mí y recen unas plegarias por mi sanidad física, mental y moral. Les deseo un feliz y divertido fin de semana. ¡Ah! Y mantengan la cordura, chicos.
Hoy desperté sintiendo el cuerpo fresco, ligero, húmedo y misterioso, con el alma liberada y el corazón ansioso. Con ansias de ti, de ese juego que me hace explotar los sentidos y me lleva de gusano a mariposa, porque todo es posible cuando se cree en el amor y se siente. Si te escribiera una carta de amor tendría tantas cosas lindas y ciertas que decirte que no bastaría con una, tendría que escribirte muchas, serían cartas largas y hermosas escritas desde el fondo de mi corazón, que digan lo que siento por ti, que te cuenten cuanto cambió mi vida desde ese bendito día en que llegaste a mí. Tu sonrisa es un paraíso para mis ojos; tu mirada un vuelco a mi corazón… tu cuerpo el ardor para mi pasión. Mirarte y sonreír es sentir como la vida vuelve a mi interior, querer comerte, besarte, abrazarte, fundirme contigo…
Es increíble la química que fluyó entre nosotros como lava de volcán desde el mismo instante que nos vimos. El tiempo pasó como suspiro que se lleva el viento cuando nuestras miradas se cruzaron. A veces siento que tu amor dulcemente me enloquece, hoy amanecí con ganas de gritar fuerte que te amo, que ya no eres una parte de mí sino todas las partes, que ansío recibir las caricias de tus manos, que estás dentro de mis labios y también fuera de mi boca, que te conviertes en la piel que me cubre y me recorre entera, así me contienes, me moldeas y te llevo siempre pegado a mí como si fueras mi piel verdadera. Cuando estamos junto al mar abrazados, miramos el paisaje que nos rodea y es un auténtico paraíso para nosotros. Reímos, nos besamos y dejamos que pase el tiempo como en aquella magnífica tarde de Octubre donde estábamos solos tú, yo y el mar.
Te amo y cada día me vuelvo más consciente de lo que estoy sintiendo por ti. Lo mejor y más hermoso es que me correspondes, ¿qué podría llegar a ser más perfecto? La perfección la encuentro en tus ojos cuando me miran, en tus manos cuando se posan en mi cuerpo, en tus labios cuando rozan mi piel, en tu aroma cuando se mezcla con el mío en el aire, en tu voz cuando dice mi nombre, está en nuestra forma de amarnos, en nosotros cuando unimos nuestros cuerpos en un sólo sentir, en un sólo latir.
Cuando se trata de amor, todo puede suceder… cuando te enamoras empiezas a redescubrirte, creías que ya sabías como era el amor y cómo reaccionabas ante eso, pero… Sin duda el amor es el virus más maravilloso de nuestra existencia y más misterioso también, porque va mutando con cada risa y con cada sueño, con cada anhelo, con cada miedo. Volverse a aventar al precipicio, correr sabiendo que llegarás a un callejón sin salida, es de valientes. O más bien, de inteligentes que se han dado cuenta que el juego de la vida es ese precisamente perderse para encontrarse, caerse para levantarse, enojarse para después contentarse. Lo que uno va descubriendo entre este aparente par de opuestos es esa chispa, esa electricidad, esa fuerza que hace que nuestro corazón siga latiendo y sobre todo, eso que hace que la vida cobre sentido nuevamente.
Te amo y este sentimiento cada día crece y crece, sé que al verte puedo hacer del día algo excelente, sé que al imaginarte mi mente se despega del suelo y se vuelve tan vulnerable pero a la vez tan segura de si misma. Cuando te apareces frente a mí nada puede importar y nada importa cuando tus brazos se acomodan en mi cintura y mi rostro descansa en tu pecho, cuando nuestras sonrisas se convierten en una sola melodía.
Me encanta que me abraces, tus brazos son mi puerto seguro… Dime amor, qué magia tienen para mí esos brazos, que me estrechan y me quedo feliz sintiéndome prisionera de tu cuerpo, sin poder despegarme de su ardiente abrazo. Abrázame con ternura y envuelve mi rostro con tu anhelo para desatar las pasiones que llevamos dentro, para recorrer palmo a palmo todos los caminos de tu ansiado cuerpo, para que mi cálidas manos silenciosas despierten los temblores del deseo. Estréchame entre tus brazos, acércame en un movimiento hacia tu cuerpo, cerraré los ojos y te sentiré temblar... Abrázame y bésame despacio, inyectándome gota a gota tu miel, tu deseo, despertando mi lujuria... Me pierde irremediablemente tu piel desnuda bajo mi boca y dejar mi aliento desacompasado al recorrerte, me pierden endiabladamente y sin remedio tu boca y tu lengua experta, y deslizar mis ganas haciendo que brillen en tu piel con destino fijo escuchando tu voz entrecortada diciéndome que siga... y ese "SI" gutural que emite tu voz extasiada cuando mi boca te rinde.
Quiero que lo sepas, no te amo en pasado, ni en presente, ni en futuro, es un amor sin tiempo, sin distancias, es simplemente amor puro cargado de ilusiones, lleno de promesas que no deben cumplirse porque ya se cumplieron todas al conocerte. Te amo, como dos palabras que forman una sonrisa en tus labios, como dos palabras infinitas que no deben dejar de sentirse. Amarte es un premio y desconozco si te merezco, al menos lucho por merecerte, pero tu amor es un regalo que cualquier persona debería recibir, pero por suerte ahora tengo yo.
Embriágame con esas caricias apasionadas, entre suspiros de encendida fogosidad y estimula mi vehemencia, entregada con amor a la locura de amar, perdámonos en la delicia del placer, estremecidos por el gozo del delirio eterno, sentirás como tiemblo... Tócame, poséeme y siente mis humedades desbordarse por ti... vuelve a comenzar las veces que quieras, que yo me quedaré anclada en tu mirar y te enloqueceré de tal manera que jamás podrás separarte de mi sombra que te perseguirá a todas partes aunque no quieras.
¿Por qué te quiero así? Simplemente porque no sé querer de otra manera, quererte así es una necesidad porque te hiciste dueño de mi corazón y de mi alma y desde entonces sólo a tu lado encuentro paz y calma. Me acompañas en mí ser y en mis pensamientos porque eres parte de mis días, me escuchas, me comprendes, me entiendes, me aconsejas, me acaricias, me besas, me haces parte de tu mundo desterrando mis tristezas.
Cuando te acercas a mí y captas mi atención, sonríes, me tocas, me besas, me muestras tu deseo y haces que tenga otra vez hambre de ti, enardeces mi pasión haciendo que te desee a cualquier hora y en cualquier momento. Eres perverso, no pones sólo la intención, sabes que me rinde más el tacto, y me tocas, escribes de nuevo en mi cuerpo, me haces mojarme y que me muera de deseos por tenerte de nuevo entre mis piernas.
Dices que soy soberbia, arrogante, altiva... que nadie puede conmigo, que estoy por encima del bien y del mal, que sé lo que tengo, lo que puedo, que conozco mi magia y mi poder, que soy fulminante, inolvidable y decidida, que estás perdido, que no tienes salida, que conmigo "todo" y sin mi "nada"... No sé si tendrás razón, si todo lo que dices es cierto pero me gusta sentir tu respiración y los latidos de tu corazón, me gusta sentirte vivo y feliz. Te quiero mío y te quiero conmigo, que no te quepa duda. Te diré siempre que te deseo, cuando lo esperas y cuando no lo esperas, cuando los días son grises y cuando hay mucho sol, cuando te levantas con ganas y cuando duermes en mi pecho muerto de cansancio... cuando te llamo y solo te digo: "soy yo". Sabes por qué y para qué te llamo como también sabes porque no te llamaba... no sé cómo pero tú siempre sabes todo. Por eso cuando te digo: "soy yo", tu sólo contestas: "ven, te estoy esperando"... y sabes que no te arrepentirás...
Yo adoro todo en ti, tu persistencia, tu inteligencia, tu paciencia, tu forma de amarme… me gustas pícaro y atrevido, escalando mi deseo que se muestra húmedo y callado entre mis piernas... y te quiero enganchado a mi montura, prendido de mi cintura... irremisiblemente perdido en el sabor de mi sexo, irremediablemente preso de mis caricias, susurrándome palabras lascivas llenas de deseo y amor… y te deseo así salvaje, salvando obstáculos, explorando el mapa de mi sexo, te deseo hambriento arrancando mi cordura… erecto, saciando mi locura... Ámame, con la profundidad insondable del océano, con la claridad del Sol de las montañas, con la fuerza suprema de vientos huracanados. Eres lo que mi cuerpo necesita, apaga mi pasión con tu deseo… muere de placer en mi confesionario… y déjame morir a mí entre tus brazos porque te juro que al sentirme empapada de ti… me pierdo… eres pecado de amor, placer y morbo divino, deseo profano, pureza celestial…
A veces me cuesta trabajo entender la actitud de otras personas. Algunos se creen con el derecho de criticar y juzgar a los demás por su comportamiento en determinado momento o por algo que les gusta hacer. Gozan metiéndose en lo que no les importa, algunos critican por envidia, otros porque nos quieren y equivocan su derecho y sus límites. La gente que nos quiere no lo hace con mala intención pero dañan y lastiman, sobre todo si lo que dicen es incierto. Este tipo de injusticias me molesta mucho, pero sé que el tiempo es el mejor aliado para todo y termina demostrando la realidad, es decir los valores de la persona a la que critican y juzgan sin miramientos.
Las críticas indebidas no son motivo para dejar de vivir nuestra vida como queremos. Lo que importa es estar conforme consigo mismo y ser un buen ser humano. Por ejemplo, cuando yo me trazo una meta siempre doy lo máximo de mi para cumplirla porque no me gusta dejar las cosas a medias, pero también me gusta divertirme, salir de vacaciones, compartir con mis amigos, ir a la playa (si es de noche más), escuchar música, beber unas copas y pasarla bien. Soy una persona sencilla y humilde que le gusta reírse mucho. Veo la vida de un modo diferente y la vivo sanamente. Además seamos sinceros y dejémonos de hipocresía, generalmente todos cuando salimos de fiesta queremos divertirnos a lo grande, beber, bailar… cada quien se divierte como quiere, como le gusta, eso es problema muy particular de cada uno y siempre que se haga de manera responsable no hace daño a nadie. A los que nos gusta beber eso no nos hace ser alcohólicos.
Que nadie me malinterprete, esto es una reflexión más sin ánimo de promover la bebida. Todos sabemos que el alcohol en cantidades importantes, es peligroso, puede llegar a ser una enfermedad y una adicción. Pero me estoy refiriendo a otro nivel, una copa, dos, tres no emborrachan a nadie… bueno, hay personas y personas, yo conozco algunas que con media copa tienen más que suficiente. Con una copa hacen de todo, les cambia la cara, bajan la guardia y… con dos… mejor no lo cuento porque puedo sacar los colores a alguien…
Lo importante en esto es no pasarse, ni tomar el alcohol como una forma de diversión porque no lo es. Es preocupante por ejemplo que muchos jóvenes para hacerse o creerse más adultos se pasan horas con un vaso en la mano, bebiendo… y como ni siquiera saben hacerlo lo que trae como consecuencia es que en poco tiempo estén más que pasados.
Pero dejando esa arista y volviendo a los adultos que nos gusta beber (no emborracharnos, que quede claro). No es bueno estar a toda hora con un vaso en la mano; pero una noche, un sábado o un domingo con amigos, en una fiesta, es otra cosa. En ocasiones cuando estoy muy tensa o preocupada, cuando tengo muchos problemas me reúno con mi mejor amiga a conversar y a tomarme unos tragos o un par de cervezas, tampoco veo nada malo en eso siempre que sea con medida. En lo particular no bebo con desconocidos (¡ni una copa!). Creo que beber alcohol es parecido a una experiencia emocional y hasta espiritual, que a veces ayuda a abrir las ventanas del corazón y desnudar el alma, y eso no se hace con desconocidos y menos con personas que no te quieren bien. Con franqueza, hay muy poca gente con la que me siento a tomarme una cerveza o un trago. Yo soy así, ¿qué le vamos a hacer?
A mis amigos y a mí es el placer y no el vicio el que nos acompaña. Yo sé cuál es el trago que me sobra y hasta ahí llego (lo he hecho muchas veces). Los cándidos y los hipócritas empedernidos han magnificado las consecuencias de la bebida, la mayoría de las veces aunque no lo reconozcan en el fondo les gusta y también beben (algunos a escondidas) pero tienen la desfachatez de criticarlo en los demás.
Las familias van cambiando con el tiempo, es inevitable, los hijos crecen y se reproducen. La clásica trilogía familiar padre, madre e hijos se convierte en una amalgama, con los años los padres se convierten en abuelos y los nietos pasan a ser sus nuevos engreídos, las hermanas se convierten en esposas y madres, lo mismo pasa con los hermanos que se convierten en maridos y padres; las familias políticas irrumpen en nuestra vida y tenemos que convivir con ellos nos guste o no.
Y hasta aquí quería llegar, ¡a esa dichosa convivencia!, todos dentro de la familia (ya extendida por supuesto), van estableciendo su propia forma de vida y con el paso del tiempo se sienten con derecho a criticar y juzgar a quienes salgan de sus patrones, pero lo más triste es que en medio de esa amalgama familiar no todos son medidos con la misma vara. Lo sé porque lo he padecido en carne propia y lo he visto en muchas familias allegadas. Hace tres días lo volví a ver en otra a la que quiero mucho, los aprecio a todos, de manera diferente, pero en el fondo los quiero. Y dentro de esa familia a cuatro personas en especial, y a una de ellas por encima de las demás.
Mi amiga se desvive por todos, es la clásica persona amable, servicial (demasiado para mi gusto), cariñosa, comprensiva, desprendida, desinteresada, fiel… no es perfecta, nadie lo es, pero son muchas sus virtudes y eso opaca sus defectos. El día a que me refiero toda la familia paseaba y se divertía en grande, mientras ella y su marido trabajaron todo el santo día sin descanso para que al llegar la noche todos pudieran disfrutar de una fiesta familiar que estaba predicha de antemano y casi preparada, digo casi, porque como los demás se fueron a pasear todo el día lo que quedaba por hacer se lo dejaron a ellos.
El día para los dos transcurrió en plena y ardua labor en favor de los demás. Al llegar la noche estaban exhaustos pero felices de tener todo listo cuando el resto de la familia llegó de su paseo. Comenzó la fiesta, todos comían, bebían y se divertían de lo lindo (es muy fácil cuando todo te lo ponen en la mano ¿cierto?). Dos personas me hicieron comentarios indebidos (bueno, en realidad una solo indagó algo que le dijeron otros) sobre ella, que yo no admití y rebatí de inmediato, eso me molestó mucho porque el comentario era incierto, pero como fui tajante y sincera al decir la verdad y lo que pensaba de todos incluyendo algunos miembros de la familia me quedé tranquila, pero incómoda.
Ayer, estábamos ella y yo solas conversando, alejadas de todo y de todos, y en el giro de la conversación salió el tema y le dije lo que había ocurrido. Mientras yo hablaba ella solo me escuchaba y cuando la miré estaban corriendo las lágrimas por su rostro, intenté detenerme y me dijo muy seria que continuara y así lo hice pero cada palabra que yo repetía me dolía en lo más profundo del alma porque sentía su dolor. Ahora no sé si hice bien o no, o sí, hice bien porque siempre hemos sido leales e incondicionales una con la otra, pero mi lealtad a ella me llevó a ocasionarle un dolor que no se merece (como tampoco se merece el comentario que hicieron), el caso es que me sentí mal, con una mezcla de sentimientos encontrados sobre si debía de haber hablado o callado, ser leal o desleal.
Lo cierto es que me siento un poco culpable de sus lágrimas, su posterior malestar y disgusto. Pero más me indigna lo injustos que a veces son con ella, precisamente la familia a quienes ella se entrega por completo, por quienes lo da todo sin escatimar nada.
Por eso en este instante necesito quejarme del desprecio que algunos le hacen a la gente que le gusta beber. Y yo me pregunto: ¿Qué hay de malo si lo hacen de una manera responsable? Por ejemplo, mis amigos y yo no bebemos para acabar por el suelo, lo hacemos porque nos gusta y porque queremos, y por encima de todo con cautela. Nunca nadie me obligó a beber al igual que yo no obligo a nadie, mi familia lo acepta siempre que sea responsable y lo soy. Y lo mismo digo de mis amigas, que les gusta beber un trago de vez en cuando pero al igual que yo no dejamos de trabajar fuera de casa y en casa, estamos pendientes de la familia y de sus problemas (los cuales resolvemos nosotras) y mantenemos el equilibrio familiar en todo momento. Por eso me molestan los comentarios hirientes que tratan de desprestigiarnos y abochornarnos, esa gente que nos juzga por el mero echo de que nos gusta beber tiene que entender que eso no tiene nada que ver con nuestra personalidad. Eso no dice nada de una persona.
No entiendo el problema que algunos tienen con la bebida, me refiero a los que tratan de señalar como borrachos a los demás, porque una cosa es estar siempre bebiendo en grandes cantidades y otra muy distinta, quienes se toman un trago para relajarse, para compartir... para bajar el estrés. El alcohol en ocasiones puede ser un buen catalizador de angustias. Unos tragos no le hacen daño a nadie, muchas veces rompen el hielo, sirven para socializar. Fíjense si es así que hasta en la misa hay vino para compartir el momento sagrado, compartir con los amigos y beber un poco no tiene nada de malo (por supuesto no todos los días) siempre que se haga con responsabilidad y cordura, eso no significa ser un borrachín.... no, cada cosa en su lugar y en su momento.
No entiendo, ni entenderé por qué alguien se siente con derecho a juzgar a los demás simplemente porque considera arbitrariamente que algo está mal. Aunque algunos compartan nuestro mismo ADN si no comparten nuestra manera de ser, pensar y vivir, deberían tener límites antes de ultrajarnos por prejuicios y algo que quisiera llamar falta de tacto (por no decir falta de respeto). Nunca dejará de sorprenderme como personas “desconocidas” pueden llegar a darnos la mano y como otros más allegados nos hacen tanto daño, jamás dejará de golpearme la idea de que la gente que creo conocer es más de lo que yo puedo ver en ellos...
En ocasiones pienso que si le damos mucha importancia a los que se atreven a juzgarnos estamos aceptando que tienen todo el derecho sobre nosotros, pero ¡y una mierda!, me parece que por la "ya muy molesta" costumbre de pensar egoístamente la gente esta empezando a "querer cambiar el mundo a su manera". No me gustan los comentarios, intrigas y crucifixión de seres que sólo saben dar amor y mucho menos si son personas que quiero. En última instancia pienso que ¿juzgar? Sólo le corresponde a Dios.
Nos critican porque vivimos como queremos, algunos no comprenden que necesitamos nuestro espacio y que además de trabajar mucho, de vez en cuando merecemos un descanso, una alegría, una reunión de amigos, algo que alegre el cuerpo. En ocasiones hay familias que no lo entienden y eso provoca discusiones en las que uno mismo se enfrasca, quizás nos dejamos provocar porque a veces uno está más susceptible que otras, y vienen precisamente a hacer reclamos cuando estamos celebrando… esos momentos gratos de nuestra vida son los que a veces la familia no respeta y quieren limitar nuestros gustos.
Les diré de forma algo cínica, que a mí me divierte cuando escucho a gente que me rodea decir que debo cambiar esto o aquello en mi vida porque son cosas incorrectas, y no quiere decir que no acepto las críticas lo que pasa es que las acepto cuando son sobre cosas indebidas que realmente hago porque todos nos equivocamos, pero sinceramente me divierte cuando son cosas que critican solo porque a ellos no les gusta. Pienso que esas personas antes de hablar deben pensar que lo único que a ellos les importa es que soy un buen ser humano, buena trabajadora, madre, esposa, amiga, en fin lo que llaman una buena persona. A nadie le importa lo que hago y cómo lo hago, cómo vivo y quiero vivir, no tengo que seguir determinadas pautas de comportamiento para agradar a nadie.
Sólo hago lo que me place y me hace feliz, por eso cuando alguien me juzga (si es injustamente) casi siempre me sonrío y pienso ¿de verdad creen que me conocen? ¿Creen que alguna vez me han conocido? En realidad el conocerme o no al final dependerá de la inteligencia natural de cada cual. Pero lo que sí he decido son dos cosas: una es no justificar mi vida de modo alguno como si fuese una criminal que debe explicar su caso frente a un jurado, mi propio juez soy yo, y digamos que ya es bastante. Segundo, no pediré disculpas a nadie por ser como soy.
Por eso amiga mía, lame la herida y piensa que por sobre todo es la familia y son buenos, con resabios y algunos conceptos equivocados pero buenas personas y te quieren. Sigue con tu vida como hasta ahora porque la mejor prueba de que la has llevado bien, por el camino correcto, es la familia que has formado (tu marido y tus hijos), la crianza que has dado a tus hijos, el aprecio que te tienen todos aquellos que les tiendes a diario la mano sin pensar en beneficio propio, todos cuantos te conocen de verdad te quieren y te respetan, te valoran por la mujer que eres. Vive tu vida haciendo lo que te haga feliz, no pienses en esos que te critican cuando haces algo que ellos ven como "incorrecto". Recuerda que al único que se le rinde cuentas es a Dios, nadie más tiene la capacidad de juzgarte. De aconsejarte quizás, de juzgarte jamás.
Simplemente di como yo: “A mí me gusta tomarme unos tragos o unas cervezas bien fría, disfrutando de amenas conversaciones con mis amigos, entre música y risas… ¡¿Algún problema con eso?!”.
MUJER... una corta palabra que engloba mucho. Yo vivo orgullosa y feliz de haber nacido mujer porque las mujeres somos un nido de emociones que no se ve a través de nuestra piel, aún desnudas estamos vestidas de misterio y aunque aparentamos debilidad, somos fuertes y nuestro corazón también. Las mujeres de hoy somos muy diferentes a nuestras antecesoras aunque todavía existen muchas que no acaban de ocupar el lugar que les corresponde, el que se han ganado las mujeres a través de su batallar por la vida y por la historia.
Hoy en día las mujeres tenemos más libertad para expresar nuestros deseos, nuestras intimidades, nuestros criterios e ideas y hasta hemos perdido el miedo a ser juzgadas por decir que nos gusta hacer el amor o simplemente a explicar las causas por las que estamos enamoradas de alguien “inadecuado”… nada nos calla la boca, somos más auténticas. La mayoría de nosotras hemos ido cambiando esa imagen de la “pobrecita de la película”, el “objeto decorativo” por la de la mujer guerrera y valiente que se levanta, y lucha contra viento y marea por lo que cree y quiere.
Somos personas de carne, hueso y mucho más, mujeres sinceras, directas, con mucho sentimiento que no dudan en disfrutar de la vida y de las experiencias que se encuentran a la vera de la misma. Y en el amor, bueno… además de muchísimas cosas, podemos ser reina, esclava, seductora y seducida al mismo tiempo, la naturaleza nos ha dado un privilegio del que carecen los hombres y es que la satisfacción plena para nosotras puede ser infinita en cada entrega por cada liberación que tiene un hombre nosotras podemos tener dos, tres o más orgasmos, y eso es el cielo chicas ¿verdad? El Barón de Verulam, Francis Bacon, filósofo y político inglés dijo “Las mujeres son las reinas de los jóvenes, las compañeras de los adultos y las nodrizas de los viejos”. ¿Qué creen?
Nuestro espíritu se encuentra lleno de caminos que siempre están guiados por nuestra sabiduría interior y ésta nos da la fuerza necesaria para dar un grito de rebeldía y nos permite construir nuestro propio mundo, en el que reconocemos que la felicidad depende de nuestra mente y no de los pensamientos de quienes nos rodean, un mundo en el que elegimos lo que más amamos por encima de las conveniencias, donde no le tenemos miedo a nuestro corazón y nos atrevemos a ser independientes. Libres para ir donde nos plazca, trabajar en lo que nos gusta, conversar con quien deseamos en plena calle, sentarnos en el piso, en un muro, salir de juerga con las amigas, caminar bajo la lluvia… cualquier cosa que realmente deseamos sin pensar si lo que hacemos es del agrado de los demás, si se debe o no hacer según los “patrones sociales”. Lo que realmente importa es mantener en cada cosa que hacemos el respeto y la responsabilidad.
Las mujeres tenemos una forma muy particular de sentir, de decir, de hacer, de pensar. No sé si se debe a nuestras hormonas o por un propósito mayor a nosotras mismas, lo cierto es que lejos de ser un sexo débil, somos un sexo que lucha y se defiende de las adversidades al igual que los hombres. Si pensamos en todos los privilegios que tenemos, si disfrutamos de nuestros logros y triunfos, no nos queda tiempo para lamentarnos por lo que no tenemos. Además están nuestros hijos, nuestra valiosa familia que no puede ser sustituida por nada ni por nadie, por eso ser mujer es suficiente razón para despertar cada día con el corazón henchido de gratitud.
A nosotras nos corresponde mantener siempre en alto el estandarte del género femenino, para que el mundo no se olvide de que estamos y estaremos presentes, que somos mujeres fuertes y de fortaleza, que somos amor, ternura, que somos libres y sabemos amar y perdonar… que el mundo sepa que seguiremos nuestra marcha hacia adelante, al encuentro de un futuro que nos pertenece y que le pertenece a nuestros hijos, para dejar en este mundo un legado digno a las futuras generaciones como hicieron las mujeres que nos precedieron.
Nos pasamos la vida en la búsqueda del equilibrio para mantenernos como mujer, madre y profesionales, ahí la vida se nos complica pero como nos encanta el desafío, intentar lograrlo y conseguirlo es lo que nos mantiene vivas y felices. A nosotras son tantas las pequeñas cosas que nos dan felicidad: la risa de nuestros hijos, el abrazo del hombre que amamos, una felicitación en el trabajo, una conversación con nuestros hijos, la luz de las velas en una noche de pasión, compartir la vida de quienes nos rodean y nos quieren... en medio de toda esta vorágine en que se nos convierte la vida somos felices porque preferimos la combinación de todas estas actividades y muchas más, antes que la satisfacción total de una sola. Por eso nos desafiamos nosotras mismas y al mundo cuando nos convertimos en madres pero a la vez en profesionales y, sobre todo, en mujeres que luchan en todos los ámbitos.
Ser mujer es una maravilla por ejemplo nos despertamos y nos levantamos despeinadas, apuradas, con miles de cosas por hacer en favor de la familia y lo peor con poco tiempo, pero al terminar todo ese ajetreo matutino se realiza la magia: nos damos una ducha, nos peinamos, vestimos, nos maquillamos un poquito y quedamos geniales para salir al mundo y devorárnoslo siendo más mujeres que nunca.
Otra cosa que me gusta de ser mujer (aparte de la ropa, las carteras y las gangarrias que podemos usar) es la empatía tan maravillosa que tenemos las mujeres y cómo nos identificamos con los problemas de los demás hasta el punto de que llorarlos y sufrirlos como si fueran nuestros, que viendo una simple película nos echamos a llorar como bobas, somos capaces de llorar con el que llora, de reír con el que se ríe, celebrar con el que celebra y sencillamente porque estamos llenas de sentimientos y sentimos todas esas cosas como si nos pasaran a nosotras. Esa solidaridad y preocupación por lo demás es algo único de nosotras las mujeres y es una de las cosas que nos hacen únicas y especiales. También me encanta la palabra MAMÁ y la fuerza que nos hace tener ante las adversidades esa criaturita que traemos al mundo, mi condición de mujer me da el privilegio de darle continuidad a la raza humana.
Por todo esto y muchas cosas más que harían interminables estas líneas, les digo MUJERES que todas nosotras tenemos que amarnos y amar la vida, con sus días soleados, nublados o de tormentas, con aciertos y desaciertos, con logros y derrotas, con amores y traiciones… porque así es la vida pero está justamente para vivirla y gozarla, por eso no podemos dejar de disfrutar cada instante, porque detrás de algún mal momento, una deserción o un fracaso siempre hay un buen momento, una muestra de lealtad, amor y hasta el éxito. Tenemos que seguir adelante, fijarnos metas y luchar por ellas, y nunca olvidar que siempre tenemos el poder de elegir. Todas las mañanas al levantarte párate ante el espejo y repite: “Me amo tal como soy, me gusta todo lo que hago y si a alguien no le agrada yo no voy a renunciar a lo que ya soy: UNA MUJER SEGURA”. Eso hará que tu día empiece bien, con fuerza y ánimo para enfrentar lo que aparezca.
Yo desentraño la esencia de mi propia existencia sin desfallecimiento porque aprecio la vida en su justa medida, pero sobre todo porque sé que nunca dejaré de aprender y mientras sigo aprendiendo me permito vivir y sentir.Todos los días de mi vida en esta dimensión agradezco cada instante de aliento, cada sonrisa, cada lágrima, cada beso, cada abrazo, cada amigo que me ha dado la mano en mi peregrinaje… porque cada experiencia vivida que me han hecho ser quien soy, con mis defectos y virtudes. Y es cierto que no le agrado a todo el mundo pero hay mucha gente que me quiere.
Cuando escribo pensando en ti, mis manos no dejan de sentir lo que mi corazón le va dictando y mi teclado se hace cómplice va escribiendo lo que siento en cada momento que estás junto a mí, se van plasmando las palabras en mi monitor, esas palabras que a veces mi boca calla, pero mi cuerpo no. Este sentimiento que has instalado en mi corazón no lo matará el tiempo porque es puro, verdadero y te encargas de alimentarlo día a día y soy feliz gracias a tu amor.
Hace unos instantes pensaba en el momento en que te conocí, en ese momento no imaginé lo que significarías para mí, no sabes como disfruto los momentos que paso contigo, lo que hablamos o incluso si permanecemos en silencio, siempre son momentos inolvidables llenos de ternura, contigo he descubierto que el amor no tiene limites.
A tu lado aprendí amar sin dolor, me enseñaste a hacerlo hasta con la mirada, siempre me das una razón para seguir, siento que esto es más fuerte que mi vida y no cambio estos sentimientos ni los momentos junto a ti por nada. Tu amor es medicina para mi alma, estás en mi piel, en mi corazón, en cada deseo manejando mi voluntad, agitando mi vida y sosegándola al mismo tiempo. Me haces formar parte de ti, con sólo un suspiro estoy entregada a ti y soy tuya sin lugar a dudas. Te amo a silencios y a perdones, con promesas y sueños, fallándote o haciéndote feliz, te amo de todas las formas aunque a veces no merezca tu amor.
Mientras el mundo sean tus ojos estaré sujetando tus deseos, mientras tu placer sea mi alegría estaré debajo de tus sueños, mientras tu amor me pertenezca estaré ahí regalándote mi vida. Por eso ámame sin prejuicios ni condiciones, sin esperas ni reservas, sin egoísmos ni sombras, sin cadenas ni sumisiones, sólo ámame. Dicen que el amor es como la gasolina de la vida, cuesta caro, se acaba rápido y puede ser reemplazado por alcohol. Si es así, yo quiero mi tanque lleno. Lleno de tu amor, por siempre.
¿Por qué te amo? Por tantas cosas… para que tengas una idea de lo que significas para mí te diré que yo podría ser capaz de contar todas las estrellas que hay en el cielo pero sería imposible decirte con palabras lo mucho que te quiero, quizás logre medir la capacidad que tiene el mar pero no podría dejar de enamorarte, dejaría de beber y fumar pero no podría renunciar a oír tu voz y tu risa, incluso podría sentirme feliz pero no del todo si no existieras, podría tener sexo con alguien más pero no podría disfrutar del amor, hasta podría tener el mundo entero en mis manos pero no lo quiero si no estás dentro de mi universo. Desde que te vi me enamoré de ti, en un beso que estremeció mi alma y mi corazón, comenzó el amor.
Sabes amor... Estos últimos días he pensado mucho en ti y te doy las gracias por estar a mi lado, por tu paciencia, por tu tenacidad pero sobre todo por ayudarme a ver lo bonito de la vida, ya que a tu lado todo ha sido más hermoso. De verdad... ¡Te amo!, mi corazón es tuyo porque te lo ganaste a base de paciencia y amor, no me arrepiento de haberte elegido… quizás algún día sepamos por qué se cruzaron nuestros caminos, por qué nuestras almas se encontraron... dicen que nada ocurre sin un motivo.
Mientras tanto ámame hasta el final y mientras dure nuestra entrega, que los minutos se confundan con una eternidad, sin palabras porque no las necesitamos y sin preguntas porque los dos sabemos las respuestas... cuando estoy contigo pierdo la noción del tiempo, pasan las horas, los minutos, los segundos y me olvido de todo, solo me importa estar en tu mundo... entre tus brazos que son mi seguridad y mi serenidad. Solos, tú y yo, tocamos el cielo porque nuestro deseo es infinito, nada puede detenernos... Me excitas, me enciendes... sentir como haces tuyo cada centímetro de mi cuerpo haciéndome cada vez pedir más, atándome a ti... te juro que soy capaz de resistirme a todo menos a esa tentación...
La pasión es producto de nuestras vivencias, nuestros dolores, caídas, desamores, amores, ilusiones, esperanzas y también de nuestros pecados. Y es que la vida se debe notar, se debe transpirar por los poros de la piel… todo el tiempo nos quejamos de lo que nos sucede y nos incomoda, sin darnos cuenta de que eso justamente es lo que nos vuelve interesantes, lo que nos da historias para contar, lágrimas para compartir y la capacidad de comprender, tocar y besar un cuerpo con el morbo, el deseo y el éxtasis para vaciarnos en él.
Hay amores que marcan, que se graban a fuego… cuando siento tus besos en mi piel, cierro los ojos y siento escalofríos por doquier, siento tus manos y me entrego a esa entrega, siento el inmenso placer de sentirte. La dulzura de tu mirada me mata, pierdo el norte; la calidez y el calor que desprenden tus manos al tocarme me llevan al cielo y mi cuerpo te va pidiendo más y más.... te necesita con urgencia y llega el momento de fundirnos en un solo ser, mientras nuestros corazones se hablan, se desean, se sienten... somoscuerpos y sombras combinadas, sábanas arrugadas y gemidos en una oleada tormenta apasionada.
¿Cómo tratar de explicar este amor que es tierno y violento? A tu lado me descubro y me hallo cada vez que suspendes mis sentidos. No me puedo resistir quedo cautiva en tu mirada y en el aroma de tu piel, cada palabra, cada gesto, cada movimiento lento es un escalofrío de placer… el deseo aparece inflamando mi persona y apartando lo demás sólo pensando en tenerte, poseerte y entregarme ambas cosas a la vez. Hacer el amor contigo es llegar a lo más profundo de tu ser y beber esa vertiente de fuego que nace de tu pasión y me embriaga, sin tabúes ni complejos... somos dos alma que se hacen una y dejo todo mi ser dentro de ti haciendo que sientas como mi amor te quema… el contacto de mis labios humedeciendo los tuyos despierta en nosotros el más primitivo de nuestros instintos, poco a poco nuestros cuerpos se funden en el fuego del deseo y la pasión… pero también hacer el amor contigo es mucho más que eso, es sumergirse en un manantial de agua cristalina y subir al mismo cielo o condenarse en el infierno.
El cielo de la vida sólo se siente cuando te atreves a pecar… Sí, el espíritu se mantiene de pie e inquebrantable sólo cuando nos dejamos guiar por el corazón y aprendemos a silenciar la mente. Hay momentos inevitables que son una cita con el destino… en los que sabes que no deberías hacer cosas, pero sin embargo, sientes que debes hacerlas… ¿Razón o sentimiento? ¿O un poco de ambos? Creo que estos dos no son muy amigos, entonces, ¿con cuál quedarnos?
Esta mañana le di las gracias a la vida y a mi locura por haberme permitido hasta hoy ser amiga, novia, amante… he sido la buena, la mala, la víctima, el verdugo… Pero lo importante es que siempre he sido yo. Mi mayor fortaleza es el amor, la fuerza de mis sueños y mis deseos. En algún lugar leí que “Cuando dos almas se encuentran, los cuerpos pierden su nombre pero recuerdan su sentido…”. Es cierto y entonces vuelves tu experiencia todo un himno a la vida, y después caminas con la frente y el espíritu en alto, con el corazón abierto y la sonrisa en los labios. Al final, lo único que queda, lo único que recuerdas, es todo aquello que te atreviste a hacer y a sentir…
Por eso me gusta tentarte a que sigas los pasos de mis tacones intuyendo dónde irán a parar... y que cuando dejes de oírlos seas capaz de seguir intuyendo... el camino que deja mi ropa al ircayendo poco a poco tras de mi… para que dejes tus ganas prendidas de mi encaje, arrancándolo hasta dejar solo piel y entonces tatuarme con tus dedos, con tus besos, con tus caricias… erízame la piel y calma tu sed en mi, te tiento a que nos unamos de mil maneras hasta llegar a estallar… dime mi amor, ¿te sientes tentado?
Me gusta cuando tus manos se deslizan en caricias suaves que me queman por dentro, un beso con malicia, una mirada, despacio me acaricias la entre pierna y murmuras palabras que me excitan, y con el vaivén de tu lengua que entre mis piernas transita me enloqueces y me incitas hasta embriagarte de lujuria y también de sexo... sexo divino, complemento del amor, comunión espiritual entre tú y yo, gotas de sudor y excitación que terminan en un orgasmo de plenitud del amor... Ámame sin prisa, tócame hasta el alma, hazme tuya, hazme el amor, sigue el ritmo, siente la sensación...
Sigues siendo mi inspiración favorita, el tiempo junto a ti es más que fantástico, gracias por tanto amor.
Disfruto escribiendo y cuando lo hago me gusta degustar un café y exhalar el humo de mi cigarrillo o tomarme una cerveza, en medio de la soledad y el silencio donde estoy inmersa y la complicidad con mi teclado creo que mi cerebro se comunica mejor con mis manos que con la lengua, la afición por la lectura me fue activando una discontinua dedicación a la escritura, me gusta contar historias… también escribo un poco para entenderme a mí misma, es natural en mí, es una forma rentable y efectiva de exorcizar neurosis y demonios.
Escribo de cosas que me pasan o me han pasado, historias de otras personas, en fin sobre varios temas (no muchos ni especiales) lo hago con sinceridad y sentimiento, pero alguien me dijo que yo le doy demasiada importancia al tema del amor, y tiene razón. Para mi el amor es básico, es el motor que mueve el mundo, la única relación que se puede establecer con el mundo para tener de donde agarrarse sin caer en el abismo del sinsentido. El amor te da felicidad, alegría y energía. Por eso es el tema que por lo general abarco.
Cuando escribo, principalmente en este sitio, tengo la sensación de que estoy enviando un mensaje en miles de botellas que lanzo al infinito y que le llegará a alguien a quien no conozco, pero sabrá entenderlo y entenderme. Y cada vez que alguien me dice "leerte me ha ayudado mucho, no dejes de escribir, por favor", me da una razón más para seguir haciéndolo. Eso me recuerda la famosa frase del escritor francés Flaubert: "Escribir es una manera de vivir". Y yo vivo enamorada de la capacidad de las palabras, del sentimiento de libertad que me producen… no soy una escritora, ni tengo un método para hacerlo, simplemente plasmo en la pantalla a través de mi teclado lo que se va gestando dentro de mí. Lo que escribo siento que tiene vida propia, es autóctono y es más poderoso que yo porque son sentimientos, pensamientos, creencias que se producen en mi cabeza y en mi corazón sin mi permiso y cuando los suelto es porque ya me han vencido.
Cuando se escribe de amor o por amor se deja el corazón, el alma... los más profundos sentimientos.... le damos rienda suelta a las emociones. Es cierto que el amor a veces puede ser fugaz y doloroso, pero no deja de ser bello y eso es lo que me impulsa a escribir sobre él. Todos queremos que el amor dure y pensamos que así será, por eso cuando escribo sobre él es un acto de fe, porque de esa manera me garantiza que, de algún modo, el amor perdurará. Es como cuando sacas una foto a un niño, con ella captas algo que sabes que va a cambiar, pero con la instantánea conservas la belleza y ternura del instante.
Escribo para estar en paz conmigo misma, como decía el poeta y prosista español Machado "yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas". Escribo porque conmueve y perdura, para reflexionar y pensar. Escribir me permite sentir el placer de contar la realidad y lo que imagino, puedo revivir el pasado y combatir el paso del tiempo, porque me ayuda a comprender y a ordenar el desorden, me equilibra, es un placer y una necesidad. Trato de explicar a los demás como veo la vida, escribo para curar mis culpas, para de alguna manera sobrevivir a la muerte, para sentir por un pequeñísimo instante que soy Dios. Como dice Rosa Montero: “Escribo porque mientras lo hago estoy tan llena de vida que mi muerte no existe: mientras escribo soy intocable y eterna”.
No sólo escribo del amor porque es un sentimiento bello y poderoso, sino porque soy una romántica sin remedio, y también amo las situaciones de lascivia que puedo crear en algunos de mis textos. Me gusta hacer el amor, el sexo sin duda alguna es una de las actividades humanas que mayor placer produce. Por eso me gusta escribir situaciones que lleven al lector a involucrarse en un juego sensual y mágico para los sentidos. Incluso, muchas veces cuando escribo sobre otros sentimientos, o sobre mi pasión por el mar, acabo mezclándolo con el amor, con la pasión y el deseo, con el romance... soy extremadamente loca con ese género y aunque me digan romántica excesiva, no puedo evitarlo.
Dentro del romance escribir textos eróticos no me es difícil, se me facilita mucho el describir ese tipo de situaciones, pero no me gusta la vulgaridad en mis historias pienso que eso mata en parte el disfrute de quien lo lee (al menos a mi me pasa), una historia aunque tenga contenido sexual explícito sin dejar nada a la imaginación puede ser bella si está escrita con respeto. No sé si todos los que leen este espacio les gusta pero por lo menos me consta que a un gran número de ellos sí, unos pocos me escriben que les encanta y me instan a que no deje de hacerlo… no lo dejaré.
A todos les digo que estoy bien, quisiera que todas las personas que han pasado por mi vida de una forma u otra supieran que soy feliz, sobretodo aquellos que abandoné o me abandonaron, los que ya no están más por buenas o malas razones aunque ya casi no los conozca… todas esas personas de alguna manera fueron la génesis de la persona que soy hoy. Por eso lanzo un beso al aire a todos y cada uno de ellos aunque ya no puedan verme ni oírme. También un beso y un abrazo fuerte a ustedes que están hoy aquí y forman parte de mi vida, los reales y los virtuales, todos son la fuente donde me alimento, mi apoyo, mi remanso de paz.