Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

lunes, 2 de julio de 2012

¿Por qué nos cuesta tanto demostrar?


Alguien me dijo hoy “No sé mostrar afecto o cariño, no sé abrazar, no lo hago nunca“, y yo quedé pasmada, ¿saben por qué?, pues simplemente porque hasta yo que soy una persona “dura”, sé mostrar afecto y cariño, claro, cuando lo siento realmente. Y esas demostraciones hacen mucha falta.
Los pequeños detalles, como un dulce beso en la mejilla de un ser querido, un abrazo sincero y afectuoso, una caricia sin mayor intención que la de demostrar cariño, calor, una sonrisa afable mirando a los ojos del otro, una palabra dulce en el momento adecuado… cuestan muy poco y son expresiones naturales e inherentes en el ser humano pero que en muchas ocasiones las retenemos y no permitimos que salgan y fluyan de nuestro interior.
Las limitaciones emocionales a las que se ven atadas muchas personas les impiden demostrar afecto por aquellos que aprecian, limitando al mismo tiempo que el afecto de otras personas llegue a si mismo cerrando la puerta y cortando el flujo de amor.
Abrazar, estrechar la mano o brindar una caricia, son manifestaciones de afecto comunes entre las personas. Es a través del contacto, de esa expresión amorosa con el cuerpo, que a nivel cerebral se desencadena una serie de procesos químicos que liberan endorfinas (que como sabemos, estas sustancias provocan sentimientos de felicidad y juegan un papel protagónico en las sensaciones placenteras), y ellas liberadas a través del torrente sanguíneo, logran provocar sensaciones de paz, amor, euforia y ganas de vivir.
Hace dos días, yo fui beneficiada por ese tipo de demostraciones, ustedes saben que no la he pasado muy bien estos días, pero el sábado alguien se empeñó en que mi día fuera diferente y que mi estado de ánimo cambiara. Me proporcionó horas de tranquilidad, con su charla alegre y su compañía. Cuando casi estaba por irme recuerdo que le dije simplemente “Dame un abrazo”, sonriendo me dio un fuerte abrazo y me dijo “Ya estás mejor chiquita, así me gusta” y me volvió a abrazar. Esos dos abrazos, el que yo le pedí y el que ella me dio después por voluntad propia me hicieron mucho bien y unido a las horas de tranquilidad que había pasado regresé a casa en paz.
A veces las personas a nuestro lado nos abrazan porque saben que lo necesitamos. Pero si no lo hacen y realmente lo queremos porque nos hace mucha falta ese contacto humano, no hay que esperar que la otra persona lo adivine, es necesario pedirlo. Al abrazar, afirmamos la capacidad de descubrir la ternura y la alegría que hay en nosotros y la riqueza interior que nos nutre.
Déjenme decirles que yo no soy de esas personas que todo el tiempo está dejándose abrazar o dándole abrazos a todo el mundo, no me gusta esa gente que están hablando y te tocan todo el tiempo, eso me altera. Tengo que tener una confianza extrema para permitir que me abracen y detesto la gente que se me acerca mucho invadiendo mi espacio, no se qué obsesión tienen algunos por encimarse sobre los demás para hablar.
Pero los que de verdad me irritan son esos que sin mucha confianza así de la nada me abrazan o se me acerca demasiado, se me pegan para decirme algo (claro que existen excepciones), por ejemplo hace varias semanas en medio de una conversación entre compañeros, uno de ellos me abrazo de pronto y fue para mi muy desagradable porque no somos muy allegados y además no venía al caso, por suerte fue sólo un segundo porque me solté de inmediato y muy seria, con una frialdad casi extrema sólo le dije “No me toques, sigue tu cuento sin tocarme”. Una amiga que estaba presente no dijo nada y sólo se sonrió porque me conoce y sabe que eso me molesta cuando no viene de personas queridas. Tal vez fui grosera pero realmente ese abrazo estaba fuera de lugar.
A las personas que queremos también podemos expresarle cariño mediante acciones: una mirada, llamada telefónica, sonrisa o palabra amables, brindar algo con ternura… Son muchas las acciones con las que podemos demostrar al otro que le tenemos en cuenta, que tiene valor como ser humano para nosotros.
Demostrar afecto es algo espontáneo y sincero porque es una acción que sale del corazón. Cuando sientas que debes dar un abrazo, decir a alguien que le quieres, llamarlo, visitarlo, compartir con él hazlo sin dudar porque eso es un mandato de tu corazón que necesita dejar fluir el amor en ti.
Hay que tener muy en cuenta que el abrazo, es una de las formas más puras de manifestar afecto y cariño. Además tiene muchos beneficios, como el de aliviar el dolor, la depresión, la ansiedad y la tensión. El afecto, el contacto físico y el cariño, es algo demasiado importante. Es una de las necesidades fundamentales del ser humano, al igual que el agua y el alimento. Las personas que queremos necesitan sentir nuestro cariño, al igual que nosotros necesitamos el suyo en todo momento.
La amistad es el ingrediente más importante en la receta de la vida. Los amigos son la familia que uno elige y configuran una parte esencial de la vida de las personas para alcanzar momentos de felicidad. Son muchas las ocasiones en las cuales uno recurre a un amigo porque no sirve otro personaje para pasar largas horas conversando y compartiendo momentos y códigos que sólo él o ella pueden comprender. No existen palabras para describir lo que un amigo representa en nuestras vidas.
El amigo que está en silencio con nosotros, en un momento de angustia o incertidumbre, que puede compartir nuestro pesar y desconsuelo... Y enfrentar con nosotros la realidad de nuestra impotencia, ése es el amigo que realmente nos quiere. Una mirada, un gesto o un abrazo de él no tiene igual y lo más importante es que sabemos que cuando necesitamos hablar siempre va a estar ahí para escucharnos, para aconsejarnos y brindarnos palabras de aliento si es necesario.
A ti que te conocí por obra del destino, que llevas el cielo en tu ojos y la bondad en tu sonrisa, que me escuchas sin reproches, sin juicios; porque tu corazón siempre está abierto para los demás, nuevamente gracias.

miércoles, 27 de junio de 2012

Necesito llorar


Otra noche sin dormir. Perdida, con miedos, insegura, con ganas hasta de morir... esta no soy yo. Yo creía ser una mujer vital, llena de fuerza, con ganas de vivir, de aprender, de soñar, de sentir, emocionarme. Una amiga me lo recordó hoy. Y a pesar de todo, el vacío, quedarme parada, bloqueada, con lágrimas en los ojos. “Tranquila”, me susurro yo misma tratando de calmarme y abrazar mi alma, trato de buscar el consuelo donde no existe, porque la tristeza se cuela por los poros y se asienta en el estómago, creando un nudo difícil de soltar.
Si alguien cercano está mal: el alma se te desgarra por dentro. Cuando la muerte acecha, no sabes si acercarte a pecho descubierto o esperarla en tu guarida, sientes el rumor de sus pasos y sabes que está cerca aunque no la veas, pero la sientes, sin embargo la incertidumbre y la espera es aún más cruel, sobre todo si no te busca a ti. A veces pienso que no hago suficiente, pero no puedo dar más de mí, porque cada paso se hace más duro y nada más se puede hacer, sólo esperar y confiar. 
Estoy henchida de lágrimas sin derramar, esperando que suceda algo que me saque de este ensimismamiento, de este tiempo que parece haberse parado... muchas miedos e inseguridades se agolpan en mi interior, vuelven los bloqueos, a veces las lágrimas, el desbarajuste emocional... el encierro en mi misma, la soledad... pero no importa tanto como este yo, lo importante que es no sufra.
El anochecer llega a mi y me colma de dolor hoy necesito llorar sin cesar. Así, metida en la cama, sin poder pensar bien, aparece esta sensación. Sucede que me parece que puedo rozar, tocar incluso, una vida que es diferente a esta, que se parece a una taza de té. Como si hubiera una parte de mí que vive sumergida en esa tibieza. Me parece que podría cerrar los ojos, respirar profundo e irme a vivir allí, media, dos horas, una tarde, un día en que despierto a la certeza de estar donde quiero.
A veces la confusión se apodera de una, las ideas se mezclan, los factores pesan lo mismo y sobreviene la inamovilidad, la absoluta incapacidad de tomar ninguna decisión, y así la oscuridad y la desesperanza. Una se mete en una cueva y no tiene la energía suficiente para salir. Lo cierto es que el mundo gira sin importar lo que uno haga al respecto, sin importar lo feliz o infeliz que uno sea, sin importar lo que uno crea. El sol sale o no sale, llueve o no llueve, y la cara que uno tiene, o lo que ocurrió en casa todo el fin de semana da lo mismo, el universo sigue su curso.
En el fondo de mi misma, sé que soy una persona válida y querida, sé que existe una persona dentro de mí, que ha existido siempre, alegre, creativa, espontánea, sensible (aunque lo oculto), cariñosa, colaboradora... pero ahora esa persona está oculta completamente, presa del miedo, del llanto y desbordada por emociones que no es capaz de controlar y por eso me siento impotente y no sé como salir de este estado. Me siento asfixiada por el entorno, por las sensaciones y emociones que me desbordan, que se enredan en mi cerebro y llenan mi boca de palabras negras y negativas, me siento otra mujer, quizás otra persona, hundida por la tristeza, por un mar de problemas sin solución... Vueltas y vueltas al cerebro, galopa mi corazón, acelerando el pulso y desbordando las lágrimas cristalinas por mis ojos hinchados y rojos... Las mariposas del estómago se han convertido en gusanos devorándome el cuerpo, atenazando mis músculos... No hay palabras, no hay consuelo... sólo silencio y oscuridad...
Descubrí que odio estar todo el maldito día en mi casa. La vida está en la calle, en la gente que camina y pasa al lado de una, o se sube al ómnibus, en las conversaciones ajenas. También está en las trivialidades de los amigos, las historias que cuentan de sus vidas, los chistes que hacen de la cotidianeidad. Incluso en esa gente apenas conocida que te habla de cualquier asunto que no tiene la menor importancia. Por último, en las parejas que se coquetean, en los amigos que se ríen a gritos o se cuentan secretos.
Quiero irme, desaparecer, no dar explicaciones, sólo busco un abrazo, una caricia que calme mi llanto, que me despierte de esta pesadilla... ¿esto significa huir? No lo sé... Quiero estar en un lugar tranquilo, un sitio donde me sienta acompañada y comprendida, me siento mal, extraña, negativa, creo que no soy yo misma la que actúa ni la que habla, incluso ni la que siente... Aquí estoy buscando una mentira que me haga sonreír, que se lleve el dolor... intento disfrazar las lágrimas que se me quedan dentro. Hay deseos que no tengo ni la más remota idea de cómo realizar y empiezo a pensar que no hay mucho que pueda hacer al respecto, que sería mejor ver ciertas cosas como una condición en vez de una variable.
Aceptar, asimilar, continuar... Seguir adelantando un pie para dar un paso y caminar hacia adelante, buscando el rumbo y eligiendo el camino, para surcar la vida como se surcan los mares, en la tormenta y en la calma... Buscando el espacio para encontrarme conmigo misma, el tiempo para descubrirme y recuperar la persona vital, alegre y soñadora que soy. Sembrando las semillas del futuro, cultivando el porvenir, los sueños y las ilusiones, manteniendo la mirada en el presente y a lo lejos para dar sentido al hoy...
¿Cuántas personas no han reprimido sus lágrimas cuando necesitaban llorar? ¿Cuántas de nosotras en algún momento nos dimos la vuelta, y dejamos a alguien atrás, para que no nos viera llorar? Pero a veces hace falta llorar, las lágrimas no solo sirven para lavar los ojos, lavan mucho más... El Obispo y filósofo San Agustín dijo: “Las lágrimas son la sangre del alma”. Llorar es la mejor válvula de escape para cualquier emoción, cuando lloramos nos desahogamos y sentimos tranquilidad.
A veces es difícil ver el arco iris, los pensamientos se aletargan en nuestro interior y la cabeza da vueltas preguntándose por qué la vida es tan complicada, pero las lágrimas que caen disuelven los oscuros pensamientos intentando conseguir encontrar un rayo de luz para seguir sonriendo.
Sé que necesito llorar; llorar mucho, intensamente, vívidamente... llorar de adentro. Hay tanto sentimiento acumulado, feliz, triste... y tan mío... y en ese llanto no parar hasta sacar afuera, toda la angustia buena y mala, que en el aire se diluya hasta liberarme. Tengo que dejar salir esas lágrimas que en el alma llevo oculta; que no saltan afuera ni se expanden en la pupila; las grandes, las infinitas, las mudas, las sombrías, las tercas, las traidoras, las dolientes lágrimas de dolor, lágrimas mías, que están clavadas en mí profundamente.
Ya no tengo mucho que decir, sólo que derramar, hay momentos que las lágrimas no que me caben dentro y se desbordan como ahora, los nervios a golpes contra mi estómago y mi alma, difícil de controlar y las lágrimas son ese muro de contención que se derrumba, como agua que calma, como paz tras la tormenta, no hay mucho que decir, sólo dejar que fluyan y no me creen un pozo hondo e insalvable dentro, para poder continuar viviendo, aprendiendo y disfrutando, continuar soñando, en esta vida que a veces parece nueva y otras la misma, pero vivir.
Trato de poner ilusión y ánimo en los regalos que me ofrece la vida, que me regalan las personas que me aman, que me rodean, que me descubren y no me conocen. Hay posibilidades de un futuro distinto, ni mejor ni peor, sólo distinto, y lo único que anhelo es tener la fuerza y el coraje de no seguir hundida en el fango y ser capaz de sostener el lazo que me sujeta y me devuelve a la vida.
Siempre he sido una persona muy equilibrada y ahora me siento nerviosa, todos mis músculos están en tensión, siento mil nudos recorriendo mi columna, desde las cervicales hasta las lumbares, mi estómago vuelve a dar vueltas, irritado, descontrolado y mis emociones se desbordan nuevamente, las lágrimas vuelven a buscar caminos de salida por mis ojos, para desahogar los bloqueos y terremotos interiores. Sí, estoy estresada, ahora mismo no me siento con la fuerza y capacidad para seguir.
Daría lo que fuera por un abrazo de verdad, de esos que llegan al alma y tocan el corazón... pero necesito distancia para asimilar la situación, para volver a encontrarme a mi misma y mi propio camino. A veces me bloqueo y no soy capaz de hablar ni de expresarme, y a veces sólo necesito esa mano que me sujeta, ese abrazo y ese cariño que me llega de personas que conozco hace tanto tiempo y que yo quiero mucho. Cuando una mano me sujeta, para salir del pozo oscuro, del miedo y la desolación, siento que puedo seguir.

lunes, 25 de junio de 2012

Podría escribir tantas razones…


Si te dijera que te amo mucho estaría mintiendo; si te dijera que te amo demasiado también estaría mintiendo, pero si te dijera que no es posible decir cuánto te amo estaría diciendo la verdad, porque diciendo si te quiero mucho o demasiado, me estaría poniendo un límite...
Nos conocimos casi por casualidad y aunque no entablamos conversación ese primer día, nos reconocimos en aquel tumulto de gente. Al siguiente día de vernos, ambos en nuestra inconsciencia, interpretamos nuestras señales y ya no pudimos separarnos... Luego supimos que podía ser peligroso, pero lo que sentíamos era muy fuerte, incontrolable, y sin poder remediarlo se desató y fue lindo...
No sé si te quiero tanto por esa sonrisa mañanera que hace que mi día cambie en un santiamén, por malo que haya sido su comienzo. Lo nuestro es raro, diferente. Me haces feliz, vivimos locuras, hacemos el amor apasionadamente y también lentamente, reímos hasta más no poder y eres capaz de llevarme al cielo con un beso. No tengo dudas de que el día en que te conocí recibí el mejor regalo de mi vida.
Contigo siempre aunque tu mirada me desnudara me sentía protegida. Llamaste mi atención y encendiste mi curiosidad, supiste anticiparte a mis movimientos y me dejaste descubrir tus estrategias. Me abriste la puerta de tu mundo y entré convencida pero con temores, no sabía por qué lo hacía, no sabía si estaba bien, pero lo que sentía... Fui subiendo escaloncitos hasta llegar a tu "hogar" y allí ambos aprendimos que el amor está lleno de globos, a no temer que en el amor la otra persona lo conozca todo de uno, incluso más que uno mismo. Nos despojamos de nuestras ropas y con ellas de nuestros miedos a amar sin medida...
Te amo por lo que eres, por lo que vales, porque le das razón a mi vida, porque alivias mis heridas, me haces sentir viva, sagaz, coexistente; aunque a veces me vuelvas loca, te adoro por lo que haces con este amor persistente, obstinado e insistente. Te quiero por todos y cada uno de los momentos en los que me apoyas incondicionalmente, aunque sea para hacer el tonto en media calle (sabes que a veces lo haces). Te quiero por regalarme cada sonrisa simple y perfecta, por esas miradas cómplices que hacen innecesario el uso de palabras.
Me encanta que me saludes cada tres minutos, que me digas cualquier cosa aunque no venga a cuento, que seas feliz, que cuando estás mal me digas lo que te pasa, que te desahogues conmigo, que confíes en mí. Me encantan nuestras conversaciones, largas, cortas, todas. Me encanta cuando dices que me echas de menos, que me necesitas, que me quieres, y lo mejor no es que me lo digas, me lo demuestras día a día. Adoro que me dejes sin aliento cuando te acercas y nos damos mil besos entre sonrisas. Me encanta que juntos no pensemos, que en nuestra historia no entra la razón, hacer lo primero que se nos ocurra y arrancarte una sonrisa cuando más lo necesitas.
Cada día me demuestras que siempre estás ahí, en las buenas y en las malas, me demuestras que aunque no te necesite estarás ahí. Me conoces como la palma de tu mano, sabes cuando te miento, cuando te digo la verdad, cuando estoy bien y cuando estoy mal, cuando necesito una de esas tonterías sin sentido. Te quiero por tenerte de lunes a domingo dulcemente mío, por dibujarme en la piel con tu boca y con tus dedos, por aceptarme tal y como soy, por conocer mis puntos cardinales, por cantar en la ducha conmigo (además de otras cosas), por no dejarme nunca sola, por escucharme y encima prestar atención a lo que digo. Te quiero porque puedes ser hielo y fuego cuando te lo propones y por aguantarme esas veces en las que no lo hago ni yo.
¿Sabes?, me gusta sentir que corres en la misma dirección y que el mundo se da la vuelta cuando estamos juntos. Contigo he hecho cosas que jamás me habría imaginado, he disfrutado de mi cuerpo y del tuyo. Me has enseñado a traspasar mis límites... Me gusta hasta tu silencio... Me encanta que me contagies sonrisas con sólo mirarte mientras nos acercamos más y más, repasar con mis labios cada una de tus venas, sin excepciones. Me fascina hundir mis manos en tu pelo y mordisquearte el labio entre palabras y silencios mientras inhalo tu aroma. ¿Sabes una cosa? Voy a pedirte como mi nueva medicina. Aunque, entre tú y yo, lo calificaría más bien como mi droga personal. Tú debes ser ilegal (y no es la primera vez que lo digo), pues los efectos que provocas en mí sobrepasan lo real. No sales de mi mente, eres mi vicio permanente.
Te quiero por tener esas luchas entre sábanas en las que solemos desempatar con besos, por abrazarme cuando más lo necesito, por las numerosas veces en las que me dices lo que necesito oír, porque eres el único que puede hacer que entre en razón, por ser transparente conmigo. Si tuviera que escribir todo lo que siento por ti, no bastarían unos párrafos, ni siquiera el best seller de una novela, porque para mí significas mucho. Podría escribir tantas razones, muchas más de las que ya he escrito, así que para que sea más sencillo, te quiero porque te quiero. Finalmente diré que te amo desde antes, te amo en el presente y te amaré por siempre, y lo haré eternamente sin que nadie pueda detenerme.
Mientras este amor dure yo prometo ser tu mitad, el ingrediente perfecto para tus desayunos, tu adicción y ser ese placer que te deje deseando más, además de cuidarte, amarte y levantarte cuando te sientas desfallecer. Prometo ser ese beso delicado, suave y apasionado, esa caricia que te provoque escalofríos, ser tu estado de felicidad, calmarte a besos cuando estés estresado o enojado. Prometo jugar, besar, bailar, comer, reír, conversar y hacer de todo contigo, ser la melodía de tus canciones y la inspiración de tus palabras, ser la causante de tu cansancio y la culpable de tus erecciones matutinas, ser tu sonrisa (esa que me parece estar viendo en este instante) y secar tus lágrimas. Prometo ser romántica, divertida, soñadora, tímida, juguetona, miedosa y sensual para ti, ser el desorden de tus pensamientos...

domingo, 24 de junio de 2012

Un tono personal

No sé qué me pasa hoy, pero parece que estoy en la luna. He estado durante mucho rato escribiendo un post sobre los adolescentes, y justo cuando iba a publicarlo, se me borra. Me ha dado tanta rabia que al menos por hoy no me apetece escribirlo otra vez. Así que nada, lo dejé y veré si otro día me vuelve a la inspiración.
Como había perdido las ganas de escribir me puse a curiosear el blog y me di cuenta que en 16 meses en este sitio he escrito 181 post (algunos un poco largos). Nunca fue la cantidad síntoma de nada, un número no dice nada, lo dice lo que se esconde detrás de ese número. Me parece increíble, son muchos, yo misma me sorprendo. Nunca escribí tanto, ni tan intenso. Tan plenos de sentimientos, rebosantes y palpitantes.
Nunca nadie me incitó tanto a escribir, me salen espontáneos, sin pretender nada, sin necesidad de impresionar, tan sólo muestran pedacitos de mí y lo que siento. Escritos casi todos al lado de un café, la mayoría en una noche de insomnio o en una tarde lluvia. Además, esto forma parte de mi vida y me llena tanto, que debo reconocer que no podría prescindir de ello.
Es cierto que el blog tiene un tono personal e íntimo, pero para mí tiene su encanto, porque se siente palpitante, pleno de sangre, bullicioso de sentimientos. Recogen vivencias, historias, sentimientos y pensamientos que desnudan a la mujer que soy, que siente, desea, vive y sueña, a la enamorada del amor y a quién el mismo amor le ha regalado vida y desencanto como a todos.
En palabras con las alas del alma desplegadas al viento desentraño la esencia de mi propia existencia, y ahí queda para mí y para quienes quieran y gusten leerlas, porque no hay cosa que me de más pánico que las palabras borradas, que las historias no contadas, que momentos olvidados por no haber sido escritos. Mis textos expresan lo vivido, mi presente, mi forma de ver la vida, el amor desde mi punto de vista, glorifican la verdadera amistad, el amor por mis hijos, a la mujer…
También muchas veces mis palabras enaltecen al hombre como amante, como compañero, como cómplice… pero en general son como una balada al sentir, a la caricia, al beso, a la entrega de la piel en la intimidad, donde hombre y mujer siendo singulares e individuales se hacen una sola carne, una sola alma. Y por sobre todo mis letras engrandecen a la mujer como un todo, única, desinhibida, poseedora del encanto y los misterios de la seducción, un canto a la Venus que todas llevamos dentro…
Hay días que escribo más que otros, hay días que quizás me enredo un poco con mis palabras y mis sentimientos, siempre desnudando mi alma. Y como escribí una vez en este mismo sitio “Cuando escribo sueño, fantaseo, me siento viva… Los que me leen seguramente están de acuerdo con algunas cosas y en contra de otras, pero como esta página es meramente personal seguiré escribiendo para el placer de unos y quizás el tormento de otros”. Los quiero.

viernes, 22 de junio de 2012

El dulce tacto de tu existencia


Siempre soñé con conocer a la persona que me hiciera sentir en el cielo aunque estuviera rodeada de infiernos, que me hiciera sentir especial y no una más, que me diera tanto y cuanto pudiera de su vida, que me hiciera temblar cada vez que le viera, que compartiera conmigo cosas que con nadie compartiría, que me mirara y yo pudiera sonreír sabiendo que sólo a mi me mira así, que sus brazos fueran los más acogedores, que su cuerpo fuera mi casa y su alma mi refugio. Ese sueño se hizo realidad. Esa persona que siempre quise conocer, eres tú, y ahora que te conozco no quiero perderte.
Muchas veces me besas, me abrazas y me das las gracias. Pero, amor, ¿gracias por qué? Debería dártelas yo a ti porque si yo soy feliz y te hago feliz es por todo lo que tú me das. Si yo tengo luz para darte todos los días es porque la mantienes encendida día tras día. Tú me das las cosas que yo quiero cuando menos me lo espero, me robas la vida para fundirla con la tuya, me das un golpe de energía cuando estoy sin batería, me das la vida en un instante…
Tú me prometes un para siempre, yo te llevo al cielo. Tú disfrutas de mi locura, yo me enamoro de tus vicios. Somos unos enamorados con suerte, cuando me abrazas de ese modo tan peculiar te juro que por un momento siento que somos eternos. Es verdad, qué quieres que te diga, tu superas todas mis expectativas. Eres mi canción favorita, como esas canciones míticas que sabes que te gustarán siempre, y no te cansarás nunca de escuchar... Eres como un beso de buenos días que va acompañado de una sonrisa mañanera, o como una ducha caliente en un día de frío. Eres como un abrazo de esos que necesitas siempre, como una de esas melodías que sueles tararear cuando el miedo te domina...
Nos encerramos en la habitación, bailando sin baile. Siguiendo el compás del silencio, roto por la canción de tu respiración y mí aliento. Volamos alto, viajamos lejos. Enmarañados los cuerpos, tiñendo de besos la lluvia, el mal tiempo. Somos la furia loca de la locura en sus mejores momentos, la cordura malentendida, la ebullición de la vida, encendiendo velas de fogosidad efusiva… Arrebatos exaltados en las noches de deseo, que nacido entre ansias, nos infunde. Las palabras se esconden bajo las sábanas… y de pronto, un “te quiero” perdido, un “mi amor”, decidido irrumpe de tu boca.
Contigo me gusta todo, cocinar aunque sea sin verduras, ver la televisión aunque yo no la soporte, leer aunque a veces nos perdamos en el agujero negro, pasear aunque no sepamos dónde ir, bailar aunque lo hagamos fatal… y me encanta dormir contigo… Entre tus brazos arropada, escuchar tu aliento ir y venir, sentir tu pecho hacer guiños a mi espalda, siempre tu pubis encuentra la medida perfecta entre mis oquedades, tus dedos son ramas buscando el muro de mi placer, ahí se esconden, juegan… y mi geografía despierta ante su toque, murmullos de piel, de mojado instinto, su naturaleza es vibrar, sus dedos me abrazan, desde atrás siento el despertar de mi Dios y sonrío, ¡Cómo me gusta dormir contigo!
Somos el amanecer encendido, el secreto que todos intuyen, el más dulce y peculiar sonido. Busco la certeza en tu cuerpo encontrando en tu cerco mi libertad. Somos la esencia de todo lo genial, la espera que no pierde la esperanza, lo cercano y lo profundo, la calma en nuestras pieles perdidas y exhaustas, mapas sin ruta ni rumbo. Enciendes lo oscuro que alguna vez hubo en mí, lo íntimo y el misterio. Tapas con tu contorno mis huecos, con tus virtudes mis faltas, destapándome la risa, anudándote en mi espalda. Somos el más tierno e insondable conjunto.
¿Que más puedo decir para que lo entiendas? Puedo decir que eres todo, pero no en el sentido típico de la palabra. Todo de verdad. Todo aquello que, una vez que lo pierdes, piensas que ya la vida no sirve más que para darte copias baratas e imitaciones absurdas de la mejor canción de amor que hayas escuchado jamás. Gracias por acariciar mi vida con el dulce tacto de tu existencia...

miércoles, 20 de junio de 2012

La amistad


Una amiga me dijo ayer, que escribiera nuevamente sobre la amistad y los grandes amigos que en un momento de nuestras vidas nos olvidan, le respondí que los verdaderos amigos nunca olvidan. Pero decidí complacerla y volver a tocar el tema de la amistad, siempre recordando como dice García Márquez que: “Un verdadero amigo es quien te toma de la mano y te toca el corazón”.
Todos tenemos una o varias personas que nos hacen la vida más fácil, más feliz y más completa. No son dioses ni superhéroes, son esas personas increíbles que nos rodean, que se hacen querer, a las que vas conociendo y se van haciendo imprescindibles en tu vida, porque te ayudan, te animan, te soportan, se divierten y lloran contigo. A algunos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, verdaderos, saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace felices... Todas las personas dejan huellas en la vida pero los amigos las dejan en el corazón.
No hay nada mejor como estar con tus amigos, ellos están para lo bueno y lo malo, te preguntan ''¿Te pasa algo?'' y tu contestas ''No, no me pasa nada...'' y ellos conociéndote dicen: ''No, claro. Ven, cuéntame. O por lo menos si no quieres hablar no me niegues que algo te pasa porque yo sé que sí''. Esas son las personas que hacen que la vida sea maravillosa y que todo parezca perfecto por el hecho de que están junto a ti, porque puede haber miles de cosas malas en el mundo, pero todo lo malo es mejor si tenemos a nuestro lado esos hermanos por elección.
La amistad exige el fiel sentimiento de la sinceridad, la comunicación sin trampas ni exigencias, la entrega mutua sin egoísmo, la preocupación por el otro, la confianza sin límites, la paciencia, el respeto a las ideas, aceptar la forma de vida del amigo, la confianza sin limites, el saber escuchar, saber perdonar… Alberto Moravia dijo que: “La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea”.
Yo encontré a una persona maravillosa que está cerca de mi corazón para siempre y cumple todos los requisitos que hay que tener para ser una verdadera amiga. Ella sabe lo que pienso, lo que quiero y lo que siento; es honesta, leal. Sé que estás leyendo estas líneas como siempre, y sé que no te gusta que escriba estas cosas pero cuando yo escribo o hablo de amistad es inevitable que tú aparezcas.
Tener a alguien como tú en la vida, es una bendición y un milagro, tú y yo estamos en la misma sintonía; siempre me comprendes. Más que oír escuchas. Suavizas lo arduo y ofreces tu mano. Contigo soy simplemente yo misma, nunca tengo que esconderme, puedo ser exactamente la que soy... en lo más profundo de mi corazón. Estar contigo es como sentirse en casa, conoces el fondo de mi alma, sabes las cosas más grandes y más pequeñas, mis virtudes y mis bajezas.
Tú y yo compartimos: nuestras flaquezas, nuestros deseos más elevados, nuestros pensamientos más serios, nuestras bromas más tontas, sólo tú me haces reír cuando solo quiero llorar... (y por favor, ahora no llores tu). Amiga, eres especial... esa que nunca me falla, esa que sorprendentemente lee mi pensamiento... yo no podré evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
Muchas veces yo necesito que me sostengas aunque no te lo diga, pero siempre preciso saber que estas ahí. Creo que eres sabia porque sabes soportar tu impotencia cuando no te dejo ayudarme. Cuando me encuentres llorando siéntate a mi lado y déjame llorar junto a ti, ese será un gran consuelo. Abrázame y dime que cuento contigo, que me acompañaras en el camino de las lágrimas, tan árido y fantasmal. Yo nunca olvidaré el amor sanador que me ofreces.
Cuando mis pensamientos se vuelven turbulentos me ayudas a sonreír, si te pido que me ayudes a levantar… no lo dudas ni un momento, solo recuerdo risas en esos momentos que pasamos juntas escapando de todos los problemas. Amiga mía, por mucho que te escriba nunca podré describir lo que es nuestra amistad, porque simplemente es extraordinaria.
Si vives cien años, yo quiero vivir 100 menos uno para no tener que vivir sin ti. Cuando necesites desahogarte, yo te escucharé. Cuando necesites algún consejo, yo te lo daré; si necesitas llorar, yo lloraré contigo; cuando precises un hombro para apoyarte, apóyate en el mío. Cuando quieras reír, yo haré cualquier tontería para conseguir que rías; si necesitas un abrazo, prometo darte uno enorme. Cuando quieras estar sola, lo entenderé y te dejaré pero nunca me alejaré. Te deseo paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre... Búscame que ahí estaré por siempre amiga, a tu lado, este corazón que tanto te quiere en lo bueno, pero sobre todo en lo malo. Nosotros somos la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad... Quiero agradecerte por soportar mis defectos, tolerar mis humores, y por sobre todas las cosas por entenderme. Tu amistad es oro para mí.