Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. Aquí escribo mis pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón para compartirlo con otras personas, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Me gusta escribir y me siento bien haciéndolo, ojala estás letras lleguen a ustedes como yo quisiera. Siéntanse libres de comentar lo que deseen. Gracias por estar aquí.

viernes, 14 de agosto de 2015

Hoy es uno de esos días…



Hoy es unos de esos días en los que camino sin rumbo por la calle, perdiendo mi mirada entre la gente, sintiendo el roce de cada persona que pasa a mi lado sin saber lo que llevo en mis pensamientos… en mi corazón. Hoy es uno de esos días en los que te busco en la inmensidad del cielo al alzar mis ojos, en la calidez del sol cuando abro mis brazos, en los que busco tu sonrisa en cada flor que regala su perfume...
Amarte a ti es ser yo misma, es tan sencillo como vivir o morir, es tan emocionante como leer o escribir, es la esencia de la vida misma, es mi propia existencia, es tan fácil como respirar, es estremecerme solo de pensar en ti, es perderme en lo profundo de tu mirada y quedarme sumergida en esa caricia sin desear encontrar el camino de vuelta. Amarte a ti es ser yo en todos mis latidos. Me hundo en el abismo de tu ausencia, estoy enloqueciendo a diario ansiando tú regreso.
Hoy es uno de esos días que quiebran la cintura, que me superan. Se van deshaciendo entre mis dedos y me acuerdo de ti estos días, me dan ganas de llamarte y contarte lo que me pasa, lo que hace que se me desajuste el ritmo. Pero no puedo hacerlo. Y me recreo en mis recuerdos para reconstruirte y contártelo aunque no me escuches.
Hoy quisiera cabalgar en tus brazos, remontar el cielo, desbordarme de pasión y lujuria, mientras nuestros sudorosos cuerpos están piel con piel y nuestras lenguas bailan al son de la pasión. Hoy quisiera acariciar tu piel y ver como te enloquezco lentamente llevándote a un lugar sin retorno, donde la vida es muerte y la muerte es vida, y tú te conviertes en mi todo. Te quiero porque te quiero porque decidí quererte así, te tengo y no te tengo, intento aceptarlo así y hay días que no puedo, grito tu nombre en silencio y dejo de ser fuerte, me hundo en esta distancia y es cuando más necesito un abrazo tuyo.
Hoy te pienso, me pasa aunque pase el tiempo. Hoy me acuerdo que me agarraste de improviso y equilibraste mi equilibrio. Hoy a oscuras te extraño tanto… hoy no sale el sol. Quemé las fotos y ahora te voy recreando y buscando por donde se me ocurre.
El hoy me duele, es algo que yo decidí y ahora me pasa factura. Supongo que en el fondo no me lamento de estar así, ni de desearte, aún tanto. Soy la vigilia de una noche que inicia en la ausencia de tu cuerpo y que concluye en la soledad de las palabras calladas por doquier. Eres mi sueño blanco, en el que cada suspiro que se va, es una eternidad que estremece. Me duele la vida sin ti… y tengo ganas de verte, ven y abrázame.
Qué difícil es despertar y tratar de no pensarte, abrazar mi almohada y sentir el vacío, que difícil es comparar tu sonrisa con otras mil sonrisas y sentir de pronto lo diferente que es el mundo cuando no estas conmigo. Se asoman a mi ventana las voces del recuerdo de éste amor que llega hasta el umbral de mi alma, y es que contigo, solo contigo cada día, cada noche yo me vuelvo a enamorar… las fuerzas de siempre serán renovadas en algún peldaño del cosmos, trepando montañas, cruzando mares, quemándote la piel, amándote…
Hoy quiero volar y remontar la cima de la pasión mientras en un ronco grito de agónico éxtasis digo tu nombre. Caer rendida entre tus brazos mientras el mundo gira y lentamente desciendo del paraíso terrenal. Abrir los ojos y ver tu rostro relajado por la liberación. Darnos un beso que raye con la más exquisita de las ternuras mientras me abrazas fuertemente y entre susurros de amor caer rendida a Morfeo a medida que tú vos se desvanece y tus labios dicen TE AMO. Eso es lo que quiero para hoy.
Te quiero junto a mí no importando a que distancia estés cuando leas esto, no importando el día en que lo leas, no importando lo que este pasando entre nosotros en el instante que leas estas palabras. Porque lo importante de estas palabras no es el momento en que las escribí, porque estas palabras son eternas y están escritas en un presente continuo. Así, cuando las leas siempre será lo que estoy pensando en ese instante. Porque hoy, sólo quiero que sepas, que te quiero junto a mí.
Ven y tómame entre tus brazos y roba de mi cada suspiro, quítame el aliento con cada beso… Encuéntrate conmigo en este lecho de ternura y toquemos juntos la luna, hasta que el sol emerja por el horizonte. Espero con ansias tu regreso a mi; porque es donde perteneces, entre mis brazos y mis besos.
El tiempo ya se ha hecho muy largo y pesado. ¡Tiempo! sé justo y dile al hombre que amo, al que lleva el brillo de mi mundo, que busco refugio a ésta distancia, a éste transcurrir de los días, de los meses... ¡Tiempo! pasa deprisa, quiero mi realidad de ensueños, mi corazón no descansará hasta que llegue el día en que vea nuevamente mi reflejo en sus ojos.
Este texto es sencillo, simple, sin giros, tal vez a veces sin sentido, pero quizá en su simpleza se esconda alguna esencia que hasta a mi se me escapa. Seguiré arañando el cielo de la noche para sentir otra vez el tacto entrelazado de tus dedos con los míos.

lunes, 3 de agosto de 2015

Me gusta mi silencio



Yo muchas veces necesito estar a solas, estar callada, estar en silencio, y no quiere decir que esté molesta por algo, no… simplemente a veces necesito eso: silencio. Me gusta el silencio. Por supuesto, decir algo así es una generalización, porque no hay un solo silencio sino muchos y cada uno tiene su particular sabor, su propia textura. También hay silencios de dolor, de vergüenza, de miedo; silencios pesados como losas, angustiosos o interminables. Entonces me corrijo: me gustan algunos silencios. Me doy cuenta de que los busco, los construyo y, a veces, cuando paso tiempo sin ellos, los añoro.
¿No les pasa que en ocasiones se sienten como sumergidos, atrapados en el ruido? Gritos, bocinazos, anuncios, consejos, opiniones, canciones huecas, el hit del momento, la noticia repetida hasta el infinito, las exigencias, el último chiste, el reclamo… Yo sé que es imposible desaparecer del Universo todos los sonidos que no nos gustan, que estorban, que asfixian… pero a veces quisiera que alguien pudiera robarse a mi alrededor todos esos ruidos extraños, sofocantes, artificiales, horripilantes… que caracterizan civilizaciones, costumbres o cotidianidades, y que entorpecen la magia de escuchar crecer las flores.
Yo necesito mi silencio para disfrutar de lo bueno y de lo malo que me da la vida. Encuentro mucho placer en esa "nada auditiva" en la que muy a menudo me veo inmersa dentro de mi mundo propio y solitario. Es tranquilizador, llama a la reflexión y sin duda me agrada mucho. Me imagino que a todas las personas a las que les gusta la música les debe gustar también el silencio. El silencio es el lienzo para los ritmos, es la hoja en blanco para el escritor, es el mar para el navegante. El silencio es el mundo donde sucede todo y nada. Y esa nada incluso puede ser placentera.
Esos momentos de silencio me gustan para encontrarme a mí misma, para pensar qué debo hacer con mi vida, qué debo hacer con mis amigos… intento arreglar lo que veo malo en mi vida, trato de analizar cómo van mis cosas, me pregunto en qué punto de mi vida estoy, qué deseo de mi vida personal y profesional, como mujer… y no crean que siempre lo entiende quien vive cerca de mí. No, absurdamente piensan que estoy enojada, o que me molesta algo…
Mi silencio, aunque parezca vacío, está lleno de significado. Es como la pausa que hace el director entre movimiento y movimiento en una sinfonía. Nadie aplaude. Todos quedan en trance con la melodía anterior para entrar en la siguiente. Mi silencio no es olvido, es atención. Mi silencio es profundo, lleno de reflexiones y sobre todo, lleno de preguntas.
Mi silencio, con una chispa en la mirada, siempre me permite observar, cada vez que quiero, muchas cosas buenas y gratificantes que me han pasado. Tiene también cada uno de los abrazos de mis hijos, porque cada vez que me abrazan, un estremecimiento profundo me asalta por sorpresa, y su ternura me deshace por dentro, dejando sólo un calorcito invencible y una razón poderosa para hacer bueno el futuro.
Me gusta mi silencio en el mar junto al balanceo tenue de las olas pensativas y en la oscuridad de las noches… Es entonces cuando el sosiego ya no me abandona y ya no me importan las angustias del día que pasó. Callo dichosa ante esa inmensidad azul verdosa y en una mirada estelar abarco todo el mundo… el salitre me cubre y la brisa me acaricia mientras en mi silencio me entrego a mis sueños y bajo ese espejismo mágico me extravío por los mares.
Mis silencios los prefiero lineales, un poco ambiguos y muy relajantes. El silencio (el que me gusta y disfruto) puede convertirse en una jungla, una selva, un planeta recóndito e inexplorado, donde el camino de regreso está siempre en mi memoria. Me gusta la gente que entiende mi silencio, que sabe que no siempre me apetece hablar. Los que están sin pedirme explicaciones.
Sí, me gustan esos momentos de silencio, conmigo misma. Otras veces los busco porque me molestan los ruidos que me alejan del sonido de tu risa en la distancia y me despojan del murmullo de tus sueños o del roce de tu mirada cada vez que me descubres. Me gusta la forma que abrazas mi silencio. Creo que si me preguntaras por qué a veces me gusta tanto el silencio no diría ni una palabra. Me gusta y ya. Necesito “escucharlo” para seguir siendo yo, para reencontrarme con mis musas, con mis sueños, con mis dudas, mis recelos, mis recuerdos… No te asombres si un día te confieso las muchas veces que me sorprendo cerrando los ojos para pensarte en el silencio.
No indagues nada, no me interrogues. No te molestes si en ocasiones solo te miro y sonrío sin pronunciar siquiera una palabra. Mi silencio se pierde también en fantasías, imaginando un mundo que nos pertenece, se apoya en las veces que te he sentido cerca y se sonríe al recordar tus palabras. Mi silencio te extraña. No pienses que significa renuncia, no pienses que significa huida. El silencio para mí tiene significados especiales, desde mi silencio poco importa si estás lejos, con solo cerrar un poco los ojos… también seguro podré escucharte.
Me gusta mi silencio, porque es en esos momentos cuando puedo encontrarme conmigo misma, detrás de mi silencio aún veo a una chica a la que le faltan muchas cosas por hacer en esta vida. Y les aseguro que después de mis “permitidos silencios” (porque no siempre los logro tener) salgo más renovada, a veces más herida pero más valiente, y con más ganas de ayudar a quien necesite de mí… (Yo también muchas veces necesito ayuda).
No se confundan con todo lo que les he contado y piensen que no me gustan las palabras, por el contrario las palabras son mágicas y como amante obsesiva de la literatura me gustan mucho. No sólo por su significado sino también por su sonido, su secreta música; el modo como se hilan unas con otras y se transforman y al decir, nos dicen. Pero no se puede amar la palabra sin amar el silencio que la hace posible, que es el fondo en donde se destacan y cobran sentido.
Por eso creo en el silencio que precede a la palabra, que le da sustento y la nutre; y creo también en el silencio que sigue a la palabra, que permite asimilarla, saborearla, volverla mía.
Sin dudas el silencio es uno de mis momentos zen. Y con ello no pretendo cambiar el futuro, ni descubrir la panacea universal, sino llegar a concienciar que cada momento de la vida es único, extraordinario e irrepetible.

jueves, 9 de julio de 2015

La vida es un libro por escribir…



Ha sonado ya el despertador, comienza un nuevo día. Una nueva jornada de trabajo, de lucha, de risas, de amores, de sinsabores… Me quedo tendida en la cama, morosa, soñolienta… Sintiendo el calor de los rayos del Sol, débiles por el comienzo de un nuevo día, después de una Luna fría, casi ausente… el tic-tac no cesa... sigue incansable, activo, persistente... pero yo sigo acostada, es muy temprano y tengo suficiente tiempo.
Me abrazo a mi almohada, me acomodo y me hundo en mis pensamientos… Si cada día reflexionáramos y observáramos desde fuera... veríamos que cada momento es una lucha intensa, con tropiezos, equivocaciones, caídas... pero también logros, experiencias, ilusiones... recapacitaríamos para saber organizar cada segundo para exprimir el tiempo y sentir que cada día ha sido un día ganado...
Y cuando digo un día ganado no me refiero al haber conseguido todo lo que nos proponíamos, pero sí al menos haberlo intentado porque lo importante es caminar... nunca retroceder... siempre hacia adelante aunque con breves pausas, pero sin largas paradas que nos hagan volver atrás... Sí, quiero seguir caminando, no quiero dejar de hacerlo... no quiero quedarme quieta sin hacer el menor esfuerzo por conseguir lo que siempre he querido.
Quiero presagiar la ansiedad de estar llegando a la meta, a una cualquiera... más cercana, más lejana... da lo mismo, solo quiero no parar de caminar... quiero seguir abriendo todas las ventanas y puertas que me encuentre. Todas, tarde o temprano serán válidas en algún momento de la historia de mi vida... de éste libro que escribimos cada instante, y que nunca dejará de escribirse mientras existamos y aún más allá..
Mi vida, al igual que la de todos, es un libro por escribir. Cada letra será un sueño de realidades y proyectos por confirmar. Vivo en la ironía de los momentos, en las lecciones del cálido sol y en los atractivos deseos de la luna. Las gesticulaciones a las que se somete mi corazón son el resultado de las impresiones que acontecen en el día a día. Vivo en los valores inculcados. Nada es propicio si no hay satisfacción. Saber quién soy es la realidad.
Uno mismo empieza escribiéndolo pero todo lo que tenemos a nuestro alrededor es parte de la crónica, y va dejando sus letras en ese mismo libro. Aunque yo deje de existir, seguirá escribiéndose... todos y cada uno lo seguirán haciendo porque las personas no desaparecen nunca, no se marchan mientras se les siga recordando y solo así conseguiremos una aventura inagotable, eterna...
Me gusta disfrutar de cada día, de cada ilusión... dejar que me invadan todos los deseos que después me acompañan y me iluminan para seguir en esos sombríos días que nuestros ojos cansados no nos dejan ver más allá. Sin dudas cada día es una nueva oportunidad y por eso no podemos dejar escapar nada de lo que nos ofrece el día a día... todo es importante...
En mi libro voy escribiendo lo que me ha pasado, todo lo que he sentido, cuando estoy bien y feliz, y cuando me siento triste y decepcionado. Y pensándolo bien, quizás esta idea es la que me ha llevado a escribir aquí y en otros lugares… para liberarme, para no guardar tantos pensamientos, tantas ideas que a veces hacen explosiones dentro de uno y que nos cambian los estados de ánimo, a veces hasta nos dañan. Para evitar eso, de cierta manera tenemos que expulsarlas.
Colmaré estas páginas en blanco de letras repletas de color... llenas de sensaciones, sentimientos, reflexiones... no quiero ni un día dejar una página de mi vida sin letras que puedan expresar lo que he disfrutado o sufrido, lo que he amado o despreciado, lo que he ganado o perdido... Expresarme es una manera de volver a vivir, de volver a sentir, de hacer renacer lo vivido, lo que me ha pasado y hasta reinventar mejores finales y nuevos principios.
Quisiera escribir párrafos infinitos para explicar cada sentimiento, cada momento, cada deseo, cada uno de mis sueños. Párrafos intensos, tiernos, exuberantes, tímidos, lascivos, poderosos, sencillos, llenos de exceso, de besos y de caricias. Párrafos escritos dejando volar mi imaginación para que al leerlos otros sean los que vuelen, imaginen y sueñen. Ojala mis palabras nunca cesen, que sean una eterna lluvia de frases expresando sentimientos, que tampoco cesan, fluyendo tumultuosos buscando su destino.
Dejaré volar mis letras, quiero que se escapen por cada ventanal como si de mariposas se tratasen las palabras y que se deslicen para que sigan completándose, y vuelvan a mí con una ráfaga de viento y me hagan sentir que el tiempo es muy valioso, y saber que cada segundo ha sido correctamente utilizado, vivido, disfrutado... Escribo de amores del pasado, vivencias del presente y anhelos del futuro. TODO... absolutamente todo es importante y no quiero que se me olvide nunca nada importante... ni lo perdido, ni lo ganado…
El Sol me está dando su energía, así que interrumpo mis pensamientos y me levanto. Después de darme una ducha rápida mientras tomo mi café sonrío, estoy lista para salir a la batalla de la vida, a ver que me depara el día para continuar escribiendo en el libro de mi vida, en este libro que aún le quedan muchas páginas en blanco. Hay que hacer que cada día cuente.

jueves, 25 de junio de 2015

Amándote



A veces me pongo a pensar que no existe en el mundo una persona como tú, una persona que en el primer momento en que la conocí, despertó en mi corazón, ese sentimiento tan hermoso, tan especial, tan maravilloso que es “el amor”. Es un sentimiento tan profundo que cada vez que te veo siento esa alegría, esa felicidad que me hace vibrar y me hace sentir lo hermosa que es la vida a tu lado… eres lo que siempre soñé.
Me gusta abrazarme a tu cálido cuerpo, donde nuestros besos suaves nos conducen al éxtasis de querer dar más, tienes la absoluta capacidad de despertar mi pasión por ti. Hacer el amor contigo es vivir y morir, es tocar el cielo, es mágico, dos alma que se hacen una… hacer el amor contigo sin tabúes ni complejos dejando todo mi ser dentro de ti y haciéndote sentir que mi amor te quema, así hacemos el amor…
Cuando estamos juntos somos increíbles, es algo tan fuerte y perfecto que a veces asusta. Junto a ti siempre estoy sedienta de pecado, ansiosa de beber tu aroma, de tatuar tu piel con mis dedos, de llenarme de tus ojos, beber de tu sonrisa, implicarte en mis juegos mientras corren ríos de lenguas enredadas. Abrasar como el sol, llover mis labios en tu tierra, sembrar lascivia para engendrar deseo...
Estoy sentada en una esquina escribiendo… levanto la vista y me quedo mirándote y siento la punzada del deseo por esa piel que empieza a estar curtida por los años y sin pensarlo aparto lo que estoy haciendo y voy ansiosa en busca de tu fuego. Anhelo tu esencia, tu dulzura, el deseo intimista y prohibido que percibo cada vez que tus manos me rozan, tu fragancia derramada en mi cuerpo, tu sonrisa hecha de sol que me calienta aun en el más frío día de invierno.
Intento escribir en tu piel mi voluntad, a veces con redacción apresurada, despojándonos de las ropas y las palabras, otras, mi caligrafía esta llena de calma y me complace besarte en silencio, rozar apenas tu nuca con mis manos, susurrarte mimosa que colmaré tu deseo, deshacerme en el viaje placido de tu sexo…
Me sientes moverme y dejas el trabajo que estás haciendo para observarme. Me voy sacando la ropa, botón a botón, prenda a prenda, empiezas a sonreír con malicia y te acercas solo un poquito porque no te permito hacerlo más y no dejo que me toques, sólo que me observes obligándote a que te consumas en deseo, haciendo que me contemples placentera y maliciosa, quiero ser seducción, tentación, la vida misma incluso.
Te sientas y me llamas mala y yo me rió… acorto la distancia, y me siento sobre tus piernas, te enlazo con las mías y me muero mientras mis manos descubren los efectos causados y te invito a que descubras tú los que provoca el deslizar presuroso de tus manos. Palpitan en mí las ganas de ser surcada despacio, de ser bebida con placidez exquisita y no obstante sigo siendo mala, te recorro despacio negándote mi mirada, atravesando la distancia entre tu boca y tu sexo para apenas sin resistencia moverme juguetona ante el, untándote con la humedad de mi saliva y llenarte de deseo creciente. “Mala”… me dices, me gusta y me rió…
En espera de saciar mi gula como una loba lujuriosa, me afianzo a tus costados y aferrada a tu desnudez te ofrezco mi cáliz entreabierto… cabalgo sobre tu cuerpo, me estremezco, me agito, noto el cimbrear erótico de tu pelvis en el delicioso compás del penetrar en mí de tu sexo y al fin soy loba herida que cae rendida sobre tu pecho.
Me quedo allí pegada a tu cuerpo sintiendo nuestra agitación y esta transpiración que huele a nuestras pieles, y nos acariciamos, mientras nos miramos susurrándonos dulces palabras de amor. Así transcurre un breve tiempo y cuando intento volver a mis letras me lo impiden tus caricias suaves, dulces, tus susurros nuevamente en mi oído y tus manos comienzan a recorrer mi cuerpo y tu aliento siento que me quema… e inevitablemente enciendes mi pasión. “Malo”, te susurro… y me rió… Sin decir casi siempre decimos todo. Sé donde ampliar tu golosa avidez de mi sexo. Se interrumpe el silencio por los jadeos, consigo excitarte tanto que ahora eres tu quien pide guerra. Me entrego a tu lascivia palpitante, deseosa, ansiosa…
Es una entrega sin pensar, sin pausa. Cada vez, cada entrada y salida nos envuelve más en un placer indescriptible, Siento escalofríos y la sensación evidente de la proximidad del clímax. Y alzo mi vientre para sentir que te derramas en mi interior, que te deshaces entre mis muslos, que mis pechos te parecen el manjar más exquisito. Luego noto esa humedad vastísima y exhalo el último gemido. Suprema es la intensidad de nuestras geografías al pecar.
Tu eres y serás mi deseo, serás la mitad de mi cuerpo… muere de placer en mi confesionario... Y déjame a mí... morir entre tus brazos. No olvides nunca que me gusta hacerte el amor así, amándote.

martes, 16 de junio de 2015

Las mujeres



Lejos de ser un sexo débil, somos un sexo que lucha y se defiende de las adversidades al igual que los hombres. Dios sembró en nuestros vientres el mayor de los tesoros aquí en la Tierra: engendrar y dar vida. Pero ser mujer va más allá del milagro de dar vida, o de vivir por el amor. Estamos llenas de instintos, misterio, incertidumbre y también de éxito, y pocas veces somos las que nos rendimos, en comparación a los hombres. La mujer significa fuerza y vitalidad, dirección y seguridad, sabemos reconocer cuando nos equivocamos y nos sentimos orgullosas de nosotras mismas, soportamos más que cualquiera y aún así salimos adelante. Solo basta que la vida nos ponga las pruebas y poner el corazón para enfrentarlas de manera exitosa. Pensar en el don de poder dar a luz a otro ser, da una idea de lo especial que somos, de la naturaleza única de que hemos sido dotadas, pero al mismo tiempo de la gran responsabilidad que se nos ha encargado.
Las mujeres somos ahora fuente de trabajo, jefes de familia y grandes triunfadoras, enfrentamos la vida con entusiasmo, valentía y convicción en nuestra fuerza, amor y determinación. Aunque muchas veces se nos pasa el tiempo lamentando lo que nos ha pasado, y otras vivimos con la zozobra de lo que pueda pasar mañana, y es cierto que a muchas no les ha sido fácil sortear las dificultades que se presentan, pero ¿acaso no hemos salido airosas y triunfantes?, nacimos con la capacidad de confortar el alma de quien se cruza por nuestro camino.
Del rol humano y responsable de cada mujer dependen muchos cambios, hay muchísimos hogares que están a cargo de una mujer, cumpliendo con todas las demandas. Porque solo la mujer es capaz de amar como ama, solo la mujer da su vida literal y figurativamente por aquellos a quienes ama, solo la mujer se dona integral y desinteresadamente con la única recompensa de ver al ser amado feliz, pleno, lleno de amor y de paz.
Hombres y mujeres manejamos el estrés de manera diferente. Cuando nos enojamos, las mujeres queremos y necesitamos hablar porque al hacerlo liberamos el estrés y podemos calmarnos para llegar a un acuerdo. Pero los hombres no son así. Cuando están muy enojados o no pueden resolver un problema de inmediato, liberan estrés poniendo distancia de por medio para poder olvidar sus problemas.
Mientras el cerebro femenino empatiza, el masculino analiza, explora y sistematiza. Seguramente, esta diferencia es la que mayores problemas trae en las parejas. Así que cuando no nos sentimos escuchadas o comprendidas, recordemos que las mujeres contamos con el 11 por ciento más de neuronas que los hombres en la zona del cerebro reservada para el lenguaje y el oído, o sea que no nos oyen igual de bien, ni tienen nuestra misma fluidez verbal.
Nosotras somos casi siempre las que verdaderamente tomamos las decisiones. Y somos musas porque las obras de arte más importantes de la historia nacieron gracias a la inspiración de una mujer. Sin embargo, cuando nos enojamos podemos ser un enemigo peligroso. Por eso, los hombres tienen que saber qué NO decirle jamás a una mujer. Porque si lo hacen, podrían no estar ahí para contarlo. Fíjense si somos más peligrosas, que por ejemplo: Si un hombre con su esposa, a los 10 años el ni siquiera se acordara de la discusión, pero ella no la olvidará nunca.
Por eso me parece importante que los hombres sepan algunas de las cosas que hacen enojar a una mujer, entre ellas: los comentarios machistas, la falta de ayuda en la casa, que no nos dejen hablar, que crean que todo nos molesta, que nos digan a todo que les da igual, que le den más importancia al deporte o a la TV en general que a lo que estamos diciendo, que hablen de su ex, que no se percaten de cualquier cambio en nuestro pelo o en la forma de vestir, que todo se les olvide, cuando nos dicen: “mi mamá dice que…”. Ah… y no se les ocurra si están en medio de una gran discusión, donde les gritamos hasta de lo que se van a morir, aplicar la graciosa huída diciéndonos "¡ya cálmate!". Error. Prepárense para una hora extra de pelea.
Y lo cierto es que para vivir el amor es necesario tener presente siempre que la vida es un eterno intercambio y que no importa quien da o quien recibe, lo esencial es que nos necesitamos los unos a los otros.
En la actualidad donde los avances y desarrollos tecnológicos parecieran abrumar nuestras vidas, es justo reconocer que las mujeres hemos tenido que enfrentar retos que sin duda alguna, nos han hecho crecer en nuestro interior, seguimos sin desfallecer cumpliendo el rol de esposa, hija, amiga y madre, y sin vacilación alguna nos colocamos al frente de un puesto de trabajo, aceptamos el desafío de entender y enfrentar la evolución en el mundo, todo con el firme propósito de querer ayudar y comprender a los nuestros.
Hoy en día, la mujer ha adquirido un papel mucho más importante y valorado en el mundo, a diferencia de como ocurría (tal vez todavía ocurre en algunos lugares) a principios del siglo pasado. Las mujeres que en otros tiempos lucharon para ser tomadas en cuenta nos dejaron un legado tan importante, que nosotras tenemos que lograr que las mujeres del mañana hereden lo mismo y más. Y eso lo lograremos no sólo preservando ese papel tan importante que ya hemos logrado sino haciéndolo más sólido y enriqueciéndolo de sabiduría, sin caer en la soberbia o el abuso de poder que enferma a cualquier ser humano. Sentir dicha de ser mujer, nos hace pensar en grande porque siempre estaremos dispuestas a entregar lo mejor que poseemos.
Por eso, MUJERES siéntanse libre de expresar sus verdaderos sentimientos, vivan a profundidad sus sueños y alegrías, y nunca olviden que ser y sentirse mujer es la fuente principal para encontrar la dicha. Somos quienes estamos en pie desde muy temprano para atender a la familia, cumplir con el trabajo, y luego sin que nadie note nuestro cansancio llegar a casa a ser madres y esposas, y aún sacamos tiempo para jugar y conversar con nuestros pequeños, ayudarles con sus tareas y preparar su cama... ¿de dónde sacamos tanta fuerza?
Somos especiales pero eso no significa que seamos inmunes al dolor, al cansancio, a las frustraciones, al deseo de desconectarnos, aunque sea por unos minutos. Somos mujeres, en toda la extensión de la palabra, pero ante todo somos un ser humano y jugando un papel tan determinante, es urgente que nos demos nuestro tiempo, nuestro espacio y que exijamos lo que deseamos recibir, en especial a nuestros seres queridos. Es necesario reconocer que también ameritamos afecto, ser atendidas, recibir de forma recíproca.
Sin duda alguna, las mujeres somos imprescindibles para la procreación y reproducción del individuo en el universo y ya sólo por eso tenemos una tarea inigualable e insustituible. Pero lo mejor de todo, es que no es lo único que estamos en capacidad de hacer, somos competentes para llevar a cabo diferentes actividades y ocupar lugares de importancia en la sociedad, y al mismo tiempo seguir siendo hijas, hermanas, amigas, madres y esposas. Por esta razón, hemos sacudido y revolucionado al mundo.
Es cierto que muchas cosas son más fáciles para los hombres. Pero será que como me gustan los retos por eso estoy feliz de ser mujer. Después de todo tanto el sí como el no son nuestros. La mayor implicación de mi ser mujer, es que estoy feliz de serlo, de ser esta mujer resultado de la historia y de mi familia, de mis amigos, de mis amores, de la literatura y de los fantasmas, de la energía y de todo aquello que me deja admirada de vivir.

jueves, 28 de mayo de 2015

Suegra y nuera



Ayer coincidentemente escuché a dos personas emitir frases que son las que dan lugar a este texto. Muy temprano en la mañana cuando iba llegando al trabajo me detuve a tomar un café y comprar cigarros, mientras degustaba mi humeante café escuché a mi lado a una muchacha que decía: “Mi suegra es una víbora, pero si quiere guerra, guerra va a tener”. Y pensé pobre un hombre, hijo y esposo, que se verá envuelto en una terrible batalla.
Minutos después ya en el trabajo escuché a una compañera exclamar: “¡No soporto a mi nuera! La odio ¿qué puedo hacer?”. Y pensé hmm… eso olió a campo de batalla. El comentario fue más largo pero no lo voy a repetir aquí. Las palabras no me agradaron pero no emití ninguna opinión porque el tema suegra-nuera es muy controvertido y escabroso.
Yo he tenido dos nueras y con ninguna me he comportado mal. Me atrevo a afirmarlo porque nunca tuvimos problema. Eso sí, nunca me he metí en sus vidas. Podía darles un consejo o una opinión si me la pedían pero nada más. Quizás por eso nunca tuve altercado con ninguna de las dos. Déjenme decirles que no por eso todo era color de rosa. Nos llevábamos bien pero muchas veces no era fácil, en ocasiones lo que veía no me gustaba o no estaba de acuerdo con lo que escuchaba. Pero siempre supe darme mi lugar y no intervenir porque eran cosas que la nueva pareja tenía que resolver por ellos mismos. Y por supuesto no eran cosas graves.
No podemos olvidar que los jóvenes tienen derecho a hacer su vida a su manera y por supuesto esa manera nunca es como la nuestra pero eso no nos da derecho a interferir en todo momento en sus asuntos. Además recuerden que esas mujeres (nueras) que entran a formar parte de nuestra familia son diferentes a nosotras porque han tenido una educación y experiencias de vida distintas a las nuestras y no podemos esperar que ellas sean como nosotros queremos que sean. Por favor, eso no ocurre ni con nuestras propias hijas, educadas y criadas por nosotros a nuestra manera y sin embargo cuando crecen van asumiendo sus propias ideas y forma de vida.
A mis nueras siempre las respete y nunca las agredí de ninguna forma, quizás por eso ellas también me respetaron y tampoco me agredieron en forma alguna. La primera era todo un dilema una muchacha con muchos complejos pero una buena muchacha, y yo mantenía nuestra relación dentro del respeto y la comprensión, por eso nunca tuvimos problemas. La segunda… esa también era una buena muchacha y alguien a quien me unían (creo que me unen todavía) lazos de cariño muy fuertes, nunca la vi como nuera siempre como mi otra hija. Su partida me dolió y aún me duele…
Volviendo al tema, yo no habré sido una excelente suegra porque eso de la excelencia es casi imposible, pero al menos me considero una buena suegra, porque ninguna de las dos puede decir que yo les hice la vida un yogurt como decimos vulgarmente, ni que yo me metía en todo, ni que recibieron agresiones bajo mi techo (ni verbales y mucho menos físicas) ni mías ni de nadie, ni ninguna de esas otras cosas de las que se quejan todo el tiempo la mayoría de las muchachas de sus suegras.
La relación suegra-nuera es considerada como un constante campo de batalla y con frecuencia, lo es. Sin embargo, esto no tiene porque ser de esta manera. Cuando las dos deciden evitar y solucionar los problemas que se presentan, se puede dar una situación en donde todos ganen, tanto ambas mujeres, como el hombre que se encuentra entre ellas. Esta relación, como todas las que son exitosas, debe de estar basada en el respeto, paciencia, aceptación y tolerancia.
Para nosotras como madres lo más importante es ver a nuestro hijo feliz, y estar peleando constantemente con tu nuera y poniéndolo a él entre ambas, lo que hace es que el evite estar presente en esas situaciones que lo incomodan, y simplemente se distancia. Muchas suegras piensan que porque son mayores que las nuera son éstas quienes deberían de hacer el esfuerzo por mantener una buena relación con ellas. Sin embargo, no es así. ¡Una buena relación requiere de la comprensión de ambas!
Además amigos, tengamos en cuenta que generalmente, las nueras están prejuiciadas por cientos de historias en las cuales la suegra casi casi es un monstruo (aunque a veces es así). Historias que la describen como entrometida, gruñona, controladora, criticona, mala, con el deseo de causar problemas entre su hijo y su esposa, etc. En función de esto, no es de extrañar que la nueras tiendan a tomar de manera personal y como crítica, casi cualquier comentario que su suegra les puedas hacer.
En la conocida histórica rivalidad entre nueras y suegras, generalmente son las suegras las que son objetivo de crítica e incluso de bromas y chistes. Pero no es menos cierto que, no solo se lidia con situaciones complicadas generadas a causa de las suegras sino que también en muchos casos las nueras nos ponen en situaciones complicadas con las que lidiar dentro de la familia.
Una de las principales causas de estos conflictos suegra-nuera viene dado por la ausencia de límites. Esta ausencia se puede manifestar en muchos escenarios. Uno de los más corrientes es el "territorio". Una nuera problemática, suele olvidar que su marido, es también nuestro hijo. En los casos de malas relaciones, la situación se transforma en un escenario de “guerra fría” donde quien se perjudica, en definitiva, es la familia.
Algunas suegras viven con una idea preconcebida de la nuera que quieren tener; al no cumplirse las expectativas, se desencadena un sentimiento negativo, casi involuntario, y se consideran las decisiones de la nuera como actos de rebeldía. Por su parte, las nueras son conscientes de lo fuerte que puede ser el vínculo entre madre e hijo y temen no ser capaces de mantener nunca una relación igual de sólida. Saben que se les exigirá mucho, y la presión les genera inconscientemente rechazo, inseguridad y temor. Las nueras también deben poner de su parte, hacer todo lo posible por comprender a la mamá de su pareja y fundar una buena relación desde el principio.
Nosotras como suegras debemos aceptar que nuestro hijo ha crecido. Dejar de verlo como un niño y saber que es mayor para tomar sus propias decisiones y crear su plan de vida con quien él quiera. Como madre lo hemos criado lo mejor posible y ahora es el momento de que él tome sus propias decisiones. Por lo que en realidad debemos velar es porque la nueva pareja se quiera, se respete y respete las normas de la casa y la familia.
La relación suegra-nuera es una de las más frágiles que existen. Son dos mujeres, lo que por sí genera rivalidades y competencia, dos madres (porque la nuera si ya no lo es lo será) con ideas particulares acerca de lo que es bueno para los niños, dos amas de casa con ideas distintas acerca de cómo debería llevarse una casa y además, dos mujeres batallando por el afecto, el tiempo, la atención de un mismo hombre. Con todos estos factores en contra, surge la pregunta: ¿Pueden dos mujeres amar al mismo hombre y aún así, llevarse bien? Sí, yo creo que sí, yo sé que sí porque conozco muchos casos y hasta ahora a mi me ha pasado.
Lo más importante en la vida es el amor, las suegras no pueden pensar solo en ellas y en restar un miembro a la familia cuando se sienten contrariadas o se creen ofendidas, por el contrario deben ganar una hija y asegurar la felicidad de su hijo porque el ama a esa otra mujer y la guerra le hará mucho daño. Y las nueras no olviden que esa otra mujer, la suegra, fue quien dio a luz al hijo que hoy es su amante esposo o novio, por lo que se merece respeto y comprensión. No interfieran en la relación madre-hijo. Déjenle saber a su suegra que entienden que el amor de ella por su hijo no cambiará y que el amor que su hijo tiene por ustedes es diferente. Él las ama a las dos, así que vivan en paz y amor por el bien de todos.
Amigas, todas en esta vida somos primero nueras, después madres y al final llegamos a ser suegras. Además si tienes hijas piensa como te gustaría que la tratara, la quisiera y la comprendiera su suegra. De esa misma forma hazlo con tu nuera.
Con mi primera nuera tuve buenas relaciones, con la segunda como dije era como mi hija, siempre la vi como mi amiga, nunca como una rival a la que tuviera que disputarle el amor de mi hijo. Creo que ambas me llegaron a querer y a respetar, como yo hice con ellas. Hoy sólo les deseo lo mejor y que donde quiera que vayan encuentren una persona que las quiera, las respete y las comprenda. Una familia que las acoja con amor y una suegra que no les haga la llamada y equivocada guerra.